Índice de glosas y recreaciones
Jorge Manrique
De mi padre yo recuerdo,
cuando yo era pequeña,
que vendía los cupones
a la puerta de la iglesia.
Son recuerdos de
nostalgia
que me producen tristeza,
pero acordándome de entonces
me da mucha fortaleza.
Hoy tengo su presencia
y en estos versos me sale
recordarle en su ausencia.
Tú eres la muerte,
y aunque no me gustas nada,
siempre estoy preparada
para cuando quieras llevarme;
pues allí donde me llevas
no necesito equipaje,
sólo estar mentalizada
cuando vengas a buscarme.
Allí nos iremos todos,
no hay ricos ni pobres;
todos seremos iguales.
El día que te conocí
la tierra se iluminó,
pero cuando te perdí
no ha vuelto a salir el sol;
por lo menos para mí.
En tinieblas vivo yo,
no puedo estar sin ti.
Te amo, mi amor.
Sin ti yo sería
algo que no viviría
y a la nada me asemejaría…
Sin tu sonrisa…
cosa abandonada yo sería.
Sin tu calor…
al hielo del sitio polar me asemejaría.
Sin tu fe…
sin tu fe no respiraría
y me adentraría en el vacío sin vida.
Sin tu bonita mirada…
nada me alumbraría,
sería un alma apagada.
Sin tus caricias…
a un animal salvaje me asemejaría;
y sería tu miedo y temor
en vez de ser…
parte de tu gran amor.
Gil Vicente
Madre, tú quieres verme
casada
no quiero casarme yo;
quiero vivir la vida
aunque la vida sea mala.
Quiero ser libre
y no estar atada.
No quiero arriesgarme
a tener un mal marido,
pues entonces para mí
la vida no tendría sentido.
Madre, no quiero marido
yo.
Quisiera enamorarme
porque el amor es grande;
tal vez así yo me case, madre
Romancero
En la iglesia de mi
pueblo
se dice misa mayor
por ser la fiesta grande,
la fiesta de su patrón.
Van damas y caballeros
vistiendo con lo mejor;
también va mi prima Irene,
sabe que va la mejor.
Lleva un abrigo de
pieles,
yo creo que de visón,
un bolso muy bonito
y zapatos de tacón.
Tiene la cara bonita,
muy bonita, si lo sabré yo,
unos ojos grandes y negros,
los labios como un tizón.
Y así entra en la
iglesia,
diciendo "aquí estoy yo".
Las mujeres la miran de reojo,
un murmullo en los hombres se oyó;
los del coro se confunden,
el cura se perdió,
los monaguillos, uno dice olé, olé,
y el otro, señor, señor,
y con cara de picardía
se miraron los dos
Todos los domingos a las
doce
las mocitas van a misa,
y entre todas había una
que era la más sumisa.
Francisca se llama ella
que tan arreglada va,
esperando a don Jesús
que confesando está
Impaciente espera ella
preguntando a todo el mundo
por ver a don Jesús
con ese amor tan profundo
Don Jesús que no termina
de confesar a la gente.
Francisca espera en la puerta
que se vaya toda la gente.
"Francisca, vete a
tu casa
que don Jesús no termina"
Que este amor es imposible
para esperarlo en una esquina.
Mañanita de San Juan,
mañanita soleada.
Me levanto muy temprano
y me asomo a la ventana,
y está llena de flores
que varios mocitos dejaron
esperando mis amores.
Pero esta mocita ya
tiene
un mocito enamorado
que ella quiere.
Cuando yo era jovencita
este poema a mí un poco se parecía.
Yo también mis mejores galas me ponía,
menos joyas, que no tenía,
para ir a comulgar;
para que un chico me mirara,
porque si no, él no me veía,
porque él atrás se ponía
y al salir de la misa me lo decía.
Y como a mí me gustaba el chico,
pues yo contenta me ponía
Romancero
El reloj ya está sonando,
tengo que marcharme ya
para asistir a las clases
que Fernando allí nos da.
Don Rodrigo y su
caballo,
cansado de pelear
una batalla tras otra,
a sus aposentos va.
La barba del caballero
roja y poblada está.
Nos saluda fray Mateo
que a por el acónito va,
pero para conseguirlo
se tiene que pelear,
con la sotana quitada
él lucha como el que más.
Visitamos el Alcázar...
Para poder realizar
unas compras en Toledo
nos ponemos a pensar:
"Las comas bajo la comas
se ponen para sumar”
pagaremos con los Euros
que Cayetano nos da.
