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Boletín 115 - Otoño 2009
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09 |
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Pilar Fernández García
¡Buenas y Felices noches, vecindario en general y amigos de La Mata que nos acompañáis!
Nuevamente decimos: “Es fenomenal vernos todos juntos otro año en el Corral”. Así lo empezamos a cantar hace 30 años siguiendo la voz de Fernando al que nunca olvidaremos.
Han llegado nuestras fiestas de agosto. La Mata se ha vestido como corresponde y luce, realmente, bonita y acogedora.
¿Dicen que hay crisis? Aquí no se nota. En lo público y en lo privado todo va mejor.
Tenemos una entrada al pueblo bien guapa y el camino del Arroyo parece una avenida. Tejado nuevo en la Iglesia que tanto lo necesitaba. El Teleclub y la Escuela han sido remozados. Hay bancos nuevos que son una hermosura y que invitan a la tertulia y al descanso.
Junto al río crecen árboles jóvenes que son vida en los que todos dejamos esfuerzo y esperanza. Sombra futura para nuestros hijos. ¿Y la bolera? ¡Ah, la bolera! Es rincón de especial ternura donde se unen mayores y pequeños, lugar sereno en el centro del pueblo para la atardecida.
En la Carretera, huerto nuevo de Pedro en Las Colineras; la “casa de madera” se está rodeando piedra a piedra con el sudor de Juan Carlos al que ni el fuerte sol asusta -¡qué seáis felices ahí, vecinos nuevos!-; Jesús y Marta, Iris y Thais amplían vivienda y así asientan sus raíces en La Mata a la que Jesús está prestando tantos servicios. Gracias y que disfrutéis de vuestra nueva vivienda.
Más abajo, Juan y Margarita tienen ya un rincón bonito al que acude mucho personal. Que seáis felices en vuestra casa y que sigáis acogiendo a los amigos. Camino casi tiene una casa. ¡Ánimo, chica, que todo llega! Cuando esté terminada, la calle Real quedará con ella más completa…
Las casas se conservan: Juanín arregla su tejado; las hermanas Robles ponen cara preciosa a las fachadas; la “casa verde” del Campillín sigue las obras, ahora más hacia el interior; Simón y Elena tienen una nueva portala sólida y contundente en la que todos los hijos han puesto mano; Ángel y Paula están dejando un porche precioso, no sin esfuerzo del que se pueden sentir orgullosos.
Tenemos un nuevo vecino pequeñito: Iván que está creciendo que da gusto con el aire matense. Suerte para el pueblo porque los pequeños son siempre signo de felicidad. Aprovechamos para dar la enhorabuena, todos juntos, a Joel, Angelines y Román. Hay que hacer notar que, para darle la bienvenida a este mundo, han venido desde Argentina, sus tíos Tomás y Mirta. Estas visitas de los de lejos son alegría para el que viene y para el que recibe. Que vengáis muchas veces más. Otros, como Plácido o Felipe no han podido venir, pero a todos los tenemos en el corazón.
Una vez hecho este repaso de nuestros bienes, tenemos que decir que también tenemos una cruz: el agua de las fuentes. Habrá que hacer rogativas, que si no algún día tendremos que borrar la leyenda de nuestro escudo: “Si vas a La Mata…”
Y aunque estemos en fiestas, o tal vez más por estarlo, hemos de recordar a los que faltan este año. A ellos, también, brindamos nuestras celebraciones. El recuerdo de los que nos han dejado hace que los sintamos presentes.
Amigos todos: con las sopas empezaremos a calentar nuestros corazones para continuar los días de fiesta mayor y gozar de tantas cosas buenas como nos ofrece nuestro pueblo.
¡Felicidad para todos! ¡Viva el pueblo de La Mata!
Acertaron quienes eligieron hace tiempo que nuestras Fiestas de S. Martín ocuparan la última semana de agosto, pues es una manera estupenda para finalizar los encuentros de vecinos y forasteros que, felizmente, ocurren cada verano en nuestro pueblo.
Desde el día 23, siete han sido los días que el Programa de Fiestas ha convocado para realizar alguno de los festejos previstos. La pared del Teleclub se adorna con los tres carteles anunciadores: del Programa, de la Verbena y de la Lucha Leonesa; otros invitaban a inscribirse para participar en los diversos juegos y concursos, bajo el acogedora enseña de la bandera del pueblo.
