Temas de literatura latina y arte romano

(2° Bachillerato) 

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A.- LITERATURA LATINA

      1. La historiografía: César, Salustio y Tito Livio

      2. La épica: Virgilio

      3. La oratoria : Cicerón

      4. La comedia romana: Plauto

      5. La lírica: Horacio

      6. Otros géneros: elegía y sátira 

B.- ARTE ROMANO

      a) Introducción

      b) La arquitectura

      c) La escultura

      d) La pintura

      e) Arte romano en España

      f) Glosario


LA HISTORIOGRAFÍA LATINA         

I.- INICIOS DEL GÉNERO Y DESARROLLO HISTÓRICO

El respeto que los romanos tenían por el pasado y su inclinación a dejar constancia escrita de sus hazañas políticas y militares, de las más importantes celebraciones religiosas o de los prodigios acaecidos, originaron, ya en los primeros tiempos de la historia de Roma, una serie de materiales que servirá de fuente y de fructífero germen para la historiografía posterior.

Entre estos documentos se cuentan los calendarios, las listas de los magistrados anuales, los "Annales Pontificum" (esto es, las relaciones que el Pontifex Maximus hacía de los acontecimientos más señalados del año),las actas senatoriales, las "laudationes funebres" (discursos en alabanza del difunto que solían ser pronunciados en los funerales por un miembro muy allegado de la familia),los "tituli imaginum" (inscripciones grabadas debajo de los retratos o mascarillas del difunto, celosamente conservados y que contenían su nombre, sus hazañas y sus magistraturas),etc.

Todos estos documentos son escritos históricos, pero no son obras literarias. Habrá que esperar para encontrar verdadera literatura historiográfica, a que a la pervivencia de esta antigua tradición de anotar año por año lo más relevante se una el espíritu y el ambiente "nacionalista" de la Roma de finales del siglo III y primera mitad del s. II a.C., y, sobre todo, la influencia griega.

En efecto, a finales del siglo III a.C. encontramos en Roma una serie de hombres cultos y educados según modelos griegos, pero que experimentaban un profundo sentimiento nacionalista; se enorgullecen de su pasado y quieren darlo a conocer. Hasta entonces las noticias sobre Roma y sus guerras expansivas se propagaban a través de historiadores griegos no afectos a la causa romana.

Esto decidió a aquellos hombres a escribir su propia historia, llevados de una reacción nacionalista y con una finalidad de "propaganda política y afirmación patriótica". Pero la prosa latina carecía de un vocabulario, una fraseología y un estilo adecuados para la narración histórica. En Grecia, sin embargo, la historia era un género que estaba ya en su madurez y que contaba con obras tan importantes como la de Tucídides. Los romanos cultos estaban acostumbrados a leer historia en griego, y por todo ello los primeros romanos que se deciden a escribir la historia de su pueblo, lo harán no en su lengua materna, sino en griego.

Siguiendo la tradición de los pontífices y otros magistrados, que llamaban "annales" a las actas y documentos redactados en el ejercicio de sus funciones, los primeros historiadores dieron a sus escritos el mismo nombre de "ANNALES", pues solían, como aquéllos, narrar los sucesos "año por año", y ellos mismos son conocidos con el nombre de "ANALISTAS".

El primer analista romano es Fabio Pictor, que escribe a finales del s. III a.C. Sus Annales, escritos en griego, abarcan desde la venida de Eneas al Lacio hasta la segunda guerra púnica, época en la que vivió el autor. Analistas inmediatamente posteriores a Fabio Pictor, entre los siglos III y II, y que escriben también en griego, son: Cincio Alimento, Publio Cornelio Escipión (hijo de Escipión Africano),Cayo Acilio y Postumio Albino.

Va a ser Catón el Viejo quien escriba la primera historia de Roma con categoría de tal, no unos Annales puramente cronológicos; y lo hará en latín, marcando así el camino a todos sus sucesores que no volverán a escribir en griego. Catón - 234/149 a.C. -,nacionalista a ultranza y adversario de todo lo griego, escribe en latín sus "ORIGINES", obra histórica en siete libros, que abarca desde la fundación de Roma hasta la época del autor, y que difiere de la de los analistas, además de por la lengua utilizada, porque no se ciñe a la historia de Roma, sino que abarca la de toda Italia, y porque no es una mera crónica de sucesos, sino también una aproximación crítica a las causas que los han motivado. Se trata, pues, ya de un verdadero historiador más que de un analista.

Entre los sucesores de Catón, ya a finales del s. II a.C., destacan Celio Antípater, que escribe la primera "monografía" histórica latina, sobre la segunda guerra púnica, y Sempronio Aselión, que expresa tajantemente la diferencia entre un analista y un historiador, afirmando que reducirse, como hacían los analistas, a decir que una guerra empezó en tal año y acabó en tal otro,es"contar cuentos a los niños", no escribir historia.

Ya en el siglo I a. C., en época de Sila, sobresale Cornelio Sisenna, que escribe una historia de su tiempo, sobre todo de la guerra entre Mario y Sila, mostrándose ferviente partidario de este último, y que es muy elogiado por Salustio.

Pocos años después escribirán sus obras históricas César, Nepote y Salustio, los tres historiadores más notables de finales de la República y los primeros que cuentan como tales en la literatura latina. Y son también los primeros de los que se conserva su obra, o una parte apreciable de ella. De todos los anteriores citados sólo nos quedan exiguos fragmentos.

II.- LOS GRANDES HISTORIADORES LATINOS: CÉSAR         

La obra histórica de César sitúa a éste al lado de los más importantes historiadores romanos, Salustio, Tito Livio y Tácito. Dos razones primordiales hacen sobresalir a César, su poderosa personalidad y el carácter único en su género de su obra histórica.

1. Vida: Cayo Julio César (100 - 44 a.C.), nacido en Roma de familia aristocrática, derivó, sin embargo, desde joven sus inclinaciones hacia el partido popular, del que fue campeón indiscutible hasta su muerte. Su carrera política y militar fue deslumbrante. Recorrió todas las magistraturas y otros cargos públicos, como el de Pontífice Máximo, formó con Pompeyo y Craso el primer triunvirato, conquistó las Galias y derrotó finalmente a Pompeyo en la guerra civil, asumiendo todos los poderes hasta que fue asesinado el día de los idus de marzo del año 44. Fue el más grande de los generales de Roma.

2. Obra: Para César la actividad literaria parte de dos premisas fundamentales; por un lado servirle de distracción en su tiempo de "otium", por otro constituía un instrumento de su política.

Sus "Comentarii rerum gestarum" comprenden los siete libros de "De bello Gallico" y los tres de "De bello civili". Las fuentes primarias de los Comentarii son los informes de los oficiales de César y sus propios diarios de campaña. En el caso del Bellum Gallicum hay que añadir los informes oficiales de César al Senado, imitación romana de los informes de los generales helenísticos a su soberano.

- De bello Gallico (Sobre la guerra de las Galias):consta de siete libros - más un octavo que después citaremos -,que contiene los sucesos ocurridos en los ocho años (58 - 51) de la conquista de la Galia, un libro por año. Tras una breve descripción geográfica de la Galia, se nos cuentan con detalle las campañas militares, entre las que cabe destacar las dirigidas contra los belgas, contra los germanos, las dos expediciones a Britania,...;y en el libro VII, el levantamiento general de la Galia bajo el mando de Vercingetórix ( o Vercingetórige) y el triunfo final de César con la toma de Alesia.

En el libro octavo Aulo Hircio, oficial de César, narra las últimas resistencias de los galos hasta la sumisión total.

- De bello civili (Sobre la guerra civil):consta de tres libros. Comienza con la exposición de las causas de la guerra civil y sigue con los sucesos principales de dicha guerra: paso del Rubicón por César, huida de Pompeyo hacia Oriente, toma de Marsella, derrota en Hispania de los lugartenientes de Pompeyo, marcha de César en persecución de Pompeyo, enfrentamiento y derrota definitiva de Pompeyo en Farsalia(Grecia), tras lo cual huye a Egipto y allí es asesinado.

Estas obras junto con la continuación de los relatos bélicos en el Bellum Africum y el Bellum Hispaniense, obras debidas a oficiales de César, incapaces de pretensiones estilísticas, conforman el llamado Corpus Caesarianum.

3. Ideología : la obra de César responde a un sentido y finalidad propagandísticos. Pretende defenderse de las críticas y acusaciones de sus enemigos y realizar una intensa propaganda en su provecho, todo ello mediante el razonamiento y motivación de su comportamiento. A esta intención corresponde la exposición, que es notablemente "fáctica" ("de hechos") ,lo cual no significa que fuera objetiva. No es una "historia", sino una "memoria oficial".

No obstante, no se limita a exponer las operaciones militares. Es indudable que César "elabora" los hechos de una manera refinada, y hasta se ha dicho, no del todo equivocadamente, que los disfraza. Con todo es muy raro comprobar la falta real de verdad, la desfiguración o deformación de los hechos o sus circunstancias. César intentó y consiguió escribir "una obra maestra de propaganda política".

4. Estilo : el arte de escribir de César es esmerado y magistral. Es único en su género. Su estilo es sobrio: se rige por el principio de la analogía purística, es decir, huir de todo lo que sea desmesurado, inaudito y demasiado artificioso. Esto se ve tanto en el vocabulario, sencillo y preciso, la fraseología, concisa y clara, la construcción, simple y escueta. No hay profusión de perífrasis y períodos largos. Los esquemas sintácticos son breves y continuos en su repartición. Todo queda enmarcado dentro de la naturalidad formal y la pureza y elegancia del lenguaje logradas del modo más difícil, el de la sencillez.

Aunque normalmente utiliza en los discursos de los personajes el estilo indirecto, no falta el recurso artístico de los discursos directos, empleado moderadamente. Otro elemento de la narración histórica lo dan las digresiones geográficas, etnográficas y técnicas (construcciones de puentes, enumeración y localización de pueblos, costumbres de los mismos, etc.).

Lo más llamativo y típico del estilo de los Comentarii es que César se refiere siempre a sí mismo en tercera persona.El relato gana con ello claridad y distanciamiento, dando una impresión de objetividad que no se conseguiría de otra forma.

CÉSAR DENTRO DE LA HISTORIOGRAFÍA LATINA

César no es un historiador en el sentido estricto del término. Su obra es un autotestimonio, una visión propia y subjetiva de una serie de hechos que le tuvieron a él como protagonista. De aquí que falte la primera y más esencial premisa del arte de componer historia: imparcialidad, o lo que es lo mismo, visión de los hechos desde una perspectiva mínimamente desinteresada.

Esta es sin duda la diferencia más notoria que podemos establecer entre él y los otros historiadores romanos importantes. Éstos están movidos por una sola razón (?):interpretar la historia del modo más objetivo posible, como meros espectadores, sujetos desde luego a su propia ideología y sus personales inclinaciones, pero sin que éstas influyan notablemente en la exposición de los sucesos. Afectan, sí, a la exposición y presentación, pero en modo alguno al desarrollo y sucesión de los acontecimientos y sus circunstancias. Al lector siempre le queda la posibilidad de juzgar por sí mismo; posibilidad que en César queda destruida desde el momento en que selecciona y presenta los hechos acordes y favorables para él.

En cuanto al estilo y lenguaje, el de César es único. La particularidad estriba en su claridad, precisión y elegante simplicidad. En él no encontramos los arcaísmos típicos de Salustio. A la claridad de César se opone la osadía y oscuridad del arte narrativo de Salustio, imitador consciente de Tucídides. Otro rasgo diferenciador lo dan las caracterizaciones psicológicas de los personajes, que, aunque simples, es un elemento salustiano que no hallamos en César.

Con respecto a Tácito, podemos dar los mismos rasgos diferenciadores que para Salustio, si cabe más pronunciados, ya que Tácito, que sigue las líneas generales de la concepción histórica de Salustio, supera a éste tanto en su pensamiento histórico como en el aspecto estilístico, desarrollando hasta el final las cualidades narrativas de aquél, Salustio, : brevedad, aspereza, solemnidad e ironía.

Comparándole con Tito Livio, echamos de menos en César la ampulosidad y grandilocuencia del estilo de Livio; su lenguaje trágico-patético y su técnica, muy artística, de la caracterización indirecta de los personajes, en la que supera ampliamente a Salustio. Hay que hacer notar que es evidente en Livio el influjo de la técnica de los relatos de César, técnica que él sigue en las partes narrativas de su obra, mientras que en los discursos se atiene a las leyes de la retórica ciceroniana.

III.- LOS GRANDES HISTORIADORES LATINOS : SALUSTIO         

Es el creador en la Literatura Latina de la Historia como género literario. Su gran modelo es Tucídides, el gran historiador ateniense del siglo V a.C., cuya técnica sigue en la exposición de las causas y las consecuencias de los hechos, en la relación entre los mismos, la selección de los elementos dramáticos de más interés y la eliminación de lo accesorio.

1. Vida: Cayo Salustio Crispo (86/87 - 35 a.C.) nació en Amiterno, en la Sabina, marchó a Roma muy joven y se zambulló en la animada y turbulenta vida política de la urbe, lleno de ambiciones. Se afilió al partido democrático o popular, cuya máxima figura era César, y en él militó hasta el asesinato de éste, manifestando una marcada antipatía contra la nobleza y su partido, el aristocrático o senatorial (los "optimates"),y sus principales representantes, Pompeyo y Cicerón.

Ejerció, a pesar de su demostrada ineptitud, diferentes cargos públicos (a la sombra y bajo el favor de César, en cuyas filas combate durante la guerra civil),y, sobre todo, fue nombrado procónsul o gobernador de la provincia romana de África, cargo que le valió, junto al conocimiento y estudio de la vida y costumbres de los númidas, el enriquecimiento desmesurado a costa de sus subordinados y que, a la muerte del dictador, le permitirá retirarse de la vida pública y dedicarse a escribir sus obras históricas.

2. Obra: tres son las obras de Salustio, y en este orden cronológico,: De coniuratione Catilinae (también conocida como Bellum Catilinae o Catilinarium bellum) y Bellum Iugurthinum, dos monografías (narraciones centradas en un único episodio) que conservamos, e Historiae, su gran obra perdida. Se le atribuyen otros escritos cuya autenticidad es dudosa.

Todas las obras de Salustio se caracterizan por referirse a sucesos históricos próximos, o incluso contemporáneos, al autor (rasgo que marca una diferencia notoria con los analistas).

Su producción constituyó una crónica de la decadencia contemporánea.

- Historias : era su obra más ambiciosa, distribuida en cinco libros de los que a nosotros sólo nos han llegado unos breves fragmentos, nos presenta al escritor en su máxima madurez. En ella expone los acontecimientos del período comprendido entre la muerte de Sila (78 a.C.) y el apogeo de Pompeyo (67 a.C.),período que le daba pie para arremeter contra el aristocrático régimen silano y defender la "libertas" como consustancial a las concepciones políticas de los romanos.

- Conjuración de Catilina : versa sobre la conspiración de Catilina, durante el consulado de Cicerón (63 a.C.), para hacerse con el poder en Roma por la fuerza. Este suceso tiene como fondo la lucha de partidos. Se trata de una revuelta armada, cuya cabeza visible es Catilina, joven de la nobleza, contra los optimates (los aritócratas),que ostentan el poder. Esta conjura, que pretende un golpe de Estado, es descubierta y desmantelada por Cicerón, a la sazón cónsul, que pronuncia, y más tarde publica, las famosas "Catilinarias" (cuatro discursos en el Senado contra Catilina y sus cómplices, que van a conllevar la pena capital para los conjurados).

