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Boletín 108 - Navidad  2007   Titulares I  Noticias |  Divulgación | Historia |  Documento
                  
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  RECUERDOS DE MI VIDA EN LA MATA. ASÍ SE VIVÍA EN LA MATA MES A MES: JUNIO (2)

Adolfo Fernández López

            A mediados de junio, según el calor que hiciera, empezaba también el trabajo de esquilar o trasquilar las ovejas, porque la lana no cae sola como el pelo, asi que  era necesario cortarla para despojar al animal de su gruesa manta y  dejarle en condiciones mejores para soportar los calores del verano.

            Normalmente eran los mismos dueños, con la ayuda de los miembros de la familia, los que realizaban los trabajos de atar las reses, esquilar, recoger y almacenar los vellones, y las vedijas, etc., pero si se tenían muchas se encargaba el trabajo a los esquiladores que iban por los pueblos. Los días que se iba a proceder a esquilarlas se dejaban en los corrales. Se cogía una oveja, se le tumbaba en el suelo se le cruzaban las manos con las patas para trabarla y que no se moviera durante su esquileo.

            Era un trabajo duro, había que manejar con destreza las tijeras de larga punta, hechas de una sola pieza de hierro y muy bien afiladas. De vez en cuando los esquiladores paraban a afilar sus tijeras, descansar y echar un trago.

            Al mismo tiempo que se esquilaba, como cada amo ponía una marca a sus ovejas para distinguirlas de las demás, se aprovechaba para pintar la lana con la marca orrespondiente, aparte de la señal que se las solía hacer en la oreja.

La lana se lavaba y se utilizaba para satisfacer las necesidades de la casa. Parte de esa lana se utilizaba para hacer colchones y los vellones de mejor lana se reservaban para cardar y hilar con la rueca y el huso. Después se devanaban haciendo madejas y ovillos para posteriormente tejer prendas de vestir, jerséis, bufandas, calcetines o escarpines, chalecos, etc.

            La lana que no se aprovechaba en la casa o que ya no servía se vendía. Aun recuerdo oír a los laneros a grito pelado por las calles: “Se compra lana vieja........” Me acuerdo de Tasio, el pastor que me contó muchas anécdotas. Tasio tenía genio y muy buen apetito. Nada más recoger el rebaño los vecinos procurábamos darle buena cena, y daba gusto ver con qué ganas cenaba. Pero un año por las Confesiones, ignorando que Don Eulogio, cura de Pardesevil, echando penitencia se pasaba de lo normal en los demás párrocos, por lo que las personas que lo conocían no se arrimaban a su confesionario, Tasio cayó en sus manos y… durante un mes cuando recogía el rebaño en vez de ir a cenar Tasio tenía que ir a al rosario, allí se le veía arrimado a la punta de un banco de la iglesia.

            Es muy conocido el dicho de “hasta el cuarenta de mayo (10 de junio) no te quites el sayo”, y ciertamente hasta esas fechas podía hacer frío, pero a partir de ahí el tiempo era bastante bueno. Recuerdo que siendo aún pequeño un día de mucho calor me fui con mi hermano Antonio al Soto para esperar que bajaran unas novillas del monte, todo el mediodía lo pasamos al sol, y cogí tal soleadura que al día siguiente todo mi cuerpo estaba lleno de ronchones grandes, de no haber brotado para fuera habría fallecido, el médico Píparro solo mandó una pomada, una mala curación porque se curaron aquellas heridas pero se me pasó a los brazos que se me llenaron de llagas y por último a la vista que me quedó delicada de por vida.

            Llegaba el verano, se acababan las clases de la escuela, y para todos había trabajos agrícolas. En la escuela se presentaban los trabajos que se habían hecho durante el curso, las niñas labores de costura, bordados, etc. los niños dibujos, redacciones, manualidades. Se agradecía la vacación escolar, porque el curso se hacía pesado. El canal de la fábrica era ideal para desde muy pequeño empezar a nadar. Ya empezaba a haber fruta y los chavales sabíamos en qué huerta, empezando por la nuestra. Andrés y Sinta tenían tres hijos: Ángel, Enrique y Claudio, este, un poco mayor que yo, no tenía amigos, con la navaja abierta me decía “o me las pasas (las frutas) o te la clavo hasta el mango” y lo conseguía. Esta familia se fue a vivir a León. Los dos hermanos mayores en una pelea entre ellos murió uno.

