DOS PUENTES HISTÓRICOS        

Los puentes que permitían cruzar ríos o arroyos en los campos de nuestra geografía, han tenido siempre un valor muy importante, por ellos han pasado ganados (en muchos lugares eran caminos de trashumancia), labradores con sus caballerías de trabajo, pastores, arrieros, etc.

Construidos en todas las épocas,  se conservan algunos, aun antiguos, otros fueron destruidos por avenidas torrenciales o desmantelados al no tener uso, aprovechando sus piedras para nuevas construcciones.

 Otras formas de pasar las aguas fueron las puentes o pasarelas de menor  porte y  envergadura.

Del libro “Puentes Históricos de la Provincia de Ávila del historiador Emilio Rodríguez Almeida, y citando el autor “la antigua cañada de La Paramera, que no seguía una línea única de descenso, pero cuyos indicios se encuentran a ambas laderas. Parece que en el siglo XVII y XVIII esta vía tuvo una notable revitalización, beneficiando a los pueblos como San Juan de la Nava”. Por ello es preciso extraer paro su conocimiento dos de los existentes: El puente de Navalmaguillo o de la Barranca y el de la Puente Nueva.

De cada uno de ellos se incluye una descripción:

      El puente de Navalmaguillo o de la Barranca:

Un kilómetro antes de terminar el descenso del puerto de El Barraco, cruza la cañada (actual carretera, en este punto) el arroyuelo de este nombre. En la zona de la Retuerta se alcanza la carretera borbónica de El Barraco a San Juan. Allí, en una violenta curva  existe bajo el asfaltado actual una pasarela de lastras bastante insólita respecto a otras del periodo. En primer lugar, encontrándose en un recoveco y en el cauce del arroyo, sorprende la amplitud de la calzada (6 m; la razón puede solo ser la curva violenta que hace la carretera en este punto). En segundo, la longitud total de su cobertura en lajas supera muy poco ésta  escasa dimensión. Estas lastras, además, no son los acostumbrados burdos lastrones de bárbaro corte y grandes pesos, como las que vemos en pasarelas antiguas, sino  una serie de 8 lastrillas de poco espesor, de 1,80 m. de longitud cada una y bien conjuntadas, que forman una especie de “parquet” o parrilla en perfecta cohesión. A los extremos, el puente apoya sobre malecones de encauce bien conservados. Un caso bastante parecido lo hemos visto precedentemente en Muñogalindo (Ávila), pero en otras dimensiones.

El puente-pasarela es a tres vanos rectangulares de 1,20 m. de altura y anchura de 0,70 m., sostenidos por dos soportes de sillería de bloques  de extremos redondeados, de anchura en torno a 0,40 m. Detalle “estético “las lastras de cobertura, sobre las que iban los parapetos, están biseladas en su parte superior, iniciando la vertical externa del parapeto mismo, del que nada se conserva original, porque los pocos bloques que marginan su fachada norte son posteriores.

Para la época de construcción no pueden caber dudas, se trata de una obra borbónica para la mejora de la viabilidad de la zona (no es una pasarela de cañada pecuaria, sino de paso vial), como otras emprendidas en el mismo periodo en los ayuntamientos de El Barraco y San Juan de la Nava, ambos fechados en época de Carlos III. Parece  que los lugareños llaman a este puente de Navalmaguillo(1).

 

           La puente Nueva:

Citan a este puente como Puente Nuevo, pero no es nuevo, (sino tal vez tardo-medieval).Habría que referirlo a la precedente pasarela borbónica (esta sí, nueva), tal vez por la confusión entre esa pasarela borbónica y la vieja ancestral vía que partía directamente del sudoeste de El Barraco hacia San Juan de la Nava y que todavía puede recorrerse, en el camino que va al paraje de La Mojalla, (del morisco “Al-Mohalla”, el campamento); poco por debajo, a SSO, corre el arroyo del Boquerón que vierte al de ” la  Yerma” y antes de juntarse a él, le cabalga este puentecito en aparejo de mampostería bastante grande, con arco de 9 m. de aspecto tendido (por el hundimiento en los depósitos de arrastre del arroyo a lo que fue la presilla del azud de otro molino que le seguía, presa y azud hoy cegados).

               

 

El puente conserva su calzadilla superior, visible a trechos bajo la arena. La bóveda del arco lleva marcas de cantería del tipo de los de las construcciones tardomedievales (s. XIV-XV). Carece de los parapetos originales, fuera de algún pedrusco de límites a los extremos. Al norte del puente e inminentes sobre él, quedan los restos de un molino(2), una de cuyas ruedas ya interna a la puerta y abandonada. Las rocas cercanas abundan en petroglifos de edad moderna como el que cubre una gran bloque a la entrada S. un pedrusco casi de 1,40 m. por 0,60 m. dónde con letra cursiva y mayúsculas se alternan caprichosamente:

+ “A Ñ O 1756

Se quemo AÑO 1796

LeonArdo Can(dil?) F(aciebat o fizo)”

 

 

Hasta aquí sus descripciones, para destacar su importancia, formar parte de nuestra historia y también llamar la atención para que se conserven y perduren.

NOTA:

(1).- Ateniéndonos al significado por su toponimia, Navalmaguillo (Nava- Maguillo) Nava: Valle y Maguillo: clase de manzano silvestre.

(2).- Por su descripción y la inscripción que existe, está incluido en la página Web de San Juan de la Nava, como “Molino de Tío Leonardo”. También Molino de los Periquines o de Los Motosos….

http://roble.pntic.mec.es/jgarci41/molinos.html

                                                       

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© Juan García Yuste. 2018