ARTICULOS Y ACTIVIDADES
En esta sección presentamos los artículos y trabajos que elaboran profesores y alumnos a lo largo de sus reflexiones, divagaciones, calenturas,... y comecocos filosóficos.
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INDICE
¿ES LEGITIMA LA GUERRA? (por Angel de la Calle Rabadán, 1ºZ, IES Octavio Paz. Leganés)
LA LOGICA FORMAL (por Juan Pablo Rodríguez Escribano, 1º Z, IES Octavio Paz. Leganés)
Si analizamos detenidamente lo que se nos pregunta, nos
encontramos con que tiene una respuesta difícil. Lo que se nos
pregunta es, si la guerra es éticamente justa para una sociedad,
es decir, si podemos justificar de alguna manera la existencia de ejércitos y de políticas obcecadas en aumentar su
armamento.
Una respuesta rápida nos llevaría a decir que no. Si razonamos
rápidamente nos damos cuenta que sin soldados no habría ejércitos y
sin armas no habría guerras por lo que necesariamente viviríamos en
paz. Sin embargo, esto es mentira. No podemos asegurar que la
guerra acabaría con la supresión de todo esto, porque significaría
no querer reconocer que quien provoca la guerra no son los medios,
sino el hombre, y éste, va a seguir existiendo.
Así pues vamos a analizar este tema desde todos los puntos de
vista posibles y tocando principalmente tres aspectos. El primero,
las condiciones que tiene que cumplir una guerra para considerarse
legítima. El segundo, el tema económico y el tercero, las causas
por las que se producen las guerras.
Es cierto que ningún sistema político prescinde de las armas y
también es verdad que ganaríamos mucho si consiguiéramos que se
dejaran de fabricar. Sin embargo, debemos pensar que detrás de los
ejércitos poderosos y las potentes armas nucleares, hay pequeños
ejércitos con modestas armas, encargados de proteger y salvaguardar
los derechos y libertades de los ciudadanos. Podemos dudar si el
propósito de estos ejércitos es éste, pero lo que no podemos negar
es que una mínima parte de las armas que se fabrican van dirigidas
a personas que las utilizan para un buen fin y que desearían no
utilizarlas nunca. En este punto llegamos a una pregunta clave:
¿Necesitamos que alguien nos defienda?. En mi opinión, sí.
Desde un punto de vista romántico todo ser humano está
capacitado para defenderse, para resolver con su razón y a través
del diálogo sus problemas. Sin embargo esto conlleva que todo ser
humano tenga razón y sepa utilizarla y que todo ser humano esté
dispuesto a hablar contigo. En una sociedad hay un gran número de
personas que no cumplen estas premisas y otro gran número (niños,
discapacitados, ancianos ... ) que quizá no estén en condiciones de
cumplirlas. Aunque sólo sea por ellos, debe existir gente que
garantice su libertad, porque todos nos la merecemos.
Parece claro que detrás de todo lo que venimos hablando hay un
elemento, relativamente moderno, que juega un papel fundamental: el
dinero.
A lo largo de la historia, o por lo menos en su parte más
reciente, muchos de los conflictos eran debidos a la imperiosa
necesidad de gastar el armamento y justificar las enormes
inversiones realizadas en él. Éste fue, sin ir más lejos uno de los
motivos de la Primera Guerra Mundial. No podemos girar la cabeza a
esto. En la actualidad existen enormes intereses por parte de los
fabricantes y de los gobiernos de que se mantenga una continua
oferta y demanda y debemos pensar en lo que significa que se
demanden armas. Éste juego supone que desde un punto de vista
moderno la guerra sea inevitable.
Sin embargo, quedamos aquí, supone negarle al hombre toda
capacidad de decisión y toda capacidad de razonamiento. El hombre
provoca la guerra y por esta razón tiene la capacidad de
erradicarla, independientemente del dinero, de los intereses, de la
política y de la sociedad actual, Mientras no seamos capaces ni
siquiera de comprender que esto es así, no podremos solucionar nunca
nada.