- Guerra de Yugurta : relata la dura y prolongada lucha entre el ejército romano y el rey de Numidia (norte de África), Yugurta, durante los años 111 a 105 a.C., relevante no tanto por sí misma, cuanto por el ascenso al consulado de un hombre de la plebe, Mario (tío de César), los descalabros de la aristocracia y los comienzos de su lugarteniente, Sila.

3. Ideología : Salustio es el primer escritor que se plantea la historia como obra exclusivamente literaria. Aunque no disimula su simpatía por el partido popular y su aversión a la aristocracia, su objetivo no es político ni de autodefensa, sino artístico. Por esto elige cuidadosamente temas, situaciones y personajes de gran contenido dramático, con los que puede lucirse haciendo un análisis plástico de las causas y un estudio psicológico de los protagonistas. Salustio es insuperable en la descripción de caracteres; es, sobre todo, un gran pintor de personas, de dramas de almas: hay toda una galería de "retratos" de gran profundidad psicológica. Baste citar, además de los magníficos de los dos protagonistas, Catilina y Yugurta, los de César, Catón, Mario o el rey Boco. Para caracterizar a los personajes se vale con frecuencia de "discursos" puestos en su boca.

Salustio es también un moralista. Concibe la historia como medio para lograr la "virtus" y de aquí la gloria. Reflexiona sobre la brevedad de la vida humana, la superioridad del espíritu sobre el cuerpo y de las actividades de aquél sobre las de éste. Hace una condena constante de la corrupción, pública y privada, de su época, a pesar de la contradicción entre su propia vida y las ideas de moralidad que en sus escritos propugna. Con todo, él no pretende considerarse una excepción, sólo insinúa que en otro ambiente menos corrompido él también habría sido mejor.

Si bien durante mucho tiempo se le negaron a Salustio la sinceridad moral y la imparcialidad política, hoy la mayor parte de los comentadores le conceden ambos rasgos, aunque con algunas reservas.

4. Lengua y estilo: es, también en esto, un imitador consciente de Tucídides, tanto en la lengua, impregnada de una rudeza arcaica, sobria, como de su estilo en general, vibrante y conciso. Las características más sobresalientes de su arte literario son:

- solemnidad y grandiosidad (falta de transparencia)

- arcaísmo y tendencia a lo oscuro (falta de claridad)

- brevedad y concisión (frases cortadas, sin ritmo ni redondeamiento como en Livio)

- antítesis en la descripción de personajes (único recurso retórico)

- frase asimétrica (a un miembro le contrarrestan dos o tres)

IV.- LOS GRANDES HISTORIADORES LATINOS : TITO LIVIO         

1. Vida : Tito Livio (56 a.C. - 16 d.C.) es un historiador contemporáneo de Augusto, de quien gozó amistad y estima. Por su alejamiento de la vida política son escasas las noticias sobre su vida. Nació en Padua, donde se educó, y más tarde marchó a Roma para completar sus estudios. Allí pasó la mayor parte de su vida dedicado, en una especie de tranquilo retiro, a su tarea .

2. Obra : se trata de una ingente obra sobre la historia de Roma desde sus orígenes (de ahí el título de la misma "Ab Urbe condita libri" ) hasta su propio tiempo. La Hª de Roma dio celebridad a su autor ya en vida.

3. Ideología : la finalidad que persigue Livio es claramente moralizadora: vuelta al pasado, a las tradiciones, al "mos maiorum", al alma romana. Para él, como para Cicerón, la Hª es "magistra uitae". Y al mismo tiempo es un apoyo a la política de restauración y orden iniciada por Augusto. Este sentido nacionalista, así como su predisposición a acoger tradiciones míticas y su sentimiento religioso, tienen paralelismo con la obra del otro gran historiador griego, también del siglo V a.C., Heródoto de Halicarnaso. Tanto para uno como para el otro los dioses están presentes en la evolución histórica.

Al lado de esta finalidad didáctica de la historia, Tito Livio presenta una finalidad literaria, artística. Es un historiador poco científico, nada crítico con sus fuentes y preocupado no tanto por la verdad como por la belleza. No tiene un concepto filosófico ni político de la historia, sino patriótico y sentimental: la historia es un monumento destinado a cantar las glorias de la Patria, describe prolijamente las victorias romanas y pasa de ligero sobre las derrotas, evidenciando una falta de objetividad indudable e idealizando el pasado, frente a la degeneración de los tiempos presentes, como hemos visto también en Salustio.

4. Estilo : desde el punto de vista literario, huye de la sequedad y del arcaísmo de Salustio.

Frente a la rapidez narrativa y excesiva brevedad de éste, su relato es periódico, fluido, sosegado, aunque complejo y elaborado y, sin dejar de ser armonioso, con preferencia por la asimetría a la regularidad. En las partes narrativas influye en él la técnica de los relatos de César, es decir, claridad y transparencia de estilo; mientras que en los discursos se atiene a las leyes de la retórica ciceroniana, lo que los hace demasiado ampulosos y cargados de efectos retóricos. Su estilo es intencionadamente poético en muchos aspectos; un estilo de transición entre la "aurea latinitas", la edad de oro del latín, y la "argentea latinitas", el postclasicismo.

V.- LOS GRANDES HISTORIADORES LATINOS : TÁCITO         

1. Vida : Cornelio Tácito (55 - 120 d.C.),de origen noble, desempeñó distintas dignidades y cargos bajo la dinastía Flavia (Vespasiano, Domiciano) y los siguientes emperadores (Nerva, Trajano y tal vez Adriano).

Es el gran historiador no sólo de época imperial, sino también de toda la historiografía latina.

2. Obra : Su primera obra no es histórica; se titula "Dialogus de oratoribus" y constituye la obra maestra de crítica literaria en Roma. Tras ésta, escribe dos monografías : "Agricola" (que lleva el nombre de su suegro) y "Germania", en las que contrapone las virtudes de los pueblos bárbaros (libertad, sencillez, naturalidad, etc.) frente a la civilización de Roma caracterizada por la corrupción, los convencionalismos, la hipocresía,...

Sus grandes obras históricas son "Historiae" (que abarcaba el período desde la muerte de Nerón hasta la de Domiciano) y "Annales" (desde la muerte de Augusto hasta la de Nerón).

3. Ideología : Para Tácito la Historia debe ser:

a) una obra didáctica, moralizante y aleccionadora (destaca las virtudes sobre los vicios)

b) una obra artística (utiliza magistralmente todos los recursos del género histórico)

c) una obra científica (no sólo da a conocer los hechos, sino que trata de explicarlos mostrando sus causas desde la más estricta imparcialidad. Para ello recurre a cualquier fuente de información, pero a todas las somete a una crítica esmerada antes de aceptarlas. Su descripción es veraz, siguiendo el modelo de Tucídides y de Salustio).

4. Estilo : Su lengua y estilo son nuevos y muy personales :

- vocabulario enriquecido por arcaísmos, neologismos y giros poéticos

- construcción sintáctica con omisión de los elementos de la frase (elipsis, supresión del verbo, etc. )

- estilo muy rico, vivaz y dramático ( poético, irregular, asimétrico ).

VI.- OTROS HISTORIADORES LATINOS         

* CORNELIO NEPOTE

A pesar de ser cultivador del género biográfico, apenas dejó datos sobre su propia vida. Desconocemos las fechas exactas de su nacimiento y muerte (circa 99 - 27 a.C.). Fue contemporáneo de Cicerón (y, por lo tanto, de César) y amigo de aquél y del poeta Catulo, quien le dedicó un volumen de sus poesías.

Aunque los modernos lo clasifican entre los historiadores y sus fuentes eran históricas, es más un BIÓGRAFO - narrador de vidas de personajes ilustres - y un compilador de anécdotas que un verdadero historiador. Escribía "vidas", no "historia"; no buscaba la verdad histórica. La Historia era su punto de partida, no la finalidad de su obra. No le interesaban las causas profundas de los hechos, sólo su finalidad práctica y ejemplarizante. Por otro lado, NO ES AUTÓNOMO (se alimenta de una literatura derivada, es decir, de los escritos helenísticos sobre "grandes hombres").

Además, es un escritor ,un estilista, mediocre y un pensador más mediocre aún. Su estilo es pobre y sencillo, sin que la claridad de sus narraciones y su finalidad pragmática y moralizadora logren apenas elevar su categoría literaria.

Su obra principal es "DE VIRIS ILLUSTRIBUS", que comprende dieciséis libros. Sólo se ha conservado el libro " De excelentibus ducibus exterarum gentium", en total veintitrés biografías, entre las que destaca la relativa a Aníbal. Las "vidas" están divididas en ocho secciones (reyes, capitanes, hombres de Estado, oradores, poetas, historiadores, filósofos y gramáticos);a su vez, cada sección presenta dos series paralelas, romanos y no romanos, formando cada una un libro, en total, pues, dieciséis libros.

También se han conservado dos biografías, la de Catón el Censor y la de Ático, el gran amigo de Cicerón y suyo, pertenecientes ambas al libro "De historicis Latinis".

* SUETONIO (circa 70 - circa 126) : autor de dos obras biográficas ( "Vidas de los doce Césares" y "De viris illustribus" ).

* FLORO : contemporáneo acaso del anterior, resume en dos libros a Tito Livio.

* EUTROPIO (siglo IV) : autor de un "Breviarium Historiae Romae".

* AMIANO MARCELINO (330 - 400) : pretende continuar la obra de Tácito. Es el último historiador de la Antigüedad.


LA POESÍA ÉPICA LATINA: VIRGILIO         

Características generales

La épica es una narración heroica en verso. El poeta épico aborda las hazañas de un héroe, individual o colectivo, tomando como base una serie de materiales reales o legendarios que constituyen el legado de tradiciones orales de un pueblo. La misión de la poesía épica consiste en recordar tales acontecimientos exponiendo una acción en todas sus fases, con todos los caracteres que realzan su grandeza, con todas las complicaciones y aventuras que se derivan de la acción del héroe. Representa, por tanto, una narración de carácter objetivo y su finalidad esencial se ha definido como la "persecución del honor a través del riesgo".

Asimismo la épica constituye una de las primeras manifestaciones literarias de una civilización. De hecho, las dos primeras obras que conservamos de la literatura griega, y, por ende, de la occidental, son dos poemas épicos: la Ilíada y la Odisea, atribuidos a Homero, aunque más que la obra de un autor en el sentido actual, son el resultado de una tradición épica oral iniciada antes. La literatura latina comienza con una traducción de la Odisea de Homero realizada por Livio Andrónico.

En la poesía épica podemos distinguir dos categorías: la narración épica primitiva o épica heroica y el poema épico propiamente dicho o épica culta.

1.1 La primera la forman aquellos poemas dirigidos a una audiencia popular, compuestos oralmente por lo general y que eran recitados a modo de salmodia (canto monótono, repetitivo, de salmo), frecuentemente con acompañamiento musical. En ellos se reflejaba el mundo de un pueblo particular y su fin esencial era interesar a sus coetáneos e incitarles a la emulación de las glorias de sus antepasados. El héroe, como representante de toda una civilización y de todo un pueblo, constituía el arquetipo que había que imitar. A esta primera categoría de poemas épicos - épica heroica - pertenecen los antiguos poemas épicos orientales, como el Gilgamés asiriobabilónico, el Mahàbhàrata y el Ramayana indios y la Ilíada y la Odisea homéricas en Grecia, siendo estos dos últimos el punto de arranque y el primer gran modelo de nuestra tradición épica.

1.2 La épica culta, al contrario que la heroica, ha sido compuesta de ordinario para la lectura, no para el canto; surge más tarde y es obra de elevada meditación, de profundo estudio, sin concesiones a la improvisación, y, aunque comparte algunas características narrativas de la poesía heroica, pocos son, en cambio, los rasgos estilísticos comunes y escasa la dependencia directa de aquélla con respecto a la tradición literaria, lo que, unido al refinamiento del público al que va dirigida, la alejan de los poemas épicos que cantaban al pueblo las hazañas de sus héroes. La diferencia esencial, pues, entre la épica culta y la heroica, no se sitúa tanto de parte del autor o del tema, sino que hay que buscarla, más bien, por lo que atañe al público y a la tradición literaria en que los poetas se hallan inmersos.

El poema épico propiamente dicho es obra de un autor individual, consciente de sus intenciones y de los recursos de su arte, y que, además, "inventa" el tema, como podría hacerlo cualquier escritor moderno. Con la épica culta, la epopeya se convierte de oral en escrita, de tradicional en culta, de colectiva en individual. A esta segunda categoría pertenece el poema épico por excelencia: la Eneida de Virgilio.

La epopeya romana. Su evolución

2.1 Características específicas: Los primeros poetas épicos latinos son casi contemporáneos de "Los Argonautas" - poema épico del autor alejandrino Apolonio de Rodas (s. III a. C.) sobre la expedición de Jasón en busca del vellocino de oro -, y Roma estaba sometida a las tradiciones épicas alejandrinas importadas por los esclavos o libertos griegos que difundían la cultura helénica entre la población latina.

Pero, frente a esta tendencia helenizante, persistía la tradición guerrera y patriótica de Roma. Ante los poetas se alzaba tentador el deseo de narrar en forma de epopeya el remoto pasado de Roma e incluso sus gloriosos éxitos recientes. Ambas tendencias, la tradición literaria griega y el patriotismo romano, influyen paralelamente en los poetas durante más de dos siglos. Virgilio es el genio que logra encontrar una fórmula de equilibrio que hermana las dos tendencias precedentes en una fusión armónica. El resultado es un gran poema épico: la Eneida.

Los precursores de Virgilio: épica arcaica o preclásica

El primer poema épico de la literatura latina lo escribió Livio Andrónico (250-200 a. C., aproximadamente), un griego que había llegado a Roma como prisionero de guerra y que, liberado después, se dedicó a la enseñanza de las letras griegas. Precisamente para dotar a sus alumnos de un libro de lectura literaria en latín, hizo una traducción de la Odisea, la Odusia. Esta traducción está hecha en un verso típicamente latino, el saturnio, y, aunque guardaba una excesiva fidelidad a su original, tiene el mérito de haber iniciado un camino que produciría grandes obras en el futuro.

Nevio (240-204) fue el introductor en la literatura latina de la poesía épica original, no traducida. Su poema épico Bellum Poenicum, escrito en versos saturnios, trataba de la primera guerra púnica, en la que el autor había participado como soldado. Rompiendo con la tradición épica de Homero, Nevio no canta sucesos legendarios y lejanos en el tiempo, sino un hecho histórico real y contemporáneo. Sin embargo, para explicar el odio entre cartagineses y romanos - "tirios y troyanos" - se remonta a la leyenda de Eneas, a su venida a Italia desde Troya y al episodio de sus amores con la reina Dido, fundadora de Cartago, a la que abandona. Esta leyenda servirá de fuente a Virgilio.

Ennio (239- 169) fue el primer poeta latino que empleó el hexámetro, el verso homérico, en su obra épica. En adelante, el hexámetro quedará como verso definitivo de la poesía épica. Sus Annales eran una larga recopilación de la historia de Roma desde sus orígenes hasta la época contemporánea proclamando su grandeza.

