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Boletín 106 - Verano  2007   Titulares I  Noticias |   Divulgación | Historia |  Documento
                  
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  RECUERDOS DE MI VIDA EN LA MATA. ASÍ SE VIVÍA EN LA MATA MES A MES: MAYO

Adolfo Fernández López

   El mes de mayo era muy bien recibido. Para mi era el más bonito. Los días, con muchas horas de luz porque seguían creciendo, eran soleados y buenas temperaturas, y ya se empezaban a ver por el pueblo personajes como el afilador, “el gallego”, con su peculiar cajón que tenía unas pequeñas baldas con utensilios para uso de las casas, o un tal Aníbal acompañado de un mulo cargado de varas de paños de seda, estameñas, panas, etc., o la Valentina de Campohermoso vendiendo aceite, o el pellejero, o el quesero que traía varias clases de queso entre ellos el pie de mulo de Villalón, o el cacharrero que se ponía al lado de la casa de Amancio…, con este último los chavales lo pasábamos bien porque le llevábamos unos huesos que recogíamos por donde podíamos, y nos daba a cambio una o dos naranjas.

  Los campos estaban como nunca. El trigo, la cebada y otras cosas que se habían sembrado al ir creciendo se veían muy verdes, y cuando soplaba un poco el viento y los mecía parecía como si fuese un mar verdoso, y al lado, en bello contraste, podías ver otros prados pintados de rojo por las amapolas.

  En este mes se terminaba la siembra de patatas y alubias. Para sembrarlas se hacían surcos en la tierra con el arado romano de madera, tirado por dos vacas, pero mientras que las patatas se depositan en los surcos separadas unas de otras aproximadamente a un pie de distancia, las alubias se siembran echando puñados con la mano en los surcos cayendo varias juntas, después de tapan con tierra, cerrando el surco para que así conserve mejor la humedad necesaria para su desarrollo.

  Recuerdo como anécdota que el 15 de mayo, día de San Isidro, patrono de los labradores, se guardaba fiesta, pero había una familia, la del tío Joaquín, que ese mismo día después de la misa sus hijos Amalio y Alberto salían con sus parejas de vacas y en honor al santo sembraban las alubias, patatas y todo lo que hiciera falta.

  También se preparaba este mes el huerto que se tenía en casa, o en terrenos cercanos a la vivienda, para el consumo familiar. Un lunes se iba a Boñar y se traía toda la verdura u hortaliza que se quisiera sembrar: lechugas, tomates, cebollas, vainas verdes, pimientos, berzas, zanahorias, etc. En el huerto la tierra se cavaba y se removía con el azadón y la azada, y si la tierra estaba dura exigía un esfuerzo importante.

Había unos días al fin de mes, hasta que nacía la semienta, que todavía se dedicaban a traer leña del monte o hacer carbón.

  Los ganados salían ahora a pacer, primero para el sotillo y después para el soto ya como vaquería compuesta de vacas, asnos y caballos. El tío Pablo fue el primer vaquero. De todos los toques de campana que se hacían uno de ellos era para indicar la salida y llegada de la vaquería.

  Ya se empezaba a regar los prados; al campo, que como he dicho estaba muy guapo, también lo adornaban las flores con sus colores variados y que además servían para que durante todo el mes de mayo, en el rosario de los domingos, los niños ofrecieran preciosos y olorosos ramos de flores a la Virgen a la vez que le recitaban bonitas poesías, acompañados por los cánticos del coro formado por Amalia, Pepa, Felisa y Balbina. Este era un coro destacado, daba gusto oírle. El primer día del mes solían empezar cantando “Bendito mes de mayo que con tus flores bellas vas mostrando las huellas Maria de tus pies”  y el último cantaban “Qué tristes venimos hoy por último día, porque nos despedimos de la Virgen María. Adiós María, adiós Inmaculada, que en el cielo te veamos de estrellas coronada”.

  El mes de mayo estaba efectivamente muy unido a la Virgen. Antes de que el día 1 comenzara el rosario a la Inmaculada los mayordomos, nombrados por nuestro párroco, se pasaban el día preparando bien el altar mayor, que por cierto quedaba muy bonito. Lo primero era añadirle unas tablas para que no quedase el altar más pequeño, colocar una escalerilla que había hecho Tarsicio que dejaba un hueco donde se colocaba el cetro que era un trozo de madera de unos 50 ó 60 cms. forrado de azul y con un remate plateado, detrás el dosel también azul y una corona de estrellitas. Allí se colocaba la imagen de la Virgen, y a los dos lados un ángel con una luz que lucia siempre cuando se encendía la luz de la iglesia. A los pies de la Virgen una media luna que consistía en una tabla con esa forma y una docena de bombillas pequeñas. En la escalerilla se ponían jarrones con lirios y azucenas y quedaba precioso. Un año o dos que no acababan de abrir las flores de las huertas se discurrió coger flores silvestres del campo, pues cuando se iba a La Parra o a los Prados Nuevos entre sebes había un olor que era una delicia pasar por allí, así que se llevaron a la iglesia flores de aquellas, que parecían jazmines y olían estupendamente.

