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El Norte de Castilla, 17-III-2002 
Los
nueve de Valdestillas
Hace
66 años los falangistas los fusilaron y malenterraron lejos de su
pueblo para extender el terror. Hoy reposan en el cementerio
Francisco Forjas.
Sesenta
y cinco años después de ser fusilados en una cuneta y sepultados
en una fosa común, nueve republicanos de la localidad vallisoletana
de Valdestillas han recibido sepultura en el cementerio de su
pueblo. La tenacidad de las familias y la labor desarrollada por la
Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica lo han
propiciado, un caso más de los muchos actualmente en curso, uno de
ellos el de 50 marinos fusilados en el verano de 1939, nada más
acabar la Guerra Civil, por permanecer fieles al Gobierno legalmente
constituido, y enterrados en una fosa común en el cementerio de Los
Remedios, en Cartagena. "¿Cómo es posible que la Marina
oculte el honor de estos 50 marineros?", se pregunta un
familiar.
Al
amanecer del 22 de octubre de 1936, nueve hombres del municipio
vallisoletano de Valdestillas fueron asesinados por un grupo de
falangistas, a 60 kilómetros de su pueblo, en el cruce de la
carretera que va de Medina de Rioseco a los Campos Góticos con la
que baja de los Montes Torozos hacia Meneses de Campos, ya en la
provincia de Palencia.
La
historia de los nueve de Valdestillas es uno de los ejemplos más
claros de la estrategia de terror y de exterminio para con los
adeptos a la República, trazada por los dirigentes del bando nacional
y encomendada por los caciques locales a falangistas de otro
lugares.
¿Por
qué matarlos tan lejos de su pueblo? ¿Por qué no los enterraron
en los Montes Torozos como a cientos y cientos de vallisoletanos?
¿Por qué los falangistas ni se molestaron en ocultar los cuerpos y
los dejaron a la vista en un cruce bastante transitado? La
historiadora y representante de la Asociación
para la Recuperación de la Memoria Histórica, Asunción Esteban,
biznieta de Dionisio Cantalapiedra, el mayor de los nueve
asesinados, ha encontrado la respuestas en los testimonios de
familiares y vecinos de Valdestillas y Meneses.
Ni
el pueblo vallisoletano ni el palentino habían recibido ninguna visita
de los falangistas, a pesar de que habían pasado ya más
de tres meses desde el 18 de julio de 1936. A finales de verano,
Teófilo Fadrique, otro de los nueve, escuchó por casualidad
detrás de una tapia lo que decía la mujer de uno de los caciques
de Valdestillas a una vecina: "Ya se han llevado a gente de
todos los pueblos de alrededor. ¡A ver cuándo vienen aquí!".
Un mes después, un domingo de mediados de octubre, a la salida de
misa en la Plaza de Meneses, un falangista del pueblo fanfarronea
con preparar en menos de una semana un "paseo" de gente de
algún sitio cercano a Simancas, en Valladolid, donde trabaja, para
fusilarlos en Meneses y sembrar el terror entre los rojos del
pueblo. El lugar elegido es Valdestillas. El día, el 21 de octubre.
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Al
caer la tarde, 18 hombres son conducidos al ayuntamiento por
falangistas de la zona. Forman parte de una lista negra con más
nombres relacionados con la Casa del Pueblo y con la anterior
organización republicana. Dionisio Cantalapiedra ve la lista sobre
la mesa de la alcaldía; consigue cogerla y se la come. Pide que le
maten a él, que tenía 63 años, y que dejen libres a sus dos
yernos, Celedonio Martín y Florentino Recio, padres de 9 y 6 hijos,
respectivamente. Florentino logrará salvar la vida, al igual que la
mitad de los apresados. Así se lo hicieron saber los falangistas,
cuando les subieron al camión. "Unos vas con billete de ida y
vuelta y otros sólo con billete de ida". A los primeros, les
dejaron en las cocheras de tranvías de Valladolid, que se
utilizaban como cárcel. A los otros nueve se los llevaron, ya muy
entrada la noche, por la carretera de Torozos hasta el cruce de
Meneses, donde les esperaba otro falangista del pueblo.