Los sucesores de Virgilio

La publicación de la Eneida, que seguidamente pasamos a desarrollar, produjo un renacimiento artificial de la epopeya. De los sucesores de Virgilio cabe destacar, no obstante, a dos: Estacio y Lucano.

Estacio (40-96 d. C.) compuso una gran epopeya de corte virgiliano, la Tebaida, cuyo tema era la lucha de los hijos de Edipo por el mando de la ciudad de Tebas. Lucano (39-65 d. C.), sobrino de Séneca y natural como él de Córdoba, nos legó una epopeya, probablemente inacabada, en diez cantos: la Farsalia. Relata en ella la guerra civil entre César y Pompeyo. Supone un retorno de la epopeya romana primitiva, de tema puramente patriótico, ya que sustituyó el tema mítico y lejano por otro histórico, casi contemporáneo. Es un verdadero historiador en verso.

Virgilio y la Eneida:la épica clásica         

3.1 Vida: Publio Virgilio Marón (70 a.C.- 19 a.C.) nació en Andes, aldea próxima a Mantua, en la Galia Cisalpina - Norte de Italia -, de familia modesta. Después de estudiar en Cremona y Milán, se trasladó a Roma, donde siguió estudios de retórica. Pero el joven Virgilio, de salud quebradiza y de carácter introvertido, meditador e intimista, con propensión a la melancolía y a la soledad reflexiva, carecía de las condiciones mínimas para la vida política activa, para las batallas dialécticas del Foro. Por eso dejó pronto la retórica y se dedicó al estudio de la filosofía, con gran admiración hacia Lucrecio y el epicureísmo, a la vez que iniciaba su andadura poética, su verdadera vocación.

La fama que adquirió desde sus primeras producciones poéticas, no épicas, (hacia los 30 años compuso su primera gran obra, las Bucólicas o Églogas - diez poemas de tema pastoril - y diez años más tarde aproximadamente tenía terminada su segunda gran obra, las Geórgicas - un canto al trabajo y a la vida del campesino -), le abrió el círculo literario de Mecenas (consejero de Augusto y protector de escritores y artistas) y se convirtió, por convicción, en el más entusiasta colaborador de la política restauradora y pacificadora de Augusto, plasmando, con su poesía épica, los ideales y nuevos valores que quiere implantar el emperador. Toda su vida estuvo consagrada a la poesía, como recuerda su epitafio: ...cecini pascua rura duces , es decir, " ...canté pastores, labriegos y caudillos".

A los 51 años realizó un viaje de estudios a Grecia para ver sobre el terreno los lugares que describía en su Eneida, sobre la que llevaba ya trabajando diez años. En Mégara cogió una insolación y de ella murió al desembarcar en Italia, en Brindisi. Su tumba se encuentra en Nápoles. Virgilio murió sin poder terminar la Eneida, y dejó el encargo de que fuera destruida, pero Augusto no lo consintió. Así ha podido llegar hasta nosotros este gran poema que alcanzó rápida y merecida celebridad por su contenido, su significación política y su perfección poética.

La Eneida de Virgilio es la obra culminante de la poesía épica latina. Alentado por Augusto, Virgilio se propuso componer una epopeya nacional en la que se glorificase el destino de Roma (remontándose a su origen divino) y en la que se exaltase además la gens Iulia, a la que pertenecía el emperador. Lo consigue por medio del héroe del poema, Eneas (> Eneida), hijo de la diosa Venus - de la que la familia Julia (> Julio César) se decía descendiente -, el cual huye de la destrucción de Troya con una misión que le ha sido encomendada por los dioses: fundar una nueva Troya, la futura Roma.

* El tema de la Eneida es la huida del héroe troyano Eneas de Troya y sus aventuras hasta llegar al Lacio, donde tiene que luchar con diversos enemigos para lograr establecer la nueva Troya, Roma como se ha dicho, según mandato de los dioses. Consta el poema, inspirado en las dos grandes epopeyas homéricas, de doce libros, estructurados en dos partes principales: los seis primeros libros se inspiran en la Odisea, con el relato de los "viajes" de Eneas, sus avatares y peripecias desde que sale de Troya, destruida e incendiada por los griegos, hasta que llega a tierras de Italia; los seis últimos imitan a la Ilíada, con las guerras que Eneas lleva a cabo en Italia hasta hacerse con el reino del Lacio. Pero la narración no sigue una línea cronológica sino a partir del libro V.

* El argumento de los distintos libros se desglosa así: en el I se narra la llegada de Eneas, tras siete años de navegación, a las costas de Cartago desde Sicilia, después de una horrorosa tempestad provocada por el rey de los vientos, Eolo a instancias de la diosa Juno, enemiga de los troyanos (< Juicio de Paris), para desviarlo de Italia, tierra prometida por el Destino tras la destrucción de Troya; aquí, en la naciente Cartago, los acoge hospitalariamente la reina Dido. En el II y III el héroe, por su propia boca, cuenta en la corte de Dido la toma de su patria (< Caballo de Troya), su salida de la ciudad en llamas con su anciano padre, su pequeño hijo Ascanio y, en fin, sus desventuras por todo el Mediterráneo hasta su llegada a Sicilia, en donde muere su padre Anquises. El libro IV narra la estancia de Eneas en Cartago y sus desventurados amores con Dido, quien, abandonada, por imperativo divino, por el héroe para cumplir su misión, termina suicidándose. El libro V tiene como tema central los "juegos fúnebres" celebrados por los troyanos en, de nuevo, Sicilia, para conmemorar el primer aniversario de la muerte de Anquises. En el libro VI se expone el descenso de Eneas a los Infiernos (el reino de Hades, Plutón) en donde el alma de su padre lo anima a cumplir su misión, haciéndole ver para ello el destino de Roma y presentándole a los grandes personajes que va a producir en el futuro la historia de la misma. Los seis últimos libros, finalmente, comprenden la serie de episodios bélicos suscitados entre los troyanos, invasores, y los aborígenes itálicos capitaneados por Turno, rey de los rútulos, que pretendía, como Eneas, la mano de Lavinia, hija del rey del Lacio, Latino. En los diversos libros se enumeran las tropas y pueblos favorables a los dos caudillos y las hazañas y las muertes de uno y otro ejército. El relato culmina con la muerte de Turno a manos de Eneas, episodio que cierra el poema.

Aparte de esta división en dos mitades, se ha observado también otra en tres bloques, cada uno de ellos con un protagonista parcial, aunque el héroe absoluto sea Eneas: libros I-IV, Eneas en Cartago, con Dido como figura principal; libros V-VIII, viaje al Lacio y preparativos para la guerra, con total protagonismo de Eneas; libros IX-XII, el desenlace, con Turno como figura destacada.

* La acción de la Eneida se centra en la leyenda, en los orígenes mitológicos para, como se ha señalado ya, la "exaltación de Roma", y las referencias históricas tienen un carácter secundario, como meras digresiones, aunque consigue insertar hábilmente en el curso de la narración la glorificación de Augusto, de su familia y de otros personajes y familias ilustres. En la bajada de Eneas a los Infiernos, Anquises hace desfilar ante sus ojos las almas aún nonatas de los grandes personajes de la historia de Roma, que van a ser sus "descendientes"; y Virgilio aprovecha para ensalzar a la familia de Augusto, la familia Iulia, a la que hace descender de Iulo (= Ascanio), el hijo de Eneas. En el libro VIII, Venus, madre de Eneas, pide a Vulcano que forje un escudo para su hijo; Vulcano graba en el escudo una sucinta historia de Roma y, como motivo central, la batalla naval de Accio, con la victoria de Augusto (frente a Marco Antonio y Cleopatra), que así resulta ser el heredero de Eneas y el continuador de su obra, con la misión de asegurar a Roma el imperio del universo. Asimismo en la Eneida encontramos una serie de símbolos: la atracción y luego la ruptura entre Dido y Eneas prefigura la rivalidad entre Cartago y Roma (guerras Púnicas); la alianza de Eneas con los etruscos evoca el largo período de civilización etrusco-latina; la conjuración de Italia contra las ciudades del Tíber (que serán Ostia y Roma) recordaba la guerra social. Así pues, Virgilio en la Eneida fusiona tres temas simultáneos: la narración legendaria, el recuerdo de los caracteres más sobresalientes de la historia romana y la exaltación de la obra de Augusto.

* Virgilio, aunque sigue las huellas de Homero en el plan general de la obra e imita episodios homéricos como la tempestad, los juegos fúnebres, el descenso a los infiernos, la descripción del escudo, la guerra por una mujer, etc., abre una nueva etapa en la poesía épica, aportando unas características totalmente originales, cuales son , aparte de las ya enunciadas referencias históricas, la inserción de elementos dramáticos y líricos en el curso de la narración épica y la intervención subjetiva a veces del autor con comentarios y reflexiones. Se da también una profundización psicológica en los caracteres de los personajes. La obra imita a Homero, en efecto, pero es muy distinta a la de éste, por su sensibilidad, ternura, amor a la naturaleza y la originalidad de sus personajes. Difieren también en la concepción de los dioses, más espontáneos en Homero y más majestuosos en Virgilio. En fin, la Eneida es una epopeya "sabia", producto de vastos conocimientos sometidos a una rigurosa selección e integrados armónicamente en una unidad concebida y realizada a la perfección: la glorificación de Roma.

* Se distingue, ciertamente, la épica virgiliana por su "sensibilidad", nacida de la delicadeza de corazón del autor. Se puede decir que Virgilio es el poeta del sentimiento. Virgilio siente amor por la naturaleza, de ahí las frecuentes alusiones: compara la caída de Troya con el olmo que rueda desde las cumbres; la actividad cartaginesa, con una rumorosa colmena; la agitación de Dido, con la huida de una cierva herida; la marcha de los guerreros, con el volar de una banda de cisnes; la granizada de flechas que cae sobre Eneas, con el pedrisco que se abate asolador sobre la campiña; los terribles gritos de Laocoonte, con los mugidos horrendos del toro que escapa herido del sacrificio; Euríalo, herido de muerte, languidece como una purpúrea flor cortada por el arado; ...

En cuanto al hombre, Virgilio se enternece ante el sufrimiento; siente simpatía y afecto por los que sufren. Virgilio es el poeta de los vencidos, a los que presta su dulzura y su viril melancolía. Describe la tristeza de Andrómaca, viuda y cautiva, con una gracia conmovedora; la agonía de los guerreros muertos en la flor de su juventud hace llorar al poeta; Niso no puede soportar el dolor que le produce la muerte de su amigo Euríalo; las lamentaciones de la madre de Euríalo conmueven a todos los troyanos; Palante muere a la vista de todo el ejército, que estalla en lamentos; ... Virgilio contempla a los hombres que sufren y caen, no a los soldados que combaten y realizan prodigios de heroísmo. El propio héroe del poema, Eneas, no es un puro guerrero, como Aquiles, sino el "pius" Eneas, el héroe religioso y humano, desgarrado por una tragedia interior: tiene que obedecer a los dioses, y por ello abandona, contra su voluntad, a Dido; y por ello mata, contra su voluntad y tras dudarlo mucho, a Turno, su antagonista. Eneas parece un héroe blando, comparado con la ferocidad de Aquiles; pero no es blandura, sino humanidad de sentimientos, no incompatible con el valor guerrero. Eneas es también el héroe romano por excelencia, y en él se encarnan las principales virtudes nacionales: valor, sensatez, respeto a los mayores (demostrado en su actitud con su padre, Anquises) y, sobre todo, obediencia a la voluntad divina, pues para cumplirla no duda en afrontar toda clase de riesgos y sacrificios. En el calificativo de "pius" que Virgilio asigna a Eneas se encierran todas esas virtudes.

La épica virgiliana es también una épica que defiende la paz. Eneas no ama la violencia, la sufre a lo largo de todo el poema; la guerra aparece como un mal que hay que evitar; el llanto de la madre de Euríalo después de haber perdido a su hijo en acción bélica es un poderoso alegato contra las armas ... La súplica de Drances a Turno en la asamblea convocada por el rey Latino parece más bien dirigida por Virgilio a Augusto y recoge uno de los mensajes más profundos del poema: Nulla salus bello; pacem te poscimus omnes!

* Por último, cabe señalar que el equilibrio y armonía que respira la Eneida en sus personajes, en su desarrollo, en sus descripciones y digresiones, caracteriza también la lengua y el estilo virgilianos. Es una obra de extraordinaria perfección estilística. En ella se conjugan magistralmente la solemnidad épica con la gracia y frescura de los poetas "neotéricos". Usa las palabras con absoluta propiedad y con la colocación exacta. Evoca como ningún otro poeta colores y sonidos. Resulta a veces dulce, a veces brillante, a veces vigoroso, según convenga a la ocasión. "Esta poesía tan llena de colores y de efectos luminosos, lo está también de sonoridades y del murmullo de los ríos, del fragor de las rocas golpeadas por los mares y del crujido de los bosques" (Bellessort). Desde el punto de vista del léxico, junto a la aparición de nuevos términos (neologismos) emplea algunos arcaísmos. Su estilo, en fin, es sobrio, aunque variado, elegante y de una gran perfección formal, con un dominio notable en el empleo del hexámetro.

Por todo esto, la importancia e influencia de Virgilio en la cultura occidental es enorme. Sus propios contemporáneos tuvieron conciencia de ello y ya en vida, además del gran aprecio que tuvo, se convirtió en un clásico, de modo que no es extraño que fuera considerado en seguida como el poeta nacional de Roma y su obra pasara inmediatamente a las escuelas. Su fama no ha decaído jamás, desde la Edad Media, en la que su fama es fabulosa (Dante, por ejemplo, lo toma como maestro y lo eligió como guía para el Infierno en su Divina Comedia) y se le ensalza no sólo como escritor, sino como sabio, hasta la época actual, en la que se le ha llamado, en el título de un famoso libro, "Virgilio, padre de Occidente".


CICERÓN Y LA ORATORIA         

Definición y características de la oratoria

La oratoria o la elocuencia es el "arte de la persuasión por medio de la palabra", es decir, el arte de hablar bien - ars bene dicendi -, con corrección y, sobre todo, de manera persuasiva y convincente.

La oratoria tenía en Roma una doble aplicación: en primer lugar, ser un buen orador era, junto al reparto de regalos y la organización de espectáculos públicos, el medio más eficaz de conseguir votos y poder obtener puestos políticos; además, la capacidad de hablar bien era imprescindible en las causas judiciales, en donde un orador forense debía inclinar a los jueces en favor de su cliente.

Como es lógico suponer, la oratoria, en sus dos vertientes, política y forense, sólo puede desarrollarse en un marco democrático, en donde la libertad de expresión y la independencia del poder judicial están garantizados. Así ocurría, en medida suficiente, durante la República romana, y ello explica el extraordinario florecimiento de la oratoria en esta época. En el Imperio estas condiciones desaparecieron, y la oratoria se convirtió en un mero ejercicio de escuela o en un instrumento de aduladores.

Dada la utilidad política de la oratoria, sus grandes representantes son, a la vez, los grandes políticos romanos, pero sus discursos se nos han transmitido de modo muy fragmentado. Afortunadamente contamos con el caso excepcional de Cicerón, pues conservamos sus discursos. Cicerón es la figura principal tanto en la oratoria política como en la forense; no descendía de familia aristocrática, pero gracias a sus extraordinarias dotes de orador consiguió, siendo un homo novus, escalar los más altos cargos públicos.

Cicerón (106- 43 a. C.)