Estando todos contentos
de lo que sabemos ya,
despedimos la peseta
que este año se nos va
Juan del Encina
Apresúrate a venir
porque tu tardanza es mucha,
pero mírame si puedes
y después, escucha.
Bien sabes que te quiero
y no te puedo olvidar
porque te llevo en mi alma
como una espina "clavá".
Es tanto lo que te quiero
que yo te voy a arrancar
esas cadenas que te atan
y te voy a liberar.
El día que te conocí
te clavaste en mi alma
y me quedé tan prendado
de esa bonita cara.
Eres bonita y hermosa,
eres guapa y sincera
para poder complacerte
yo te doy mi vida entera.
Y te llevaré al altar
el día que tú lo quieras.
Tan dura la vida y tú
tan lleno de paz y de amor
y sólo se me ocurre amarte.
Cómo va a ser eso si forma parte
de la luna en mi ventana.
Ya no te puedo dejar de querer,
si hemos reído y llorado los dos;
yo quiero darte
mi alegría, mi vida y mi corazón.
Y sólo se me ocurre amarte
Por
un beso de tus labios
la vida yo te daría,
porque si tú no me besas
mi vida ya no es mi vida;
porque me faltan tus besos
y yo no tengo alegría.
Por eso, amada mía
la vida yo te daría.
Carcelero,
suéltame estas cadenas
porque sin ella me muero
Corazón, ¿por qué estás triste?
a mis hijos Rubén (en Suecia) y Montse (en Grecia)
Corazón, por qué estás triste,
si a tus hijos no perdiste,
cuando el amor tú les diste.
Estando a tanta distancia
el corazón se te para.
Me muero con su tardanza,
suéltame, pues me venciste.
Corazón, por qué estás triste
si al llegar la mañana
a tus dos hijos tendrás
y los podrás abrazar
Carcelero no te tardes
que quiero la libertad;
fuera me espera mi gente
y abrazarles quiero yo.
Carcelero no te tardes.
Mi alma y mi corazón
quieren traspasar el umbral;
y te prometo, carcelero,
no regresar jamás.
El verano ya pasó,
el invierno va a comenzar;
carcelero, date prisa
que quiero ver los brotes
que en primavera saldrán:
Carcelero, por piedad,
dame la libertad
Garcilaso de la Vega
En tanto que de rosas y
azucenas
se llena mi jardín en primavera,
el pelo de María se le enreda.
Mi niña quiere ver la
primavera,
sentir el perfume de azucena;
su cara de alegría se le llena,
sus ojitos brillando como perlas.
La niña es feliz en primavera
Luis de Góngora
Que se nos va la Pascua
mocitas, que se nos va la Pascua.
Mocitas quinceañeras,
frescas y lozanas
no perdáis el tiempo
que la vida pronto se acaba.
No os dejéis engañar
por el tiempo y la juventud lozana
que las rosas mar hermosas
se marchitan cuando su primavera pasa.
Que se nos va la Pascua
mocitas, que se nos va la Pascua
Mirad, esposo mío,
mira cómo el tiempo pasa,
con la mirada hacia el cielo
y las manos enlazadas,
esperando el nuevo día
cuando va llegando el alba.
Nos daremos un paseo,
pero las piernas nos fallan.
- Ven, leeremos estas cartas.
- Pero ¡si no tienes gafas!
Mirad cómo pasa el
tiempo,
mira cómo el tiempo pasa.
La plata de tus cabellos
y los surcos de mi cara.
La vida deprisa va,
"amad cuando sois amadas";
que la memoria nos falla,
"lo que puedas hacer hoy,
no lo dejes para mañana"
El tiempo, cuando eres
joven
sin darte cuenta se pasa.
Porque te ves joven y lozana,
pero la juventud dura muy poco
y hay que aprovecharla
Cuando llegáis a viejas
y os miráis a la cara
veis que al pelo rubio o moreno
le han salido ya canas;
que tus dientes se han caído
y que ya no vales casi para nada.
Por eso jóvenes mozas
vivid la vida,
amad y ser amadas.
Luis de Góngora
Cuando llegan navidades
con ilusión y entusiasmo
echamos la lotería
por si pudiera tocarnos.
Cuando pasa el veintidós
y nada nos ha tocado
siempre con resignación
decimos: "para otro año";
que la ilusión no perdemos
por si pudiera tocarnos.
Esperamos para "el
niño"
con ilusión y entusiasmo;
nos comemos el turrón
y los kilos que engordamos
y no podemos perder
por mucho que nos esforzamos.
Y hasta el año que viene
seguimos pasando un año
nuevo y tranquilo
y así vamos pasando.