Allí,
maniatados unos con otros, les bajan del camión y son abatidos a
tiros en la cuneta junto a una chopera, a unos dos kilómetros del
pueblo de Meneses. Por la mañana, la noticia corre entre el
vecindario. El terror continúa según lo previsto. El alcalde
ordena que vayan cavando una fosa en la parte civil del cementerio,
y se obliga al panadero a recoger los cuerpos en un remolque tirado
por dos mulas y rodeado por una macabra romería, que encabezaban
los falangistas locales, sus seguidores y algunos curiosos. Al final
de la mañana, después de desvalijarlos, los cadáveres fueron
arrojado a la fosa común. Algunos falangistas, ante el horror de la
concurrencia, saltaron sobre los cadáveres, antes de enterrarlos,
como escena culminante de aquella ceremonia dantesca.
Acabada
la guerra civil, año tras año, las mujeres de tres de los
asesinados acudieron puntualmente al cementerio de Meneses el día
de Todos los Santos, con la ayuda de una familia del pueblo, para
depositar una corona de flores en memoria de los asesinados ante un
cruz en la que inscribieron los nombres de sus muertos.
66
años después, los nueve de Valdestillas descansan ya en el
cementerio de su pueblo, gracias al trabajo realizado, con el
respaldo de sus familias, por la delegación vallisoletana de la
Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Esta
vez, el Ayuntamiento de Valdestillas se ha hecho cargo de la mayor
parte de los gastos de traslado y entierro.
El
hijo de uno de los nueve fusilados, maderero de profesión y
actualmente jubilado y en una residencia de ancianos de Valladolid,
le contó a Asunción Esteban que hace años compró en una subasta
los chopos del lugar donde se produjo el asesinato. En los troncos
seguían las balas que acabaron con los nueve de Valdestillas. El
sábado, en el multitudinario y emotivo entierro, Sabina de la
Cruz, la viuda de Blas de Otero, leyó el poema de Miguel Hernández
que figurará en las lápidas de los nueve de Valdestillas:
"Porque soy como el árbol talado, que retoño porque aún
tengo la vida."
Fotografía del sepelio (click para
ampliar)
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El Día de Valladolid, 17-III-2002 
Emotivo
entierro de los nueve republicanos de Valdestillas
Alfonso G. Mozo.
66
años después de su fusilamiento en la localidad palentina de
Meneses de Campos, Teófilo, Dionisio, Celedonio, Hipólito, Mateo,
Carlos, Fermín, Federico y Pedro recibieron cristiana sepultura en
su pueblo. Sus hijos, nietos y amigos vieron satisfecho un sueño.
Fue
el final de un largo camino para "Los nueve de
Valdestillas": Teófilo, Dionisio, Celedonio, Hipólito, Mateo,
Carlos, Fermín, Federico y Pedro fueron fusilados en la localidad
palentina de Meneses de Campos el 22 de octubre de 1936 y enterrados
en una fosa común a 60 kilómetros de sus casas en Valdestillas. Su
único delito fue tener un pasado republicano y pertenecer a la Casa
del Pueblo, algo por lo que los falangistas decidieron pasarles
factura.
Ayer,
66 años después, sus restos mortales recibieron cristiana
sepultura en su pueblo en un emotivo acto al que acudieron diversas
autoridades, además de familiares y amigos. Los actos comenzaron
con un funeral en la iglesia de la localidad vallisoletana.
Después, los restos mortales de los nueve hombres, en dos
féretros, fueron conducidos al cementerio. |
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Allí,
la viuda de Blas de Otero, Sabina de la Cruz, leyó varios versos
del poema de su esposo Pido la paz y la palabra. Sobre la
lápida, otro verso, éste de Miguel Hernández: Porque soy como
el árbol talado, que retoño porque aún tengo la vida.
La
recuperación posterior entierro de `los nueve de
Valdestillas´ ha sido posible
por el trabajo de la delegación provincial de la Asociación para
la Recuperación de la Memoria Histórica. Su secretaria, Asunción
Esteban, recordó que, con este acto, "se recupera el orgullo y
la dignidad que les quitaron". Asimismo, reclamó un mayor
apoyo por parte de las Instituciones para continuar realizando más
actuaciones. La de Valdestillas ha sido la primera en la provincia
de Valladolid.
