| La
Mata de Curueño (León) > Situación I Historia I Gentes I Cultura I Tradiciones I Boletín I Fotos I Fiestas I Turismo I Paisaje I Enlaces I Foro |
|
Boletín 108 - Navidad 2007
>
Titulares I
Noticias
|
Divulgación
| Historia
|
Documento |
FAENAS DEL CAMPO. FAENAS DEL MONTE
Felipe Llamera y Margarita Díez
Reunidos los vecinos en Concejo para echar las Suertes, se procedía a ello. Se contaban las que había que hacer para pedir el permiso correspondiente a “Montes”. Antiguamente se hacían dos Suertes: Una para cortar hoja para el ganado menudo (ovejas y cabras) y la otra para cortar leña de roble para el hogar.
El organismo encargado de los Montes cobraba la licencia y el importe se prorrateaba entre los que pedían la suerte. Hoy en día las suertes se sigue con tal costumbre y servicio a los vecinos pero cortando solamente para leña,
La primera suerte, la de hoja para el ganado menudo, se cortaba antes que la hoja se pusiese amarilla. Se hacían fejes en el monte con las ramas y se ataban. Y posteriormente con las vacas y el carro se acarreaban a casa para meterlos en las tenadas. Era parte de la comida de este ganado menudo durante el invierno. Una vez comida la hoja, los palos servían para la lumbre y para arrojar el horno para amasar.
La suerte de la leña se cortaba en el otoño. Se escamondaba la hoja y palos y se amontonaban los troncos, más o menos gruesos, para poder cargarla en el carro, ahora sustituido por el tractor y el remolque. Según la situación de la suerte hubo tiempo en que había que rodarla (en rodones) hasta el camino.
Hubo una época, siendo Román presidente, en que se vieron obligados a hacer suertes de urces. El motivo fue que los ganados comían las urces y casi no había entonces aunque hoy en día sobran por todos los sitios. Las urces han sido imprescindible para los vecinos con el fin de encender la lumbre y para amasar en el horno. La raíz de las urces son las cepas que eran todavía el mejor combustible para la cocina. Una vez cortadas las urces se cavaban las cepas con mucho esfuerzo y se dejaban secar unas y otras. Se amontonaban para poder acarrearlas después.
Las herramientas empleadas para estas faenas eran el hocil para la leña y hoja y las urces, el azadón, especial, para las cepas y el carro para el transporte de sendos productos. Ahora con la motosierra y el tractor con remolque se hace todo más rápido.
Los tiempos en que se hacía o se hacen estas faenas son generalmente durante el otoño una vez acabadas las faenas de la era (recogida de garbanzos, alubias, plantón, menta, etc.) y antes de que el invierno se echara encima.
Las suertes se echaron alguna vez en el monte del Este, por el lado del río, en la Cotina, etc. pero era de peor acceso. Más frecuentemente se hacía en el Monte del Oeste por los Valles de Perales (La Cota), Valdecarro, Cuevalobo o Vallincavao, aunque estos más para cepas. Por Roseco se transita mejor ya que están ensanchados los caminos y se cuidan cada temporada.
Una vez la leña en casa se tenía que hacer una tarea más: la de picar la leña o escahar las cepas. Pero eso es otro cantar.
RINCONES MÁGICOS. EL POZO DE LA OLLA
Plácido Fernández García
El Sotín es el espacio situado al sur de los terrenos del pueblo, a orilla del río que le flanqueaba por el Este y de la praderona por el Oeste. Al Norte los prados y al Sur el “puerto” (presa) de Santa Colomba y el camino hacia el Sotillo. Este espacio hoy no existe. Sucumbió con la concentración parcelaria.
El Sotín fue para nosotros (hermanas y primos) el recinto en el que empleamos muchas horas de nuestra niñez y adolescencia cuando “ya valíamos para cuidar las vacas”. Sobre todo en los meses de verano. Allí íbamos desde las 6 a las 11 de la mañana y desde las 5 a las 9 de la tarde.
Nuestro lugar era una selva poblada sobre todo de balsales. También paleros, chopos y espinos. Algún árbol frutal silvestre. Atravesaba un charcón que era el desaguadero de los riegos de las fincas. A la entrada y a un nivel más bajo estaban las Balsas “bajeras” al lado y nivel del río. La entrada estaba cerrada por un espigón o defensa hecha de troncos y piedras ( morrillos) de las que sobresalía un enorme tronco de chopo canoso y envejecido de soportar diversa climatología. Un pez enorme varado en el tiempo. Este rincón de las balsas bajeras tenía un encanto especial para mi. Se perdía uno en la frondosa vegetación y topaba siempre con el río. Las vacas buscaban las hierbas entre las balsas o comían estas a falta de otra cosa.
