LOS FILOSOFOS DENUNCIAN

Esta sección ha sido pensada como un lugar de reflexión sobre la crítica que los filósofos hicieron de los tiempos y las circunstancias que les tocaron vivir. A partir de ahí, conectamos los problemas que ellos tratan con los problemas de la época actual.

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INDICE

Párrafo de los Manuscritos de Economía y Filosofía (Karl Marx).

En torno a la crítica del trabajo de Marx. Párrafo de los Manuscritos de Economía y Filosofía(opiniones de los alumnos del IES Octavio Paz).

En torno a la crítica del trabajo de Marx. Párrafo de los Manuscritos de Economía y Filosofía(opiniones de los lectores).

 


"¿En qué consiste, entonces, la enajenación del trabajo?

Primeramente en que el trabajo es externo al trabajador, es decir, no pertenece a su ser; en que en su trabajo, el trabajador no se afirma, sino que se niega; no se siente feliz, sino desgraciado; no desarrolla una libre energía física y espiritual, sino que mortifica su cuerpo y arruina su espíritu. Por eso el trabajador sólo se siente en sí fuera del trabajo, y en el trabajo fuera de sí. Está en lo suyo cuando no trabaja y cuando trabaja no está en lo suyo. Su trabajo no es, así, voluntario, sino forzado, trabajo forzado. Por eso no es la satisfacción de una necesidad, sino solamente un medio para satisfacer las necesidades fuera del trabajo. Su carácter extraño se evidencia claramente en el hecho de que tan pronto como no existe una coacción física o de cualquier otro tipo se huye del trabajo como de la peste. El trabajo externo, el trabajo en que el hombre se enajena, es un trabajo de autosacrificio, de ascetismo. En último término, para el trabajador se muestra la exterioridad del trabajo en que éste no es suyo, sino de otro, que no le pertenece; en que cuando está en él no se pertenece a sí mismo, sino a otro. Así como en la religión la actividad propia de la fantasía humana, de la mente y del corazón humano, actúa sobre el individuo independientemente de él, es decir, como una actividad extraña, divina o diabólica, así también la actividad del trabajador no es su propia actividad. Pertenece a otro, es la pérdida de sí mismo.

De esto resulta que el hombre (el trabajador) sólo se siente libre en sus funciones animales, en el comer, beber, engendrar, y todo lo más en aquello que toca a la habitación y al atavío, y en cambio en sus funciones humanas se siente como animal. Lo animal se convierte en lo humano y lo humano en lo animal.

Comer, beber y engendrar, etc., son realmente también auténticas funciones humanas. Pero en la abstracción que las separa del ámbito restante de la actividad humana y las convierte en fin único y último son animales.

Hemos considerado el acto de la enajenación de la actividad humana práctica, del trabajo, en dos aspectos: l) la relación del trabajador con el producto del trabajo como un objeto ajeno y que lo domina. Esta relación es, al mismo tiempo, la relación con el mundo exterior sensible, con los objetos naturales, como un mundo extraño para él y que se le enfrenta con hostilidad; 2) la relación del trabajo con el acto de la producción dentro del trabajo. Esta relación es la relación del trabajador con su propia actividad, como una actividad extraña, que no le pertenece, la acción como pasión, la fuerza como impotencia, la generación como castración, la propia energía física y espiritual del trabajador, su vida personal (pues qué es la vida sino actividad) como una actividad que no le pertenece, independiente de él, dirigida contra él. La enajenación respecto de sí mismo como, en el primer caso, la enajenación respecto de la cosa."

Marx, Manuscritos: Economía y Filosofía. Alianza Editorial, Madrid.( Del Manuscrito Primero: El trabajo enajenado)


OPINIONES DE LOS ALUMNOS DEL IES OCTAVIO PAZ (Leganés- Madrid)

La crítica que hace Marx en éste texto se puede aplicar a la situación actual porque el texto refleja la situación del obrero prácticamente como es hoy. En primer lugar, el trabajo del obrero hoy día no es nada rentable porque el trabajo y el salario no son proporcionales : un obrero trabaja muchas horas duramente y no se le paga justamente. Hoy día las cosas siguen estando mal porque ya no sólo es el obrero sino muchos trabajadores que están en paro porque no pueden desempeñar una función laboral. También están los contratos "basura" que no te garantizan la estabilidad de un trabajo, lo que hace que el hombre se desespere y no sea feliz. En el caso de encontrar un trabajo, al hombre le están comprando su tiempo y en algunos casos vende su tiempo en algo que no desea porque no quiere o porque no le gusta. En el pensamiento del hombre aparece la negativa de despreciar una oportunidad laboral porque quizás sea la última. Todo esto contribuye a que el hombre no sea libre y no puede verse reflejada en él la felicidad.

