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El Rocío es un fenómeno religioso y socio-cultural de una dimensión poco frecuente en
otras romerías de la comarca e incluso en España. Muchos estudiosos de temas rocieros
llegan a la conclusión de que "el lugar" es el núcleo de lo que hoy es la
romería. Si estudiamos un poco el lugar donde se asienta el Rocío podemos imaginarnos
como sería aquel paraje antes de que existiera la aldea:
Un bosque impenetrable de acebuches, sabinas, lentiscos y zarzas. Este atractivo lugar
además de ser enclave equidistante a tres provincias: Huelva, Sevilla y Cádiz, es lugar
de encrucijada. Todos estos ingredientes, según los estudiosos del fenómeno, son la base
para explicarnos la transcendencia religiosa social de la romería hoy.

El Rocío de hoy nace, pues, del lugar. Más tarde y, lógicamente, con la
leyenda de la aparición de la Virgen y la ubicación de la ermita en aquel sitio
insólito y misterioso, lugar siempre vinculado a la villa de Almonte, hacen posible que
hablar de Rocío sea lo mismo que hablar de Almonte.
Almonte lo fue creando y la forma de vida de sus gentes fueron dando al Rocío,
generación tras generación, forma y estilo peculiar.

El protagonismo de Almonte es evidente en todas las manifestaciones de la romería, no
solo ya como anfitriona, sino también como creador y mantenedor de los conceptos
fundamentales de la romería, pese al "disgusto" de algunas Hermandades, de ahí
las polémicas que, a veces, se suscitan con otras ciudades y pueblos.
El fenómeno del Rocío, como otras manifestaciones de esta dimensión, trasciende de lo
puramente religioso, pare irse enriqueciendo con otros aspectos de la vida, las
costumbres, el folclore, etc. de un pueblo.

Todo ello hace que la romería del Rocío sea fundamentalmente un acto de fe aunque pueda
ser para otros una curiosidad e incluso simplemente una fiesta. De lo que no hay duda es
que se trata de una manifestación religiosa que rebasa ampliamente los límites de un
simple artículo e incluso va más allá de muchos de los trabajos publicados sobre el
Rocío.
ORIGEN DEL ROCIO
En la segunda mitad del siglo XIII, alguien mandó construir una pequeña capilla al borde
de las marismas. Era un lugar apartado y de difícil acceso. Los almonteños conocían
bien esos lugares y los habían visitado en busca del ciervo, la anguila o la enea.
Desde finales del siglo XIII tendrían un nuevo motivo para acudir a aquellos pagos: Una
bonita imagen de la Virgen y una pequeña ermita. La Virgen tomó el nombre de aquellos
parajes y fue llamada Santa María de Las Rocinas; poco después llamarían Rocío y el
bosque de las Rocinas fue, desde entonces el Rocío.
Durante largos lustros, ermita y Virgen quedaron solas en aquellas angosturas, sólo
cazadores, pastores y caminantes a veces empañaban la soledad y el silencio de montes y
marismas.
Cuando ésta región pasó a manos de los Duques de Medina Sidonia, El Rocío perdió
parte de su aislamiento y se convirtió en cruces de caminos. Para solaz y asistencia de
arrieros y viandantes, fue instalada en el camino de Moguer una venta, y muy cerca en el
Hato Rincón, también se puso alguna que otra choza y esos fueron los orígenes de la
Aldea.
Poco a poco creció entre los almonteños la fama de la pequeña imagen de las Rocinas y
la consideraron algo tan propio que un 29 de junio de 1653, el Cabildo, el Clero y el
Pueblo aclamaron como patrona de Almonte a esta Virgen del Rocío.
Pronto comenzaron las celebraciones en su honor hasta que se determinó hacerlas una vez
al año cada domingo de pentecostés. Se estableció la peregrinación anual que acabaría
en romería con participación no sólo de Almonte, sino de otros muchos pueblos.
En 1919, un día de junio, el cardenal de Sevilla coronó la imagen y llegó a la Aldea el
primer automóvil, salvando los difíciles arenales de caminos y veredas. En 1959 se abre
una carretera entre Almonte y la Aldea y ya no se detendrá el ritmo de crecimiento y
atracción de la romería.
Este año llegarán al Rocío 80 hermandades, y sobrepasarán el millón los romeros. El
silencio de la marisma será ahora bullicio y multitud y el Rocío será, por unos días,
el corazón de Andalucía.