La labor de pastoreo consistía en que todas estuvieran dentro del perímetro, grande por cierto, de la finca. Pero como la comida no era mucha siempre existían la listas de turno que buscaban un gatero de paso a otra finca o cruzar el río en busca de mejores manjares. Si estaban la revoltosa y la italiana había tranquilidad. Pero podía no durar mucho. El gran acompañante era siempre el perro. Mi bamby era una maravilla: reunía a todas en “un jesús” o traía a las que pasaban el río y además sabía torear, o hacer de toro, con una perfección inusitada.
En las tardes soleadas estar a la orillas del enorme remanso que formaba el “puerto” de Santa Colomba suponía un tratado de contemplación de la naturaleza. Sobre la superficie del agua caminaban los zapateros ,alguna colonia de moscas aleteaba en el aire y con frecuencia truchas de distinto tamaño surcaban el fondo del agua con un aplomo sereno y dominador.
A veces había gente con vacas en el Sotillo y nos juntábamos en el vértice común que eran las compuertas de la presa de Santa Colomba. Surgían los juegos diversos: bolos con piedras, el juego de la navaja y otros por el estilo. Hasta que alguna vaca desquiciada nos volvía a la realidad de pastores.
En caso de soledad había tres manjares para combatirla: la contemplación y observación de la naturaleza, la lectura de algún libro, o alguna manualidad como el hacer cestas cuando los mimbres o las bilortas estaban ya en su punto
El Sotín: mestizaje de arbustos y pájaros, de árboles y animales, de río y sol. Tardes doradas en silencio o mañanas de cristales en la hierba por el rocío .Un embrujo que queda en la memoria, porque el Sotín ya no existe.
Entre las actividades de nuestros antepasados en su vida cotidiana estaba la de su participación activa en la vida parroquial.
Era la costumbre, pues la práctica religiosa alrededor del sacerdote que convivía en el pueblo, giraba muy buena parte del vivir y morir de nuestras gentes.
Un asunto de gran importancia para la mayoría era la colaboración económica de cada vecino para el sostenimiento del párroco y de la parroquia, lo cual se hacía en gran parte por medio del arancel o pago correspondiente a cada servicio religioso en el que se participaba de una forma más directa.
Testimoniamos esta antigua costumbre publicando un documento en el que se determina el Arancel Parroquial del Arciprestazgo de Curueño de Arriba al que pertenecía nuestra parroquia de La Mata y que fue aprobado por Real Decreto de 22 de junio de 1896.
Por un bautismo percibirá el Párroco una peseta veinticinco céntimos y veinticinco céntimos el Sacristán.
Por un matrimonio con lectura de proclamas tres pesetas el Párroco y setenta y cinco céntimos el Sacristán.
Por certificado de partidas Sacramentales una peseta.
Por entierro de párvulo una peseta veinticinco céntimos el Párroco y veinticinco céntimos el Sacristán.
Por entierro de adulto, honras y cabo de año percibirá el Párroco quince pesetas, tres pesetas la Fábrica y dos pesetas el Sacristán.
Por las Letanías ó Rogativas mayores y menores cinco pesetas el Párroco y una el Sacristán.
Por la ofrenda forzosa de trece meses en los domingos cuatro libras de pan cocido y dos cerillas, y la mitad en los días de precepto.
Por la caridad dominical cada vecino dos libras de pan de trigo cocido y una cerilla.
Por la bendición de la mujer “post partum” dos libras de pan cocido y una cerilla.
En las festividades de todos los Santos, Natividad del Señor y Pascua de Resurrección cada vecino continuará ofreciendo cuatro libras de pan de trigo cocido y dos cerillas; las viudas la mitad.
La Mata de Curueño (León) >
Situación I Historia I Gentes I Cultura I Tradiciones I Boletín I Fotos I Fiestas I Turismo I Paisaje I Enlaces I ForoBoletín 108 - Navidad 2007 > Titulares I Noticias | Divulgación | Historia | Documento
Documento > Faenas del campo | Rincones mágicos. El Sotín | Arancel