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Boletín 110 - Verano  2008   Titulares I  Noticias |  Divulgación | Historia |  Documento
                  
     Documento   >   Faenas del campo |  Rincones mágicos. Los pozos |  Súplica de moratoria

  FAENAS DEL CAMPO. LA SIEMBRA Y LA ESCAVADERA

Agustín Bayón Castro

   LA SIEMBRA

 

  Narraremos un poco de los distintos productos que se sembraban en La Mata hace años y que hoy apenas se hacen y desde luego, no se hacen de la misma manera, más manual que entonces. La faena de roturar, arar, y los distintos tipos de arados ya los ha descrito muy bien Lucinio en números anteriores.

 El Centeno. Se sembraba en las fincas de secano, en el monte, y cada segundo año. Se solía roturar la tierra el año anterior. Se sembraba a voleo con la alforja colgando del hombro y distribuyendo la semilla con la mano derecha. Después se rastriaba. Era lo primero que se sembraba, allá por octubre.

  El Trigo. A primeros de noviembre. La faena era arar, sembrar a voleo y rastrear. El trigo y el centeno se pasaban el invierno bajo la nieve. Lo cual era mas conveniente para que no se helase la tierra (año de nieves…).

 La cebada y los guisantes se sembraban en primavera, así como el plantón (grana de remolacha azucarera) que hubo muchos años que se producía en La Mata y que daba mucho trabajo y algo de dinero. Había que sembrar semillero, trasplantar a surcos, excavar, regar, etc.

 Los garbanzos también se sembraban por este tiempo, finales de marzo y principios de abril. El dicho popular: Por San Marcos, tu garbanzal ni nacido ni por sembrar; pero la vieja que lo decía, nacidito lo tenía.

  Las patatas, a últimos de mayo y también las alubias. Se sembraban en los surcos, una a una, y el mismo arado tapaba el surco de vuelta al hacer el otro; se rastreaban siempre.

  Lo último en sembrar eran las hortalizas, generalmente en las huertas o tierras cerca de casa. Lechugas y berzas (coles) de una en una, desde el semillero en la cima del surco. Habas verdes, tomates, pimientos y otras verduras.

  La siembra según creencia popular tenía mucho que ver con las fases de la luna. Para cada una de estas faenas debía preceder el arado, así como el abonado de la tierra. 

  Como en cada familia se sembraba un poco de todo, las distintas faenas ocupaban todo el año y no había tiempo que perder, porque al hacerse manualmente llevaban su tiempo. Desde mayo hasta octubre el labrador estaba pluriempleado y ocupado hasta el cansancio más extremo.

 

LA ESCAVADERA

 

Entre las diversas acepciones del diccionario escogemos para nuestra descripción esta: ”Descubrir y quitar la tierra de alrededor de las plantas para beneficiarlas”  Y además añadimos “ quitar las malas hierbas que entorpecen el crecimiento de la planta”.

Un azada y mucha paciencia eran los utensilios necesarios.

Mirar el horizonte del largo surco y suspirar por llegar al final. Levantar el cuerpo con la manos en los riñones y no hacer caso del lumbago o el dolor que empieza a molestar.

Volver al surco quizá canturreando algún viejo cantar y seguir hasta alcanzar al resto de la cuadrilla de excavadores. Mirar la tarea realizada y sentirse satisfecho.  Esto es el día del excavador.

Se comenzaba con el Plantón, entresacando las plantas y dejando una cada 30 o 40 cm.

En mayo se excavaban las patatas de primera vez, aun sin surcos, hasta que se araba o aricaba; la segunda en Junio en la que se anoriaba la tierra contra la planta para protegerla. Lo mismo se hacía con los demás productos: alubias, lentejas, etc.

Esta faena acarreaba fuertes dolores de espalda, lumbago, porque exigía ir caminando doblado sobre los riñones para sacar las hierbas con la mano.

Solían existir cuadrillas de excavadores/as. Otras veces una familia trabajaba para otra y después al revés. En el pueblo siempre hubo algunas personas que trabajaban para los otros. Queremos recordar a María “la de la tía Emilia” que tanto trabajó para todas las familias del pueblo.

Normalmente estaban bien abastecidos por la retaguardia, Es decir, llegaban el desayuno y las diez. Que solía ser alimento bien nutrido y bebida refrescante. A mediodía se dejaba el trabajo que había comenzado antes de la salida del sol.

Quizá permanezcan entre los aires del pueblo los hermosos sonidos de los cantares con que se acompañaban. Y las buenas amistades que nacían, en ocasiones, en medio de aquellos trabajos tan duros.


