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  FAENAS DE LA CASA. LAS FIESTAS DEL PUEBLO

              Marisa Fernández García

  Los preparativos de la casa para acoger a los invitados eran largos. Unos días antes, se empezaba por la limpieza y no quedaba rincón que no se mirara.  
La cocina y el comedor se blanqueaban todos los años; se limpiaban los cristales, las lámparas, las camas si tenían dorados en los hierros, a los que había que sacar el brillo, etc. Los pisos o suelos que eran de tabla, se fregaban con arena (se solía ir por arena a Campohermoso con un burro, arena que venía en piedras que se machacaban);  luego, se les daba cera y con las bayetas frota que te frota, se bailaba hasta que los trapos se deslizaban solos. 
La Mata de Curueño (León).

 Después de limpiar pisos y ventanas, algunas veces se barnizaban las sillas y los muebles que se necesitaban.  Finalizado esta capítulo, se comenzaba con la vajilla: platos, vasos, copas, cucharas, tenedores. Y a todo se sacaba brillo. Se revisaban los manteles que se iban a poner, pues la mayoría eran blancos y a veces amarilleaban o tenían una mancha y había que ponerlos a punto. 
 Otra faena importante era el hacer los dulces: se arrojaba el horno de amasar para  hacer una tanda de rosquillas y pastas. Con manteca de cerdo se hacía las "pastas de pobre" (de dulce recuerdo), se batían un montón de huevos para las rosquillas y galletas, etc.; las roscas se bañaban de merengue.   Nos dolía el brazo de tanto darle para que espesara y se secara bien después. 
 Pero tres días antes empezaba el lío, pues comenzaba la matanza de animales: pollos, patos, conejos, etc. Entre pelar plumas y quitar pieles se pasaba un día entero. Se colgaban los animales muertos en la despensa (no había frigoríficos) para que escurrieran, hasta el día anterior a la fiesta que se partían. Si el machete o los cuchillos no cortaban bien terminaba nuestro brazo roto. Se tapaban con un. paño blanco para defenderlos de las moscas y se colocaban en la despensa en la penumbra y al fresco. 
 El día anterior a la Fiesta era frenético ya que tocaba arreglar el mazapán y las tartas; así que  vuelta a batir huevos, hacer cremas, preparar el almíbar para emborrachar bizcochos y adornar a gusto del artista la tarta. 
 También, si había tiempo, se adelantaba algo de la comida, como cocer las patatas para la ensaladilla o se guisaba alguna de las carnes. A veces, los hombres iban al río y traían unos cangrejos para el arroz. 
 Las mujeres teníamos que pensar en lavarnos la cabeza y poner los rulos y si había verbena queríamos salir y por tanto debíamos estar listas. 
 La fiesta se solía celebrar el domingo y el lunes, aunque el sábado ya venía gente a casa, por lo que la cena ya era de fiesta. Era una verdadera paliza. Se acostaba una cansada y además el domingo había que madrugar, para prepararse y sobre todo porque venían los mozos en la diana y te sacaban de la cama. Para ir a Misa, tenía que estar  la comida casi preparada. Nos gustaba salir elegante y estrenar algún vestido, zapatos y medias. 
 La Misa era solemne con procesión. Al terminar, salíamos corriendo para poner las mesas, pues todo era más complicado que ahora. En algunas casas, el comedor estaba en la planta alta y había que subir y bajar tanto plato: hondo, llano y otro para entremeses, que servía para postre, pero había que fregarlo deprisa.    Después de comer venía el fregar. Si había más de una chica discutíamos a ver a quien le tocaba fregar: una fregar y otra recoger y por la noche al revés. 
 Por la tarde era el corro de la lucha leonesa. Se llevaban mantas para el corro, porque algunos años terminaba a las diez de la noche o más. Se volvía a cenar y a las doce el baile verbena hasta las dos de la mañana. El baile era con orquesta, unas mejor que otras. 
 El lunes comenzaba con la diana y venían los mozos a sacarnos de la cama. La misa por los difuntos y después el baile vermut. Me gustaba mucho y se solía hacer en la era de Esteban, porque el nogal daba sombra. Otra vez el trabajo de la comida. Y es que hay que tener en cuenta que en cada casa había muchos invitados porque las familias eran largas. 
 Finalizada la fiesta había que recoger toda la vajilla de nuevo. Se iban los invitados y se añadía un trabajo más: lavar sábanas, toallas, los manteles (se ponían distintos manteles para comer y para cenar); total que quedaba una muy cansada de verdad después de los preparativos, bailes y  recogidas.  
 Ahora todo se hace más fácil. Pero la fiesta se vivía quizá con más intensidad.

