HOMO SAPIENS: DE ANIMAL A SEMIDIÓS

Bernhard Rensch, editorial Alianza.


"Por lo que se refiere al futuro empeoramiento de las disposiciones hereditarias humanas, debido a la constante aparición de mutaciones predominantemente nocivas, existen hoy por hoy muy escasas esperanzas de evitar tales riesgos o de aminorar sensiblemente sus efectos. La eugenesia, fundada ya en 1883 por el investigador inglés de la herencia F. Galton, ha de ser intensificada en el futuro en todos los países, sobre todo mediante lecciones impartidas desde la escuela, si se quiere que la necesaria información, y en especial el asesoramiento conyugal, llegue a todas las clases sociales. Esto reviste especial importancia en aquellos casos en los que podrían suprimirse en gran medida los efectos de daños genéticos, como sucede en la diabetes hereditaria y la hemofilia, pero informando a los portadores de que sus disposiciones hereditarias permanecen inmodificadas. Teniendo en cuenta que los subnormales profundos apenas son educables, harán falta también leyes sobre esterilización. En los países más altamente civilizados surge la debilidad mental (subnormalidad leve) con una frecuencia de un 2-3 % y la subnormalidad profunda en un 0,5%. Las cuatro quintas partes de estos casos están genéticamente determinados. En Dinamarca y desde que se promulgó en 1929 la ley de esterilización, ha descendido a menos de la mitad la cifra de nacimientos de niños subnormales, lo cual demuestra que es posible frenar el empeoramiento de la masa genética de una población.

Quizás revista mayor importancia aún, en el futuro, el fomento de la descendencia de personas con buenas disposiciones hereditarias. Pero sólo tendría perspectivas de éxito si el cultivo de la eugenesia se convirtiese en un deber ético, casi religioso, como propugnó ya Galton en 1905.

Si la acumulación de mutantes nocivos alcanzase alguna vez proporciones amenazadoras, lo cual es efectivamente de esperar en la actualidad, deberían adoptarse medidas más radicales y habría incluso que considerar (de acuerdo con la propuesta del gran genetista H. J.Müller, que en un principio aparece muy dudosa) la posibilidad de conservar congelado esperma procedente de varones genéticamente sanos (lo cual, por parte, es difícil de determinar) para utilizarlo de diez a veinte años tras la muerte del donante en inseminación artificial. Este prolongado período de espera evitaría posibilidades de conflicto, que podrían darse en vida del donante. No es necesario señalar las objeciones que desde el punto de vista moral y ético pueden formularse contra este procedimiento. Hasta ahora es completamente utópica la modificación artificial, en ocasiones discutida, de factores hereditarios aislados mediante la obtención de un cambio en la secuencia de bases de las moléculas de DNA (así, por ejemplo, durante el cultivo de células germinales humanas en medios especiales).

Otras manipulaciones sobre facultades o capacidades humanas son en cambio sumamente discutibles y son utilizadas ya en gran medida en forma de medios estimulantes y tranquilizantes, leucotomías, etc. Existen también ciertas esperanzas de aumentar sensiblemente, en el futuro, la capacidad de rendimiento del cerebro.

Debido a la rápida tecnificación de la vida ha aumentado naturalmente la necesidad de trabajadores con alta formación escolar o de escuela superior. Es preciso, por tanto, movilizar en todos los países las reservas de personas bien dotadas.

Lo anterior exige también una amplia reforma escolar. Hay que destinar más tiempo de clases a las ciencias naturales, que tanta influencia ejercen, desde el punto de vista práctico y desde el de la concepción del mundo, sobre nuestra imagen de este último y que tienen cada vez mayor importancia en la práctica (en los países comunistas se ha establecido ya una mayor dedicación a la enseñanza de dichas ciencias). En el futuro, los individuos "cultos" no deberán terminar su escolaridad sin saber cómo funcionan sus ojos, su cerebro, su hígado, cuál es el papel que desempeñan las hormonas, cómo mantienen los genes una constancia, cómo se heredan determinadas enfermedades, cómo evolucionan las especies y cómo la filogénesis ha conducido a la formación del hombre, etc. Tales conocimientos son tanto más necesarios en aquellos que no ejercerán después de biólogos o médicos y que por ello sólo pueden adquirir tales conocimientos en los cursos escolares superiores. Todo educador, todo juez, todo superior debe tener un conocimiento acerca de hasta qué punto están determinadas por la herencia biológica las disposiciones malas y las buenas, qué influencia pueden ejercer las hormonas sobre multitud de actos, qué órganos y funciones son afectados por una hiperexcitación del sistema nervioso vegetativo. Y ninguna persona culta puede tener una adecuada concepción del mundo si no cuenta al menos con una información básica acerca de hasta qué punto se conoce el misterio de lo viviente y de lo que sabemos acerca de la evolución filogenética de animales y plantas y sobre el origen del hombre y su especial puesto biológico.

No menos importante para las futuras generaciones que necesitarán muchos más técnicos, físicos y químicos que ahora, es el poseer conocimientos en química y física que en la edad de la utilización de la energía atómica y de la navegación espacial han de extenderse a la física atómica y la astronomía, así como a las matemáticas. Las clases de historia han de centrarse mucho más en la historia universal, la de lengua dedicar más a la praxis del lenguaje corriente y renunciar un poco a la gramática, cuyas reglas muestran tan numerosas excepciones. Todas estas reformas de la enseñanza no exigen de modo alguno ampliar excesivamente las materias, sino sólo una selección más estricta de lo esencial y un cambio desde viejas tradiciones escolares a lo que exigen el presente y el futuro.

Una reforma de la enseñanza escolar supone al mismo tiempo transformar el ideal cultural. El ideal cultural humanista ha hecho posibles grandes realizaciones. Pero nuestra cultura actual no se basa ya tanto en Grecia y Roma como sucedía en el pasado siglo. En el futuro no bastará para pasar por culto poder hablar sobre las novelas de Hemingway, sobre una exposición de Picasso, las últimas películas o las impresiones del último viaje turístico a Egipto, sin tener conocimiento alguno acerca de átomos, moléculas, desarrollo del embrión, teoría de la evolución, etc.

Hay que fomentar y procurar además una rápida desaparición de todos los conflictos raciales. Está superada la era del colonialismo e importa no aumentar sus forzosas consecuencias, es decir: acelerar la equiparación humana de los miembros de todas las razas, tal como se preconiza".