Parándome en el párrafo anterior se me ocurre una pregunta:
¿Por qué es el hombre quien provoca las guerras?. Podemos contestar
de una manera sencilla. Porque es el que dispara las armas, porque
es el que mata u ordena matar y porque sin el hombre nadie podría
sacarme del error que supone pensar que no hay nada. Sin embargo
podemos y debemos buscar una respuesta más compleja. Las guerras
existen porque el hombre tiene la capacidad de odiar y el instinto
de sobrevivir.
Mientras el ser humano tenga esta capacidad, inevitablemente
puede haber una guerra. Por eso las armas, los ejércitos, el hacer
o no la mili o las inversiones de los gobiernos son cuestiones que
debemos erradicar y contra las que tenemos que luchar sin olvidar
nunca que existen muchas posibilidades de que todo nuestro esfuerzo
no sirva para nada.
Yo creo que todo esto es muy sencillo y a la vez muy complejo.
Debemos empezar reconociendo que la guerra, ni es justa, ni es
beneficiosa, ni a menudo obedece a los intereses de una sociedad.
Tenemos que pensar que actualmente erradicar la guerra sólo es
posible erradicando las armas, lo que supone eliminar toda
representación de autoridad. Si el hombre actual y la sociedad está
preparado para esto, adelante. Pero si el ser humano necesita ser
defendido y sentirse seguro, entonces es necesario la fabricación de
armas y es necesario la existencia de una autoridad.
Pensando esto muy bien sólo nos queda una alternativa, muy
difícil pero muy bonita, que es que el hombre confíe en sí mismo y
en sus capacidades para vivir en paz, y ser feliz. Tenemos que ser
capaces de dialogar, de poner los intereses humanos por encima de
los económicos y de pensar que la utilización de las armas significa
reivindicar los derechos fundamentales de todos los seres humanos.
Sólo si pensamnos así y si actuamos así, los ejércitos y las armas
estarían justificados y las guerras nunca se llegarían a producir.
Si consiguiesemos que una sociedad pensase y actuase de esta manera
nos daríamos cuenta de que no sólo estamos consiguiendo evitar
guerras y muertes sino y lo que es más importante, estaríamos
consiguiendo que todo el mundo formara una parte fundamental del
sistema. Los seres humanos tendemos a pensar que sólo muere el que
recibe un tiro o es asesinado, sin embargo también muere el que
resulta hunnuado, el que se siente mútd y el que ve como una guerra
le ha arrancado las ganas de vivir. Si el hombre actuara
racionalmente también conseguiríamos salvar estas vidas.
Es como si el hombre utilizara la política de la razón y
reservara la autoridad y las armas para dar seguridad y para reducir
a todos aquellos que no estuvieran de acuerdo con esta política y se
manifestaran de forma violenta contra los demás. Sería el sistema
más democrático que existe. La razón de los ciudadanos evitaría que
existieran guerras y de existir, cosa harto improbable, serían
únicamente con el fin de preservar la libertad y los derechos
fundamentales de una sociedad. En este caso la guerra sería
legítima y justificable.
LA LOGICA FORMAL (Juan Pablo Rodríguez Escribano)
La lógica formal forma parte de nuestra vida cotidiana, aunque en la
mayoría de las ocasiones no nos damos cuenta de ello.
El mundo de los ordenadores ya forma parte de nuestra realidad diaria
y si nos paramos a pensar un poco tanto el software como el hardware de estos
aparatos está basado en buena parte en la lógica matemática.
El ordenador es una máquina capaz de aceptar unos datos de entrada, de
efectuar con ellos operaciones lógicas y aritméticas y proporcionar la
información resultante a través de un medio de salida: todo ello sin
intervención de un operador humano y bajo el control de un programa de
instrucciones previamente almacenado en el ordenador. Se entiende por
operaciones lógicas las que realizan operaciones de comparación, selección,
copia de símbolos ya sean numéricos, alfanuméricos, gráficos, etc.
Las instrucciones son las indicaciones que se hacen al ordenador para
que realice las tareas encomendadas y esto se lleva a cabo mediante un
programa que es un conjunto de instrucciones lógicas que el ordenador debe
seguir para llegar a una conclusión.
En los ordenadores la información se almacena, procesa y transfiere
entre las distintas unidades de forma binaria, es decir en base 2. Esto
quiere decir que la unidad básica de información es el bit. Un bit es la
cantidad de información que puede almacenarse en un dispositivo binario.