Gustavo Gutierrez Gil, COU X, IES Octavio Paz, Leganés (Madrid).

Yo opino que si que se podría aplicar porque hay muchas personas que abusan de otras para sacar el mayor beneficio del trabajo de estas.

Un ejemplo claro podría ser el de la construcción en la que los jefes de las empresas intentan que los obreros hagan mas horas de las que deberían y luego esas horas no se las pagan y son los jefes los que se quedan con ese dinero que han trabajado los obreros. En la construcción también pasa que al obrero se le trata como una máquina de construir y no se le aprecia tanto como persona sino como mercancía.

En las minas se trata a la gente como animales y no se les tiene aprecio sino que se les intenta explotar al máximo y pagarles lo mínimo cuando son los mineros los que se juegan la vida todos los días.

Opino que en todos los trabajos se intenta explotar mucho a los operarios y se les fuerza a trabajar por menos dinero, del que deberían cobrar, para que los ricos puedan sacar mucho mas del trabajo de estos con un coste mínimo. Hay veces que incluso, los jefes, pueden llegar a chantajear a sus operarios con echarles para que trabajen mas por menos dinero y así obtener mayores beneficios, y como muchas personas, muchas de ellas jovenes, que necesitan el dinero para poder sobrevivir tienen que aguantar esos chantajes para poder seguir comiendo.

Manuel Frías Fernández. COU X. IES Octavio Paz, Leganés (Madrid).

 

Hoy en día las cosas ha cambiado mucho desde que Marx escribió este manuscrito. La sociedad

se ha vuelto mucho más humana y el trabajados ya no vive en las míseras condiciones de trabajo y vida, su jornada laboral se ha disminuido, su valoración del trabajo ha aumentado, pero hay todavía algunas cosas que se siguen produciendo.

Ya no hay miseria entre los trabajadores como antaño, pero los medios de producción siguen estando en manos de unos pocos capitalistas que acumulan riqueza sin casi esfuerzo. Los trabajadores son los que ponen el esfuerzo y el trabajo, pero ahora no sólo ganan para subsistir míseramente, si no que se pueden permitir una vida más o menos digna. Además ahora vivimos en una sociedad de consumo, en la que el trabajador debe tener un cierto poder adquisitivo que le permita consumir.

Seguimos viviendo en una sociedad capitalista, en la que los trabajadores viven acomodados.

El extrañamiento del que Marx se queja sigue existiendo, ya que el trabajador elabora productos para otros, pero este extrañamiento no es el que era, ya que el trabajador puede adquirirlo, con lo que le pagan. Por ejemplo en la Inglaterra de la revolución industrial, un obrero que producía paños de lana, no tenía capacidad económica para obtenerlo. Ahora un trabajador de la Renault, que fabrica piezas de coche, podrá al cabo de algún tiempo comprarse un coche. Las relaciones entre trabajador y empresario (antes capitalista) han mejorado, pero todavía los empresarios se preocupan mucho más de llenarse los bolsillos, que de los trabajadores que le producen.

Hay otra cuestión en la que las cosas no han cambiado mucho: el poder político, recae en manos de los capitalistas aunque indirectamente. Ahora se pone el voto en manos de trabajadores y capitalistas

pero cuando las personan llegan al poder, se ven influenciadas por las personan que poseen el capital. Ya sean de derechas o de izquierdas, los convenios entre trabajadores y empresarios siguen igual. Todavía sigue el empresario explotando al trabajador.

Para que esto no se produzca el Estado, es el que tiene que regularlos, pero como estos tienen influencia política, en algunos sectores como el de la construcción, se sigue explotando a los obreros. Se les hace trabajar a destajo para poder ganar un sueldo digno, las medidas de seguridad son pésimas, aquí se puede ver el desinterés del empresario hacia el obrero.

Marx también criticaría el gran número de parados que hay actualmente en cualquier país. Esto sólo le beneficia a los empresarios, ya que al haber un exceso de mano de obra, la puede obtener de forma más barata y en condiciones malas para el obrero, como son los contratos basura.

En conclusión la idea o críticas de Marx, acerca de que los medios de producción no deben de ser privados, no se cumple en la sociedad capitalista de hoy.