Domingo, 23. A media mañana, cada casa recibe la Visita de la Comisión de Fiestas para que la generosidad, de forma de aportación económica, tenga su momento especial con el fin de contribuir a que sean mejor las celebraciones; a la vez, se entrega el sobre con la papeleta de votación. Una cazuela de barro con su cuchara es el regalo de este año. La Exposición de trofeos y galardones que se entregarán anima, sobre todo, a quienes viven su infancia a tope.
Lunes, 24, a Miércoles, 26. Por las tardes, los menores de 14 años y por la noche los adultos, utilizan las mesas de Juego para mostrar sus habilidades en el parchís y las cartas.
El miércoles, la llamada de campana es para la Hacendera por la mañana con el fin de limpiar las calles y los jardines y enganalarlos con los banderines; también, se necesitaron manos con el fin de preparar la era para la música, el parque para el fútbol y la lucha leonesa (ya no se preparan las gradas, pues lo hace una empresa), el patio de Ruper y Mari Tere para el tradicional festejo del “Corral”, el plus de ayudar a rematar el cercado de la Bolera, el cementerio para el responso y la iglesia para ser adornada, que estrenó manteles trabajados con mimo por varias feligresas.
El Pincho casero elaborado con mimo en muchas casas reunió a esforzados y a otros antes de la comida. Un Taller de madera al aire libre ocupó parte de la tarde.
Jueves, 27. Unos 50, entre mayores y más pequeños la mayoría, siguen haciendo tradición con la VI Marcha “Curueño” en bicicleta hasta Sopeña.
Por la tarde, en mayor número, fueron los que se disfrazaron para la Cabalgata, para continuar luego con la Chocolatada que se acompaña por la gran cantidad y variedad de galletas y pastas recibidas del vecindario; hubo Festival Infantil con la participación de Suco y su hijo Mel, junto a Raquel y Pedro como colaboradores en la compañía teatral “En dos días”, así como la atrayente Exhibición de vuelo de halcones que hicieron Luis y Magdalena en la plaza.
La noche acogió las finales de los Juegos de mesa y el Escondite dispersó a unas cuantas cuadrillas a lugares no alejados para la ocultación y la sorpresa.
Viernes, 28. La mañana ocupa a un buen grupo de vecinos para preparar la Costillada -acompañada este año con langostinos al “verdejo”-, que se realiza en el campamento Jumavi y que reunió a más de 200 asistentes; la casi docena de Tartas y Tortillas del Concurso fueron bien saboreadas por el personal.
La tarde cita a los jugadores de Fútbol en el campo del Parque para que, primero, las chicas y chicos y luego solteros-casados, cumplan con el deporte de masas; se estrenaron los equipamientos -camiseta y pantalón- que ha donado la Junta Vecinal. En un rincón, el Castillo hinchable acogió las piruetas de los más pequeños y los recelos de padres y abuelos.
La noche se reserva para uno de los actos más entrañables y que dan originalidad y encanto a nuestras fiestas: la velada en el Corral de las Sopejas, trasladada por segundo año al patio de Ruperto y Mari Tere. Ronda popular con los dulzaineros, Pregón para el recordatorio de lo acontecido en el año y el ánimo para festejar, Sopas de ajo (este año algo dulces) y Sangría para hacer tradición, Bailes de nuestro grupo Los Cantarales -niños y adolescentes, ahora-, Rifa que alimenta expectativas y Premios para quienes triunfan en la semana. La llamada de Plácido desde Perú y su conversación con el “emigrante” Tomás fue otra agradable sorpresa. José Mari Fernández entonó un Canto a La Mata que emocionó lo suyo.
La discoteca Lúdoc animó la Verbena en la era.
Sábado, 29. Por la mañana, los antepasados y los difuntos del año son recordados en el templo y en el cementerio con la Misa y el Responso especiales.
Una carroza-gay tuvo una corta exhibición por las calles, como cortos fueron los Juegos de agua, porque escaseaba en las fuentes y en la presa.
Abundantes sí que fueron por la tarde los Juegos infantiles y juveniles, con una gincana espléndida en originalidad y participación; y excepcional el Teatrillo de Marionetas que agrupó “ El amor de Caperucita”. El tradicional Juego de Bolos, que estrenaba Bolera, reunió a unos 25 entre maestros y aficionados. La segunda jornada de Verbena atrajo a más visitantes.