 

 


RINCONES MÁGICOS: LA NORIA

 Plácido Fernández GarcíaLa Mata de Curueño (León).

  A la noria la suelen describir como una máquina para extraer agua siguiendo el principio del rosario hidráulico.  
 Consiste en una gran rueda que posee una hilera de recipientes de latón llamados cangilones que, con el movimiento de la rueda se meten en el agua de un pozo, se llenan de ella, la elevan y la colocan en un depósito que la distribuye luego a los surcos del terreno.  
 Muchas norias de distinto tipo ha habido y hay en España, desde la época de los árabes, sobre todo, ya que la energía usada era por tracción animal, generalmente, la de un burro. 
 Nuestro rincón mágico en la Mata que quiero recordar es la noria ya desparecida, pero que estaba ubicada en la finca que es confluencia del camino de Moncabrón con la carretera. Aún hoy se conserva el pozo, tapado, donde entraba y se recogía el agua de la zona de las Secadas para ser elevada. La finca comprada por Felipe Llamera es donde su hijo Miguel Ángel ocupa con abundante ganado vacuno pastando en ella.

La Mata de Curueño (León).

 Lugar de cerezos dónde estaba la noria del pueblo, próximo a Moncabrón y a la carretera

 Cuando existía la noria, la finca era del tío Pepe -José Bayón- y Melania Bayón, padres de Sofía, Adela y sus hermanos. Lentamente, el burro daba vueltas con un paso cansino, casi dormido, pensando en el largo camino de vueltas y vueltas que le quedaba; el agua iba cayendo sobre la acequia que la conducía a toda la tierra. Elevada sobre el nivel de la acequia de las Secadas la finca no tenía posibilidad de riego si no era por elevación del agua con este método o similar. Y así producía hortalizas, patatas, etc. 
 Para los chicos aquello era algo inusitado. Nos acercábamos con cierto sigilo y atracción a ver el agua en el pozo y salir de él, ya que no nos dejaban los mayores por el posible peligro. Además, una lluvia de gotas se “arramaba” de los cangilones, mientras el burro a su paso nos ignoraba y seguía girando.  
 Junto al pozo había además unos cerezos, que aún se conservan. Y eso tenía doble atracción: contemplar el lento subir del agua en los cangilones y alcanzar alguna rama cargada de cerezas. 
 Con la noria, una tierra de secano se convertía en un vergel regada por este sistema. Hoy los motores han dejado de lado aquel lento y cansino girar que tanto nos seducía. Por eso nuestro recuerdo emocionado para aquellos trabajos de antaño. 
 Contemplar la imagen en el recuerdo y escuchar el ruido de los cangilones y el agua resulta un ejercicio de memoria terapéutica, que nos trasporta a los sonidos, olores e imágenes de otros tiempos. Será que aún seguimos vivos y que sabemos valorar lo que tuvimos.


APEO Y DESLINDE DE LOS TÉRMINOS DE LA MATA Y PARDESIVIL 1744

 

  Los archivos históricos disponen de “sentencias” realizadas por “hombres buenos” que dirimen y dirimieron pleitos sobre propiedades y competencias referidas a bienes de personas y de localidades.  
  Hace más de 250 años, los concejos de La Mata y de Pardesivil participaron en uno de aquellos actos   con el fin de realizar el Apeo y Deslinde de los términos del monte al Oeste de ambos pueblos.  
 Presentamos un resumen, mayoritariamente transcrito a las expresiones actuales de nuestro lenguaje, del contenido de la sentencia, como parte de nuestra “historia” y como homenaje a los topónimos de valles y lomas que aún recuerdan nuestros mayores y que deben ser conservados y conocidos. 
 Asimismo, al final del documento hay una referencia sobre la titularidad y uso de la Ermita de S. Tirso, S. Blas y S. Nicolás que no puede, sin duda alguna, de dar luz sobre ciertas actuaciones recientes y de alegrarnos con tal noticia como feligreses del pueblo La Mata.