Alberto de Frutos Ballesteros, COU X. IES Octavio Paz. Leganés (Madrid)

 

Creo que la critica hecha por Marx en este texto si puede ser aplicada a la época actual, pero desde mi punto de vista, este comportamiento que Marx critica esta tan asumido por la mentalidad de nuestra sociedad que pasa totalmente desapercibido. Lo que quiero decir con esto es que la gente esta tan acostumbrada a esta clase de conducta que no se da cuenta de lo injusta que es en realidad.

Por ejemplo, desde su preparación académica las aspiraciones de la mayoría de los jóvenes son adquirir una serie de títulos que les permitan en un futuro vender su tiempo a los grandes empresarios, para poder realizar así un trabajo que puede que ni siquiera les guste, pero por el que reciben a cambio un dinero con el que poder vivir y alguna cosa mas.

Por otro lado pienso que en la época actual la enajenación del trabajo de la que Marx habla no es igual para todo tipo de trabajadores. Es mas pienso que para algunos de ellos apenas existe esta enajenación, ya que no es la misma situación la del minero o el albañil que arriesgan su vida todos los días por un sueldo que les permite poco mas que subsistir, que la del ejecutivo o ingeniero que tienen un puesto de trabajo, con el que aunque no estén totalmente satisfechos, les proporciona un salario bastante mas suculento que el de los dos casos anteriores. En el caso del albañil o el minero seguramente se encontrarían síntomas de la "alienación" de la que habla Marx, pero en los otros dos casos creo que esta seria prácticamente inexistente. Ya que aunque el dinero no de la felicidad, ayuda a conseguirla.

De esta necesidad por el dinero es de la que se valen los gobernantes y los dueños de la propiedad privada, para manipular nuestra sociedad y crear en la mente de las personas una serie de creencias o "ideologías" que vayan en favor y encubrimiento de sus propios intereses.

Raul Ochoa Rodríguez. COU X, IES Octavio Paz. Leganés (Madrid).

 

Yo pienso que si, ya que el trabajador actual (como el del texto) no es propietario del sitio ni de los medios que utiliza para su trabajo, por lo que no se siente identificado con el producto, y esto es algo que no debería suceder, ya que si el trabajador esta contento en su trabajo, producirá más deprisa y mejor que si no le gusta lo más mínimo. Así mismo el trabajador solo utiliza el trabajo como un medio de conseguir las cosas necesarias la sobrevivir "dignamente", pero cuando sale del lugar de trabajo intenta por todos los medios olvidarse de ese "infierno" en el que se encuentra durante sus más largas y penosas ocho (si tiene suerte) horas del día a lo largo de once meses al año por el espacio de unos treinta y tantos años (de media y si ha tenido la suerte de no haber trabajado cuando era menor de edad; haber encontrado trabajo de joven y lo ha mantenido hasta el día de su jubilación).Ahora bien, en nuestros días los trabajadores tienen un poco más de "poder" para imponer unas cuantas condiciones de trabajo, cosa que antiguamente no podían, por lo que tenían que tragar con lo que fuese y trabajar más de doce horas al día los 365 días del año; en esto hemos mejorado algo, pero todavía tenemos que luchar mucho para conseguir que los trabajadores se sientan contentos e identificados con lo que producen y no trabajen solo como un medio de subsistencia, sino como una manera de contribución a la sociedad a la que pertenecen.

Cuando he utilizado el termino trabajador en este comentario, me refería (creo que como Marx), al obrero, al jornalero, al peón, en definitiva, al currante típico que se levanta cuando apenas ha salido el sol y se acuesta con el cuerpo molido solo por dar de comer y permitir algún capricho pequeño a su pobre familia; ya que pienso que el abogado, el político, ...,aunque sean considerados trabajadores, no lo parecen ni representan, ya que creo, y no me equivoco, que ellos no se acuestan muy cansados y se pueden permitir más de un capricho lujoso. He aquí una de las grandes contradicciones del mundo, mientras que unos se matan a trabajar por un puñado de monedas que no les sirven para cubrir apenas las necesidades primordiales, otros dicen cuatro palabras en una o dos horas y ya se han ganado el dinero suficiente para vivir a sus anchas durante unos cuantos meses; y así, con este sistema de vida, la sociedad no va a parar a ningún lado, ya que los que están subidos en el caballo (ricos) no quieren bajar, y menos ayudar a los de abajo a subir para nivelar la balanza y vivir todos en el mismo nivel de vida sin distinciones del trabajo realizado, ya que todo trabajo (desde el basurero hasta el abogado) es necesario para el buen funcionamiento de la sociedad perfecta que anhela todo ciudadano.
Sergio García Mancha . COU, X. IES Octavio Paz. Leganés (Madrid).