Vida: Marco Tulio Cicerón nació en Arpino, al sur del Lacio; recibió su formación en Roma y la completó en Grecia. Vivió en el medio siglo final de la República, época de grandes convulsiones internas: la guerra social, que ensangrentó Italia hasta que todos los itálicos consiguieron la ciudadanía romana; las luchas por el poder entre Mario y Sila, con el triunfo del último, seguido de sus terribles proscripciones y su sangrienta dictadura; la rebelión de los esclavos al mando de Espartaco; la conjuración de Catilina; la guerra civil entre César y Pompeyo, con la victoria final del primero, que se proclamó dictador vitalicio. Todos estos sucesos los vivió Cicerón muy de cerca, interviniendo decisivamente en algunos de ellos. Así fue protagonista directo en la conjuración de Catilina, que estalló durante su consulado y él hizo fracasar. En la guerra civil estuvo del lado de Pompeyo; César, vencedor, lo perdonó; él se retiró entonces a la vida privada para dedicar sus últimos años a la redacción de sus obras filosóficas. Tras el asesinato de César, Cicerón, ardiente republicano, creyó erróneamente que era posible la plena restauración de la República, sinónimo en Roma de libertad, y volvió a la palestra política, pronunciando sus Filípicas contra Marco Antonio, lugarteniente de César, cuyos sicarios, tras darle muerte, clavaron su cabeza en una pica y la pasearon por el Foro.

Discursos de Cicerón: Sus discursos pueden dividirse en judiciales y políticos. Los primeros están pronunciados ante un tribunal, como abogado defensor - discursos pro = en defensa de … - o como acusador - discursos in = contra … -. Entre los discursos judiciales merecen destacarse:

In C. Verrem (Las Verrinas), siete discursos escritos contra Cayo Verres, a quien los sicilianos acusaron de malversación de fondos y robo de sus bienes y obras de arte durante la época en que fue gobernador de la isla.

Pro Murena, en defensa de Murena, que había sido elegido cónsul para el año siguiente y era acusado de fraude electoral.

Pro Sulla, en defensa de Sila, pariente del dictador, que estaba acusado de participar en la conjuración de Catilina.

Pro Archia poeta, en defensa del poeta griego Arquías, al que se acusaba de usurpación del derecho de ciudadanía romana. Aprovechando la personalidad del acusado, hace un encendido elogio de las letras en general y de la poesía en particular.

Pro Milone, en defensa de Milón, acusado del asesinato de Clodio, el más encarnizado enemigo de Cicerón. Este discurso, uno de los pocos cuyo veredicto fue contrario a la defensa de Cicerón, fue rehecho con posterioridad.

Pro Marcello y Pro Ligario, discursos en los que apelando a la clemencia de César defiende a Marcelo y a Ligario, que habían sido pompeyanos, como él, durante la guerra civil.

Los discursos políticos fueron pronunciados en el Senado o en el Foro, igualmente en defensa o en contra de alguien. Entre éstos destacan:

In L. Catilinam (Las Catilinarias). Reciben este nombre los cuatro discursos pronunció ante el Senado y el pueblo denunciando la conspiración de Catilina y con los que desenmascaró al protagonista de la conjuración y consiguió la represión de la misma. En el primero, ante el Senado y en presencia del propio Catilina, acusa a éste de peligro público; en el segundo, ante el pueblo, informa a éste de la huida de Catilina; en el tercero, ante el pueblo, informa del arresto de los conjurados; en el cuarto, ante el Senado, pide la pena de muerte. Cicerón alcanzó tal éxito que fue premiado con el honorífico título de "Padre de la patria", aunque, posteriormente, el hecho de haber mandado ejecutar sin previo proceso judicial a los principales colaboradores de Catilina le valió el destierro y la confiscación de sus bienes; poco después una nueva revisión del proceso rehabilitó a Cicerón y sus bienes le fueron devueltos.

In M. Antonium orationes Philippicae (Las Filípicas). Para muchos de los estudiosos de Cicerón son sus mejores discursos. Catorce discursos violentos, en los que arremete contra Marco Antonio, heredero político de Julio César, y por los que Cicerón pagó el alto precio de su vida. Fueron llamados Filípicas en homenaje a los discursos del ateniense Demóstenes contra Filipo de Macedonia.

Técnica oratoria: la retórica

La técnica oratoria, es decir, el complicado sistema de normas y procedimientos que debe seguir el orador para elaborar su discurso y pronunciarlo, es estudiada por una disciplina llamada retórica.

La retórica abarcaba esencialmente los siguientes aspectos: fases de la elaboración de un discurso; partes de un discurso y clases de discursos y estilos oratorios.

- Fases de la elaboración de un discurso:

* inventio, o búsqueda de argumentos apropiados y probatorios

* dispositio, o distribución de esos argumentos en un plan adecuado

* elocutio, o arte de utilizar la expresión formal, las palabras y las figuras más convenientes

* memoria, es decir, recordar cada cosa en el lugar apropiado

* actio, o cuidado de los aspectos físicos en el momento de pronunciarlo (gestos, tonos de la voz, …)

- Partes de un discurso:

* exordium o introducción, destinado a captar la atención del público y a hacerlo benévolo, y en el que

se exponen los motivos que han inducido al orador a pronunciar el discurso

* narratio o exposición del tema

* argumentatio, con dos caras

. probatio o aportación de los argumentos

. refutatio o rechazo de las objeciones reales o posibles

* peroratio o conclusión, destinada a ganarse a los jueces y al auditorio

Cada una de estas partes exigía un método y una técnica adecuados para alcanzar la finalidad de todo discurso, que no es otra que la de instruir, agradar, conmover y convencer.

- Clases de discursos y estilos oratorios:

Hay tres géneros de elocuencia o modalidades de discursos: judicial o forense (empleado en los procesos para defender o acusar ante un tribunal); deliberativo o político (empleado en las asambleas deliberantes para persuadir o disuadir al auditorio) y demostrativo o deíctico (utilizado para alabar o censurar a alguien en los discursos de lucimiento).

A estos tres tipos de de discursos correspondían tres especies de estilo: vehemente, medio y sutil. A lo largo de la formación y evolución de la retórica surgen, en relación al estilo, diversas escuelas o tendencias:

* la escuela aticista (< Ática),de estilo sobrio y severo, desnudo; despojado de todo ornamento y patetismo. El máximo representante del aticismo en Roma fue Licinio Calvo.

* la escuela asiana (< Asia Menor), que tendía a lo exuberante y grandioso, a períodos largos y grandilocuentes. El máximo exponente del asianismo en Roma fue el gran orador Hortensio.

* la escuela rodia (< Rodas), corriente intermedia, como síntesis de las anteriores

4. Estilo oratorio de Cicerón

Cicerón participó en su juventud de la corriente asiana, por influencia de Hortensio. Posteriormente, en su madurez, Cicerón practicó y preconizó un ideal de estilo que, aun siendo sobrio, no excluía la elegancia y los adornos, es decir, supo aunar lo mejor de las dos grandes tendencias, aunque adaptándose siempre a las circunstancias. Cabe destacar también, como características de los discursos de Cicerón, la preocupación por la pureza de la lengua, evitando todo helenismo o neologismo, y la simetría en la construcción de la frase. Sus discursos ofrecen, junto a un dominio absoluto de la técnica y de los recursos, una variedad, brillantez, abundancia, ritmo, cadencia y armonía realmente inimitables.

Producción retórica de Cicerón

Además de los discursos más perfectos, Cicerón nos ha dejado las mejores obras de retórica; ha sabido enseñar como nadie cómo se forma un orador y cómo se compone un discurso. Tres son sus obras retóricas:

De oratore. Trata de la formación del orador y de las características que debe reunir, así como de la técnica del discurso. En cuanto a las características del orador, unas son naturales (aptitudes, sentido común, etc.) y otras adquiridas (técnica, práctica, conocimientos jurídicos, formación filosófica, conocimientos históricos, etc.). Para Cicerón el perfecto orador se distingue por poseer una formación integral, no meramente técnica, es decir, por tener una cultura profunda y extensa en todas las disciplinas, además de disposición natural y conocimiento de la técnica oratoria, técnica que expone con amplitud en esta obra.

Brutus. Es una historia de la elocuencia en Roma, desde los orígenes hasta su época, precedida de un pequeño resumen sobre la elocuencia en Grecia. Cicerón, después de referirse a los oradores primitivos, cuyo último y más ilustre representante es Catón, estudia, encuadrándolas en cuatro épocas, las figuras que más han contribuido al perfeccionamiento del género. Cierra la obra hablando de sí mismo, de su formación y de los comienzos de su carrera hasta conseguir la fama de que goza. El Brutus es la fuente imprescindible para conocer cualquier aspecto de la elocuencia romana.

Orator. En esta obra Cicerón desarrolla su teoría de los tres estilos: el sencillo, el moderado y el sublime. Para Cicerón el orador ideal es el que domine los tres estilos y sepa utilizar cualquiera de ellos según la ocasión lo requiera. Además de trazar el retrato del orador ideal, insistiendo en los conocimientos que debe poseer y describiendo su comportamiento en las distintas fases de la elaboración del discurso, estudia las figuras de dicción y de pensamiento, la armonía de la frase y el ritmo.


PLAUTO Y LA COMEDIA ROMANA         

1. La comedia dentro del teatro latino

El teatro latino nace a mediados del siglo III a. C. y es creado a partir del teatro griego, pero su originalidad frente a éste le viene dada por la influencia de las representaciones populares improvisadas de origen itálico anteriores.

Las obras dramáticas latinas se clasifican fundamentalmente en tragedia y comedia. En la tragedia se tratan casi siempre temas relacionados con la mitología, cuyos protagonistas son dioses, héroes, caudillos, reyes. Por consiguiente su tono es solemne y su lenguaje elevado. En la tragedia hay duelos, destierros, muertes y casi siempre desenlaces funestos.

En la comedia se tratan temas de la vida cotidiana, protagonizados por personas de la calle, mujeres y hombres corrientes, lo que da pie para el empleo de un lenguaje desenfadado e incluso grosero. En la comedia hay amores, raptos de doncellas, reconocimientos tras largas separaciones y un final feliz.

De acuerdo con los rasgos externos de los actores, así como por la temática tratada o por el lugar de procedencia, se reconocían en cada género teatral diferentes especies o subgéneros:

A la tragedia de argumento, lugar de acción y personajes griegos se la conocía con el nombre de fabula cothurnata, debido a que los actores llevaban un calzado alto de tipo griego llamado coturno. La tragedia de argumento, lugar de acción y personajes romanos era llamada fabula praetexta, porque los actores se ponían la toga praetexta, es decir, la toga blanca con una franja púrpura, propia de los magistrados y de los hijos de los nobles hasta la edad de los dieciséis años.

En la comedia encontramos la misma distinción de acuerdo con la temática y vestimenta de los actores. Era fabula palliata toda comedia de ambiente griego e inspirada en obras de autores griegos; los actores vestían entonces el traje característico de los griegos, llamado en Roma pallium. La comedia de ambiente romano recibía el nombre de fabula togata y los actores vestían la toga, el vestido nacional romano.

Tragedia y comedia, con sus respectivas variedades, coturnata y pretexta, paliata y togata, eran los géneros dramáticos mayores, distinguidos entre sí por el calzado de sus actores: el coturno de los trágicos frente al zueco de los cómicos. Pero los romanos conocieron todavía otros géneros teatrales que podíamos llamar menores, como la atelana (obra corta, cómica y satírica), el mimo (en el que podían intervenir mujeres, y los actores y actrices representaban sin máscaras y descalzos; la temática era indecente y el lenguaje más bien una jerga) y la pantomima (representación que suprime totalmente el diálogo, reduciéndose a imitaciones, gesticulaciones y danzas de carácter obsceno).

Los principales representantes del teatro latino son Plauto y Terencio, autores, los dos, de comedias (comediógrafos) que pertenecen al género de la palliata, es decir, son adaptaciones de obras griegas, con personajes, lugar de acción y contenido griegos. Entre los escritores romanos de tragedia (género poco aceptado por el gran público) cabe citar a Séneca.

2. Plauto (254 - 184 a. C.)         

Fue un ciudadano libre, pero pobre, un hombre del pueblo que supo llegar al pueblo como ningún otro autor dramático de Roma. Su éxito fue arrollador y creció después de su muerte, hasta el punto de que un siglo más tarde corrían bajo su nombre ciento treinta comedias. El erudito Varrón las sometió a un cuidadoso análisis y llegó a la conclusión de que sólo veintiuna eran de Plauto: Amphitruo (Anfitrión), Aulularia (Comedia de la olla), Asinaria (Comedia de los asnos), Captivi (Los cautivos), Curculio (El gorgojo), Menaechmi (Los gemelos), Mercator (El mercader), Miles gloriosus (El soldado fanfarrón), Mostellaria (Comedia de los fantasmas), Persa (El persa), Poenulus (El cartaginesillo), Pseudolus (El embustero), Rudens (El cable marino), Trinummus (Las tres monedas), Truculentus (El hombre malhumorado o gruñón), etc.

La trama consiste con frecuencia en un joven enamorado de una esclava de origen ignorado y sin dinero para comprarla, acude en sus cuitas a un esclavo suyo y éste, con su astucia, sus amaños y trapacerías, consigue el dinero, a menudo engañando al propio padre del joven o al dueño de la muchacha; otras veces se descubre que la esclava no es tal, sino una persona libre, que fue robada de niña a sus padres y éstos la reconocen por alguna señal en el cuerpo o alguna prenda o juguete que conserva de su niñez. Siempre hay un "final feliz".

Así pues, en las comedias de Plauto encontramos los siguientes personajes: el joven enamorado (bien romántico o bien calavera, es decir, libertino y despilfarrador); la cortesana, de modales finos, ávida y hábil, o la jovencita modesta y simpática; el padre conservador, avaro a veces, otras veces antiguo calavera con propensión a volver a las andadas, pero intransigente con su hijo; la madre, honrada aunque tosca; el esclavo avispado y trapacero, que ayuda a su joven amo en sus devaneos amorosos, mientras se complace en torturarlo constantemente con sus chanzas; el traficante de esclavos brutal, avaro, astuto y cínico, a quien engaña el esclavo, para jolgorio y complacencia del espectador; el parásito adulador y rastrero; el soldado fanfarrón y "cantamañanas"; el cocinero de alquiler, ladrón y jactancioso; etc., etc., todo un desfile de tipos tomados de la vida real, en unas escenas rebosantes de vida.

Las obras de Plauto van precedidas con frecuencia de un prólogo, en el que un personaje, que a veces no interviene en la comedia y hasta puede ser un dios, "cuenta el argumento" y pide la benevolencia y los aplausos del público para la obra que va a representarse. Otra característica es la contaminatio, consistente en trasplantar escenas de comedias griegas mezclando el argumento de dos o más obras para que la intriga y la acción resulten más ricas y mantener así hasta el final el interés del espectador.

A Plauto le interesa por encima de todo hacer reír, sólo quiere poner a los personajes en situaciones que provoquen la carcajada, aunque para ello tenga que acudir, como hace con frecuencia, a situaciones escabrosas, insultos, chistes groseros, alusiones obscenas, etc., que eran muy del agrado del público, compuesto en su mayoría por esclavos, soldados y gentes no cultivadas. Fue el autor más popular del teatro latino y ha sido imitado, adaptado y representado hasta nuestros días. La clave de su éxito reside en su dominio del lenguaje popular (el latín vulgar), las "tablas" adquiridas en el prolongado ejercicio de su profesión, su vis cómica y su acierto en conectar con los gustos del público.

