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Boletín 111 - Otoño  2008   Titulares I  Noticias |  Fiestas 08 | Divulgación | Historia |  Documento
                  
   Documento   >   Faenas del campo |  Rincones mágicos. El baile y la pandereta | 

  FAENAS DEL CAMPO. LA PODA DE LA HOJA

Nicolás Valladares Castro

 

Esta faena del campo se hacía en el mes de Septiembre.

La hoja se podaba para almacenarla seca en casa y poder alimentar a las ovejas durante el invierno. Se podaba generalmente hoja de chopo. Y algunos traían también del monte hoja de roble.La Mata de Curueño - ermita por La Mata de Curueño (León).

¿Qué herramientas se usaban?  El hocil y la agilidad corporal. Entonces no teníamos motosierras.

Se subían hasta lo cimero del chopo, lo llamábamos gatear. El hocil bien trabado al cinto para que no se cayera.

Subías agarrándote de los caños, de las ramas y poco a poco ibas trepando hasta la guía. Allí se notaba el movimiento del árbol.

Comenzabas a cortar dejando una guía. No era bueno desmochar el árbol. Y cortabas cada nudo de ramas e ibas bajando poco a poco cortando todas. Si quedaba alguna rama hacía muy feo después.  A veces se trababan las ramas y te ponían la cosa más difícil

Los nudos de donde salen las ramas había que cortarlo bien arrapados. No dejar filachas.

Generalmente se podaban varios árboles para poder cargar un buen carro. Por eso al acabar con un árbol, descansabas echando un cigarro y mirando cómo habías dejado el árbol y subiendo los pantalones que habían dejado la camisa fuera Y de nuevo a subir al siguiente. Sin despistarse y controlando el cansancio que es el peor enemigo en la poda del chopo. No olvidemos que el chopo tiene de 20 a 40 metros de altura y uno esta agarrado a su tronco o sus ramas.

Cuando la faena había acabado y el cansancio estaba acumulado en los brazos, se comenzaba a colocar la hoja en fejes. Esta faena la hacía o podía hacerla otra persona distinta del podador. Los fejes se ataban con bilortas y se ponían de pie contra la sebe para que secaran. En unos días y después de darles la vuelta estaban secos y listos para cargarlos al carro y llevarlos a la tenada

También se podaba el negrillo para alimentar al cerdo. Pero ahora se aneblaron todos…

Estos trabajos cuando se hacían en el monte suponían más esfuerzo, pues se unía al trabajo en sí, la caminata hacia el lugar de la poda y vuelta con el carro cargado.

 


RINCONES MÁGICOS. EL BAILE Y LA PANDERETA

Maruja Bayón Castro

 

¿Qué bien nos lo pasábamos bailando!.

EL baile se hacía casi siempre en la plaza de las Nogales, en el barrio Abajo. Las vecinas de aquella época, sabían tocar todas la pandereta y cantar aquellos pasodobles tan bonitos. Aquel de…..

 

Yo vivo loca y desesperada

Por un chico rubio que guapo es;

Será imposible que a mi me quiera

Teniendo amores con otra mujer.

 

Tu eres Alfredo luz de mis ojos,

Tu eres Alfredo luz de mi amor,

Tú eres el chico de las delicias,

De las delicias de mi corazón.

 

Salgo de casa, no hablo con nadie;

Me voy a clase y no sé qué hacer,

Me vengo a casa, estoy en silencio,

Mis pensamientos, solo están en él,

 

Cantidad de estrofas para estar bailando un buen rato. Yo no me olvido nunca de una jota que tocó y cantó la tía Delfina, mujer del Tío Ramiro, padres de Eufemiano, Marcelino etc. Ese día se hizo el baile en el barrio Arriba, en la Plazuela. Se formó un baile de categoría. Salió a bailar Antonio el Alcalde, padre de Bernarda etc., que bailaba de maravilla. Bailó con mi madre, la tía Filomena, que también bailaba muy bien, como todas las vecinas. No se me olvida aquélla jota, (¡parece que la estoy viendo!). Con una voz muy particular y un tanto nasal tocó y canto aquella de….

 

                        Para empezar a cantar,

                        Pido a la Virgen María

                        Que me ayude con su gracia

                        Que no puedo con la mía.

 

                        Salamanca parece, niña ,tu calleLa Mata de Curueño - pandereta por La Mata de Curueño (León).
 

                        Porque toda está llena de colegiales;

                        De colegiales, niña, de colegiales;

                        Salamanca parece, niña, tu calle.

 

                        Bailar, mocitas, bailar

                        Por mozos no tengáis pena

                        Que se venden en Boñar,

                        A perrina la docena

 

                        Salamanca parece, niña, tu calle..

 

                        Al galán que está en el baile,

                        se le caen los pantalones

                        La culpa la tuvo el sastre,

                        Que se los hizo colgones.

 

                        Salamanca parece, niña, tu calle….

 

                        Si me quieres dímelo,

                        Y si no dime que valla,

                        No me tengas al sereno

                Que soy cántaro de agua.

 

                Salamanca parece, niña, tu calle….

 

                Ayer pasé por tu calle,

                Y tu madre me llamó feo;

                Si me lo vuelve a llamar,

                Saco la “lila” y la meo.

 

                Salamanca parece, niña, tu calle…..

 

                Allá va la despedida,

                Metida en un grano de oro,

                La que no baile este baile,

                No corteja con su novio.

 

                Salamanca parece, niña, tu calle…

 

                Allá va la despedida

                Metida en una cereza,

                Ya no voy a tocar más,

                Que me duele la cabeza.

 

                Salamanca parece, niña , tu calle…

 

De esta jota hay cantidad de estrofas. Como todas recordamos, una  de las que más cantaba y tocaba era Felisa, la Sastra,   Felisina, como era conocida.  ¡Ay! ¡Qué bailes se preparaban!. Se bailaba si era necesario en madreñas.

Recuerdo el día que salió novio Lucinio, con Obdulia.  La tía Cándida, su madre, nos toco y cantó pasodobles preciosos. Como aquel de…

 

                          ¡Ay!  Manolo que te marchabas

                          unos tres meses lejos de aquí,

                          esos tres meses serán tres años,

                  Manolo mío  ¡llévame a mi!

 

Su hija Carmen también tocaba muy bien. ¡Eran maravillosos aquellos bailes! ¡ Y con qué ganas los bailábamos! Geles y yo éramos inseparables   y el baile nos encantaba. íbamos corriendo desde el barrio Arriba, sin parar, para la plaza de las Nogales y no nos perdíamos ni un baile.

Manuel y Honorina, tíos de Felipe Muñiz, tuvieron un criado que tocaba muy bien la pandereta y nos “aprendió” muchas canciones muy bonitas. ¡Cómo olvidar todo aquello! Sólo con ver la panderete ya se iban los pies  a bailar. Había muchos mozos y mozas. Nosotras éramos unas chavalas que nos lo pasábamos muy bien los domingos después de traer y atar el ganado.

 


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