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Boletín 110 - Verano  2008   Titulares I  Noticias |  Divulgación | Historia |  Documento
                  
    Divulgación   >  Fuente Plaza de Las Nogales | Felipe Muñiz

  FUENTE NUEVA. PLAZA DE LAS NOGALES

  Como solamente había una plaza del pueblo sin "su fuente", la Junta Vecinal ha decidido colocar una nueva en la Plaza de las Nogales, como se la conocía desde siempre  por sus dos espléndidos árboles a un lado y otro de la misma.

  Desde hace años, cuando el Ayuntamiento realizó el callejero municipal se denomina calle de La Moral, pues da salida para las fincas que ocupan el norte del pueblo.

  La idea de hacer esta fuente ha quedado mejorada, si cabe, disponiendo que el manantial que ofreciese agua al vecindario y al forastero fuera la del Cubilón: agua fría y saludable que brota bajo las rocas del Castillo, perdida durante siglos en las aguas del río y ahora recuperada para utilidad pública, ya que proporciona el abastecimiento a la localidad.

  Desde hace años, disminuido en parte el manantial de Moncabrón que se utilizó durante un tiempo para el primer servicio de abastecimiento del pueblo, aunque en la actualidad se usa para la fuente de la plaza del Campillín, el agua del manantial del Cubilón está canalizado bajo el río y atravesando fincas de la Vega, se almacena en un depósito próximo a la huerta de Marcelino Díez. Allí se clora y se eleva desde ese lugar, automáticamente, al depósito situado en las primeras lomas de Las Colineras, a unos cien metros de la carretera. Se dispone, pues, de agua potable para la bebida  al aire libre.

  Bienhallada quede colocada esta nueva fuente que se une a las tres existentes  en las plazas del Campillín, de Felipe Fernández y de la Rinconada. Si algún día se recuperase el agua del manantial del Mayoralgo que suena día y noche, oculta en su conducción de “poliutereno”  por la calleja del Argañal, se completaría la hermosa realidad que nos hace decir:

 "Agua abundante de los manantiales

y fuentes de La Mata de Curueño

-La Llamosa, El Mayoralgo, Moncabrón, El Cubilón-,

fluir de sus entrañas para servirse

con el pan que se trajera;

canto de amanecida y rumor de atardecida,

espejo sin par de siempreviva,

permanecerá eterna la voz que llama

'si vas a La Mata lleva pan que agua te la darán';

manantiales que fueron y son fuentes

del común en calles y plazas".

 

La Mata de Curueño - fuente por ti. La Mata de Curueño - Fuente

 

La Mata de Curueño - caño La Mata de Curueño - fuente por ti. La Mata de Curueño - caño

Plaza Felipe Fernández

La Rinconada

Plaza del Campillín

             


 ENTREVISTA A FELIPE MUÑIZ

Plácido Fernández García

Abordamos a Felipe en el corral de su casa de La Mata, rodeado de su mujer, Luisa, de su hijo Toño y su mujer Mª Tere y las hijas de estos, sus nietas Tamara, Irene y María.  Hablamos de muchas cosas, pero han primado en esta conversación algunos de los muchos recuerdos que tiene de los años vividos en nuestro pueblo.   

Felipe. ¿Qué impresión te produjo La Mata cuando volviste?  Volver al pueblo después de 18 años de haber marchado me produjo una impresión muy honda. Habían muerto muchos: tío Pedro, tío Lucas, Tío Gregorio. De los hermanos de mi madre, habían muerto casi todos los mayores.  Vine con esposa y cuatro hijos. Estuvimos casi 100 días recorriendo la Península. Cuando marché conocía los pueblos de alrededor, León y la Virgen del Camino.  Yo veía a la Mata con otros ojos. Fui redescubriendo los vagos, las casas, el río. Me calaban más. Antes no lo valoraba tanto. Cuando lo vuelves a recuperar te das cuenta de lo que tenías tan cerca y era tan valioso.   Me alegra ver que la gente valora las cosas más que antes. Y disfruta más el pueblo- Todos están más arraigados. La gente que viene a la Mata la siente en el corazón.  Para mi este nuevo regreso a España y especialmente a la Mata es emocionante. Descubríamos nuevas fuerzas cada día.  Veo a muchos que son descendientes de gente de la Mata. Y los que no eran de aqui se han integrado bien.