Para representar los dos posibles valores de los mensajes, se utilizan los
símbolos "O" y "1"
El ordenador trabaja con números binarios, sin embargo la información escrita
por nosotros suele expresarse con un alfabeto o conjunto de símbolos
denominados caracteres.
Para representar caracteres se utiliza un código, es decir a cada letra o
símbolo se le ha asignado su valor correspondiente en binario.
Cuando se realizan programas en cualquier lenguaje son muy normales
enunciados lógicos del tipo "Si X > 10 e y =3 entonces realiza el siguiente
proceso...", lo que tenemos realmente son proposiciones lógicas, en las que
manejamos tanto variables como constantes y también relaciones entre ellas.
En el diseño de los circuitos de muchos equipos electrónicos y el
hardware de los ordenadores, también entra en juego el conocimiento de la
lógica. Cuando se prepara el diseño de un circuito digital es necesaria la
construcción de tablas de verdad para determinar la relación que hay entre
las variables y la función con la que se va a trabajar. Al final, lo que se obtiene es una
expresión compuesta de variables y relaciones de conjunción, negación,
disyunción, etc.
Cada día es más importante la tecnología digital, todo se digítaliza,
televisión, teléfonos, equipos electrónicos, etc. y todo esto está basado en
mayor o menor medida en la lógica matemática. Nuestro mundo se esta
reduciendo a ceros y unos o verdaderos y falsos.
CRITICA DEL USO PRIVADO Y DEL USO PUBLICO DE LA RAZON SEGUN KANT(Antonio José Riaza)
En la obra de Kant "Filosofía de la Historia", podemos advertir que el filósofo realiza una clara distinción entre lo que es el uso privado de la razón y el uso público de la misma.
Según Kant, el uso público de la razón siempre debe ser libre mientras que el uso privado de la misma, en cambio, ha de ser con frecuencia limitado.
Para ilustrar todo esto, Kant expone el ejemplo del soldado obediente que no osa levantar la voz a un superior ni a desobedecer una orden (limitación del uso privado de la razón ) pero que tiene derecho a expresar libremente su opinión acerca de los defectos del servicio militar y presentarla ante el juicio del público (libertad del uso público de la razón).
Llegado a este punto me gustaría realizar una severa crítica a esta concepción que tenía Kant de la libertad de expresión no sin antes hacer referencia a una película llamada "Algunos hombres buenos ", en la que se refleja este preciso ejemplo que Kant expuso dos siglos atrás en su obra.
Esta película americana, interpretada por Tom Cruise, Demi Moore y Jack Nicholson, se basa en el juicio que realiza el Estado contra dos soldados de la marina norteamericana destacados en la conflictiva base de Guantánamo (Cuba). A estos dos soldados se les acusa de asesinar a un compañero en un escarceo nocturno denominado código rojo ( red code ).
En la realización del juicio (parte final de la película) los abogados defensores ( Tom Cruise y Demi Moore ) intentan convencer al jurado de que sus defendidos solo cumplían órde nes de superiores y por ello eran inocentes del crimen cometido. Tras acorralar en el estrado al coronel efe de la base de Guantánamo (Jack Nicholson ) y obligarle a confesar que fue él mismo quién ordenó el código rojo, el jurado estableció que los dos marines eran inocentes del crimen cometido pero que eran culpables de una conducta inmoral por lo que fueron licenciados con deshonor.
Esta decisión del jurado creo en mi opinión que es la más justa. Los soldados, a pesar de estar sometidos a fuertes presiones, tenían que haberse negado a cometer esa atrocidad ( respetando el Imperativo Categórico) y por lo tanto debían haber hecho con libertad el uso privado de la razón.
Por ello mi crítica a Kant, va dirigida a que en todos los
momentos de nuestras vidas tenemos que tener presente la
culminación del Imperativo Categórico, por lo que debemos expresar
con libertad todas nuestras opiniones sin miedo a represalias pues
podemos valorar por nosotros mismos aquello que está bien y
aquello que sin embargo está mal.
17 de Abril de 1998.
Antonio José Riaza Chaparro.