Las TIC y la escuela rural

El uso del ordenador en los procesos de aprendizaje está modificando las estructuras de nuestro pensamiento. El ordenador permite organizar las ideas con mayor soltura para actuar posteriormente con ellas. El esfuerzo ahora se concentra en la calidad de la idea. Además, la información “on line” ha abierto un campo en la educación decisivo para el futuro. Adaptarse a este nuevo contexto es costoso y más aún en un entorno rural. Los proyectos educativos y curriculares deben basarse en los modelos de sociedad y en las formas de vida de este contexto rural. Hay equipo, pero qué hacer con él es aún una iniciativa personal. Así ocurre con las actividades del Taller de Matemáticas descrito en el artículo.

Cuando creamos o tratamos la información con el ordenador las posibilidades que se nos presentan, como transformar, trasladar, ordenar, copiar, borrar, insertar, manipular en general con el mínimo esfuerzo, nos permiten generar y organizar las ideas con mayor soltura para actuar posteriormente en ellas.

Ya no hay errores, en su acepción de acción desacertada, éstos son parte imprescindible para la construcción del saber. No es necesaria la repetición del trabajo, tan sólo su corrección, por lo que desaparece hasta la sensación de castigo tan clara y abundante hasta el momento; salvando la obviedad de que castigar es una acti­tud del profes@r y no la consecuen­cia de resultados o procesos de la actividad del alumn@. Se acrecienta el esfuerzo en las ideas y en las calidades, ya que las formas de presentación son fácilmente cambiables. Esto conlleva un cambio radical en los procedimientos para aprender y producir.

El acceso a la información, tanto en la rapidez como en la cantidad, las nuevas posibilidades de comunicación a distancia con otras personas, leyendo lo que el otro escribe al momento, escuchando y viendo al otro, compartiendo las posibilidades de tratar la información “on line’ nos abre un campo en la educación decisivo para el futuro. Investigar en él y adaptar poco a poco la escuela y nuestro quehacer diario es imprescindible si queremos preparar a nuestros alumnos y alumnas para la vida.

“El uso del ordenador en los procesos de aprendizaje está modificando estructura de nuestro pensamiento”

Esta pretensión resulta más costosa de conseguir en un entorno rural como el que me encuentro, en la pro­vincia de Teruel. Estamos tratando de dar a conocer la provincia de Teruel y concienciar de su existencia y necesidades, es lógico pensar que una parte de su composición, su

escuela rural, se encuentre igualmente olvidada, con los males endémicos del medio en que se encuentra: la escasez de medios, la precariedad de éstos, la soledad y el aislamiento con respecto al resto del mundo, la despoblación, la falta de preparación del profesorado para este tipo de escuela, la imposibilidad de equipos estables de profesores y otros más específicos entre los que podríamos citar la falta de preparación, en cuanto al uso y posibilidades pedagógicas de las TIC, con el que sale el profesorado de las escuelas de magisterios. Profesorado que comienza su experiencia como profesional en la escuela rural.

No existe una escuela en la que se eduquen y preparen los futuros habitantes de las zonas rurales. Es interesante resaltar que con la pro­blemática sobre el desarrollo sosteni­ble en las zonas rurales, las asocia­ciones creadas para desarrollar y ayu­dar en los proyectos tendentes a man­tener la población con los recursos naturales y culturales de que se dis­pone nos recuerdan siempre que debemos formar personas creativas, emprendedoras, que sepan aprove­char el medio para su desarrollo personal y estabilidad futura en la zona.

Es necesario que la escuela rural sea un elemento imprescindible en los proyectos de desarrollo local. Los proyectos educativos y curriculares deben basarse en los modelos de sociedad y en las formas de vida del contexto rural.

Las TIC son para la escuela rural una herramienta importante. Posiblemente proyectos como Aldea Digital surgen para contrarrestar el aislamien­to, posibilitar proyectos comunes entre escuelas, compartir recursos, favorecer la formación del profesorado e insertar su uso en los proyectos curri­culares. En el curso 2000-01 se pone en marcha el proyecto Ramón y Cajal en la comunidad de Aragón con este objetivo: “Integrar el uso de las Tecnologías de la Información y de la Comunicación en las tareas que se realizan en los centros educativos, de modo que profesores y alumnos las utilicen como una herramienta más en los procesos de enseñanza/aprendizaje y sirvan como vehículo de comuni­cación y acceso a la información de todos los ciudadanos en igualdad de condiciones”.

Sin embargo, después de tres cursos escolares desde la puesta en marcha del proyecto Aldea Digital, da la sensación de que tras la colocación del ordenador por localidad en los centros de enseñanza rurales y los esfuerzos realizados para hacer llegar las líneas telefónicas a lugares que todavía no existían, se ha

dejado en manos del profesorado el devenir de algo novedoso y desconocido, como es la importancia que las TIC tienen para la escuela. Con el proyecto llegaron los ordenadores y la formación típica de usuario, pero el qué hacer con ellos en la escuela ha sido un des­cubrimiento de iniciativa personal del profesorado que ha querido implicarse. La experiencia que nos presentaba el CRIET de Albarracín en la II Jorna­da de Aldea Digital celebrada en Alcañiz el 26 de junio de 2000 fue un indicativo de los resultados obtenidos en el proyecto. Consistía esta expe­riencia en confeccionar un cuento entre el alumnado de distintas localidades, con la intención de usar el procesador de textos para escribirlo y el correo electrónico para enviarlo de una localidad a la siguiente. Hubo que recurrir al correo postal para los envíos, tan sólo se produjo un envío telemático que además iba infectado. A esto se sumaba el desinterés de una gran parte del profesorado de los colegios rurales implicados para potenciar la motivación del alumnado en la actividad, la falta de corrección de los tex­tos...

No obstante tanto individualmente, como con nuestros alumn@s, nos estamos acostumbrando al correo electrónico, a publicar en la web, a utilizar Internet como medio de información, a realizar contactos "on line”... Quien más, quien menos, estamos empleando estas tecnologías en nues­tras actividades escolares. Algunas se encuentran ya en nuestras programaciones y en los proyectos curriculares de nuestras escuelas.

“Proyectos como Aldea Digital surgen para contrarrestar el aislamiento, posibilitar proyectos comunes entre escuelas, compartir recursos,
favorecer la formación del profesorado e insertar su uso
en los proyectos curriculares”

En mi centro, en concreto, esta­mos necesitando que nuestras aulas sean autónomas. Tenemos ya, suficiente actividad con estas tecnologías para que desde cada clase podamos utilizar estas posibilidades sin límite de tiempo. Esto conlleva una infraestruc­tura a la que las estancias correspon­dientes de la Administración Educativa deberían responder de forma positiva. Sin embargo es de la Administración e Instituciones locales o más cercanas de las que recibimos la mayor parte de la ayuda sin conseguir todas nuestras expectativas.

De las actividades que realizamos en el Centro hay una de la que soy autor y responsable y que presento en esta web: el Taller de Matemáticas.
José Antonio Blesa
maestro en el aula de Ariño (Teruel)