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Boletín 112 - Navidad 2008
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RECUERDOS DE MI VIDA EN LA MATA. ASÍ SE VIVÍA EN LA MATA MES A MES: SEPTIEMBRE
Adolfo Fernández López
Termina agosto, la hierba y paja están ya en los pajares, los
cereales trigo, centeno y cebada están en los graneros, cesan los riegos, las
eras están limpias... Llega septiembre, los labradores con el bronceado cutis
del duro verano se recuperan y reponen fuerzas este mes, aunque no les falte
trabajo ya descansan los mediodías, ya comen en casa.
Las eras se vuelven a llenar, ahora con el plantón y legumbres, es el trabajo
que lleva la mayoría del mes. La trilla del plantón es la primera que se hace.
DespuéS, viene la trilla de los fréjoles, estos para venta, y lo mismo la alubia
larga.
Fuera de esto se trillaban para uso de casa la alubia blanca y los garbanzos.
La legumbre antes de trillarla se apaleaba con varales que zumbaban bien.
Apaleabas de un lado luego con la horca dabas vuelta y otra vez a apalear. La
primera vez salía limpia limpia, así que retirabas la paja y barrías la legumbre
haciendo montón; a la segunda apaleadura ya salía un poco peor aunque todavía
bastante limpia, y la tercera ya era con el trillo. Metías la pareja y a dar
vueltas. Entonces, ya salía todo mezclado y había que luego limpiar bien con la
maquina de ventar.
Pero no solo había que hacer esto. En septiembre se iba al monte y “se echaban
las suertes” y luego había que podar los chopos y traer hoja para alimento del
ganado menudo y leña para los hogares, algunos también lo utilizaban para hacer
carbón. Se iba a Perales o a Valdecarros; todos los vecinos de La Mata tenían
derecho a suerte, las cuales se marcaban con el hocil en las ramas.
En este mes se empiezan a engordar los toros, vacas y demás ganado con el fin
de presentarlo en la famosa feria del Pilar de Boñar. Y a finales de mes se
empieza a ver pasar algún rebaño de merinas que regresan ya a sus tierras
extremeñas.
El 21, San Mateo, con la entrada del otoño, se empieza a sembrar el centeno.
Hay un dicho: “el centeno se siembra en polvo y el trigo en lodo”.
Al fin, si teníamos tiempo hacíamos adobes para arreglar o levantar las tapias
de los prados. Teníamos unas adoberas de madera ya con la medida. Con la azada
batías bien el barro con la paja y llenabas los moldes, luego con la paleta lo
alisabas y los dejabas a secar poniéndolos de canto. Se hacían igual 200 en una
mañana.
Se iba un día a la Ermita para celebrar la festividad de S. Nicolás. Es una
pena que se esté cayendo, aunque parece que se tiene pensado en La Mata
arreglar el tejado de la iglesia; a continuación hacer un museo en la escuela
vieja, y luego la ermita de San Tirso. A esto digo yo que la ermita tiene más de
cinco siglos y siempre estuvo en terreno de La Mata y nunca hubo una protesta.
La ermita merece la pena levantarla y restaurarla. La ermita con el tiempo fue
formando una cofradía con más de cien hermanos. La mayoría de estos hermanos
para entrar tenían que firmar su responsabilidad. Se daba ayuda a alguno, por
ejemplo, una pareja de vacas y con esto empezaba su vida de labrador . La
Cofradía tenía más de 80 vacas. Todos los años se reunían en el patio de la casa
de tío Luís. Yo en mis años de sacristán me acuerdo como acudían los tres
pueblos: Sopeña, Pardesivil y La Mata, a las tres misas: San Tirso, San Blas y
San Nicolás. Una era cantada, en ésta la gente no cabía en la ermita. Había unas
voces estupendas igual de hombres que de mujeres. Presidentes de Sopeña,
Pardesivil y La Mata ¡adelante, que lo vais a conseguir! Y vuestros nombres
quedarán en el recuerdo. Por un garbanzo no se deja de echar puchero.