¿Como fue tu partida?  Salí del pueblo con 19 años el 29 de Julio de 1949; de Madrid a las 10 de la mañana y después de 31 horas de vuelo  por Lisboa, Azores, Bermudas llegamos a México a las 12. Y a las 13 ya fui a Misa a San Felipe con los tíos, comí con tío Adolfo, visité a tío Antonio; esto de jueves a domingo. El lunes a trabajar. Diez años trabajando duro, desde muy temprano para despachar las furgonetas que salían a despachar el pan- Tenía 20 años recién cumplidos y dormíamos en la Fábrica. Fueron años de aprendizaje continuo y de gran escuela para mi.  Esos diez años con el tío fueron fundamentales para mi.  En Enero del 59 monté mi negocio propio. Empecé con pasteles y derivé hacia las galletas. Y en eso seguimos.  La Mata de Curueño - Felipe y familia por ti.
Vamos con recuerdos y anécdotas. Recuerda alguna del Monte, de bolos, etc.  De bolos una muy interesante. Tendría yo 18 años, Donato, el herrero, me desafió a los bolos. Ya sabes que Donato era muy tirado para adelante. La bolera estaba entonces en la plaza de las Nogales. Yo que no. Que te juego no sé que. Yo no tenía con qué pagar. Tu abuelo salió por mi y dijo :"Yo pago por mi sobrino hasta una cántara de vino".  Se fue con la mano lejos y le gano. Pongo yo mano y voy 5 metros mas largo. Total que le gané. No me lo perdonaba. Santos Orejas era mi compañero de fatigas. Desde pequeños. Ibamos a buscar nidos y cuando encontrábamos uno era como si hubiéramos encontrado una moneda de oro. Los catalogábamos. Sabíamos nidos de chorliquitos, de azulera, de verderón, de abubilla, de relinchón. Y a la cotina íbamos para buscar milanos y águilas. Por aquí, por las huertas, jilgueros y canarios. Marcábamos donde estaban. Los de pegarata y grajos en los chopos.  Conocíamos el color de los huevos, la costumbre y el modo de comportarse de cada pájaro. Era nuestro entretenimiento. Eso y jugar a los bolos.  También con Santos entré en una cueva que está a medio monte en el castillo. Entramos a gatas y encontramos tierra alisada. Santos quería seguir. Pero yo ya no podía más.  Con Santos buscando nidos tuve la experiencia de ver morir a la tía Ceferina que estaba pelando patatas en la cocina y la dio un infarto. La vi caer.  Santos fue buen amigo y compañero. Era inteligente y  brillante y servía para todo. Aquí estuvo en casa y lo que le mandaras. Cuando vine en el 67 le encontré algo cambiado. Quizá la responsabilidad, no sé. Yo lo que ría mucho, así que quede esto como mi sencillo homenaje a su persona. Hay gente que pasa desapercibida. Pero otros te dejan huella. Quiero recordar a otro que para mi fue u hombre íntegro, transparente. Fue y es Manolo, el marido de Emilia. Estuvo de criado en mi casa. Para mi hay hombres buenos. Pero hombres buenos tiene otra connotación. Fue responsable, trabajador. No digo que fuera el único,  pero para mi lo fue. Y ella también. Emilia estuvo también en la casa. Fue de esas que consideras más como un miembro de la familia que como alguien que te sirve.  Me acuerdo mucho de tu abuelo Plácido. Me hizo fumar el primer cigarro de mi vida. Contaba un chiste y se iba riendo hasta la presa y volvía. Un buen hombre que me marcó mucho.  Mis recuerdos de La Mata de niño son estupendos.

Y la escuela. ¿dónde fuiste?  Mi padre se reincorporó a la Guardia Civil. Yo comencé en Prado de la Guzpeña a ir a la escuela. Vinimos mi madre y yo desde Prado a La Vecilla. Pasamos por el monte el Rabogato. Nos juntamos a Valerio  Mi madre murió pocos días después.  En La Mata fui con D. Pedro. Estupenda persona. El castigo más grande era poner a cuatro en una  silla de pie.  Luego con D. Lucio. Los recuerdos no son tan gratos. Nos pegaba mucho. Tampoco nosotros éramos santos.  Viví en Boñar un año. Mi padre se casó en segundas nupcias.  Me preparé para ir al Seminario por que estaba tu tío Plácido allí. No era lo mío. Fui a los Maristas. Fue una época brillante.  Después a la Escuela de Comercio junto a la Catedral. Cinco años. estuve sin oficio ni beneficio hasta que marché para México.  En este mes, hace 59 años que yo llegué a México aquel 30 de Julio de 1949. 

Aquí dejamos la entrevista para ir a jugar a los bolos. Dos cosas me quedan claro de Felipe. El cariño que guarda a La Mata y a sus gentes y la enorme memoria que posee, con datos y fechas exactas. Gracias.      

 

    

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