volver     El Puente sobre el Henares

   El puente antiguo sobre el río Henares es sin duda el más antiguo monumento de los que embellecen a la ciudad de Guadalajara. Fue construido por los musulmanes en la segunda mitad de¡ siglo X, por mandato directo de¡ califa Abd-al Rahman III cuando vino por estas tierras de la Marca Media a vigilar las obras de fortificación frente al belicoso reino de Castilla.

    Mide 117 metros de largo, y se forma por cinco arcos y cuatro pilastrones, muy fuertes y macizos los dos centrales, llevando uno de ellos un aliviadero muy característico de los puentes árabes. Se trata de una obra en la línea más pura de la arquitectura califa¡ cordobesa de la época, pues en principio tenía una fuerte rampa doble o lomo, que suponía ser más elevada la parte central que las laterales.

    En lo que resta de obra árabe, alternan las hiladas de sogas con variable número de tizones. La forma de sus arcos y la estructura de sus bordes es muy similar a la de los que se ven en la mezquita de San Salvador en Toledo.

    Al igual que los clásicos puentes romanos y árabes (los segundos fueron en su mayoría herencia directa de los primeros), el de Guadalajara tiene unos pilastrones ó espolones que están angulados contracorriente, y redondeados en sentido opuesto.

    Ofrece como detalle singular el aliviadero (el "ojillo" lo llaman popularmente en Guadalajara) que aparece sobre el pilastrón más antiguo, con doble zarpa. Ese aliviadero consta de un arco de herradura enjarjado, con una estructura que permite fecharlo sin duda en la segunda mitad de¡ siglo X. El pasadizo que forma este aliviadero tiene una bóveda con sección de herradura, con sillarejos colocados a tizón, muy bien ordenados.

    Sin duda la construcción originaria de esta puente sobre el río Henares es árabe. Los romanos no llegaron a levantar aquí ningún puente, o al menos no se ven rastros en el actual monumento de obra romana. Durante los dos primeros siglos de existencia de la ciudad, el río se cruzaría sobre un puente de madera. El hecho de que Abdal Rahman III mandara personalmente iniciar la construcción de esta gran obra, prueba la importancia que hacia el año 950 había ya adquirido la Wadi-I-Hiyara de la Marca Media andalusí.

    Tras la reconquista cristiana, el puente se amplió y reforzó, datando de entonces (siglo XIII) las múltiples marcas de cantería que se ven en los sillares bajos, entre las que abunda la estrella de cinco puntas. Los castellanos le hicieron dos torres nuevas: una central, sobre el lomo principal, alta y fuerte.