 

Copy of rafa.jpg (3479 bytes)(Rafael Bravo Sánchez)-Yo opino que si se puede aplicar la crítica que hace Marx en el texto. Veamos algunos ejemplos donde se ve esta crítica:

Por ejemplo en una empresa de fabricación de microprocesadores y componentes para ordenador, un trabajador hace un trabajo, como por ejemplo revisar placas impresas, pero nunca va trabajar algo que sea suyo. Además todas las instalaciones pertenecen a una persona o sociedad. Aquí se puede observar como el trabajador que hace su trabajo nunca va ser feliz o estar motivado a la hora de hacerlo debido a que esos componentes no van a ser suyos, sino de la empresa que luego más tarde los venderá. A cambio de este trabajo el trabajador recibe un sueldo, que no se puede comparar con el producto neto que gana la empresa en la venta de esos componentes. La empresa, en cambio, por un sueldo que da a los trabajadores para que estos trabajen para ella gana mucho más dinero que el que recibe el trabajador. Luego esos componentes se venden como ordenadores con un precio mucho mayor al precio que tiene el coste materia de ese producto. Y al final quien compra esos ordenadores son los trabajadores, de la empresa o de otras empresas, dando más dinero del valor material del ordenador a la empresa y así empobreciéndose más debido a que, el trabajador hace el producto y quien después lo compra con un sobre precio añadido. Viendo esta conclusión resulta que la empresa gana en la venta del producto y amortiza por exceso lo que le cuesta fabricarlo y la inversión que ha tenido que hacer para desarrollarlo y al final se lo vende a los trabajadores. Estos trabajadores pagan los ordenadores con el sueldo que le da la empresa, que en definitiva es igual o inferior a lo que cuesta un ordenador (Nota: ese sueldo es la media de lo que cobran todos los trabajadores) y así como dice Marx cuanto más trabaja un empleado más pobre se hace y más rico hace a unos cuantos. Pero ahora mismo la sociedad no está divida sólo en dos clases. Existe también una clase intermedia en donde no ocurre tanto la crítica que hace Marx que son los pequeños comerciantes, en los que ellos trabajan normalmente para sí mismos y que su trabajo repercute en su beneficio. Un ejemplo muy bueno sería las pequeñas tiendas que venden ropa, zapatos, ordenadores, tiendas de alimentación, etc... Pero estas tiendas no suelen fabricar los productos que venden si no que se los compran a otros fabricantes, y su trabajo es, más bien, un trabajo de venta al público y no de fabricación. Estos comerciantes en la sociedad actual están viendo como sus ventas disminuyen debido a los grandes centros comerciales, donde sus precios son más baratos por lo que todos ya sabemos. En estos comerciantes no se puede aplicar la crítica de Marx directamente porque ese comerciante trabaja en su propio beneficio, aunque los productos que vende no son fabricados por ellos. Pero sí se vería aplicada la crítica cuando un trabajador vaya a comprar a esa tienda y compre un producto que se ha elaborado en una fábrica por otro trabajador. Lo que pasa ahora es que el producto tiene ya dos sobreprecios, uno el de la fábrica y el otro el de comerciante, haciendo más caro aún el producto. Y como siempre todo esto repercute sobre el trabajador, que es el que tiene que trabajar más, gana menos dinero y tiene que ahorrar para comprarse algo que él o otro trabajador ha fabricado. Y aquí está aplicada lo que critica Marx. Con esto sólo se consigue que el poder lo tengan los más ricos y estos manejen a la sociedad para que siga siempre como obrero y así evitar que se llegue a una clase en la que todos somos iguales, nadie tenga más que otros y en la que ninguna persona pase hambre. Pero yo opino que mientras exista el egocentrismo del hombre va a ser imposible que el comportamiento del ser humano varíe para que todos seamos iguales y así aplicar otro tipo de política muy diferente al que existe en este momento. Yo creo que Marx viendo este problema que empezaba a surgir en su época lo criticó para que hubiera un cambio en la sociedad.

Rafael Bravo Sánchez. COUX. IES Octavio Paz. Leganés(Madrid).