Francisco de Quevedo
Don dinero, eres tan
poderoso
que sin ti no somos nada.
Todo el mundo a ti te quiere
por el color de tu cara.
Viniste de tierra extranjera
a morir en España.
Otros fueron más listos
para enterrarte en Italia.
Eres grande y reluciente,
cosa que a todos nos encanta,
por eso nadie está triste
cuando tú le acompañas.
Hay personas en la Tierra
que son negras o son blancas,
pero no importa el color
porque a todos tú quebrantas
Es el poder que tú das
a la nobleza que manda.
Que a los pobres nos humillas
con un "puñao" de metralla
y nos mandas a la guerra
a morir en la batalla.
Esperando están los nuestros
por si alguno regresaba.
Madres, mujeres e hijos,
todos allí esperaban,
cuando iban apareciendo,
abrazos, tristezas y lágrimas.
Así acabamos todos
cuando de interés se trata.
Don dinero...¿dónde estás?
Don dinero, don dinero,
don dinero, ¿dónde estás?
que por mucho que te busco
nunca te puedo encontrar.
Cuando se tiene salud
el dinero ¿qué más da?,
pero si te tiene todo
tampoco nos viene mal.
Don dinero, don dinero,
don dinero ¿dónde estás?
Yo me sueño muchas veces
que me ha tocado el cupón,
y cuando abro los ojos
me llevo una desilusión.
Dinerito, dinerito,
dinerito ¿dónde estás?,
yo te seguiré buscando
hasta poderte encontrar.
Pues cantemos y bailemos
y montemos el belén;
para que el año que viene
con ilusión y alegría
todos nos podamos ver.
Lope de Vega
Aquel día primero
como una estrella brillaron
nuestros ojos al vernos.
Gran luz tuvimos
aquel día primero.
Y ahora tinieblas nos
rodean.
¿Es por mi culpa?
¿Será tu corto querer?
Lo que si verdaderamente
es
que una huella en mi dejaste
y ella me impide a nadie más querer.
El amor es un castigo,
el amor es una pena;
y si no te corresponden
es como una condena.
Cuando estás enamorada
y no eres correspondida
la vida es un tormento.
Si tu amor te
corresponde
y te quiere con ternura,
el mundo te parece un sueño
y una chaladura.
El amor correspondido
es estar de hora buena.
Cuando el amor de tu vida
te quiere con ternura y devoción
todo te parece bueno,
aunque sea una ilusión.
Calderón de la Barca
Soñar es algo que no es
fácil de explicar;
soñar es algo que nos gustaría realizar;
soñar es no querer despertar;
soñar es que se puede estar aquí o estar allá;
soñar es que lo bueno queda y lo malo se va.
Sueño de estar volando
en un pompa de jabón,
cerrar los ojos…
los sueños, sueños son.
José de
Espronceda
Mi barco se hace a la
mar
y navega por el mundo,
pero no me quiere llevar;
dice que lo que yo busco
no lo voy a encontrar.
Yo conozco el
terrorismo,
la guerra, la injusticia y la maldad;
pero por más que busco
no encuentro la humanidad
Por eso mi barco
no me quiere llevar.
Pirata, piratita
que tanto te gusta navegar,
yo también me iría contigo
unos días para poderme relajar
y poder contemplar
la brisa del mar.
Pero mi dios es en el que creo,
mi ley la que tiene que haber
y mi patria mi tierra
que siempre recordaré.
Gustavo
Adolfo Bécquer
Mientras haya mar, cielo
y tierra
habrá poesía.
Mientras la humanidad
nos amemos unos a otros
habrá poesía.
Mientras lloremos de
alegría
y haya flores, niños, mujeres hermosas...
habrá poesía.
Si vamos al parque y
vemos a unos novios que se miran
habrá poesía.
Si vemos unos viejecitos
cogidos de las manos,
habrá poesía.
Rubén Darío
La princesa ya ríe,
la princesa ya siente
y su amado ya viene
por los caminos de oriente.
Ya va cambiando su cara,
ya se siente mejor;
ya cantan los jilgueros
y también el ruiseñor.
La primavera ha llegado
con los almendros en flor
y los rosales florecen.
Todo cambia de color.
Ríe princesita hermosa,
que la primavera llegó,
abre tus alas y vuela
por esos cielos de Dios
Rubén Darío
No envidio al árbol, ni
a la piedra
porque no sienten el dolor de la vida
ni el sentir de estar vivos.
Nada conocen del camino
que por recorrer les queda.
Yo quisiera
seguir adelante,
sentir que respiro
y de esta manera
saber que estoy vivo.