            La Iglesia dedicaba este mes al Sagrado Corazón de Jesús, por eso al día siguiente de acabar mayo, o sea el primer día del mes de junio, se reunían por la mañana en la iglesia las mayordomas de la inmaculada y las celadoras del Sagrado Corazón. Las primeras iban a doblar cuidadosamente y retirar lo que habían puesto en azul como el dosel con flecos plateados, el cetro, el paño del pulpito, la media luna, etc. dejándolos dispuestos para el mayo siguiente. La escalerilla, los ángeles, los floreros y las velas quedaban. El mayordomo, como siempre ayudaba a todas, coloca a la Virgen Inmaculada en su sitio. Las celadoras mientras tanto se cuidaban de poner el dosel en rojo con flecos dorados, y el cetro y el paño del pulpito que también eran de color rojo.

            El día del Corpus Christi tenía una importancia extraordinaria en el pueblo, se celebraba por todo lo alto. Solía hacer buen tiempo. El ganado se iba a pacer al ser de día. Los vecinos barrían las calles y ponían ramas de chopos por las orillas, y cuando volvían los ganados, antes de misa, los pastores venían cargados con flores, carrizos, tomillo y más plantas que se extendían por las calles. Las ventanas y balcones que daban a las calles por donde pasaba la procesión estaban con colgaduras y flores. Algunos ponían banderas de los niños, colchas o manteles bonitos, etc. Había costumbre de poner dos altares, uno en el barrio Arriba y otro en el barrio Abajo, en el Campellín.       El señor cura se arrodillaba en los dos y se cantaba el pange lingua o tantum ergo. Con el señor cura cantaba también la gente y el coro. Los hombres llevaban el palio, el mayordomo la Cruz y dos hombres más los faroles, los monaguillos cargados con el hisopo.

            El viernes de la semana siguiente “octavo del Corpus” era la fiesta del Sagrado Corazón. Las celadoras compraban cohetes y todo se repetía: las calles por donde tenía que pasar la procesión limpias con flores en el suelo y ramas de chopo a los lados, las colgaduras en las ventanas y los balcones no faltaban. Era uno de los días en que se sacaba el Pendón que lo llevaban los mozos más aguerridos, aunque se turnaban muchas veces. Con el Sagrado Corazón se llevaba a San Luís y al Niño Jesús que era llevado por los niños. Era una procesión muy bonita a la que acudíamos todos. Los del barrio Abajo hacían un altar con cuatro o cinco columnas bordeadas de flores y verde, mesas dentro de las columnas. Se colocaba al Sagrado Corazón en el centro, a un lado San Luís y al otro lado el Niño Jesús. Delante había una alfombra gruesa que era donde se arrodillaba D. Teodoro. Cuando llegaba la procesión se disparaban 3 ó 4 cohetes, se decían vivas y cantaba la gente con el coro. Y al final de la fiesta una buena partida de bolos. Era inolvidable.

 


 REVISTAS DEL CURUEÑO

 

  La revista de Sta. Colomba, CURUEÑO, que edita su Asociación Cultural de Sta Ana ha publicado su número 18 después de quince años “unidos por una pasión: el amor por nuestro pueblo”.

  Hay Memoria por sus tres difuntos del año -los esposos Cecilia Castro Castro y Emelino Gago Villafañe e Isidoro Manzano Llamazares- inicia, como siempre, las  ricas y variadas 44 páginas.

  Se da amplio testimonio sobre la participación en fiestas y celebraciones como las de S. Isidro, la Romería de Sta. Ana, las Fiestas del Cristo, el Homenaje a los Mayores -Anastasio Robles Robles y María Fe Ruíz Cuesta-.