Argumento de alguna de las comedias de Plauto

- Aulularia (Comedia de la olla): Un viejo avaro encuentra en su casa una olla llena de monedas de oro; sigue viviendo pobremente, para no despertar sospechas sobre su cambio de fortuna, y al mismo tiempo lleno de inquietud, pensando que se la pueden robar. Pretende incluso casar a su hija, sin entregarle dote alguna, con su rico vecino. De pronto el robo de la olla, que lleva a cabo el esclavo del joven enamorado de su hija, sobrino del vecino, le sume en la más profunda desesperación. Por fin la recupera gracias a este joven, lo que produce en el avaro un cambio tan repentino, que, tras sensatas reflexiones sobre sus deberes de padre, se desprende del tesoro causante de sus infortunios, dándoselo en dote a su hija, que se casa con su amado, el joven enamorado de ella.

- Asinaria (Comedia de los asnos): Un joven pide la ayuda de su anciano padre para conseguir el dinero con el que comprar a una cortesana de la que está enamorado. El padre finge ayudarle y para conseguir el dinero engaña a su mujer, quedándose con el dinero obtenido por la venta de unos asnos, pero pone la condición de que él ha de disfrutar el primero de la muchacha. La esposa se entera y desbarata los planes de padre e hijo. Un argumento parecido (padre e hijo enamorados de la misma joven) tiene la comedia titulada Casina.

- Menaechmi (Los gemelos): Comedia basada en los equívocos que provoca la semejanza de dos hermanos gemelos. A uno de ellos, de nombre Menecmo, lo habían raptado, por lo que el abuelo hace llamar al otro también Menecmo, en recuerdo del ausente. De ahí el motivo de posterior confusión. Cuando el segundo Menecmo es ya adulto, va recorriendo países en busca de su hermano. Llega un día a una ciudad, en donde vive el Menecmo perdido y todos toman al forastero por su hermano, es decir, el conciudadano conocido, incluso la amante, la mujer y el suegro del auténtico Menecmo. El final llega felizmente cuando los dos hermanos se encuentran y se reconocen.

3. Terencio (190 - 159 a.C.)

Es el otro gran comediógrafo latino. A diferencia de Plauto, que sólo buscaba la carcajada, se preocupa por el comportamiento de sus personajes, por transmitir un mensaje educativo y moral. En contraste con las de Plauto sus obras resultan menos cómicas y agresivas, pero más delicadas y sentimentales. Su lengua es más culta pero menos espontánea. No logró conectar con el público romano, nunca fue popular.

Para un conocimiento más amplio del teatro en Roma:  pincha aquí


LA LÍRICA LATINA: HORACIO         

1. Características generales y orígenes

Etimológicamente poesía lírica significa "poesía para ser cantada con el acompañamiento de una lira". Esto es así en Grecia, en donde surge este género poético. En la literatura latina, sin embargo, la poesía lírica no fue jamás cantada, ni tan siquiera recitada con acompañamiento de lira. Pero lo que sí tiene en Roma esta poesía, permitiendo que se le dé con justicia el nombre de lírica, son las otras dos características que tenía ya en Grecia: su carácter subjetivo, puesto que en ella el poeta vierte sus experiencias personales (especialmente amorosas), y el empleo de una gran variedad de metros y estrofas (polimetría), basados generalmente en el número de sílabas, más que en la alternancia de largas y breves.

El cultivo de la poesía lírica se inicia en Roma bastante tarde, en comparación con otros géneros poéticos. Esto se debe a que, para que florezca este tipo de poesía intimista, hace falta que se produzca un enrarecimiento de la vida política y social que aparte a los ciudadanos de los grandes ideales patrióticos (impulsores, por ejemplo, de la épica) y los lleve a encerrarse en la esfera de lo privado (en lugar de los grandes poemas épicos se ponen de moda composiciones breves y delicadas, en las que se renuncia a todo lo que sea grandeza y se vuelca en el mundo de las pequeñas cosas). Estas circunstancias empezaron a darse en Roma a finales del siglo II a. C., y es entonces cuando surgen los primeros poetas propiamente líricos, los agrupados en el llamado círculo de Lutacio Cátulo, de cuyas obras se conservan escasos fragmentos, de tema erótico y en metros muy diversos (polimetría), cercanas al planteamiento amoroso y erudito de los alejandrinos.

2. Poetae novi: Catulo

Ya entrado el siglo I a.C. aparece en Roma un grupo de poetas mucho más importantes en orden al desarrollo de la lírica romana. Son los denominados tradicionalmente "poetae noui" o "neotéricos", newteroi (modernistas), mote que les asignó Cicerón despectivamente.

Desencadenan una tendencia poética que, sin truncar la tradición, pone más cuidado en la subjetividad, se preocupa por la perfección métrica y prosódica, y centra su temática más en lo sensitivo, en la vida, la muerte, el amor, el odio, vividas como una experiencia personal, que las circunstancias políticas y sociales de la época indujeron a extender por un público cada vez más numeroso.

Los gustos literarios de estos poetas pueden resumirse de la siguiente forma:

admiración por los poetas griegos, sobre todo los alejandrinos (de estilo erudito, refinado, confuso), a los que toman por modelos

poemas cortos, pero de la máxima perfección formal, por la selección y la colocación artística de las palabras, la elaboración métrica, etc.

gusto por las cosas menudas y los diminutivos

temas intrascendentes (Catulo llega a componer unos versos porque un amigo le había quitado el pañuelo); no obstante, se advierte una preferencia por los temas amatorios.

introducción de la métrica griega, singularmente del endecasílabo, si bien la adaptación plena de los metros líricos griegos (métrica eolia) no se conseguirá hasta Horacio.

Entre los componentes de este grupo destaca C. Valerio Catulo, el poeta de Verona, ( h. 87 - h. 54 a. C.). Procedía de una familia acomodada que mantenía relación de amistad con Julio César, y poseía una gran formación intelectual - le llamaban el doctus poeta -. Su corta vida transcurrió en medio del éxito y el lujo, quedando garantizado su bienestar por su alejamiento de la política y su situación económica desahogada. Su único y gran dolor fue la muerte de su hermano, por el que sentía un gran afecto, y a cuya memoria dedicó uno de sus más sentidos poemas. Pero sin duda el acontecimiento más importante de la vida de Catulo, y el que más preocupaciones le dio, fue su pasión por Lesbia. Esta mujer,casada, de nombre ficticio, a la que se suele identificar con Clodia (mujer bella y disoluta, de la alta sociedad romana, hermana de Clodio, el conocido tribuno de la plebe enemigo de Cicerón), fue amante de Catulo durante algún tiempo y lo amargó con sus continuas infidelidades. En los numerosos poemas dedicados a ella se puede ver que sus relaciones fueron una sucesión de disputas y reconciliaciones que llevaron a Catulo a sentir a la vez amor y odio (así lo dice él mismo "odi et amo", en el poema 85) y a tomar la decisión de romper definitivamente, lo que, no obstante, le dejó destrozado.

Su obra lírica nos ha llegado en una edición posterior a su muerte, el Catulli Veronensis liber, libro formado por 116 poemas que se ha dividido tradicionalmente, según criterios métricos y estilísticos, en tres partes o grupos de poemas:

- La primera (1-60) comprende piezas líricas cortas de métrica variada y también de gran variedad temática, aunque cercana a la vida cotidiana y en la que predominan los elogios a sus amigos y ataques a sus enemigos, así como los poemas cuya protagonista es su "amada y odiada" Lesbia, musa y también tormento del poeta por sus constantes traiciones.

- La segunda (61-68) comprende ocho composiciones de larga extensión, que en su mayoría no son estrictamente líricas, ni por su métrica, ya que hay dos escritas en hexámetros y cuatro en dísticos elegíacos (estrofa formada por la combinación de hexámetros y pentámetros, propia de la poesía elegíaca), ni por su temática, puesto que entre ellas hay epitalamios (poemas en honor de una boda) y poemas de tema mitológico: Attis, La Cabellera de Berenice y Las Bodas de Tetis y Peleo, el poema más extenso, que nos presenta un agudo estudio de la psicología de los personajes, especialmente en su descripción del amor desdichado, que serviría de paradigma literario para ulteriores poetas. Puede decirse que estas composiciones se apartan de los cánones tradicionales del género lírico, por su métrica dactílica y su carácter erudito y nada personal. El poema 68 es realmente el punto de partida de la elegía romana, pues a la evocación de los momentos más delirantes de su pasión amorosa se mezclan las sombras del cruel dolor que le embarga el ánimo por la muerte de su hermano; su contenido, por tanto, es personal, pero su métrica es dactílica.

- La tercera (69-116) comprende epigramas. Estas composiciones no son propiamente líricas por su métrica, porque están escritas en dísticos elegíacos, aunque su contenido sí que es personal, como en los poemas de la primera parte, ya que se trata por lo general de duras invectivas contra sus enemigos y de lamentos y reproches por su amor perdido. En estos poemas muestra la influencia de sus modelos griegos, Safo, Anacreonte, Arquíloco y Calímaco.

Es, indudablemente, en las composiciones verdaderamente líricas (los pequeños poemas llamados nugae, fruslerías, bagatelas), en donde Catulo destaca como un gran poeta que adopta con gran perfección los metros griegos, poniéndolos al servicio de sus sentimientos. Así, aunque su gran dominio de los recursos técnicos lleva su estilo y su lengua al preciosismo, eso no impide que en su poesía se deje traslucir siempre la impetuosidad o el patetismo más sinceros. En pocos autores, vida y obra están tan estrechamente relacionadas.

3. Horacio            

Quinto Horacio Flaco (65 - 8 a. C.) nació en Venusa, en la Italia del sur. Estudió en Roma y más tarde en Nápoles. Luego marchó a Atenas a ampliar sus estudios según la costumbre de la época y allí le sorprendió la guerra civil entre los republicanos Bruto y Casio y los herederos de César, Marco Antonio y Octavio; alistado como tribuno militar en el ejército republicano, asistió a la derrota de Filipos, donde huyó arrojando el escudo. Tras la derrota regresó a Roma y logró un puesto de escribano del Tesoro. De entonces datan sus primeras producciones literarias. Virgilio le presentó a Mecenas, con el que trabó una íntima amistad. Desde entonces cambió su vida. Mecenas le regaló una finca en la Sabina y el poeta vivió entregado a su verdadera vocación, lejos de actividades políticas y de cargos públicos.

La producción netamente lírica de Horacio está constituida por los Épodos, las Odas y el Carmen Saeculare, y aparte cultiva también otros géneros como el satírico y epistolográfico.

Épodos (Iambi)

Frente a los neotéricos, Horacio no imita a los poetas alejandrinos, sino a los líricos griegos de los siglos VII y VI a. C. Así siguiendo a Arquíloco, escribió un libro de Yambos (Iambi), que los gramáticos posteriores llamaron Épodos. Son 17 composiciones breves, de tema variado, en las que Horacio adopta la estrofa yámbica, en la cual a un verso más largo se añade otro más corto (esto significa épodo) y mezcla también ritmos dactílicos y yámbicos.

Algunos son satíricos: invectiva contra un nuevo rico, antes esclavo, que por su altanería se hizo aborrecible a todos; contra el maloliente Mevio, un enemigo literario, a quien desea un viaje accidentado y tormentoso y el naufragio final en una playa inhóspita, donde sirva de pasto a las aves; contra la hechicera Canidia; contra dos viejas libidinosas; contra el ajo, que perturbó su estómago durante un viaje. A diferencia de su modelo, Horacio es menos agresivo.

Otros son políticos: a Mecenas tras la victoria de Octavio en Accio sobre Marco Antonio y Cleopatra; a los romanos, a quienes invoca apasionadamente para que pongan fin a las guerras civiles, que les llevan a la destrucción.

Otros son líricos: el famoso "beatus ille", convertido en tópico literario imitado constantemente (Fray Luis de León, v. gr.), un precioso elogio de la vida del campo, pero con la sorpresa final de estar en boca de un usurero, que no piensa dejar la ciudad ni la usura; al ingrato amor de Neera.

Odas (Carmina)

Constituyen la parte más propiamente lírica de Horacio y la cumbre de su poesía. Son un centenar de composiciones agrupadas en cuatro libros, en las que sigue los modelos métricos de los líricos arcaicos griegos, Alceo, y cuyos temas son muy variados (convites, amores, placeres del campo, molestias de la ciudad, alegrías y penas).

Odas amorosas: dedicadas a distintas mujeres (Pirra, Lidia, Glícera, Lálage,Cloe,...), pero en ninguna de ellas el poeta expresa una pasión profunda por una mujer, ni amargura si ésta le abandona. Canta unos amores reales o imaginarios, mostrando la misma "moderación" que en otras facetas de su vida.

Odas filosóficas: en ellas reflexiona sobre el paso del tiempo, la muerte inexorable, e invita a gozar de los pocos años que nos concede la vida -"carpe diem" ("goza del día presente"), otra máxima universal en la que se sintetiza el sentido epicúreo que recorre todas sus odas: incredulidad y desconfianza; vivir contento con poco; retener el momento fugaz -. La verdadera felicidad consiste para el poeta, no en la ambición de riquezas ni de poder, pues ello conlleva inquietudes, desengaños y molestias, es decir, infelicidad, sino en conformarse con una "dorada medianía", su "aurea mediocritas", o sea, una condición media, sin congojas ni ansiedades, llena de tranquilidad; no hay que dejarse abatir por la adversidad y debe uno disfrutar de los bienes presentes, que son precarios.

Odas patrióticas: a la república convaleciente tras la guerra civil, a Augusto pacificador, a las victorias de Druso, etc., con el mismo sentimiento nacional y patriótico de Virgilo en su Eneida.

Odas a la Naturaleza: a la fuente Badusia, a la primavera, a la pequeña finca que le regaló Mecenas, ...

Invocaciones a diversos dioses: Apolo y Diana, Venus, Apolo.

Consolaciones a amigos que han sufrido alguna desgracia: Virgilio, Tibulo.

Carmen Saeculare (Canto secular): compuesto por sugerencia de Augusto para los Juegos Seculares del año 17 a. C. y cantado por un coro de jóvenes en honor de los dioses protectores de Roma.

La cualidad más acusada y característica de Horacio es su sentido de la perfección: lima sus escritos hasta límites insospechados, alcanzando en esa perfección formal las más altas cotas de la poesía latina. Esta preocupación por la forma le puede hacer perder sentimiento y espontaneidad, algo muy importante en un poeta lírico, pero para él la poesía no es un desahogo personal, sino el fruto de un duro trabajo que ofrece a la posteridad. Su regla de oro del quehacer literario la resume en una conocida frase "corrige muchas veces" ("saepe stilum vertas"). También destaca su sentido del equilibrio: Horacio traslada al campo de la literatura la idea epicúrea de la moderación que cultivó toda su vida. Otra de las características de su obra es la plasticidad, cualidad que consiste en dar la forma, relieve y límites precisos a lo que está describiendo; Horacio es insuperable en la descripción sobria, y exacta en aquellas odas que desarrollan motivos de la Naturaleza. Pero su plasticidad alcanza también a las ideas y sentimientos; si es necesario llega a personificarlos por medio de divinidades alegóricas; intenta siempre llegar al entendimiento a través de los sentidos. Por la gran penetración psicológica de su poesía, unida a un perfeccionismo métrico y léxico, y al equilibrio y economía de la frase, que son tratados con ingenio e inteligencia, puede decirse que Horacio es "el más grande de los líricos latinos".