RINCONES MÁGICOS. LOS POZOS DEL RÍO

                                                                                              Anita Martín Bayón

 

Me piden que escriba acerca de los Pozos que hay en La Mata, así como de la pesca de la trucha en ellos.

Aclararé, antes de nada, que mi arte de pesca preferida es la cuerda, por lo que opinaré menos acerca del latiguillo y de la cucharilla (que me perdonen los excelentes dominadores de estas artes que hay en La Mata).

Podemos comenzar el recorrido desde el Pozo de la Olla, e iremos descendiendo río abajo hasta Roseco. Por supuesto, que nuestro río es El Curueño.La Mata de Curueño - plano pueblo por ti.

 

El Pozo de la Olla

Situado en el Soto, antiguo lugar de baño de todos los jóvenes de La Mata y Pardesivil.

En la actualidad, no es muy visitado por los bañistas, porque está sucio y tiene una mala entrada, pero sí por los pescadores.

A las 7 de la mañana es una buena hora para utilizar la cucharilla en el mismo, e ir río abajo donde, a 400 metros, nos encontramos el Pozo de los Curas.  

El Pozo de los Curas

Fue poco usado para el baño por los jóvenes, por su escasa profundidad comparado con el de la Olla, y porque su acceso era un poco peor.

Se puede pescar en él en tres modalidades, como son la cucharilla (temprano por la mañana), a latiguillo o mosca seca (a partir del medio día y a lo largo de tarde) y, ya avanzada la tarde y al sereno con la cuerda que elegiremos en función al color de los mosquitos que estén “cayendo”. ¡Ah! Mejor prescindir del rastrero, porque se engancha contínuamente en las abundantes balsas.

Siguiendo río abajo, y a poca distancia, nos encontramos el Pozo de la Cuevona.

El Pozo de la Cuevona

Está metido bajo la peña, por lo que hay que afinar mucho los lances para que la boya (pescando con cuerda) no termine rota contra el monte, pero es un buen sitio para lanzar unas varadas a cualquier hora del día.

Continuaremos descendiendo, para llegar al Serrón (popularmente conocido como el Pozo de los Asturianos).

El Pozo de los Asturianos.

Originariamente “el serrón” Antiguo lugar de baño de los chavales más pequeños (su escasa profundidad no lo hacía peligroso) y actualmente convertido en una hermosa piscina fluvial por el campamento de JUMAVI que hace las delicias de grandes y chicos. De fácil acceso y soleado.

La pesca en este pozo sólo se recomienda a partir de las 8 de la tarde (siempre y cuando no haya nadie bañándose, claro).

Aunque produce gran placer contemplar en dicho horario a las truchas saltar el obstáculo que el embalse supone, como si fuesen salmones, río arriba.

Y, si dicho espectáculo no nos atonta demasiado, continuaremos río abajo. Dejamos atrás el Cubilón y llegamos a un pequeño pozo a la altura de la fuente del pingue.

 El Pozo del Pingüe

Es excelente para pescar, pero la entrada es complicada, por lo que se lo recomiendo a “los valientes”.

A muy poca distancia, llegaremos a un embalse del que los Escabales toman el agua de riego.

El embalse de los Escabales

Es un lugar al que tengo especial cariño, porque mis primeras varadas y enganchones fueron dados ahí, ante la paciencia de mi padre y mis hermanos Felipe y Paco, que fueron mis maestros.

De fácil acceso, pero no lo recomiendo para pescar hoy en día, ya que se ha instalado una familia de simpáticos comedores de truchas, de modo que dejémosles tranquilos y descendamos 600 metros hasta el embalse que hay en Roseco.

El embalse de Roseco

Lugar de muy fácil acceso, y buenas capturas. Fondo limpio de mazas y amplitud para el lance, con truchas que dan la medida ampliamente.

Y, bueno, mis doloridos pies no dan para mucho más, así que espero que esta pequeña redacción os sirva de guía para poder dedicaros a esa droga que corre por nuestras venas llamada PESCA.


SÚPLICA DE MORATORIA

Hace más de 150 años, los vecinos del pueblo tuvieron “corta cosecha” y  no “tenían medios para pagar los impuestos”. Quede aquí el testimonio de la “súplica de moratoria”  por los “pocos recursos” de la vecindad y la buena voluntad de satisfacer con creces sus obligaciones a Hacienda.

La Mata de Curueño - MATA 110 003


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