Siempre hay personas graciosas que hacen reír a los demás con sus chistes, sus
cuentos y sus bromas, y aunque a veces pasen revista a otras personas lo hacen
con tal ocurrencia que te tienes que reír con sus dichos. Recuerdo por ejemplo
que en La Mata hubo quien dijo en una ocasión “¿veis a Antón?, pues para darle
un tiro en el culo hace falta ser buen cazador”. Antón era muy buen vecino. Era
cantinero y también tenía mercería. Con esta por medio de un pequeño carro con
toldo y lona, y tirado por una pequeño mulo, recorría los pueblos lindantes.
Había en Oviedo un famoso doctor, apellidado Ochoa, que siempre cogía las
vacaciones en septiembre y las pasaba con su familia con el tío Valentín de
Pardesivil, (la primera casa yendo de La Mata hacia La Vecilla). Era tan
aficionado a la caza que siempre traía con él un buen perro de caza. Por las
mañanas se vestía de cazador, desde el gorro hasta los pies. Entonces no estaba
la parcelación, por lo tanto había muchas fincas. Este médico recorría los
términos de Sopeña, Pardesivil y La Mata. En aquellos años había mucha caza. Él
faldeaba las fincas y el perro entraba en ellas. Yo tenía la finca que va desde
la Era al camino de La Moral sembrada de maíz que en septiembre levanta por
encima de una persona. Un día, que estábamos en la era con la faena de la
alubia, le vimos venir faldeando las fincas de La Llamosa y La Moral pero cuando
dimos cuenta empezaba a faldear nuestra finca al lado de la era. No le vimos más
por la altura del maíz. Al mismo tiempo, vimos a Antón que iba por el camino con
una pequeña escalera para coger unas ramas para los conejos. No pasó un minuto
cuando oímos dos tiros y, al mismo tiempo, gritos de Antón quejándose. Enseguida
apareció el médico a su lado, y pronto le cogió la escalera y se fueron para
casa. Yo cuando se terminó la faena en la era me fui a casa de Antón a ver que
había pasado. Cuando llamé a la puerta salió su mujer Asunción y me dijo: “acaba
de marchar el doctor, le ha sacado 45 perdigones del culo, y tiene que volver
mañana para sacarle los más profundos”. El doctor no solo volvió al día
siguiente si no todo el mes, llevó tal susto... En aquel momento me acordé del
bromista que había dicho lo de que para dar un tiro en el culo a Antón había que
ser buen cazador. Si fuera hoy seguro que saldría en el periódico “Un famoso
doctor pega un tiro a un humilde labrador”.
En septiembre es habitual en los pueblos preparar una exquisita mermelada de
moras, sin embargo en La Mata entonces no las apreciabas, cuando eras joven ibas
con el ganado y en las sebes había zarzas con unos racimos de moras como nueces,
pero no los cogías. Tenías otras frutas apreciadas sobre todo peras, que las
llevabas a la era cuando ibas a apalear las alubias y eran todo agua.
Las mujeres este mes descansan también de la paliza que se pegaron para la
fiesta, limpiando la casa, el corral, etc.; todo súper limpio porque por la casa
desfilan esos días parientes, amigos de un hermano, amigos de otro hermano,
músicos y hasta la guardia civil. En fin, que desaparecen los cuarenta pichones,
veinte pollos grandes, la oveja machorra, media docena de quesos, se tienen que
hacer dos amasadas, panes, más panes, roscas, rosquillas y tortas de leche… Así
que las señoras estaban esclavas los días anteriores a la fiesta y durante la
fiesta, y ahora agradecen unos días de tranquilidad. Los chavales, por su
parte, vuelven este mes a la escuela, con el cabás lleno de pizarrines y
lapiceros; otra vez a pelearse con las matemáticas, con los quebrados de
aquellos cuadernos de "Problemas Rubio", y a estudiar la geografía con la
enciclopedia Alvarez.
El
periódico provincial, La Crónica de León, está publicando semanalmente
una serie de testimonios que, con el título Por los Caminos del Agua,
pretende narrar circunstancias de los principales ríos y su entorno de la
provincia de León. Son “más de tres mil kilómetros de corrientes fluviales, ora
regatos, ora caudalosos, que, surgiendo de las montañas, conforman las riberas y
se remansan en el llano…”
El formato elegido por Producciones El Búho Viajero consta de
libro DVD para cada río, donde se describe el recorrido del río en cuestión por
sus paisajes, sus pueblos y sus gentes. Nuestro río Curueño, como Camino
del Agua, ha sido uno de los primeros en ser publicado (domingo, 2 de
noviembre). Se hace mención a él como Río del Olvido, según le denominó
el escritor Julio Llamazares en su libro de hace casi 20 años.