 El 4 de agosto de 1744 Pedro de Almuzara, escribano de número del ayuntamiento de Vegas, de su jurisdicción y del Valle del Curueño “dio fe, leyó y notificó la sentencia arbitraria de su uso” dada por don Pablo Díez Ordóñez, cura de Barrillos y don Manuel García Arintero, cura de La Cándana, nombrados “jueces árbitros, arbitradores y amigables componedores por los concejos y los vecinos de Pardesivil y de La Mata”, respectivamente.  
 Se trataba de sentenciar y determinar sobre las  “dudas y diferencias que hay entre los sitios y términos que “llaman el Soto de Arriba, los de La Mata, y el Soto de debajo de Pardesivil y el término pasado el río Caudal (Curueño) de ambos lugares”. Así se querían evitar “los muchos gastos que ambas partes han tenido por pleitos sobre competencias de arcas, cortes, pastos y otras cosas de los términos del Soto del Cuérrago, bajo de Las Nogales, las Juncares del Monte Balderramo y Baldeduernas”. 
 Se “dictaminó, declaró y mandó que desde aquí en adelante y para siempre jamás, dichos concejos para división de los expresados términos hayan de levantar las arcas en los sitios y parajes siguientes”:

  “Primeramente, un arca que está en el Camino Real y llaman la Cruz de las Secadas (el actual Cantón de la carretera) y es un montón de piedras y en él la Cruz; de esta va en derechura hacia el Oriente por el Espino del Cuérrago sita en el prado de herederos de Miguel García, vecinos de La Mata, que es una muria de piedras; y de esta a otra que se dice del Espino de la Yedra que es una muria de piedras alrededor de dicho espino; y de esta va a otra que está en el Puerto Viejo, pasada la presa de los Molinos, que es un montón de piedras en medio de una zarza. 
 “De esta, en derechura, a otra arca que está pasado el río y es una encina que está a boca de Balderramo y es una mata de encina cerca del río; y de esta, prosiguiendo por el cerro de dicho canto de Balderramo arriba va a otra arca que se dice en cabeza de la Vallina del Camino Nuevo, que es una muria de piedras que está junto a la rodera del camino de la Loma hacia el lado del valle de Baldeduernas. 
 “De esta, por el camino de la Loma arriba, en derechura hacia el Oriente, va otra arca que está en cabeza de Val de Gallinas, que es una piedra grande a modo de muela y sobre ella un montón de cantos apartados del camino unos seis y ocho pasos hacia Valderduernas. De ésta va torciendo y bajando del valle y fuente del Truébano, en cuya fuente se permita puedan bajar a dar agua a sus ganados y no más los vecinos de La Mata. Desde dicha fuente va subiendo la división a otra arca que está junto a la rodera de la Loma en cabeza del valle del Vedular Grande (¿Violar?) y es una muria de piedras
 “Tirando en derechura hacia el Mediodía, siguiendo la rodera de la Loma abajo haya otra arca que llaman del Arenal que es un canto grande y alrededor de él otros muchos. Desde esta arca en cabeza del Vallino Bajero, de Carricedo, prosiguiendo al Mediodía, vuelve el camino que va a la Loma abajo hacia el arca que llaman de los Perros.  
 “Declaramos mixto y común de Pardesivil y La Mata desde el camino de la Loma hacia el Oriente, la entrada que tuviesen en el Vallino Bajero, que llaman de Carricedo, de canto a canto de dicha vallina y del referido camino de la Loma. 
La Mata de Curueño (León).
 “Volviendo atrás por las arcas y mojones, ya expresados, hasta la citada arca de cabeza de la Vallina del Camino Nuevo, todo el término que está hacia La Mata lo declaramos ser propio y privativo del lugar de La Mata; y lo que está hacia el valle de Baldeduernas lo declaramos ser propio y privativo del lugar de Pardesivil. Y de la expresada arca  de encabeza de la Vallina del Camino Nuevo bajando otra vez por el cerro dicho de Balderrano hasta la dicha arca de la Encina y de esta siguiendo las expresadas arcas hasta la de la Cruz que dio principio todo el término que está de dichas arcas hacia el lugar de La Mata, lo declaramos ser propio y privativo de La Mata. 
 “De dicha arca de las Secadas y Camino Real y arca del Espino del Guérrago, hacia el lugar de Pardesivil lo declaramos ser propio y privativo de Pardesivil; de  dicha arca del Espino del Guérrago va otra arca que se dice del Salguero que está sita entre un prado de don Ignacio Fierro, cura de Villa Padierna y una tierra de préstamo de su excelencia y es un salguero rodeado de piedras
 “De esta va subiendo a otra arca que llaman del Espino Negro, que está junto a unos chopos en lo último del Soto de Arriba, que es una muria de piedras en un espino negro: de esta va subiendo en derechura al arca de los Fierros que está pasado el río a boca del reguero de Valdeduernas que es una mata de encina y unos cantos muy grandes.       
 “Retrocediendo por las arcas expresadas hasta la del Espino, dicho del Guérrago, todos los términos que hay hacia el lugar de Pardesivil declaramos por propios y privativos de Pardesivil. Por la parte de abajo, término mixto y común entre los dos lugares, desde las arcas que distinguen el término propio de dichos lugares, desde el arca de la Encina de Valderramo hasta la dicha boca del reguero de Valdeduernas. 
 “De ribazos abajo y desde dicha arca de boca del reguero, prosiguiendo por el valle arriba, va otra arca que se dice de la Encina de Santo Thirso y dista unos tres pasos del reguero hacia la parte de la Solana y es un montón de piedras junto a una encina alta; desde este, mirando hacia el Mediodía, sube dicho deslinde a otra arca que está en un cerro por cima de la tierra concejil que lleva Leonardo González, vecino de Pardesibil, y es un montón de piedras sito en unas matas; prosiguiendo por el cerro arriba va otra arca que está a la cabeza de la vallina de la Juncal Chiquita, inmediata al Camino de la Loma, y es un montón de cantos.  
 “Desde esta, va por el mismo Camino de la Loma  hasta el arca referida de la Vallina de Camino Nuevo y el término que está de las expresadas arcas hacia el valle de Baldeduernas, declaramos ser propio y privativo de Pardesivil y de dichas arcas hacia adentro hacia el lugar de La Mata y aguas vertientes al río, lo declaramos por término mixto y común de ambos lugares (La Mata y Paredesivil), hasta el referido canto de Balderramo exceptuando el corte y rozo en lo que mira desde lo profundo de la Vallina de la Juncal Chiquita hacia el valle de Valdeduernas. 
 “En este no permitimos a los vecinos de La Mata como tampoco el pasto a los ganados de dicho lugar de La Mata en el tiempo en que estuviesen sembradas y con fruto las tierras existentes en dicho término de ribazos arriba. 
 “Asimismo declaramos que el Camino de la Loma desde el arca que llaman de La Muela, hasta la bajada del arca que llaman Cabeza del la Juncal Chiquita, es el que divide los términos de una y otra parte; y les permitimos y concedemos a los vecinos de La Mata el uso de subir y bajar por leña y con leña de sus montes por el camino del Abesedo de Baldeduernas, sin llegar al reguero de dicho valle sin que dicha bajada ni subida se lo puedan impedir los vecinos de Pardesivil. 
 “Y declaramos que cualesquiera rebaños que de aquí en adelante, de ganado mayor o menor, que se cogiese en los términos privativos de los respectivos lugares hayan de pagar al lugar ofendido ochenta maravedís de vellón cada pastor siendo ganado menudo; y la misma pena cada vecera de ganado mayor; y de cada res mayor no siendo de vecera, ocho maravedís; y hallándose en frutos de pan y hierba, dieciséis maravedís. Y mandamos que los castigos que sean efectuados en este presente año cada lugar pague las suyas y restituya las prendas libres al otro”. 
La Mata de Curueño (León).