  Cosas de Aquí destaca a los protagonistas de Bodas, Nacimientos, Bautizos y Defunciones, el día de los Santos, así como el Movimiento de Socios y ; el Cuco es objeto de Nuestra Fauna,  se hace crónica de la Jornada Mitológica en el primer domingo de noviembre y de las Elecciones Municipales y la Junta Vecinal de mayo, se manifiesta opinión sobre la Línea de Alta Tensión Sama-Velilla y   Hay un   relato sobre la  Historia de Pepe.

 

  La Asociación Cultural La Nogalona publica su revista anual nº 11 que se dice la Voz de Sopeña. Ciertamente que lo es por medio de todas sus páginas pero, especialmente, desde la sección El Pueblo habla a través de trece artículos: Los Juárez como emigrantes a Argentina, Al cementerio, Murió un hombre -Moisés-, Sonrisas y Llantos, Poesía al Emigrante, República independiente “El Curueño”, Mis recuerdos del Pasado, En el Valle de Cuiciello, Como Pescadora, Desde nuestra vecina La Mata, Tu Historia, Por qué decidí emigrar, Poesía a S. Antonio.

  Se expresa la Crónica anual de acontecimientos familiares desde Abril a Abril con abundancia de fotografías y con dos testimonios del Encuentro homenaje al vecino Saturnino Díez González, maestro muchos años de la escuela de Ruiloba en Santander.

  La Historia del pueblo se hace a través de una amplia y admirada reseña biográfica del vecino P. Felipe González Getino, misionero en Guatemala, de las sentidas palabras a la Vega de la Espera y del relato de la vida y muerte del Tío José. El Relato de Jesús Díez  es para Recuerdo (tango bailable).

  La Tradición Oral se ocupa en la continuidad del Vocabulario, los Refranes, la descripción de Flores y Plantas 7 las recetas de Ruth Juárez.. También por el Documento de Curiosidades.

 

 

 

  Desde el año pasado la localidad próxima de Ambasaguas de Curueño tiene su revista El Cantarico verde que publica la Asociación Cultural “El Canto”. Así que ya son dos los números publicados.

Para hacer honor a su paisanaje continúan con la divulgación sobre la Historia de la Corbata y ofrecen una amplia historia de la Lucha Leonesa con hermosos gráficos sobre sus “mañas” de lucha. La narración de Pueblos y razas de España está dedicado ala narración de algo sobre los Agotes, Maragatos, pasiegos y Vaqueros de alzada. Se hace recuerdo, también de las Flores como historia de vida,

  El fuerte de la revista, sin embargo, es la abundante expresión gráfica de fiestas y celebraciones. Así lo hace sobre la de Los Corbatines del año, al Excursión a Villacazar de Sirga y la importante Semana Cultural del 6 al 12 de agosto.

  La página de Humor y Curiosidades cierra esta publicación anual de 68 páginas.

 

  La revista anual divulgativa-cultural de Camparredonda ha publicado su número 8. El año pasado anunciaba que su proyecto se consolidaba y aspiraba a crecer, pero al mismo tiempo se desvinculaba en cierta medida de su origen en el pueblo de Otero de Curueño.

  Testimoniamos, sin embargo, su apuesta por las Tierras del Curueño ya que, al parecer, permanecerán artículos que informarán y divulgarán sobre nuestra cultura local más próxima. De los mismos nos haremos portavoz.

  Así lo hace con una narración sobre La Montaña de León, las plumas de gallo y los asturianos, la pequeña historia de la Dama de Arintero, el recuerdo al torero Joselillo natural de Nocedo en el 60 aniversario de su trágica muerte y el relato de un viaje a Las Fuentes del Curueño.


 LÍNEA DE ALTA TENSIÓN SAMA-VELILLA

 

 La línea de alta tensión entre Asturias y Palencia, conocida como Lada-Velilla, presentada el año 2005 sigues sus pasos previos. Ahora ha cambiado su nombre por el de Sama-Velilla y ha variado algo su recorrido entrando en la provincia leonesa por el Puerto de Pajares y el llamado Corredor del Bernesga, en vez del Puerto de Piedrahita y los valles del Torío y el Curueño, pero sigue cruzando entre los cercanos pueblos de Pardesivil y Sopeña.