  Recuerdo que Don Teodoro, que casi todas las tardes iba a visitar a mi madre, un día anunció a Gloria que terminaban de mayordomos Juanin y Pura y que los siguientes teníamos que ser nosotros. Así que Gloria sabiendo que le tocaba seguir se fijaba bien en lo que hacía Pura. La iglesia ocupaba bastante tiempo, pero yo había sido sacristán muchos años y se me daba bien, y Gloria, aún con los dos niños muy pequeños, cumplió a la perfección. Su hermana pequeña la ayudó mucho entonces con los niños. Creo que fuimos los últimos mayordomos. Una de las cosas que llamaba mucho la atención de Gloria era la cestilla con un paño blanco bordado y con puntillas, muy bonito, donde se ponía más de media cestilla de cachas de pan y al lado la pequeña hogaza para el Sr. cura. Al final de la misa cuando el sacerdote daba la bendición el sacristán sacaba la cestilla al portal para que la gente al salir cogiera una cacha de pan.

  Antes siempre se decía aquello de “tres jueves hay en el año que relucen más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión”, y verdaderamente el día de la Ascensión, que se celebraba el jueves de la sexta semana de Pascua, a los cuarenta días de la Resurrección, era un día muy festivo, en el que tomaban la 1ª comunión los niños y niñas del pueblo con mucha ceremonia. Ahora han cambiado tanto las cosas que tanto esa festividad como la del Corpus Christi se han pasado al domingo siguiente.

Volviendo al campo, el mes de Mayo era muy importante para las cosechas ya que dependía de si llovía o no durante este mes el que aquella fuera buena, regular o mala. De ahí las frases de “nos ha jorobado mayo con no llover” o “es más esperado que el agua de mayo” o los refranes de “mayo caliente y lluvioso ofrece bienes copiosos” y “agua por mayo pan para todo el año”. Aunque a veces la lluvia llegaba de la mano de tormentas que causaban no pocos perjuicios. También las heladas tardías eran muy temidas porque dejaban sin fruta. Igual que en enero estaban los “santos de las botas”, porque por aquellas fechas no faltaba la nieve, a mediados de mayo estaban los Santos del hielo, que se llevaban las últimas heladas y eran san Pancracio el día 12, san Bonifacio el 14 y santa Sofía el 15.

 


BIBLIOBÚS

   Nuestro Boletín rinde hoy homenaje de admiración y ofrece información para su conocimiento de este servicio de la Diputación de León que acerca una biblioteca a muchas localidades de la provincia como es facilitar y promover el acceso a la lectura.

 

  El día  18 de junio, a las 10:20 h y durante una media hora en la plaza que une a los dos barrios del pueblo, plaza de Felipe Fernández, estuvo aparcado el Bibliobús que hace el servicio por esta zona. Dos vecinas del pueblo, las únicas socias de esta biblioteca ambulante, entregaron y recogieron algunos libros.

  Hay que destacar, aunque produce cierto desencanto, que solamente la Mata y Barrio de Nuestra Señora son los únicos pueblos del municipio que disponen de este beneficio por existir personas asociadas.

  En la provincia de León hay seis Bibliobús para ofrecer tal servicio de cultura para el ámbito rural. Un conductor del autobús y una persona bibliotecaria constituyen el personal de atención.

  Este actuación de una biblioteca sobre ruedas se acerca a las localidades donde hay socios del mismo una vez al mes, excepto los meses de julio y agosto, supone una amplia oferta documental, tanto de libros como audiovisuales, con el fin de satisfacer las necesidades informativas, formativas y de entretenimiento de adultos, jóvenes y niños. Así se pueden beneficiar de forma libre y gratuita de las funciones propias de una biblioteca pública: información, lectura, préstamo de documentos, punto de encuentro, etc.

  Los documentos están ordenados según la materia que tratan y existe bastante variedad de ellas agrupados por secciones con temas dedicados a la agricultura, ganadería, economía doméstica, cuidados médicos, asuntos de actualidad, etc.; las obras de ficción se reúnen por los géneros dedicados a la narrativa, la poesía y el teatro.