“Recibieron la sentencia, estando juntos en el sitio que llaman de la Cruz, con el escribano y los dos jueces árbitros, por parte de La Mata, Francisco y Matías de Robles, regidores concejiles, y Marcelo y Francisco González Salas, Basilio de la Cuesta, Alonso de la Sierra, Diego de Robles, Pedro de Burgos, Manuel González, Miguel de Robles, Francisco González Canseco, Manuel de Castro, Miguel y Clemente García, Joseph Francisco y Juan García, Ambrosio Lebrato, Juan García Arintero, Adrián Suárez y Emeterio Díez 
 “Lo hicieron, por parte de Pardesivil, Manuel y Antonio Fernández, regidores concejiles, y Manuel González, Juan de Castro, Joseph Díez (mayor) y Joseph Díez (menor) Antonio Fernández, Manuel de Llamazares, Baltasar Fernández, Miguel de Robles, Manuel de Robles, Juan de la Torre, Pedro Díez, Gerónimo González, Toribio Fernández, Pedro de Llamazares, Felipe Llamera, Manuel Fernández y Marcelo Díez. 
 “En sus personas que dijeron la consentían y consintieron en todo y por todo y que por ella están y pasaran en todo tiempo y la daban y dieron por pasada en autoridad de cosa juzgada, para que se lleve a pura y debida ejecución”.

"Y asimismo declaramos que la Ermita de los santos de santo Thirso y san Blas, es hijuela de la iglesia del referido lugar de La Mata, a cuyo cura que es o fuere, le toca la administración, como todos los demás actos de jurisdicción, así de procesiones, misas y demás que en ella se ofreciere, como hasta aquí siempre  lo han practicado sus antecesores; y que si se ofreciese refizionar (restaurar) dicha ermita, no puedan los vecinos de Pardesivil ni de otro alguno impedir camino para entrar los materiales ni otras cosas necesarias a dicho santuario y su cofradía.


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