El
entierro de "los nueve de Valdestillas" animó a dos
palentinos de Paredes de Nava, Julián y Jesús, a acercarse a la
localidad vallisoletana en busca de información. "Queremos
llevar al pueblo de nuestros abuelos y no sabemos cómo",
explica Julián. "Sabemos de otra 60 personas en la zona de
Paredes que se encuentran en esta situación", añade Jesús. |
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El Norte de Castilla, 17-III-2002 
Nueve
fusilados en 1936 reposan ya
en
el cementerio de Valdestillas.
Durante
66 años, permanecieron en una fosa común en la villa palentina de
Meneses de Campos
J.M. López
Los
restos mortales de nueve republicanos socialistas nacidos o vecinos
de Valdestillas recibieron ayer sepultura en el cementerio de esta
localidad vallisoletana. 66 años después de que fueran asesinados
durante la Guerra Civil, en una emotiva ceremonia organizada por sus
familiares.
Teófilo
Fadrique Puras, Hipólito Esteban Fadrique, Dionisio Cantalapiedra
Leonardo, Mateo Extremo Hernández, Federico Gago Rodríguez,
Celedonio Martín Alonso, Fermín Martínez Iglesias, Pedro Méndez
Villarreal y Carlos Salas Domínguez fueron sacados de sus casas por
la Guardia Civil el 20 de octubre de 1936 y conducidos al
Ayuntamiento de su localidad. Al día siguiente por la tarde, según
la reconsgtrucción de los hechos ofrecida por sus familias, fueron
sacados en un camión, custodiados por falangistas, y asesinados
cerca la localidad palentina de Meneses de Campos, en un dramático
episodio de "paseos" o ejecuciones sumarias que jalonaron
aquella contienda fratricida.
Durante
66 años, sus restos permanecieron en una fosa común en la zona
civil del cementerio de Meneses, sin que sus familiares pudieran
recuperarlos, bajo la misma cruz que ahora se ha colocado en su
sepultura -cedida por el Ayuntamiento de Valdestillas- sobre una
lápida con sus nombres y unos versos de Miguel Hernández.
Asunción
Esteban Recio, secretaria de la Asociación para la Recuperación de
la Memoria Histórica -que ha hecho posible la exhumación-, y
familiar de tres de los asesinados, leyó un texto en el que se
decía: "Hoy, al volver a su pueblo, recuperan la dignidad que
les quitaron. A partir de ahí se puede perdonar, pero no se puede
perdonar sobre el silencio y el olvido. "No hemos venido a
abrir heridas, sino a cerrarlas", explicó después,
"porque las heridas siguen sangrando."
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Esta
asociación reclama que sea el Estado quien apoye las
exhumaciones, anunció que seguirá adelante con otros casos
similares.
Convivencia
entre todos.
En
la homilía celebrada en la iglesia parroquial, el sacerdote
destacó el carácter reconciliador de la ceremonia. "Recordar
estos acontecimientos debe motivarnos en la construcción de una
sociedad plural cuyo objetivo sea la convivencia entre todos en la
paz, la justicia y los derechos humanos."
Los
dos feretros que contenían las nueve urnas con los restos de los
fallecidos fueron acompañados al cementerio por unas quinientas
personas, entre las que se encontraba el alcalde de Valdestillas,
Julio Fernández Tomé (del PP); amigos de las familias y cargos
socialistas.
Sabina
de la Cruz, viuda del poeta Blas de Otero, cerró el acto con la
lectura de un poema de su marido.
30.000 casos
El
próximo día 20, en la Comisión Constitucional del Congreso de los
Diputados, se votará una proposición no de ley presentada por el
grupo socialista en la que se pide al Gobierno la reapertura de
todas las fosas comunes de la Guerra Civil que se conocen en
España.
La
proposición será apoyada por Izquierda Unida y el resto de
partidos de la oposición.
La
Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica calcula
que unas 30.000 personas del bando republicano asesinadas y
arrojadas en fosas comunes permanecen sin exhumar. Las víctimas del
bando franquista que murieron asesinadas en circunstancias similares
fueron en su día recuperadas y enterradas en sus lugares de origen.
Momento
del sepelio (click para ampliar)
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