Domingo, 30. Se recuperó la Diana con de los dulzaineros poco antes de la Procesión con nuestro S. Martín por las calles y en lugar destacado el Pendón vecinal y la Misa Solemne, en la que el coro cantó la Misa castellana.
El Homenaje reunió a todos en torno a cinco Hijos de Pueblo en sus 80 años, con la primera participación de Jesús del Riego en una interpretación musical y los bailes regionales del Grupo Los Cantarales.
A continuación y a pleno sol, se hizo la Convidada para festejados y festejantes.
Nuestro pueblo mantiene el tradicional Corro de Aluches, a pesar de la cada vez menos afluencia de público, la falta de subvención explícita y de la actual crisis económica. Tiene mérito que la mayor parte del importe tenga que sufragarlo la vecindad.
Para que se participara más, la Velada Fin de Fiestas se adelantó un día para consumir otra excelente chocolatada con las pastas restantes, explicar las Cuentas provisionales y conocer la Comisión de Fiestas 2010.
El año próximo más y mejor.
Después de ir en procesión con el santo Patrón y de ensalzar las Fiestas del pueblo con la Misa solemne, permanecemos reunidos con el fin de venerar las largas vidas cinco hijos del pueblo nacidos hace 80 años: Mariano Castro García, Felipe Muñiz Fernández, Delfina Bayón Castro, Emilia Díez Sierra y Margarita Díez González.
El primero de los seis nacidos en La Mata en 1929, un 23 de enero, es Mariano. Por su madre, Eutimia, tiene raíces en el pueblo, mientras su padre , Laurín, era del cercano Gallegos.
Sus años de escuela los pasa entre Gallegos y La Mata, hasta que a los 15 años se va con su tío Gregorio a Avilés para trabajar en el almacén de vinos. Hizo la mili como artillero en Medina del Campo y se casa el 21 de febrero de 1954 con Mª Anunciación Getino Rodríguez, vecina de Gallegos.
Pronto, ambos, emprenden la aventura de la emigración en Uruguay que duró 24 años, con la cercanía del P. Joaquín de quien Mariano fue colaborador necesario para sus andanzas entre los necesitados, haciendo hasta de monaguillo.
La profesión de conserje en una entidad bancaria de Montevideo está llena de confianzas, y de responsabilidades; hasta tuvo que padecer tres atracos.
En 1980 el matrimonio vuelve a España con su hijo y viven en Santander y Valladolid hasta su jubilación, alternando desde entonces la vida en esa ciudad con la tranquilidad, paz y el disfrute de una hermosa huerta en Gallegos.
La enorme bondad de Mariano, su carácter afable y las dotes de excelente conversador hacen que sea muy querido por mucha gente.
El mes de septiembre de 1929 fu pródigo para el pueblo, pues Felipe nace el día 1, Delfina el día 12 y Emilia el día 24.
Felipe, representado aquí por su hermana Emilia, recibirá pasado mañana en Méjico un gran homenaje rodeado por sus hijos de amigos, empresarios y autoridades.
Nuestro homenaje es mucho más sencillo. Su padre, Malaquías, era de Pardesivil y su madre, Emilia, de La Mata. Con dos años emigra a Méjico con sus padres y regresa a los cinco, a causa de las enfermedades de estos, muriendo poco después su madre.
Sigue a su padre por varias localidades dada su condición de guardia civil, aunque pasa días y veranos con sus tíos Honorina y Manuel en La Mata, ayudándoles en las faenas del campo, al mismo tiempo que estudia Comercio en León.
Al cumplir 19 años vuelve a Méjico y pronto inicia su próspero negocio de Galletas Marian después de comprar una patente de elaboración casera de pastas. Su esfuerzo empresarial y sus dotes para dirigir industrias, las ha compatibilizado con las presidencias del Centro Leonés y del Casino Español., entre otras. El gobierno español le ha distinguido con la Medalla al Mérito Civil y la Cruz de Isabel la Católica.
Casado en 1956 con Mª Luisa Trincado, ha vuelto en ocasiones al pueblo y a finales de septiembre le tendremos entre nosotros.
Felipe es ejemplo del esfuerzo de muchos hijos del pueblo que impulsados por un espíritu emprendedor han marcado un destino, más o menos influyente, pero siempre digno de admiración.