En las páginas que acompañan al DVD, en el capítulo inicial donde se expresa
La Ribera del Curueño, se dedica un párrafo a nuestro pueblo en los siguientes
términos:
“La Mata de Curueño se asienta también a orillas del río y cuenta con algo
muy valioso: un sentimiento de unidad y solidaridad que hace que casi todos sus
emigrantes sigan en contacto con el pueblo. Ello se debe en gran medida a la
revista que lleva un explícito nombre ‘La Mata de Curueño, un pueblo que nos
une’, y que empezó su andadura hace treinta años”.
En la misma página, una fotografía de las riberas del Curueño,
frondosa y umbría, en verano animan al paseo sosegado. Unos quince segundos, de
los veinte minutos de duración del DVD dedicados a cada uno de los treinta
pueblos del entorno del Río Curueño, se ofrecen al tramo del cauce a su paso por
La Mata. Vistas desde el puente, la zona de baño y alguna presa con agua,
recreándose en alguna casa del Capillín y La Moral, de la plaza y su fuente,
acompañan al locutor que expresa la “contribución de La Mata con la revista
desde hace 30 años que mantiene la unidad de los matenses residentes y emigrados
y garantiza la perduración de su cultura”.
CURUEÑO
Nuestro cercano pueblo de Santa Colomba ha publicado en este
mes de diciembre el nº 19 de su revista anual CURUEÑO después de 16 años
haciéndolo.
Son asuntos importantes las reseñas de las reuniones de los vecinos y amigos:
fiesta de S. Isidro, de “El Cristo” la Romería de Sta. Ana, el Homenaje a sus
mayores –Consuelo Mirantes, Mariano Cuesta, Arsenio Sánchez, Adelia García,
Manuel Panera- , bodas de Oro de Pedro Martínez y Teresa Orviz.
Inician la historia de la Ermita de Sta Ana y una breve reseña de la Ermita
del Santo Cristo de S. Roque. Se anuncia la apertura de un Bar-Restaurante.
Se informa sobre la naturaleza del Lobo y del antiguo arte de Destilar y se
ofrece un relato interesante como es el del Cielo.
Hay lugar para las Cosas de Aquí –bodas, nacimientos, bautizos, etc.-
Movimiento de Socios y demás asuntos de la Asociación Cultural Sta. Ana.

LA VOZ DE SOPEÑA
En el verano, el pueblo de Sopeña publicó el nº13 de su revista anual
LA VOZ DE SOPEÑA. Sus 44 páginas ofrecen, año tras año, una gran riqueza de
fotografías, historias, relatos, personajes, etc., por lo que deben sentirse muy
orgullosos y satisfechos tanto quienes la hacen, como los vecinos y amigos que
la reciben.
La Crónica del Año desde Abril a Abril, la Historia del pueblo –Batallas de
bardinos y papudos, Señas de identidad, La boina del requeté-, Tradición oral,
Relato de Jesús Díez.
Es variada la colaboración de más de veinte personas en la Sección “el Pueblo
Habla” donde se ofrece una panorámica vital, histórica, cultural y solidaria de
los vecinos de Sopeña de Curueño que une la Asociación Cultural “La Nogalona”.
Hasta la foto de boda de nuestro vecino matense Lucinio con su esposa
Obdulia, natural de Sopeña, nos hace sentir como algo nuestra esta
excelente revista rural.
EL CANTARICO VERDE
Ambasaguas de Curueño, por medio de la Asociación Cultural “El Canto”,
publicó el nº 3 de su revista informativa anual EL CANTARICO VERDE que,
básicamente, se dedica a informar de la Semana Cultural que se celebra en
la localidad, este año dedicado a “Agua y patatas”.
Como en años anteriores, destaca el gran número de fotografías que reflejan
exhaustivamente las noticias del pueblo: Paella 2007, Tiro al plato, Fiesta de
septiembre, Concurso de fotografía, Corbatín del Año, Semana Cultural.
Tambien se ofrecen artículos como el Relato de Graci, Acertijos o
adivinanzas, el Rancho de los Pobres, Virgen de los Dolres, Salón de Baile
“Ideal” de barrio, Las Escuelas, los Cantamisas y los Mayos.
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