  En cada ocasión se puede llevar en préstamo, por un plazo máximo de un mes, cuatro libros y un audiovisual; asimismo, se puede reservar un préstamo determinado si no se dispusiera del mismo. La pérdida o deterioro de una obra prestada se salda aportando otra igual. Los préstamos son individuales o colectivos, como juntas vecinales, asociaciones, aulas, talleres, etc.

  Animamos a más personas del pueblo a que se hagan socios de este servicio público ya que es fácil formalizar la solicitud que ofrecen en el mismo Bibliobús; los menores de 14 años la firma de la misma debe ser de los padres o tutores.

  Por otra parte, sería interesante organizar una biblioteca de carácter fijo en La Mata en el local mismo del antiguo Teleclub o en la antigua escuela. Muchas personas disponemos de libros que tendrían un buen escaparate y un excelente uso, sobre todo en verano.

 


REFLEXIONES

EL PARQUE

He leído que en La Mata hay un parque en una finca donada por los hijos de Adolfo Fernández Getino.

He recordado mis días de niña en el pueblo y mis días de anciana en la ciudad donde vivo.

Allí había árboles y flores y ahora busco la sombra y me embeleso con cuanto hay en el parque público.

Y sueño que se plantan los árboles y flores de mi infancia en el nuevo parque de mi pueblo.

Debe haber un sitio donde, dentro de unos años, aparezcan frondosos chopos, robles, negrillos y fresnos; y un elegante y enorme nogal.

Como debe haber una zona donde se conserven el manzanal, el peral, el cerezal y el guindal.

Se colocarían, también, algunos matos de urces, paleras, retamas o escobas y avellanos rodeando a unas verdes praderinas.

En pequeños círculos crecerían los lirios, las peonías, las rosas, el tomillo; junto con manojos de jarrinas, hortelana, calzapetes, lilas y té.

Y una fuente de chorro abundante.

Lo que vi y deseo para mi pueblo.

 

Una hija del pueblo. Bilbao

                PEREGRINACIÓN POR EL PUEBLO

Les confieso que la experiencia ha sido extraordinaria. He viajado por cada casa del pueblo momentos antes de celebrar la Misa. Entraba en esa familia y recordaba a los seres tanto vivos como difuntos. Me metía hasta la cocina para tomar un café o una copa y mentalmente dialogaba sobres sus alegrías y sus penas, sus ilusiones y temores. En muchas casas recordaba la situación o el mobiliario que yo conocía de antaño. Muchas han sido reformadas y otras casi no las conozco. Pero en todas rescataba las esperanzas de esa familia y al ofrecer la Misa pedía a Dios Padre el descanso eterno para los seres que han muerto y la fortaleza y la unión para los que quedan vivos. Me parece un buen ejercicio de unión de la gente. Perdonar las rencillas, superar las separaciones y mirar al futuro con esperanza.

De esta forma iban cobrando vida cada día una familia en mi recuerdo. Y desde Roseco a la Fabrica he pasado lista a todas las personas que componemos la comunidad de la Mata. Han sido sesenta y muchas casas- familias.

Recordar la vida compartida con quienes ya no están o con quienes eran unos niños y han formado una nueva familia me llevaba a seguir la pista de personas que hace tiempo no he visto o me desplazaba a otros países para acercarme  a recordar con sencillez su existencia.

Y así La Mata apareció poblada de rostros en mi memoria.

                                                                                   Plácido Fernández García

 

                                        LABRADOR 

 

Transcribimos la letra de la canción dedicada al Labrador y que se cantaba por estos pueblos.

 

Amanece el nuevo día, ya pasan lo labradores,

llena el alma de alegría y el pecho lleno de amores.

Por el oriente el sol radiando vida asoma,

abre el cáliz la flor y difunde su aroma.

Despertó la parda alondra alejándose del suelo

y dirige la plegaria de sus trinos hasta el cielo.

Ya se oye rechinar la rueda del arado,

ya al labriego animar con voces al ganado.

Un surco tras otro surco los arados van trazando

y el labrador incansable y el labrador incansable

alegre sigue cantando.

¡Oh vida feliz la del labrador que es vida de paz y es vida de amor!

Es vida de paz, vida de candor ¡oh vida feliz la del labrador!

Su cuerpo salud rebosa, sencillez destila su alma,

ocupado en sus tareas pasa la vida con calma.

¡Oh vida feliz la del labrador que es vida de paz y es vida de amor!

Es vida de paz, vida de candor ¡oh vida feliz la del labrador!


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