Los padres de Delfina, Felipe y Filomena, formaron una gran familia que aún perdura en el pueblo, en la que ella ocupa el octavo lugar entre los once hermanos vivos de los trece nacidos. Con sus cinco hijos y diez nietos, ha plantado las raíces de los Bayón en diversos lugares, desde su matrimonio con Isaías Rodríguez Tejerina el 6 de noviembre de 1954.
Poco tiempo dedicó a la escuela, a los juegos y a sus hermanos. A los 12 años ya estaba en Sopeña, cuidando a una niña que casi pesaba más que ella. Y así, sin apenas interrupción, Delfina ha entregado su vida al trabajo. Tanto a la atención de los suyos, como empleada en varias instituciones en las diversas ciudades donde ha vivido: León, Baracaldo, Sto. Domingo de la Calzada, Salas de los Infantes, Cobos de Cerrato, Sahagún, S. Cristóbal de la Vega y en Segovia vive desde hace 40 años. Las nobles casas del Marqués de Lozoya y del Vizconde de Altamira saben de su buen hacer.
Delfina ha sido y es la mujer fuerte y hacendosa que ennoblece el don humano del trabajo responsable y eficiente. Sus diez nietos saben, también, de ello, ya que todos han pasado por sus manos. Así expresarán su gratitud y amor hoy con su regalo especial.
De Emilia dicen que era rubia, agraciada y con carácter. Fue la segunda hija de Benigno y Magdalena, él de Campohermoso y ella de La Mata, quienes ejercieron de labradores en el pueblo. Su prima, Adelia, la representa hoy, pues su limitada salud impide que nos visite.
De su infancia y adolescencia, además de la vida en la escuela, recuerda las historietas que Agustina, la paciente ama de llaves de D. Teodoro, le narraba al pie de la casa rectoral.
La década de los años 30 dejó el poso de aquella generación: pandillas de tardes de rosario con madreñas y candil, la penosa formación básica a costa de D. Lucio, el clima social enrarecido, los años de guerra con requisas de ganado y ajuar, etc.
A Emilia, los años 50, le proporcionaron sus primeros trabajos y dineros por medio de la máquina de coser – la Exagon- . Fue madrina de la primera misa de su hermano Rogelio, contrajo matrimonio con Felipe Cuesta, vivió unos años en Fabero del Bierzo donde le llevó el trabajo de su marido, en donde construyeron su casa y nacieron los hijos.
La vida siguió al volver a León tras 16 años, continuando con el cuidado de la familia y aceptando las vicisitudes de la muerte de su marido y de sus dos hijos, de su hermano y de sus padres. La Mata sigue siendo su cuna y sus raíces de esta vida agridulce y esperanzada.
Margarita no es nacida en nuestro pueblo, pero como si lo fuera. Su matrimonio en La Mata el 6 de marzo de 1962 con nuestro vecino Felipe Llamera, hace que estos 47 años con su dedicación a la vecindad, de variadas formas y maneras, nos obliguen a ser bien agradecidos.
Aproximadamente una legua nos separa de Sopeña donde nació el 10 de diciembre. Sus padres fueron Marceliano y Alicia y ella es la mayor de los cuatro hermanos que aún viven, aunque fueron siete.
La profesión de su padre como policía nacional hace que su niñez y juventud discurra por diversas localidades. Realiza estudios en León, entre ellos los de Instructora de Juventudes, y desde los 18 años hace trabajos en diferentes ciudades. Durante su estancia en Jerez, en casa de la familia Ruiz Mateos, enseña a leer y escribir a personas adultas.
No solo el cuidado de la familia, con especial dedicación a sus nietos Alvaro y Julia estos años, y el laboreo de la labranza y, últimamente, la ayuda a la ganadería de su hijo Miguel Ángel, ocupa su tiempo entre nosotros. Margarita lleva ya más de 30 años atendiendo al teléfono público y son varios, también, los dedicados a sus desvelos por el cuidado de la iglesia parroquial.
Sin duda alguna, la personalidad de nuestra vecina representa el pequeño -o gran tesoro- que todo pueblo reconoce como indispensable en el devenir del mismo.
