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¿Dónde está eso?

Labores del campo

Juegos tradicionales

Música con tradición

Toques de campana

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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¿Dónde está eso?

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Juegos tradicionales
Las tabas


Chicas
En Portales
Otoño-primavera

 

     Las tabas era un juego al que solamente jugaban las chicas. Se utilizaban seis tabas, a veces pintadas de distintos colores ,y un pitón- especie de canica de cristal o de acero. Como el pitón tenia que botar solo se podía jugar en las escaleras de Portales , que eran, son, de piedra pulida o en algún sitio -muy raro- donde el pitón diese un bote limpio.

     Para jugar, las chicas se arrodillaban en la escalera de abajo o se sentaban de lado; sacaban las seis tabas y el pitón de unas bolsitas hechas de tela que traían en sus bolsos o cabases de clase, cogían las tabas entre las dos manos y las dejaban caer sobre el suelo. Después se echaba el pitón al alto , y había que volver las tabas , una a una , dos a dos , o como se pudiera y coger el pitón antes de que diese el segundo bote. Se volvía a echar al alto y se repetía hasta que las seis tabas estuvieran en pecas o correas. Se volvían a echar las tabas y se repetía con hoyos o güitos; después con culos y al final con carnes.

     Se perdía la vez cuando o no se volvía ninguna taba o el pitón daba dos botes. Entonces la opnente empezaba su juego. Cuando esta perdía , la primera jugadora volvía al juego saltándose las fases que hubiera completado: "voy a hoyos" se decía, o a "carnes..."

     Había algunas chicas tan hábiles que eran capaces de mover más de una taba en cada bote o darles la vuelta completa ; lo más normal era, sin embarga que se fuese de una en una y de lado en lado.

     A veces se complicaba el juego recogiéndolas tabas después de haber puesto todas en la misma posicón, o dando una palmada antes de mover las tabas, con lo que se acortaba el tiempo que se tenía para moverlas.


 

Juegos tradicionales
La taba


Chicos
En la plaza
Otoño-invierno

 

     El "juego llamado «la taba», que consiste en lanzar al aire una de ellas mientras se hacen ciertas combinaciones con otras, interviniendo en el juego el lado de que caen las tabas".
Así define el juego el diccionario de Dª. María Moliner. Pero en Soto, a ese juego lo llamábamos "las tabas" y era juego específico de niñas, que se jugaba con seis tabas y una canica de vidrio o de acero: el "pitón". Para jugar a la taba se empleaba una sola.

     La taba es el hueso "astrágalo" que aparece en las patas de las reses. Tiene cuatro caras que nosotros llamábamos carne, culo, güitos y correas. Güitos y correas son las caras más anchas de la taba y las que más veces aparecen. Más difícil es que la taba quede en carne o culo. Hay una posición muy improbable, pero que si la tierra en la que se tiraba estaba blanda, alguna vez se daba: la llamada "dominé", que consiste en que la taba quede apoyada en sus lados más estrechos.

     En realidad, la taba, sólo servía como ruleta o dado, porque lo que se jugaba era o perras gordas y chicas, a veces algún real y cuando jugaban los mozos pesetas. Pero entre los niños, generalmente, "santos".

     Los "santos" eran las cubiertas de las cajas de cerillas. Había unas que valían uno, que eran las que tenían es escudo en negro y rojo, de las cajas de las cerillas que tenían la cabeza negra y raspador de lija y las que valían dos, que eran las de colores, con cerillas de papel encerado azul y cabeza blanca y con raspador suave. Un "atado" eran veinte santos. Se solían recortar las cubiertas con dibujo y se metían en lugar del cajoncillo que lleva las cerillas; diecinueve y el de la cubierta que servía de envoltorio.

     Tener cincuenta atados en casa se consideraba ya una fortuna. Y muchas cerillas se debían gastar, porque había quien tenía más de cien. Un atado era, al cambio, una perra gorda, diez céntimos, ahora que volvemos a ellos.