4. Variedades líricas

Aunque se suele estudiar como un género específico, si bien presenta una forma métrica no lírica como es el dístico elegíaco, por su carácter marcadamente personal y subjetivo se puede tomar la elegía (término vinculado hoy a un tipo de poesía de asunto triste y doloroso) como una variedad o subgénero de la lírica. La caracterización y originalidad de la elegía romana es la expresión de sentimientos personales e incluso autobiográficos, con gran frecuencia la propia experiencia amorosa, que en algunos casos es desgraciada, de ahí que el dolor y el sufrimiento estén también presentes en la elegía. Los poetas elegíacos latinos más importantes son: Tibulo, Propercio y Ovidio.

También el género bucólico o pastoril se puede considerar como una variedad lírica, y en este campo tiene una destacadísima obra el autor de la Eneida, Virgilio. En sus Églogas o Bucólicas presenta diez composiciones de tema pastoril escritas a imitación del poeta alejandrino Teócrito. Están escritas con clara influencia técnica de los neotéricos y sobre todo de Catulo en cuanto al preciosismo en el uso del lenguaje.

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LA ELEGÍA         

Características generales

En Grecia se llamaba primitivamente elegía a toda composición poética escrita en el metro elegíaco, es decir, en dísticos formados por un hexámetro y un pentámetro (el dístico elegíaco) cualquiera que fuera el contenido temático. Los poetas alejandrinos del siglo III a. C. comienzan ya a componer elegías de tema amoroso, pero no personal: cantan generalmente amores de héroes mitológicos, con gran aparato erudito. Este tipo de elegías pasa a Roma con los poetas neotéricos, la "Caballera de Berenice" de Catulo, adaptación de un poema de Calímaco, escrita en dísticos elegíacos, constituye el modelo exacto de lo que era la elegía alejandrina. Va a ser en la época de Augusto cuando surgirá la gran elegía romana, con el metro elegíaco tradicional, pero con una característica diferenciadora: es una elegía de tema amoroso personal, y con el último gran representante, Ovidio, surgirá la elegía dolorosa, que pasará luego a ser exclusiva en el concepto moderno del género.

Ovidio (43 a.C. - 17 d.C.)

Publio Ovidio Nasón nació en Sulmona, de acaudalada familia del orden ecuestre. Marchó a estudiar a Roma y completó su formación en Atenas. Se hizo abogado, pero se impuso su pasión y su facilidad para la poesía ("todo lo que intentaba escribir me salía en verso", dice) y a ella se dedicó, cobrando pronto gran fama. En el apogeo de su gloria, y sin que se conozca con certeza el motivo, fue desterrado por Augusto a una región bárbara, a orillas del Mar Negro, y allí murió, en la aldea de Tomi, tras nueve años de destierro.

Las elegías de Ovidio son de dos tipos y pertenecen a dos períodos distintos de su vida: en su juventud escribió elegías "amorosas"; en su madurez, desde el destierro, escribió elegías "dolorosas", inaugurando en la literatura latina este contenido, que va a imponerse luego como el contenido propio del género, y así entendemos en la actualidad la elegía, como una composición poética en la que se lamenta algún hecho penoso o desgraciado.

Elegía amorosa

Amores. Son tres libros de elegías en los que Ovidio canta los amores de una tal Corina de un modo mucho más retórico y menos apasionado que Tibulo y Propercio, sus predecesores latinos. Resulta difícil saber si bajo el nombre de Corina se oculta una mujer determinada o es un mero personaje literario con rasgos de las distintas mujeres conocidas por Ovidio. Se trata de una elegía erótica subjetiva (elegía romana).

Heroidas. Son una colección de cartas escritas en dísticos elegíacos atribuidas a heroína mitológicas con destino a sus héroes respectivos: de Penélope a Ulises, de Dido a Eneas, de Helena a Paris, de Ariadna a Teseo, etc. Se trata en este caso de elegía erótica objetiva (elegía alejandrina).

Arte de amar (Ars amatoria o Ars amandi). Es un tratado de técnica amorosa, en tres libros. Los dos primeros libros, dirigidos a los hombres, les instruyen sobre la manera de conquistar y retener el favor de las mujeres. A estas últimas se dirige el libro III, dándoles consejos sobre el arte de seducir a los hombres.

Cosméticos para el rostro femenino (Medicamina faciei femineae). Es un poema - 100 versos sobre cosmética, sobre el modo de mantener la piel fresca y atractiva.

Remedios de amor (Remedia amoris). Obra en la que se sugieren los remedios para curar las penas del corazón; es como el antídoto para la pasión amorosa.

Estas tres últimas obras son poesía elegíaca por el metro, pues están escritas en dísticos elegíacos, y su contenido es erótico, pero no personal, sino didáctico; se trata, pues, de elegía erótica didáctica.

Elegía dolorosa

Son los poemas desgarradores que Ovidio escribe desde el destierro y que constituyen el contrapunto de sus frívolos poemas de juventud. Dos son las colecciones de estas elegías:

Tristes (Tristia), en cinco libros. El ritornelo de estas elegías es siempre el mismo: intento de justificar sus errores pasados, causantes de su lamentable situación; elogios desmedidos a Augusto para conseguir que le levante el destierro; explosiones constantes de dolor y de amargura, incrementadas por el salvaje y lejano lugar del destierro, que describe con tintes sombríos.

Pónticas o Cartas desde el Ponto (Epistulae ex Ponto). Son cuatro libros de cartas compuestas en dísticos elegíacos y dirigidas a su mujer y a influyentes amigos, pidiendo insistentemente que intercedan por él para que se le levante el exilio.

El mayor defecto y la mejor virtud de Ovidio es su facilidad de producción; domina a la perfección la técnica literaria y su agilidad no le da tiempo a una labor de lima. No tiene el sentido de la perfección y el equilibrio propio de un autor clásico.

LA SÁTIRA (en preparación)


 El arte romano         

Introducción

Como en tantas otras manifestaciones de la creatividad (léase literatura, p. ej.) también el arte romano paga su servidumbre al arte griego, pero con unos rasgos propios y unas características originales que lo individualizan claramente y en muchos aspectos lo diferencian inequívocamente de aquél.

I) Arquitectura romana

1. Características generales

La arquitectura romana se distingue por su carácter utilitario (consecuencia del espíritu práctico del pueblo romano), por su monumentalidad y solidez, y por el empleo sistemático del arco y la bóveda.

El arco empleado por los romanos es el de medio punto. En cuanto a la bóveda, se usa la de medio cañón, la de aristas, e incluso la cúpula. Los sistemas abovedados romanos, de proporciones gigantescas y presiones laterales igualmente considerables, exigen unos muros extraordinariamente gruesos, que contribuyen a ese efecto de grandiosidad tan típico en sus monumentos. Los muros y las pilastras, de gran grosor, son los elementos fundamentales de sustentación. La columna tiene más que nada un valor decorativo.

Como materiales de construcción los romanos emplean la piedra, el hormigón y el ladrillo. Unas veces se servían de piedras irregulares, cogidas con mortero (opus incertum); es la mampostería. También les daban forma de pirámide de base cuadrada, con lo cual, al embutirlas en la pared con los lados cuadrados hacia fuera y dispuestos diagonalmente, se formaba una especie de retícula (opus reticulatum). Pero el aparejo de sillares (opus quadratum) es el más importante; a veces los sillares presentan la cara externa con una convexidad, que les da un aspecto decorativo, es el llamado sillar almohadillado. El hormigón (opus caementicium) se construía con una mezcla de agua, arena, cal y guijarros, determinando al secarse una masa sólida, indestructible; se empleaba especialmente para las bóvedas. El ladrillo (opus testaceum o latericium) constaba de grandes piezas rectangulares y de poco grosor. El opus mixtum, propio del bajo Imperio, consistía en disponer capas alternadas de ladrillo y piedra, con armonioso contraste de color.

En cuanto al estilo, los romanos adoptan los órdenes griegos, aunque introduciendo en ellos importantes novedades. Así crean el orden toscano, derivado del dórico griego. Consta este orden de una basa formada por un grueso toro que descansa sobre el plinto; el fuste es liso, con éntasis, el capitel va precedido por un astrágalo (un toro diminuto) y está formado por un breve cuerpo cilíndrico o collarino, un equino y un ábaco cuadrado coronado por un listel. El capitel jónico romano presenta las volutas colgantes y dispuestas diagonalmente. Igual disposición tienen las volutas en el capitel corintio, cuyas hojas de acanto ofrecen un perfil muy rizado. Los romanos crean además el orden compuesto, resultado de la fusión entre el jónico y el corintio. El capitel compuesto ofrece las hojas de acanto del estilo corintio, pero tiene además sendas hileras de ovas y perlas y las grandes volutas tomadas del jónico. Con frecuencia estos órdenes son utilizados en un mismo edificio "superpuestos" (en el piso más bajo, el toscano, en el del medio, el jónico, y en el superior, el corintio).

2. Construcciones religiosas

* Templos: el templo romano deriva del etrusco, al que se suman influencias griegas. Tiene generalmente planta rectangular, se levanta sobre un podium o basamento con escalinata de acceso sólo por la fachada anterior. De ordinario es un templo próstilo (precedido de un pórtico con columnas) y pseudoperíptero (con columnas adosadas en los lados mayores). El tímpano carece de esculturas. De este tipo son el de la Fortuna Viril en Roma (jónico), entre los más antiguos, y la Maison Carrée de Nimes (corintio), de tiempos de Augusto. Otro tipo es el de planta circular, como el de Vesta en Roma y el Panteón, también en Roma, templo dedicado a todos los dioses, que se cubre con inmensa cúpula de media naranja decorada con casetones y en cuyo centro se abre una gran claraboya.

* Tumbas: en las incineraciones se adopta el tipo de columbario, con pequeños nichos, semicirculares o rectangulares, para guardar las cenizas. En los sepulcros los hay de los tipos más diversos: en forma de templo es el de Fabara (Zaragoza); de templete helenístico, de dos cuerpos, el inferior cuadrado y el superior circular, es la tumba de los Julios, en Saint-Remy; en forma de torre, el de los Escipiones, en Tarragona; en forma de pirámide, el de Caio Cestio, en Roma. El tipo imperial, como el gran mausoleo de Adriano, adopta la forma circular.

3. Construcciones urbanas

* La casa: consta de un gran atrio con abertura en lo alto (compluvium), por donde entra el agua de la lluvia que es recogida en el impluvium (especie de estanque abierto en el suelo). Al atrio dan las habitaciones laterales, y al fondo, la sala de recepción (tablinum), a la que se añadieron el comedor (triclinium) y un patio con columnas en torno (peristylium), aparte de otras habitaciones accesorias. Ésta es la "domus" o vivienda particular, señorial, de un solo piso. Pero en la ciudad predomina la casa de alquiler o "insula", que consta de varios pisos y presenta a la calle numerosos balcones y ventanas.

El palacio imperial: deriva del tipo de la domus, aunque ampliado y alterado por sus necesidades específicas.

* Basílicas: destinadas a la administración de justicia y tratos comerciales, son edificios de planta rectangular, generalmente de tres naves, separadas por columnas, la central más alta que las laterales, con ábside semicircular en la cabecera, y cubierta plana de madera o con bóveda: basílica de Constancio en Roma.

* Termas: además de baños públicos eran un lugar de reunión y recreo de la sociedad romana. Las dependencias esenciales de cualquier terma son: el vestuario o apodyterium, sala de baño frío o frigidarium, sala de baño tibio o tepidarium y sala de baño caliente o caldarium. Además solían tener salas de tertulia, bibliotecas, palestras (gimnasio) o patios descubiertos para ejercicios físicos – termas de Caracalla y de Diocleciano en Roma -.

* El foro: es el centro de la ciudad romana, donde se cruzan sus dos calles principales (cardo y decumanus); es la parte más monumental de la ciudad, en torno a la que se alzan los principales edificios públicos (templos, basílicas, etc.).

4. Edificios para espectáculos

5. Monumentos conmemorativos

- Arcos de triunfo: se erigían en el foro o en las vías de acceso a las ciudades. Pueden distinguirse varios tipos: arcos sencillos, de un solo hueco que se abre en un macizo arquitectónico, flanqueado por columnas o pilastras adosadas, y coronado por un entablamento y ático con inscripción, como el de Tito, en Roma, y el de Trajano, en Benevento. De tres huecos, más alto el central, como el de Constantino, en Roma, y el de Medinaceli, en Soria. Otros tienen forma de templete, con un arco en cada frente, como el de Caracalla, en Tebessa.

- Columnas conmemorativas: se erigían en el foro y se decoraban con relieves alusivos al motivo de su erección, coronadas por la estatua en bronce del emperador: columna de Trajano, en Roma.

6. Ingeniería

Vías militares o calzadas: enlazaban las diversas regiones del Imperio y facilitaban el movimiento de las legiones de un lugar a otro, propiciando el mantenimiento de la unidad romana y favoreciendo el comercio y las intercomunicaciones regionales. Estaban jalonadas por miliarios, piedras cilíndricas con inscripciones indicativas: la Vía de la Plata, que comunicaba Astorga con Mérida, o la Vía Augusta, que iba desde los Pirineos hasta Cádiz.

Puentes: para salvar los accidentes geográficos o cruzar ríos, se construían puentes de uno o varios ojos, utilizando siempre la técnica de la bóveda, algunos de gran altura, como el de Alcántara (Cáceres) o de extraordinaria longitud, como el de Mérida.

Acueductos: conducían el agua desde los pantanos hasta la ciudad. Estaban formados por varias series de arquerías superpuestas sobre las que iban los canales al descubierto: el de Segovia y el de Pont du Gard, en Nimes.

Puertos, como el de Ampurias y faros, como la reconstruida Torre de Hércules de La Coruña.

Campamentos militares: parejos en su trazado a las ciudades, tenían forma cuadrada o rectangular y estaban divididos por dos calles: la via principalis, de norte a sur, y la via decumana, de este a oeste. Estas calles daban lugar a las cuatro puertas: praetoria, decumana, principalis dextra y principalis sinistra.

II) Escultura romana      

La escultura romana, aunque deriva principalmente de la griega, consigue afirmar su personalidad, caracterizándose por su acabado realismo. Los dos géneros principales que cultiva son el retrato y el relieve histórico. Si recuerda a la escultura griega en las actitudes de sus estatuas y en la composición de los relieves, los rostros son siempre, en cambio, verdaderos retratos, y los relieves, crónicas vivas.

1. El retrato

El retrato tiene sus precedentes en el arte etrusco y a su realismo contribuyó también la costumbre romana de conservar en los atrios de las casas las mascarillas de cera de los antepasados.

Entre los innumerables retratos romanos destacan los de los emperadores. Los tipos son uniformes: se los representa bien como general victorioso, con atuendo militar (statua thoracata), bien como persona civil, con toga (statua togata), bien como un dios, semidesnudo (estatua apoteósica). Por ejemplo, el retrato de Augusto de Prima Porta, como general victorioso, o el de Claudio con el águila de Júpiter al pie, ambos retratos de cuerpo entero. Del tipo de estatua ecuestre, ha de recordarse la de Marco Aurelio, en bronce, que se alza en la plaza del Capitolio.