Recordamos con cariño a Conrado Bayón Bayón y a José Rodríguez Castro, fallecidos a los treinta y tres años y a los veinte día, respectivamente, unidos por su año de nacimiento a los anteriormente citados.
Mariano y Felipe, Delfina, Emilia y Margarita sois la alegría y la honra de vuestras familias y de nuestro pueblo. Nos sentimos muy a gusto porque hemos testimoniado con estas breves palabras sobre vuestras sencillas vidas. Recibid esta placa y estas flores de nuestros jardines que os unen más a La Mata y que vuestros días de existencia sean buenos como el pan y los dulces que se amasaban en los hornos para la fiesta. Que también los sean para todos los presentes.
Miguel Fuertes González
JUEGOS Y CONCURSOS
Se llevaron trofeo por jugar este año mejor que nadie
JUEGOS DE MESA:
Brisca: Mª Ángeles, Inés y Mª Jesús; Anita, Pauli y Margarita.
Javier, Alex y Miguel; Cristina, Lidia y Carmen.
Tute: Lorenzo y Paco; Jesús y Pablo Robles.
Iris y Lidia; Emilio y Miguel
Mus: Ruper y Tomás Rodríguez; Jesús y Pablo Robles.
Parchís: Cristina Rguez., Alex Madía; Javier y Emilio
Escondite: Joel, Ares, Guillermo, Jesús, Mar y Sandra.
Jenny, Elena, Lidia, Cristina P., Elena P., Sara P., Roxana, Emilio, Pablo, Guille, Miguel, Iris, Cristina R., Javier M., Carmen T.
Tortillas: Carmina Robles y Pedro Panera.
Tartas: Marisa y Tere Mitre.
Fúbol: Chicos, 2; Chicas, 1. Solteros, 6; Casados, 2.
Bolos: Miros y Ruper; José Mari-Ruper y Agustín-Manolo.
CUENTAS
Las cuentas provisionales presentadas en la Velada Fin de Fiestas fueron:Ingresos de 8.145 € y Gastos de 8.941 €. Con un saldo negativo de 795 €.
Las aportaciones más importantes: 2.450 € de donaciones de los vecinos, 1.901 € de la Rifa, 1.524 € de entradas al Corro, 640 del beneficio de la Lotería, 600 € como subvención del Ayuntamiento de Sta. Colomba, Mercadillo, 246 €.
Los cantidades mayores de gastos han sido por el Corro de Lucha, 4.100 €; la música (dulzaineros y disco móvil), 1.200 €; Juguetes, regalos, golosinas, etc., 547 €, Trofeos y placas; 668 €; artículos para Costillada, 572 €, regalo a los vecinos, 290 €.
Por otra parte, la Junta Vecinal se ha hecho cargo del seguro obligatorio para las fiestas, del toldo para la Era, de las camisetas de fútbol y otros menores por un importe aproximado de 1.300 €.
Es conveniente señalar que la diferencia entre el coste del Contrato de Lucha Leonesa, 4.100 € y la recaudación por entradas al mismo, 1.524 € suponen un saldo negativo de 3.576 €. Parece necesario buscar patrocinadores que ayuden a equilibrar tal gasto.
COMISIÓN DE FIESTAS
Siguiendo nuestra costumbre, los vecinos han elegido por votación secreta para que formen parte de la Comisión de Fiestas del próximo año 2010 a Paco Martínez, Mercedes Abril, Jesús Robles, Pilar Fernández, Mª Amor Rodríguez y Miguel Mitre.Como primeros de los suplentes a Gemma Miranda, José Tarodo, Miguel Fuertes, Teresa Mitre, Mª Engracia Llamera, Mª Jesús Fernández, Aingeru Corral y José Antonio Fernández.
Hay que agradecer el esfuerzo y la dedicación de la Comisión de Fiestas de este año: Paco, Pilar, Mercedes y Mª Amor como más significados, así como al grupo numeroso que en todo momento o en asuntos puntuales ayudaron con el mejor de los ánimos.
LOTERÍA DE NAVIDAD
Con el fin de tentar a la suerte a favor de los vecinos y amigos de La Mata, al mismo tiempo que conseguir algún donativo más para las próximas fiestas el número de la Lotería de Navidad que se juega en décimos y participaciones es el 58392.
Se pueden solicitar en La Mata a Margarita, Miguel y el Bar Las Colineras. En Avilés a Mercedes.
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