  El día 2 de octubre de 2007 se publicó en el Boletín Oficial del estado la solicitud de Autorización Administrativa y la declaración de Impacto ambiental del Anteproyectos de Línea Eléctrica a 400 kv, doble circuito, “Sama-Velilla" y se daba un plazo de quince días para presentar alegaciones.

  Red Eléctrica española planifica colocar las primeras torres de la alta tensión en la red en el año 2009 y comenzar su funcionamiento en 2011. La línea eléctrica atravesaría el paisaje natural de la montaña leonesa con 72 torres que llegarían a medir hasta 72 m. Este recorrido por la provincia de León de 87,7 km de longitud a afectaría a trece municipios: Villamanín, Pola de Gordón, Vegacervera, Matallana de Torío, Sta. Colomba de Curueño, La Vecilla, Vegaquemada, La Ercina, Cistierna, Cebanico, Prado de la Guzpeña y Valderrueda. .

  Por tanto está previsto su paso por tierras del Curueño, de oeste a este, entre Pardesivil y Sopeña, cercana a la línea eléctrica que sigue operativa entre La Robla y Velilla, en Palencia.

  Impacto ambiental. En el informe de impacto ambiental se señala que en león no hay ninguna vivienda o población a menos de 200 m y que el pozo de Tablicia es el caso más extremo. No es así pues en Asturias los hay hasta de 70 m. Sopeña quedará a 450 m de la línea y otras localidades como Camplogo a 500 m, Candanedo de Fenar o La Cañona a 480, a 380 Fresnedo y Vidanes y a 300 Villacorta.

  La línea, en cuanto a lo que afecta a espacios naturales protegidos de León, sobrevuela casi 14 km del Lugar de Interés Comunitario como es la Montaña central de León, bordea las Hoces de Vegacervera y la reserva de la Biosfera pero entra en la de los Argüellos.

Contaminación visual. El informa dice, textualmente, que “los núcleos de población más cercana a  la línea y donde será altamente visible, con afecciones al paisaje son (todos de León): Busdongo, Complugo, el entorno de la Viña, Candanedo de Fenar y Sopeña de Curueño, El caserío en Vegaquemada Fresnedo en la Ercina, Vidanes en Cistierna y S. martín de Valdetuéjar, Taranilla y Valderrueda en Valderrueda.

Las torres de alta tensión  que sustentarán la línea serán de celosía de acero de unos 50 m y con varios “trazos” para el cableado. Este cableado sobrevuela no menos de 43 cursos de agua, la mayor parte arroyos pero también quedaría sobre los ríos Bernesga, Rodiezno, Torío, Curueño, Porma, Valdellorma y Esla.

  Riesgo de colisión de aves. Las que más lo tienen son el urogallo, algunas rapaces como el halcón abejero, el milano negro, el aguilucho pálido, el águila real, las aves ligadas al medio acuático y la perdiz amarilla, la mayor parte de ellas en movimiento m migratorio.

La época para ejecutar las obras que se propone va de finales del verano a la primavera en zonas de aves con nidos, especialmente, el urogallo “debido a la cercanía de los bosques de interés para la especie”, por lo que “se evitaría la construcción en época de reproducción de esta especie” que, junto con la del oso fue especialmente tenida en cuenta.

Movilizaciones contra la línea. Distintos colectivos ciudadanos siguen movilizándose contra la instalación de esta línea celebrando manifestaciones, siendo la más numerosa la de León el sábado 24 de noviembre. Se han presentado miles de alegaciones contra la misma, tanto al anteproyecto publicado en el B.O.E como ante la unión Europea, en Bruselas, donde se llevaron 18 kilos de papel en los que se explicaban unas 12.000 alegaciones para intentar frenar esta autopista eléctrica proyectada.

  Hay estudios de diversas universidades europeas que demuestran los perjuicios enormes de la línea eléctrica para la población y que inciden el aumento de casos de cáncer., así como que hay peligro para los yacimientos arqueológicos.  Alguna de las alegaciones tienen base jurídica y denuncian que se han falseado los estudios ya que, por ejemplo, hay pueblos a los que se ha eliminado parte del casco urbano para que parezca que la línea pasa más lejos.