También se esculpen bustos. En época republicana y de Augusto representan cabeza y cuello, por ejemplo los retratos de Pompeyo, Julio César y Cicerón. Posteriormente el busto se prolonga, así en el siglo II incluye todo el pecho y el arranque de los brazos, como los retratos de Adriano y de Antinoo (esclavo muy apreciado por Adriano), o el de Cómodo divinizado como Hércules, de medio cuerpo y con brazos.

En cuanto a la forma de llevar el cabello, el peinado bajo con pequeños mechones irregularmente dispuestos sobre la frente perdura hasta Trajano. A partir de Adriano y sobre todo bajo los Antoninos, se generaliza el uso de la barba, se trabaja el pelo y la barba, de largos rizos, con el trépano, buscando efectos de claroscuro y se excavan el iris y la pupila de los ojos. Con los Severos la barba se recorta y se acentúa la profundidad de la talla a trépano en los cabellos. Posteriormente el pelo es tratado someramente con algunos toques de cincel, cuidando sólo el efecto de conjunto y al mismo tiempo se pierde el sentido de la proporción y se tiende a hacer cabezas descomunales, frontales, con expresión fija de un cierto sabor trágico, como la colosal cabeza – cerca de dos metros y medio – de Constantino el Grande.

El retrato femenino de la época de Augusto es de peinado bajo, con raya en el centro y muy ondulado o rizado a los lados, como el retrato de Minatia Pola del Museo de las Termas. En el último tercio del siglo I, bajo los Flavios, Julia, la hija de Tito, impone un peinado rizado a manera de nimbo en torno a la parte superior del rostro, moda que persiste hasta Trajano, como lo atestiguan los retratos de la mujer y la hermana de éste, Marciana y Plotina. A mediados del siglo II, con la mujer de Marco Aurelio, Faustina la Joven, el peinado baja de nuevo, formando grandes ondas y se recoge en la nuca en un moño, o se eleva después en forma de trenza. El peinado bajo, a fines del siglo y comienzos del siguiente, continúa descendiendo en sus caídas cada vez más hasta cubrir las orejas.

2. El relieve histórico

El relieve histórico evoca un hecho determinado (una ceremonia religiosa, una victoria militar, etc.).

Obra maestra del arte romano son los relieves del Ara Pacis de Augusto, solemne procesión de magistrados, sacerdotes, senadores y miembros de la familia imperial, dispuestos en dos planos de distinto saliente, medio-relieve el primero y relieve plano el segundo; para introducir variedad, unas figuras andan, otras permanecen quietas, las cabezas se hallan en todas las posiciones (de frente, de perfil, de espaldas, en tres cuartos); el realismo se hace aún anécdota, como en el caso de la matrona que se lleva el dedo a los labios imponiendo silencio a los niños, que con sus gestos infantiles y su sonrisa ponen la nota alegre en el desfile.

En los relieves del Arco de Tito, en Roma, erigido para conmemorar su triunfo sobre los judíos, encontramos dos escenas, la del desfile del emperador en su cuadriga guiada por Roma y coronado por la Victoria después de la destrucción de Jerusalén, y el transporte del candelabro de los siete brazos convertido en botín de guerra. El escalonamiento de planos de mayor a menor relieve, empleado ya en el Ara Pacis, es aquí mucho más sabio.

La obra más importante entre los relieves históricos es la constituida por la decoración de la Columna Trajana, en el Foro romano, erigida con motivo de su campaña contra los dacios. Los relieves se desarrollan en espiral, en derredor del fuste de la columna, y en ellos se ven escenas de lucha, de campamentos, pasos de ríos, etc.

Análoga a la Columna trajana es la Columna de Marco Aurelio, en la plaza Colonna en Roma, en la que se narran las campañas de Marco Aurelio contra los sármatas y los germanos. Está ejecutada con una talla más profunda, pero se percibe un decaimiento de fuerzas artísticas, como en los relieves del Arco de Constantino, en Roma, en recuerdo de su victoria sobre Majencio.

III) Pintura romana

Se cultivó sobre todo la pintura al fresco para decorar las habitaciones de las casas. Las mejores manifestaciones pictóricas que han llegado a nosotros y nos permiten seguir su evolución, son los frescos de Pompeya, en los que se distinguen cuatro estilos: el primer estilo o de incrustación comprende el siglo II y el primer tercio del siglo I a.C., imita los revestimientos de mármoles polícromos embutidos en las paredes de las casa romanas (pinturas de la Casa del Fauno); el segundo estilo o arquitectónico, del 70 a.C. al 14 d.C., finge una estructura arquitectónica, así en él juegan un papel importante elementos de arquitectura, tales como columnas, dinteles, frontones, de proporciones un tanto libres, pero que, sin embargo, podrían construirse, y en los recuadros se pintan temas mitológicos, bellos huertos o bodegones (pinturas de la Villa de los Misterios); el tercer estilo u ornamental, corresponde a la primera mitad del siglo I d.C., deriva del segundo estilo, pero los miembros arquitectónicos se adelgazan, reduciéndose a un esquema fantástico y decorativo, como repujados en metal, y el muro, muy extenso, ofrece campo amplio para la pintura de grandes temas, donde la figura humana ocupa un lugar preeminente, destacando también los frisos decorados con figuras de niños y amores (pinturas de la Casa de los Vetios); el cuarto estilo o del ilusionismo arquitectónico, corresponde a la segunda mitad del siglo I d.C., imita las decoraciones teatrales y en él se vuelve a una arquitectura que puede ser real como la del estilo arquitectónico, pero procurando crear por medio de la perspectiva grandes efectos escenográficos, con múltiples términos, y cortinajes en primer plano, busca lograr una ilusión del espacio (pinturas de la casa Áurea de Nerón en Roma).

IV) Mosaico romano

La técnica del mosaico, de origen oriental, fue ampliamente utilizada por los romanos para la decoración de muros y sobre todo de pavimentos. Las técnicas son diversas: el opus signinum, formado por pedacillos de barro cocido incrustados sobre cemento; el opus sectile, a base de losetas combinadas de mármoles de diversos colores, formando con ellas motivos geométricos; pero el más rico y más empleado es el opus tessellatum, combinación de pequeñas piezas cúbicas de mármol de diferentes colores (tessellae), de un centímetro o poco más de tamaño; una variedad de éste último, el opus vermiculatum, empleaba piezas mucho más pequeñas y con formas muy variadas. En los mosaicos se representan motivos geométricos, animales, escenas de caza, temas mitológicos, circenses, o de la vida cotidiana. Así, el mosaico de las Palomas Capitolinas, o el de la batalla de Issos en Nápoles, o el del Sacrificio de Ifigenia en Ampurias.

El legado de Roma en Hispania

Son numerosos los restos romanos que podemos encontrar repartidos por toda la geografía española. Por citar algunos: el acueducto de Segovia, el de Las Ferreras en Tarragona y el de los Milagros en Mérida; el puente deAlcántara sobre el Tajo, y el de Mérida sobre el Guadiana; los teatros de Mérida y Sagunto; los anfiteatros de Mérida, Itálica y Tarragona; el circo de Mérida; las termas de Alanje (Badajoz); el templo de Diana en Mérida; el arco de Bará en Tarragona y el de Medinaceli; la Torre de Hércules en La Coruña; las murallas de Lugo; monumentos funerarios como la Torre de los Escipiones en Tarragona; calzadas romanas como la de Talamanca del Jarama (Madrid). Complejos arqueológicos como los de Itálica (Sevilla) y Mérida muestran hermosos ejemplos de casas romanas donde los mosaicos brillan con luz propia. Igualmente hermosos son los mosaicos procedentes de villas romanas como los de la Olmeda y Quintanilla de la Cueza, ambas en la provincia de Palencia.

Los museos de Mérida, Tarragona, Sevilla, Arqueológico Nacional y el de barcelona poseen una buena cantidad de obras escultóricas: estatuas de divinidades, como Diana cazadora en el Museo de Sevilla, retratos imperiales, como los de Augusto o Trajano también en el Museo de Sevilla, estatuas togadas, algunas excelentes, como las de Mérida. Asimismo encontramos restos de pintura mural en la necrópolis de Carmona (Sevilla) y en el Ninfeo de Santa Eulalia de Bóveda (Lugo).

Es raro y difícil dar un paso por cualquier lugar de la geografía peninsular e insular sin abrir los ojos y reconocer en nuestro entorno las huellas de Roma.

Glosario alfabetizado de términos técnicos (o muy específicos) citados en el tema         

Ábaco = pieza a modo de tablilla sobre el equino que remata el capitel.

Ábside = parte abovedada del templo que sobresale al exterior; suele ser de planta semicircular.

Acanto (hojas de) = motivo ornamental u ornato que imita las hojas de esta planta.

Aparejo = forma o modo en que quedan colocados los materiales en una construcción.

Arco =  cubierta curva de poco espesor que cubre un vano entre dos pilares o puntos fijos; a. de medio punto (tiene el centro de su curva en el medio, como media circunferencia).

Arquerías = serie o sucesión de arcos.

Astrágalo = decoración en forma de cuentas imitando el aspecto de este hueso del tarso (taba).

Basa = parte inferior de la columna sobre la que reposa el fuste.

Basamento = parte baja de un edificio, generalmente de aspecto compacto y macizo.

Bóveda = obra arqueada que cubre espacios entre muros o entre varios pilares; b. de cañón (la originada por el desplazamiento de un arco de medio punto a lo largo de un eje longitudinal).

Busto = escultura o pintura de la cabeza y parte superior del tórax.

Capitel = parte superior de la columna, de forma de cono o pirámide truncada invertida.

Claraboya = ventana o abertura en el techo o en la parte alta de las paredes.

Columbario = tipo de tumba abovedada con una serie de nichos en sus paredes para las urnas cinerarias.

Cúpula = bóveda semiesférica que descansa sobre un anillo que carga sobre las claves de cuatro arcos.

Dintel = parte superior de las puertas, ventanas y otros huecos que carga sobre las jambas.

Éntasis =engrosamiento de una columna, generalmente hacia el centro, de modo que parece recta, no cóncava.

Equino = moldura de superficie convexa, más ancha por su terminación que en su arranque.

Friso: parte del cornisamento que media entre el arquitrabe y la cornisa, normalmente decorado.

Fuste = parte de la columna que media entre el capitel y la basa.

Listel = espacio entre dos acanaladuras de un fuste.

Mampostería = obra de piedras pequeñas e irregulares unidas con barro o mezcla para levantar un muro.

Mortero = conglomerado o argamasa constituida por arena, conglomerante, agua y algún otro aditivo.

Nave = cada uno de los espacios entre muros o filas de arcadas de los templos u otros edificios.

Nimbo = disco luminoso o círculo (aureola) sobre la cabeza de las figuras o imágenes.

 Opus = tipo de obra o fábrica empleado en la construcción.

Orden = composición arquitectónica en la que sus partes están sujetas a unas relaciones o medidas fijas.

Pilastra = pilar adosado, con las características del pilar (soporte cuadrado, rectangular o poligonal)

Plinto = parte cuadrada inferior de la basa o base cuadrada de poca altura.

Relieve = tipo de escultura cuyas figuras resaltan sobre un plano; bajorrelieve, mediorrelieve, etc.

Repujado = técnica de labrar figuras a relieve o resaltadas en cuero u otro material adecuado.

Sármatas = habitantes de Sarmacia, región de la Europa antigua entre el Vístula y el Volga.

Sillar = piedra cuadrangular con la que se levanta un muro.

Tímpano = espacio triangular entre las dos cornisas inclinadas de un frontón y la horizontal de su base.

Toro = moldura decorativa de sección semicircular también llamado bocel.

Trépano = técnica escultórica de profundas incisiones para dar efectos de gran relieve, claroscuro, etc.

Volutas = adorno en figura de doble espiral como para sostener el ábaco.


EL TEATRO EN ROMA         

1. INTRODUCCIÓN : el teatro ("lo que se contempla") y el drama ("acción") romanos

1.1 definición y carácter: género literario que versa sobre la composición de obras para su representación escénica. El teatro romano, al igual que su modelo griego, era teatro en verso (de ahí también su nombre de poesía dramática), con partes cantadas y acompañamiento musical.

1.2 orígenes y precedentes: el teatro "regular" latino ha sido creado a partir del griego, pero su originalidad frente a él le viene dada por la influencia de las representaciones teatrales anteriores de origen itálico.

Livio Andrónico, prisionero griego que alcanzó más tarde la situación de liberto, llevó a cabo, en el año 240 a.C., la primera representación teatral en Roma mediante la traducción y adaptación de una obra griega. En el 235 tiene lugar la representación, por primera vez, de la obra de un itálico, Cneo Nevio, creador del drama nacional romano, la llamada "fabula praetexta". Ennio practica como Nevio la "contaminatio" o mezcla de obras.

Pero antes de que Livio Andrónico impusiese en Roma en el s.III a.C. el drama regulado según el modelo griego, existían en Italia Central dramatizaciones populares que constituían el embrión de un teatro italiano autóctono:

-"versus fescennini", versos fesceninos (< Fescenium, ciudad etrusca),dichos jocosos, en forma de diálogo, improvisados con ocasión de una boda, del fin de la cosecha o de otra celebración importante

- "saturae", variedades, mezcla de distintos versos y temas; espectáculo mixto de diálogo con música (canto) y danza

- fabula Atellana (< Atella, ciudad osca de la Campania),los actores presentaban máscaras fijas que encarnaban personajes idénticos en todas las representaciones, a saber, Dossenus, el jorobado; Bucco, el charlatán; Maccus, el glotón; Pappus, el viejo chocho, etc.

- danzas etruscas, bailadas al son de la flauta por los histriones (actores profesionales)

1.3 tiempo, lugar, actores : ordinariamente, sólo se celebraban representaciones teatrales en las fiestas de carácter oficial (ludi Megalenses = en abril, en honor de la Magna Mater; ludi Florales = en abril o mayo, en honor de Flora y la Primavera; ludi Apollinares = en junio, en honor de Apolo; ludi Romani = en septiembre, en honor de Júpiter; ludi Plebeii = en noviembre, en honor también de Júpiter). Con carácter excepcional, con motivo de la dedicación de nuevos templos, funerales de personajes destacados, ...

En cuanto al aparato escénico, era pobre. Al principio un simple estrado y el público en pie en el interior de un terreno acotado; más tarde se incluyó un graderío, también de madera y desmontable. El primer teatro estable, ya de piedra, no se construyó hasta el año 55 a.C., por orden de Pompeyo, en Roma. El único que se conserva en Roma, es el teatro Marcelo, obra de Augusto a fines del siglo I a.C.; en España se conservan, en bastante buen estado, teatros magníficos, como el de Mérida, Sagunto y Segóbriga.

Estos teatros eran semicirculares ( > anfiteatro = doble teatro), con gradas o graderío, cavea, en cuyas primeras filas se reservaban asientos para los senadores y otros personajes importantes (por ej., las Vestales). Entre las gradas y el escenario, scaena, había un espacio libre, orchestra, destinado a los bailarines. La scaena era ancha, pero poco profunda, con entradas laterales; el fondo representaba generalmente una casa, con tres puertas que también servían de entrada y salida a los actores. El escenario venía a ser así una calle en la que se desarrollaba la acción.

