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Hermoso pertenece a esa generación de artistas –López Mezquita, Sotomayor, Salaverría, Zubiaurre, Romero de Torres, Chicharro, Anselmo Miguel Nieto, Rodríguez Acosta, Ortiz Echagüe…- nacidos en el último tercio del siglo XIX, que partiendo de Velázquez unos, otros de Zurbarán y Murillo, algunos de El Greco y casi todos de Goya, dieron a España una auténtica y verdadera edad de oro de la pintura, y muy especialmente en el retrato.

Viajó por Europa
y América. En 1905 estuvo en París, Bruselas, Lieja y Amberes. Las nuevas
tendencias que conoce entonces no torcieron su trayectoria, salvo en la
exaltación cromática que es patente en el cuadro “La Juma, la Rifa y sus
amigas”, cuadro que le dio rápida fama y del que Sorolla hizo una crítica muy
elogiosa, ( se puede ver en la actualidad en el nº 3 de la calle San Fernando
de Sevilla). Realiza también en esta etapa “La vuelta al trabajo”, “En la
labor”, “La marocha”, “Francisco” y “Rosa”, figura de gran sensibilidad, de la
que alguien ha dicho “Rosa de Fregenal (hoy en el Museo de Sevilla) ha pasado a
la posteridad, con su eterna belleza y juventud por el arte de Eugenio Hermoso,
como fueron llevadas a la inmortalidad Simoneta Vespucci, por Boticelli; Monna
Lisa por Leonardo; Catalina Cornari por Ticiano; Juana Pacheco por Velázquez;
Isabel Brandt por Rubens y Cayetana de Alba por Goya. También “El señor
Feliciano” (del museo de Badajoz). En 1907 viaja a Génova, Pisa, Roma, Venecia
Florencia,
Milán
y Nápoles. En 1912 fue a Londres para pintar unos retratos de encargo. En los
años 20 comienza una serie de desnudos, entre ellos “Manzanas del Manzanares”,
“El baño de las zagalas”, “Madreselva” y el cuadro de “Las tres gracias” que
tituló “Tierra, Fauna y Flora” (hoy en la Academia de San Fernando). También
“Inconsciencia”, de la colección Andreu de Barcelona y “Estalagmita” inspirado
en La Gruta de Las Maravillas de Aracena (Huelva), (hoy en el Museo de
Sevilla). En 1926 obtiene Medalla de Oro del Circulo de Bellas Artes con
“Lavanderas extremeñas”. En 1931, por encargo del Banco de España, pinta el
retrato del Presidente de la República, D. Niceto Alcalá Zamora, que acude a su
estudio. En 1935 estuvo en Buenos Aires, donde expuso en la Sala de Wicomb
permaneciendo allí tres meses. Exposición que fue visitada por el presidente de
la República Argentina, general Justo, y por el presidente de Brasil, Getulio
Vargas. Le hacen un homenaje en su honor organizado por el rector de la
Universidad de La Plata. Acuden a su exposición el embajador de España, el Conde
de Guadalhorce y Salvador de Madariaga.
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