AVENTURAS DE UN NIÑO EN EL PUEBLO

A los más pequeños. Con cariño, Mª Carmen Rodríguez

 

            El sol cálido se abre paso para teñir de luces los campos. Las suaves montañas resaltan su color verde de suaves matices, parecen dar abrigo al pequeño pueblo asentado en el valle. A esta altura del verano, los campos yermos permanecen en reposo.

            Es esta una historia irreal, pero ahora eso no importa demasiado. El apacible silencio de la hora de la siesta se vio interrumpido por el enorme alboroto de una pobre y asustada gallina, que acorralada y perseguida en el pajar, se había convertido sin querer en el objeto de diversión de Andrés. Este, a sus diez años, no parecía dar tregua a nadie a su alrededor, pero aunque algo trasto, era muy querido por todos. Siempre ideando la forma de divertirse. Ahora, en el pajar de su casa había descubierto que una gallina tenía allí su nido. Avanzó sigiloso con los brazos extendidos, y de un salto, se abalanzó sobre ella. Cogiéndola por las patas la elevó sobre su cabeza, para luego desde lo alto soltarla. El quería verla volar. Había descubierto que era divertido. No pensó que la atemorizada gallina deseara salir huyendo en cuento pudo.

            Decepcionado, Andrés salió al camino y echó a andar. Ahora no sabía muy bien que hacer… iba chutando las piedras que hallaba a su paso. Sólo se detenía al observar de cerca algún pájaro. Entonces con rapidez cogía una piedra, les apuntaba y…¡zas!... Le hacía gracia ver, como asustados, emprendían el vuelo.

            Siguiendo su trayecto, llegó a la última curva del camino. Podía ver ya las primeras casas del pueblo. En una de sus calles se detuvo. Observó como el pueblo estaba desierto y que sólo unas gallinas bebían en una cercana presa por la que corría el agua bulliciosa. Era intenso el calor de aquella hora de la siesta.

            Andrés decidió desandar el camino y dirigirse hacía el Soto a jugar con los amigos. Seguro que estarían allí al cuidado del ganado. Fue atajando a través de unos prados. Al acercarse comenzó a silbar con fuerza, a la vez que seguía corriendo. Nadie respondía.

            Jadeante se paró. Confuso vio que las vacas pastaban solas. Nadie estaba a su cuidado. Parecían estar muy ocupadas: no paraban de sacudirse las moscas con el rabo. ¡Qué pesadas las moscas, ni las vacas se libran”,  pensó Andrés.

            Contrariado miró en torno suyo, pensando que todos habrían ido “a nidos”. Decepcionado se dejó caer sentado en la hierba bajo la sombra de un chopo. Pasado un rato, le pareció oír risa y de un salto se puso en pie y corrió saltando sobre los matorrales del río. Si, allí estaban, jugando y bañándose en el pozo de la Olla. Alegres y ajenos a la presencia de Andrés, salpicándose unos a otros.

            Andrés vio como las ropas de alguno de ellos estaban tiradas descuidadamente en el suelo, y así como lo pensó, lo hizo. Con mucho sigilo y mayor rapidez, cogió la ropa de sus amigos y la lanzó sobre el matorral, lo más alto que pudo. Y fue entonces cuando se hizo ver.

-   ¡Eh!, ¡vosotros!, les dijo, ¡parece que lo estáis pasando bien!

-   ¡Vaya!, ¡al fin estás aquí!, anda, métete con nosotros, le dijeron.

-   No, no, no tengo ganas, les contestó Andrés con gesto aburrido.

            De nada sirvió que sus amigos siguieran insistiéndole: él había encontrado otra manera de pasar el rato. Con mucho afán, rebuscaba entre las piedras de la orilla del río, eligiendo las más planas y redondas. Se alejó unos pasos, y río arriba, se puso a lanzarlas al agua. Le encantaba hacerlas saltar, y era muy bueno en ello.

-    ¡Sois unos pesados!, ¿no pensáis salir nunca del agua?, les gritó.