Apenas había decorado; por lo general sólo aparecía un altar, y lo demás lo tenían que sugerir los actores con sus gestos y palabras e imaginárselo el público. No había telón, aunque parece ser que empezó a usarse en el año 56 a.C., con la peculiaridad de que no subía como los actuales, sino que se hundía por una ranura en el suelo del escenario.

Por lo que respecta a los actores, se organizaban en compañías, greges, formadas generalmente sólo por cinco, lo que obligaba muchas veces a que alguno tuviera que representar varios papeles de una misma obra. El director de la compañía y casi siempre primer actor era el dominus gregis. Todos eran hombres, y representaban, por tanto, también los papeles femeninos, y siempre libertos o extranjeros, pues el oficio de actor estaba muy mal considerado. 

Los actores usaban máscaras decartón piedra, como ocurría en el teatro griego; llevaban vestidos convencionales, según el tipo de personaje (ropas chillonas para los jóvenes, blancas para los viejos y rojas para los esclavos). Por otra parte usaban un calzado especial : en la tragedia, las crepidae o "coturnos" (con altos tacones) y en la comedia, los socci (zuecos o sandalias).

1.4 clasificación de los géneros teatrales o dramáticos : el nombre genérico de toda pieza teatral es "fabula" y dentro de ella la primera y fundamental distinción está entre tragedia y comedia.

La tragedia se caracteriza por :

- temática casi siempre mitológica con destacado papel del destino

- condición elevada de los personajes, dioses, héroes, reyes, nobles

- ambiente y tono solemnes, y lenguaje elevado

La comedia, por su parte, presenta:

- temas de la vida cotidiana

- los protagonistas son personas sencillas, el hombre de la calle

- lenguaje desenfadado e incluso grosero

De acuerdo con los rasgos externos de los personajes, así como por la temática tratada o por el lugar de procedencia, se establece una clasificación más particularizada :

- géneros teatrales mayores

* tragedia, por su temática y vestimenta se divide en :

. fabula graeca o cothurnata, de argumento griego, llamada así por el coturno (zapato alto de tipo griego que calzaban los actores)  

. fabula praetexta, de argumento romano, en la que los actores usaban la "toga praetexta", toga blanca con una franja de púrpura, propia de los magistrados y de los hijos de los nobles hasta la edad de los dieciséis años.

* comedia, por los mismos criterios que la tragedia, se clasifica en :

. fabula palliata,de ambiente griego e inspirada en obras de autores griegos; los actores vestían entonces el "pallium", manto típico griego

. fabula togata, de ambiente y vestido propio de los romanos, la toga simple de los ciudadanos comunes, ("gens togata" = el pueblo romano)

- géneros teatrales menores, todos ellos cómicos

* atelana literaria (heredera de la atelana primitiva, con los mismos personajes), pieza corta, improvisada y obscena, de temática jocosa y satírica, especie de sainete bufonesco

* mimo, composición más libre y variada, imitación realista de la vida, de temática indecente y lenguaje más propio de jerga. Los papeles femeninos eran representados por mujeres (en el teatro latino sólo actuaban hombres) y los actores y actrices representaban sin máscaras y descalzos (planipedes)

* pantomima, representación que elimina la expresión hablada, reduciéndose a imitaciones, gesticulaciones y danzas de carácter más o menos obsceno

1.5 autores y declive de los géneros teatrales mayores: aparte de los primitivos dramaturgos, ya citados, de los escritores de tragedias cabe mencionar al filósofo Séneca (s.I d.C.), cuyas tragedias, inspiradas en los grandes trágicos griegos, Esquilo, Sófocles y, sobre todo, Eurípides, no están destinadas a la representación, sino a ser leídas : Medea, Fedra, Edipo, ..., y la praetexta Octavia.

De los grandes autores de comedias, hay que citar, junto a Plauto, a Terencio (s.II a.C.), cuya producción dramática, (s.II a.C.), cuya producción dramática, más culta y menos cómica, fresca y viva, que la de aquél, le hacía poco popular para el gran público.

Por lo que respecta a la aceptación del espectáculo teatral, la tragedia no alcanzó en Roma, ni mucho menos, la importancia que tuvo en Grecia, y en cuanto a la comedia, fue perdiendo progresivamente fuerza, debido fundamentalmente a las siguientes causas:

- el cada vez mayor auge de los juegos del circo, ludi circenses, y del anfiteatro, gladiadores, fue en detrimento de los ludi scaenici, espectáculos teatrales

- de igual modo , la mayor atracción de los géneros menores, más fáciles de entender, más obscenos y más divertidos

- y en fin, razones más profundas e internas, como el distanciamento del público por parte de algunos autores (Terencio) y la restricción de sus obras a un círculo culto y elitista.

2. LA COMEDIA ROMANA : PLAUTO

2.1 características de la comedia romana: los autores importantes de comedias en Roma cultivan el subgénero de la "paliata", es decir, comedias de ambientación griega. Sus modelos son los de la "comedia nueva", Menandro principalmente. Esta comedia, a diferencia de la antigua comedia ática de Aristófanes, mezcla de fantasía, sátira política y polémica local, es una comedia que refleja el mundo burgués del helenismo, con su limitación a la vida privada y su moral convencional; este pequeño mundo presenta tipos característicos, como el padre enérgico o condescendiente, el hijo de vida licenciosa, la muchacha seducida y su apenada madre, el soldado jactancioso, el avaro, el parásito, el alcahuete, el esclavo taimado, la suegra, la hetera (cortesana, prostituta) noble, etc. Los recursos cómicos son asimismo estereotipados, confusión de dos personas, permutación de papeles, reconocimiento de parientes desaparecidos o presuntamente fallecidos, desconocimiento de elementos esenciales.

Esta comedia de caracteres burguesa no se "romanizó"; la acción sucede siempre en una ciudad griega, normalmente Atenas, y aun las alusiones a acontecimientos e instituciones romanos, por ej. en Plauto, no pretenden tanto dar un clima de color local cuanto suprimir la ilusión dramática y acercar así más la obra al público ingenuo de todos los siglos y lugares. A este desvanecimiento de la ilusión contribuyen, además de las alusiones a cuestiones de actualidad, la alocución directa al público, referencias al mero carácter representativo de la acción teatral, etc.

Otra libertad propia de los comediógrafos romanos es la denominada contaminatio: a veces, más que imitar, traducen o transplantan a su obra escenas de comedias griegas; así, mezclando el argumento de dos obras griegas, la comedia resultaba más rica en intriga y acción y mantenía hasta el final el interés del espectador.

Plauto :ciudadano libre, pero pobre, representa, frente a la opción aristocrática y elitista de Terencio, la tendencia democrática y popular de la comedia romana. 

Desarrolló su actividad literaria hacia el año 200 a.C., y fue un autor muy prolífico,del cual se conservan 21 comedias bastante completas,todas ellas palliatae, es decir, son adaptaciones de obras griegas, con personajes, lugar de acción y contenido griegos. Los personajes y la trama de las comedias plautinas suelen centrarse en:

- enredos amorosos, sobre todo de jóvenes de familias ricas que encuentran dificultades hasta que acaban consiguiendo al objeto de sus deseos

- padres que pierden a sus hijos pequeños y los recuperan de mayores, reconociéndolos por alguna marca u objeto

- soldados fanfarrones que quedan siempre burlados

- esclavos astutos, encargados de solucionar los problemas amorosos de sus jóvenes amos, con frecuencia sacando dinero, con engaño, a los padres

- parásitos que adulan y adulan para lograr invitaciones a comer

- celestinas y alcahuetes, dueños a menudo de las muchachas pretendidas por jóvenes sin dinero.

Las obras de Plauto van precedidas frecuentemente de un prólogo, destinado a contar el argumento de la comedia. Los espectadores romanos querían conocer la trama argumental y el desenlace desde el pricipio, para estar tranquilos de que todo iba a acabar bien, como así era, a pesar de los peligros o sufrimientos a que estuviera expuesto el protagonista. El prólogo lo recitaba uno de los actores, y con frecuencia un dios o un personaje alegórico que no tenía ninguna otra intervención.

Las comedias más nombradas de Plauto son : "Amphitruo", Anfitrión, en la que Júpiter se enamora de la esposa de éste, Alcmena , y se hace pasar por él; "Asinaria" la venta de los asnos; "Aulularia", comedia de la olla o del avaro, que destaca por la excelente caracterización de los personajes; "Captivi", los cautivos; "Casina", Cásina, en la que un joven y un hombre de edad compiten por conquistar a la misma muchacha; "Menaechmi", los menecmos o gemelos, hábil explotación del motivo del doble, sólo que en este caso se trata de dos mellizos; "Miles gloriosus", el soldado fanfarrón o "Perdonavidas"; "Mostellaria" o comedia del Fantasma; "Pseudolus", el esclavo trapalón o embustero ; "Truculentus", el hombre malhumorado o gruñón; etc.

A Plauto le interesa por encima de todo hacer reír. Sólo quiere poner a los personajes, la mayoría con nombres parlantes, en situaciones que provoquen la carcajada, aunque para ello tenga que acudir, como hace con frecuencia, a situaciones escabrosas, chistes groseros, alusiones obscenas, etc., que eran muy del agrado del público, compuesto en su mayoría por esclavos, soldados y gentes no cultivadas. Alude a menudo a costumbres e instituciones latinas e incluso a sucesos contemporáneos, satirizando siempre que puede a personajes tópicos con cuyo ridículo disfrutaba el público sencillo.

Su mérito no está ni en la acción ni en los caracteres, sino en su lenguaje, lleno de vigor, lozanía y riqueza expresiva, hasta el punto de que su latín es el que mejor nos muestra la lengua hablada, coloquial, el latín vulgar o popular,con sus groserías, obscenidades,etc., pero también con su lirismo, su ironía y ternura, el lenguaje, en definitiva, del amor y de la calle. Y junto a su lenguaje, hay que destacar también su gran talento poético y el extraordinario sentido del ritmo que se refleja en sus versos.

Fue el comediógrafo más popular y el ídolo de la afición teatral romana y, aunque relegado en la Edad Media, con el Renacimiento vuelve a ser leído con entusiasmo y a ser representadas sus obras hasta hoy. Además comienza, juntamente con Terencio, a influir en la comedia moderna y de su tradición brotan Shakespeare, Molière, etc.


ALGUNOS FRAGMENTOS DE LÍRICA LATINA                   

Catulo: Poemas

Exhortación al amor apasionado

Viuamus, mea Lesbia, atque amemus,          Vivamos, Lesbia mía, amémonos y no nos

rumoresque senum seueriorum                        importen un as todos los chismes de los viejos

omnes unius aestimemus assis.                      gruñones. Los soles pueden morir y renacer;

Soles occidere et redire possunt;                     pero nosotros, apenas haya declinado nuestra

nobis cum semel occidit breuis lux,                  breve luz, habremos de dormir una sola noche

nox est perpetua una dormienda.                      perpetua. Dame mil besos, luego ciento, luego

Da mi basia mille, deinde centum,                   mil, luego cien más, luego otros mil todavía,

dein mille altera; dein secunda centum,            luego ciento. Después, cuando hayamos 

deinde usque altera mille, deinde centum.        sumado muchos millares, los revolveremos 

Dein, cum milia multa fecerimus,                     para no saber (su número) o para que ningún 

conturbabimus illa, ne sciamus,                      malvado pueda echarnos el mal de ojo 

aut ne quis malus inuidere possit,                    sabiendo que fueron tantos nuestros besos.

cum tantum sciat esse basiorum.

La crudeza del amor

Odi et amo. Quare id faciam, fortasse requiris.          Odio y amo. Preguntarás, tal vez, por qué

Nescio, sed fieri sentio et excrucior.                           lo hago. No lo sé. Pero lo siento así y me torturo.

Virgilio: Bucólicas

Diálogo entre Melibeo y Títiro

Meliboeus:                                                                             Melibeo:

Tityre, tu patulae recubans sub tegmine fagi                     , Títiro, tumbado bajo el abrigo de una copuda haya,

siluestrem tenui Musam meditaris auena;                       con tu delicado caramillo ensayas una melodía pastoril.

nos patriae finis et dulcia linquimus arua.                         Nosotros abandonamos los territorios de la patria y los

Nos patriam fugimus; tu, Tityre, lentus in umbra              dulces campos.

formosam resonare doces Amaryllida siluas.                     Nosotros hemos huido de la patria;  tú,Títiro,

                                                                                                     despreocupado bajo la sombra enseñas a las selvas

                                                                                                     a  hacer sonar el nombre de la hermosa Amarilis.

Tityrus:                                                                                   Títiro:

Meliboee, deus nobis haec otia fecit.                                  Oh Melibeo, un dios me concedió este sosiego.

Namque erit ille mihi semper deus, illius aram                  Pues, como un dios, será siempre para mí;

saepe tener nostris ab ouilibus imbuet agnus.                   muy a menudo un cordero tierno de mis rediles

Ille meas errare boues, ut cernis, et ipsum                           bañará su ara. Él ha permitido que mis vacas

ludere quae uellem calamo permisit agresti.                      vaguen, como ves, y que yo mismo con flauta   

                                                                                                      agreste tocara aquello que me pluguiera.                                                                                   

Horacio: Odas

Beatus ille ... (Feliz aquél ...)

Beatus ille, qui procul negotiis,                                Dichoso aquél que lejos de los negocios,

ut prisca gens mortalium,                                           como las antiguas generaciones de hombres,

paterna rura bubus exercet suis,                               cultiva los campos paternos con sus bueyes,

solutus omni faenore,                                                   libre de todo interés

neque excitatur classico miles truci,                         y no es despertado, como soldado, por el clarín cruel

neque horret iratum mare,                                           ni se atemoriza del embravecido mar;

forumque uitat et superba ciuium                              y evita el foro y los soberbios umbrales

potentiorum limina.                                                     de los ciudadanos más poderosos.

Ergo aut adulta uitium propagine                            Así pues, bien casa la vid adulta

altas maritat populos,                                                 a los crecidos chopos,

aut in reducta ualle mugientium                              o bien en el recogido valle

prospectat errentes greges.                                        contempla los errantes rebaños.

Carpe diem     (Aprovecha el instante)

Tu ne quaesieris (scire nefas) quem mihi, quem tibi    No preguntes tú (no es lícito saberlo) qué fin me hayan 

finem di dederint, Leuconoe, nec Babylonios               deparado a mí los dioses y cuál a ti, Leucónoe,

temptaris numeros. Ut melius quicquid erit pati!         ni consultes los números (astrológicos) babilonios.

seu plures hiemes seu tribuit Iuppiter ultimam,           ¡ Cuánto mejor será soportar cualquier cosa !

quae nunc oppositis debilitat pumicibus mare             Ya Júpiter nos haya concedido muchos inviernos ya

Tyrrhenum, sapias, uina liques et spatio breui             sea éste el último, que ahora debilita al mar Tirreno

spem longam reseces. Dum loquimur, fugerit inuida    frente a sus rocas porosas, obra sabiamente, escancia

aetas: carpe diem, quam minimum credula postero.     vino y en breve espacio concentra lo esperado para largo tiempo.                                                                                                   Mientras hablamos habrá huido el envidioso momento:                                                                                                   aprovecha el instante, cree  lo menos posible en el día de mañana.

Pervigilium Veneris (Verbena en honor de Venus)

Cras amet qui numquam amavit,                                  Ame mañana quien nunca amó,

quique amavit, cras amet.                                             y quien sepa de amor, que ame mañana.