 

En este texto, la mayoría de las críticas que realiza Marx, se pueden extrapolar a la sociedad española en la actualidad. . Esta sociedad en la que vivimos es fundamentalmente capitalista. La explotación del proletariado por parte del empresario se ve reflejada en numerosos casos de la vida cotidiana. Uno de estos ejemplos es la proliferación de los llamados "contratos basura " o empleos eventuales que con unos ínfimos salarios, se intenta sacar el mayor provecho posible a los jóvenes para después despedirlos a los pocos meses y así volver a comenzar este círculo vicioso.

Las consecuencias de todo esto son las dificultades que encuentran los jóvenes para poder acceder a un empleo digno.

Otro ejemplo de la crítica que realiza Marx a los propietarios es en la actualidad la inseguridad laboral. Cada día, los noticiarios arrojan cifras desorbitadas sobre accidentes laborales que seguramente se podrían haber evitado si los empresarios invirtieran un tanto por ciento más de sus beneficios en aspectos relacionados con la seguridad laboral.

Realizando una extrapolación más general de las críticas de Marx hacía su época, podemos concretar que esta sociedad capitalista nos impone un determinado modo de vida del que difícilmente podemos escapar. La propiedad privada para el capitalista, es la base de toda felicidad. De aquí surge la sociedad de consumo en la que lo único que hay que hacer es consumir por consumir.

Por otra parte, y haciendo especial mención a la marcha de la economía española, se puede advertir que las boyantes cifras macroeconómicas no se reflejan en la mejora de la economía de las clases más humildes. De aquí que no sea verdad el dicho de "España va bien" porque para que esto llegue un día a realizarse deberíamos vivir en una sociedad más justa e igualitaria en la que todos tengamos los mismos derechos y oportunidades que los demás.

Desde un punto crítico más moderado, opino que las cosas han mejorado sustancialmente en nuestra sociedad. La llegada de una nueva concepción democrática de España, ha conseguido que la clase media española pueda tener más oportunidades educativas y de libertad de expresión que tuvieron nuestros abuelos. Por ello hay que seguir trabajando para que las injusticias que denunciaba Marx en sus obras, puedan erradicarse para así vivir en un mundo mejor y más justo.

Antonio José Riaza Chaparro. COU X. IES Octavio Paz. Leganés (Madrid).

 

Sí se puede aplicar la crítica de Marx, puesto que vivimos en un sistema capitalista, y en algunos lugares existe una gran diferencia entre jefes y trabajadores, realmente explotados. Por poner un ejemplo se pueden mencionar los llamados contratos basura, donde el patrón o jefe rescata al obrero en paro por muy poco tiempo y lo pone a trabajar con un salario indigno. Lo peor de todo es que estos jefes creen que están haciendo un bien. Además de estas condiciones indignas de trabajo, con bajos salarios se une el problema de la seguridad en el trabajo, sobre todo en trabajos de construcción y minería. Es decir, que encima de tener que trabajar para subsistir, puedes morir en el propio trabajo.

Por supuesto que existe el fenómeno de enajenación o alienación, no habría mas que ir a una fábrica de latas de conserva por ejemplo, y comprobar si el trabajador se siente relacionado coin el producto obtenido. Esa lata de conserva que sin duda habrá visto millones como ella, sin que ninguna suscite el más mínimo interés en el trabajador. De igual manera que no creo que el trabajador se sienta feliz en el momento que está realizando su trabajo, es decir cuando está realizando la elaboración del producto. En el primer caso existiría una enajenación frente al producto y en el segundo, una enajenación respecto de sí mismo.

Otro tema que Marx presenta es en el que el trabajador sólo se siente él mismo cuando no trabaja, y que se siente libre cuando realiza sus funciones humanas más bajas. Si esto no existiese en la sociedad actual tampoco existiría el problema del alcoholismo o la prostitución. En este último caso me refiero al que demanda estos servicios, no a quien los ofrece.

SAMUEL MARTIN VALDIVIESO, COU X, IES Octavio Paz. Leganés (Madrid).

 

Yo pienso que sí se puede aplicar la crítica que hace Marx en el texto a la época actual.

Me gustaría exponer que sólo hay que observar lo que sucede en la realidad y en estos momentos se sigue trabajando en fábricas produciendo objetos que van a pasar a otras manos, al igual que la mayoría de los beneficios y que a ti sólo te llega un salario.