     Para jugar, se trazaba una línea raspada en un suelo de tierra. Uno tiraba la taba; era lo que podríamos llamar la banca. Se hacían las apuestas: El que tiraba la taba apostaba con los demás. Un santo, dos,... un atado, cuatro perras..., las apuestas quedaban en el suelo sobre la línea. De pie y desde una distancia convenida, dos pasos más o menos, tiraba la taba, que debía rebasar la línea de las apuestas. Otro de los jugadores, a veces incluso uno que no apostaba, "el patatero", la tenía que devolver con el pie. En la vuelta la taba también tenía que rebasar la línea. Si salían güitos o correas se volvía a repetir la jugada. Ganaba la banca cuando salía carne y los apostantes cuando salía culo. En el caso de que saliera dominé, todo era para el patatero.

     Había tabas carneras y tabas culeras. Para que asentasen bien, se las limaba contra una piedra arenisca. Normalmente, el que tiraba la taba tiraba con la suya, y procuraba sacar el máximo de carnes. Así que "eres peor que una taba culera" era la frase para no querer a alguno en el equipo de otros juegos porque hacía perder. Si la taba, sin rodar por el suelo, es decir, cuando se tiraba, quedaba carne se decía que la había plantado. .


 

Juegos tradicionales
La trompa


Chicos, esp. chicas
En la plaza
Primavera

 

     Había trompas y trompos. Las trompas eran -y son, porque aún se venden y los chiquillos las bailan,- más panzudas y de madera de haya o de roble, con un rabillo de madera en la parte superior y un clavillo, púa o rejón de acero en la inferior. El rabillo y la parte superior tintados de rojo. Se compraban. Los trompos eran mucho más largos, puntiagudos, sin rabillo, de madera de encina,y se heredaban; pasaban de los hermanos mayores a los pequeños. No estaban teñidos, y el clavillo solía ser un tirafondo al que se le limaba la cabeza y se afinaba posteriormente para que tuviera el menor roce posible.

     Para bailar la una o el otro se utilizaba un cordel trenzado que se enrollaba a partir del clavillo, se lanzaba y al desenrollarse el cordel se imprimía a la trompa un movimiento de rotación que continuaba en el suelo. Para que no se fuera de los dedos el cordel, se ponía de tope en el extremo una moneda de real, que tenía un agujero en medio como las actuales monedas de cinco duros, aunque más grande.

     Se tiraba la trompa de tres modos: a lo bajo o a lo chica, al poder y a clavillazo. Había algunos tan hábiles que la lanzaban al aire y la cogían en la mano bailando. Lo normal era que la tompa bailase en el suelo y que con la mano extendida y abriendo los dedosla hicieses pasar a la palma de la mano para después volverla a dejar bailando otra vez. Eso decíamos que era coger la trompa. Para ello se necesitaba, o era mucho mejor que la trompa girase tan rápidamente que apenas se moviera del sitio; se duerme, decíamos. Si reecorría mucho treco, escarabajeaba, y si saltaba, repicaba. El mero hecho de que bailara y durase más que las de los otros constituía una de los juegos que se hacían con ellas..Otro consistía en coger la trompa en la palma y volverla a dejar bailando. Un tercero le añadía la dificultad de mover perras gordas entre unas rayas que se pintaban en el frontón cuando devolvías la trompa al suelo después de haberla cogido, y que ganaba el que antes las atravesaba. El último juego- que no sé si lo era- lo llamábamos a abrir trompas. Los que jugaban lanzaban sus trompas y la primera que dejaba de bailar era la que había que abrir. La volvía a lanzar cuando los demás estaban ya con las suyas preparadas, y una vez que estaba bailando, los demás jugadores lanzaban las suyas a clavillazo intentando que diera a la otra con la idea de romperla. Aquí jugaban un buen papel los trompos, que con su mayor peso y dureza eran capaces de romper las trompas de otros y aguantar los clavillazos de los demás. .

©  1999     Romero