            Sin embargo, no obtuvo respuesta, y fue a sentarse sobre un tronco. De pronto recordó algo que le hizo levantarse precipitadamente: introdujo su mano en el bolsillo del pantalón, allí había guardado un grillo. Y al comprobar que no le había ocurrido nada irreparable, respiró tranquilo.

            Tenía un plan. Consistía en meter el grillo en el bolsillo del pantalón de uno de sus amigos. Así, cuando este se acostara, en la oscuridad de su cuarto, el grillo empezaría a cantar.

            Era una especie de castigo, pues todos sabían que este amigo en cuestión, era algo “pelota” con la maestra.

En ese preciso momento vio que las vacas se habían escapado. Entonces, agitado, dio la voz de alarma.

-   ¡Rápido, rápido, salid, que las vacas se escaparon!.

            Todos a una, ante semejante circunstancia, corrieron alborotadamente. Podían tener serios problemas si el ganado se metía en alguna finca. ¡Dichosas vacas!, decían, ¡siempre fastidiando!, se lamentaban.

            Así el río, recuperó la calma. Tímidas, algunas truchas se dejaban ver saltando en el agua del pozo.

 


REFLEXIONES

Un eco de adioses cerró sus persianas,

se nubló   su frente tras la soledad…

y la larga verja con los dos portones

quedaron cerrados como el gran portal.

Se llenó de sombras la vieja escalera,

olvidando huellas de los que se van

y en los corredores se inventó el silencio

como único eco de los que no están

(la casa desierta, los cuartos vacíos,

guardando mi infancia que se queda allá…)

Las horas alegres, los momentos tristes

(la última casa en que vivió papá.)

Los primeros sueños, las penas «en serio…»

y entrañablemente sentir la amistad.

Hasta ayer, mi casa, con la vida adentro.

desde hoy, muda imagen en sus muros grises

de un Tiempo imposible de recuperar.

 

Del poema titulado “HUMBERTO PRIMO 1169”, 

Cristina de la Plaza. Argentina.

Del proemio de su hermoso libro,

Cumplida soledad,

publicado en 2005

por la Editorial Despeñadero de Buenos Aires

 

SUEÑO

 

Ayer desperté soñando

algo que no olvidaré:

vi una estrella saltando

y otra estrella corre.

Las dos estaban contentas,

no eran dos que eran diez,

eran veinte, eran cien.

Estaban todas alegres,

más no sabía por qué;

y después de contemplarlas,

dando saltos por doquier,

Entre tal algarabía

a una de ellas pregunté:

¿qué celebráis en el cielo?

¿por qué saltáis? ¿por qué?

¿por qué brilláis más que nunca?

decidme por qué porqué.

Y la estrella sonriendo

sin dejar de saltar

respondiendo a mi pregunta

me dijo sin vacilar:

“celebramos la gran fiesta

la gran fiesta de la paz”.

Ayer desperté soñando

algo que no olvidaré,

¡qué pena que fuese un  sueño

aquello que yo soñé!

 

Teresa Valladares

 

A TUS DIECISÉIS AÑOS

Qué preciosa,

que graciosa,

la doncella,

clara y bella,

sonriente,

reluciente,

al cumplir los dieciséis.

Qué carita,

tan bonita,

quien la viera,

la dijera,

con franqueza,

que riqueza

tiene en casa tu mamá.

Si has nacido

y crecido

a mi lado

¿he gozado

las albricias

y delicias

que tu infancia me brindó?

Al trabajo,

sin relajo

concedí

con frenesí

los amores

y primores

que jamás a ti te di.

 

Si pudiera

mi cordera

delicada

tu mirada

rescatar

y disfrutar

no sintiera mi pesar.

Hoy en día,

vida mía,

en tu cara

alborozada,

he observado

mi mirada

que ya estás enamorada.

Por ventura

criatura,

tus amores

y candores

de divina

peregrina

¿yo podría conquistar.

¿Qué me pudo suceder?

eres casi una mujer

y siento que me perdí

lo más hermoso de ti.

Más, ¿de que sirve el lamento?

quiero gozar el momento

en que cumples dieciséis.

¡Amor, no me desprecies!

 

Julio Valbuena

    

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