Carnavales
El Carnaval de Cádiz es una de las fiestas más deslumbrantes e ingeniosas de cuantas
se celebran en tierras andaluzas.
Importado de Venecia en el siglo XVI, a través del activo puerto gaditano, prohibido
durante la dictadura franquista y disfrazado durante cuarenta años con el nombre de
Fiestas Típicas Gaditanas, el carnaval ha logrado sobrevivir como una manifestación
enraizada en el pueblo. Se celebra entre el 5 de febrero y el 4 de marzo, dependiendo del
calendario litúrgico, y aunque sólo dura una semana, desde el domingo de Quasimodo al de
Piñata, sus preliminares se extienden durante un mes. Las distintas agrupaciones, coros,
cuartetos, chirigotas y comparsas, compiten en el Teatro Falla mientras el público
participa haciendo suyos los estribillos mejor logrados.

Tras el pregón de las doce de la noche del sábado, en la plaza de San Antonio, quedan
inaugurados los festejos, y la música y la sátira se adueñan de las calles del casco
viejo. Las agrupaciones, subidas sobre carros y tablados, se burlan en sus cuplés de los
personajes públicos, denuncian los abusos del poder y ponen en ridículo a quienes
presumen de lo que no tienen. La ciudad entera se disfraza, y la imaginación rivaliza
para componer los mejores tipos. En la mañana de ambos domingos, una jocosa cabalgata
recorre calles y plazas.
Esta tradición no se limita a la ciudad de Cádiz y se extiende por su provincia; por las
mismas fechas, sus poblaciones son un jubiloso hervidero en el que destacan los carnavales
de El Puerto de Santa María, Rota, Chipiona, San Fernando, Chiclana, Algeciras, Medina
Sidonia y Trebujena, de características similares. En la provincia de Huelva, merecen
especial mención por la calidad de sus disfraces los de Isla Cristina y Ayamonte.