Creo que la mayoría de los obreros no se sienten realizados con lo que hacen y que sólo trabajan para poder sobrevivir y satisfacer las necesidades fuera del trabajo. Yo creo que lo que crítica Marx es correcto y se puede seguir aplicando en nuestros días aunque ahora las condiciones de vida han mejorado y las perspectivas no son tan negras porque se trabajaba para sobrevivir (que era suficiente), y ahora al menos la duración de esas horas de "tortura forzada" son mucho menores que las de antes.

La exposición de Marx me parece acertada porque es cierto que te sientes "timado" por el capitalista que se lleva los beneficios de tu trabajo (sólo porque utilizas la máquina que ha pagado él) y que esto conlleve a una diferencia mayor entre "ricos" y "pobres".

Pienso que el obrero trabaja fuera de sí y con desgana aunque trabaje menos que un agricultor pero no se siente directamente relacionado con el objeto producido, mientras que el agricultor que sólo depende de él y directamente de sus productos trabaja con más ganas, aunque tenga menos tiempo de ocio, que es una de las ventajas de ser obrero, pero es verdad que el trabajo de un obrero se realiza con más desgana que el que podría hacer un agricultor y trabajas no pensando en el producto sino en el salario que te va a permitir satisfacer tus necesidades.

Creo que esa crítica no puede abarcar a todos los trabajadores y que sólo agrupa a los obreros y a sus trabajos. No considero que se encuentren mal los deportistas, los abogados, políticos, y todas aquellas profesiones en las que el trabajador ejerce lo que le gusta. De esta manera considero a los obreros como los que realizan los oficios que menos desea la gente y que menos gustan.

Sergio Galán Rodríguez, COU X. IES Octavio Paz. Leganés (Madrid)

 

OPINIONES DE LOS LECTORES

DE FERNANDA LUMACA, DESDE URUGUAY

PUES TEXTO QUE SE AJUSTE MAS A LA REALIDAD DEL TRABAJADOR NO HA DE HABER ,MIS QUERIDOS LECTORES.
VIVIMOS SUMERGIDOS EN UN MUNDO DE INJUSTICIAS SOCIALES, POLITICAS Y
ECONOMICAS QUE NO NOS PERMITEN DESENVOLVERNOS COMO SERES HUMANOS FELICES.YA QUE CONCUERDO CON EL RESTO DE LOS LECTORES VOY A REFERIRME A UN TEMA ESPECIFICO PARA NO REDUNDAR.EN MI PAIS (LA REPUBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY) Y EN MUCHOS PAISES DEL MUNDO ENCONTRAMOS COMO PERSONA IDENTIFICADA CON ESTE TRABAJADOR AL DOCENTE. SI, AL MAESTRO,AL PROFESOR , A LA PERSONA QUE NOS EDUCA Y NOS HACE CRECER COMO PERSONA.SU SALARIO VERGONZOSO NO RECOMPENSA EL VALIOSISIMO SIGNIFICADO QUE HOY EN DIA POSEE LA EDUCACION EN CUALQUIER PAIS QUE TENGA MIRAS DE SALIR
ADELANTE.
ESE DOCENTE QUE POR VOCACION SE DEDICA A TAREA TAN DIGNA Y TAN ESCENCIAL Y QUE AL LLEGAR A FIN DE MES CONTINUA CON LA LUCHA EN LOS SINDICATOS SIN ESCUCHAR ECO EN SUS RECLAMOS.PERO ESTO TIENE UN ENLACE PROFUNDAMENTE LIGADO AL SISTEMA POLITICO QUE VIVE NUESTRA SOCIEDAD . UN SISTEMA POLITICO QUE NO PRIORIZA LAS
VERDADERAS NECESIDADES DEL SER HUMANO.UN SISTEMA POLITICO QUE POR OTRA PARTE DESVALORIZA Y MENOSPRECIA AL GRAN FILOSOFO AUTOR DEL TEXTO AL CUAL ME REFIERO. UN SISTEMA POLITICO INJUSTO QUE ALGUN DIA... ALGUN DIA DEBERA ASUMIR UN CAMBIO DE REALIDAD .
POR SUERTE HAY LUCES DE JUSTICIA QUE BATALLAN ANTE LA CORRUPCION DE LAS GRANDES GARRAS GOBERNANTES. LOS DOCENTES PIDEN A GRITOS SER ESCUCHADOS.ELLOS SON EL REFLEJO DE TANTOS OTROS QUE POSEEN SITUACIONES SIMILARES Y LA GRAN MANO DEL SILENCIO LOS TAPA.
LA JUSTICIA TARDA, PERO LLEGA.


FERNANDA LUMACA

 

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