Seguir adelante,
saber que estoy vivo
y si caigo, poder levantarme
y seguir mi camino;
siempre adelante,
mirando de frente
sin miedo a la muerte
que la muerte es la vida.
Amado Nervo
Yo te bendigo, vida
Me has dado tantas cosas buenas...
Me has dado un marido
y cinco retoños.
Has llenado mi vida
de alegría y amor.
También he tenido
noches de pena
y muchos desvelos;
mas nadie me prometió
que todas fueran buenas.
Veo a lo largo del
camino
que yo elegí mi propio destino.
De nada debo quejarme,
si puse amor en las cosas
recibí mieles sabrosas.
Ya pasadas mis lozanías
tal vez cambiaron las cosas.
Esperanzas pongo en tí
para que al final del camino
nada pueda reprocharte
y podamos quedar en paz.
Yo te digo, vida,
que me diste
penas y alegrías,
tristezas y melancolías.
He visto caminos duros
que he ido superando
con llantos y alegrías,
con los seres más queridos
pasé mi lozanía.
Yo digo que la vida es hermosa
Yo digo que la vida es
hermosa
si se sabe disfrutar.
Tengo unos hijos muy buenos
que yo lo sé valorar;
tengo una familia
que los quiero de verdad.
Estamos todos unidos,
no se puede pedir más.
Estamos todos dispuestos
por lo que pueda pasar,
que hay cosas que la vida
nos
puede tener "reservás"
para los bueno y lo malo,
no nos podemos quejar,
que lo que nos brinda la vida
lo vamos a aprovechar.
Juan Ramón Jiménez
El día libre he cogido
y lo voy a disfrutar;
mañana será otro día.
Yo a la montaña me voy
para poder respirar
y tomar aire fresco
para poder aguantar,
porque en las grandes ciudades
no nos dejan descansar.
Ya los días son largos
para ir a pasear
y como nos sobra tiempo
nos vamos a merendar;
después nos vamos al cine
y termina la función
a las diez y media o más.
Nos cogemos de la mano
y nos vamos a cenar
Y terminamos la cena
y nos fuimos a bailar.
A las tres de la mañana
nos marchamos a acostar.
Terminamos muy cansados
pero dormimos en paz.
Hoy voy a hacer
todo lo contrario
de lo que hice ayer.
Me olvidaré
de que existe el reloj;
de si está nublado
o si hace sol.
Lo que quede por hacer
lo dejo para después.
Mañana continuaré.
Hoy voy a hacer
todo lo contrario
de lo que hice ayer.
Ya se arreglarán los
sueños,
mañana se arreglarán.
Hoy lo quiero para mi,
quiero perderme en la ciudad,
quiero quedar con mis amigas
para ir de compras
y después a merendar.
Quiero salir al campo
y tranquila pasear.
Sentir el viento en mi
rostro,
sentarme bajo un árbol,
ver crecer las flores,
impregnarme con sus perfumes,
pasear por la orillita del río,
oir correr el agua y soñar.
Ya se arreglarán los
sueños,
mañana se arreglarán.
Antonio
Machado
Estamos
en el invierno,
olmo, desnudo estás;
con tus ramas tan peladas
¡qué mal lo vas a pasar!
Pero
tu eres muy fuerte
y lo puedes aguantar.
Los caminos están tristes
porque tú sombra no das.
Cuando
venga abril y mayo
tú contento te pondrás,
cuando te vistas de verde
y tú nos veas pasar.
Te
miraremos contentos
porque tú también lo estás.
Iremos a cobijarnos
en la sombra que tú das.
Nos sentaremos un rato
para poder descansar.
Porque
el sol el verano
no se puede soportar,
y si no fuera por ti
¡qué mal lo íbamos a pasar!
Antonio
Machado,
un día, paseando
por una colina
río abajo,
vio un olmo seco
herido por un rayo.
Sacó su pluma
y le dedicó un rato.
Le
habla como si
le estuviera escuchando.
y le dice:
”¡Para lo que has quedado!”
Ya
nadie se acuerda
de cuando tú estabas sano.
Ahora pasan
y no te hacen caso.
Porque
estas lleno de hormigas
y grandes telas de araña,
pero... ¡Olmo de mi vida,
todavía tienes vida!
Porque con la lluvia
de la primavera
algunas hojas verdes te han salido.
Y
puede ser que Dios
haga un milagro
y no termines
rodando
hacia la ribera del río;
o el leñador
te haga pedazos.
A
ti olmo viejo y centenario
que tanto hielos y escarchas
te han caído
y te han dejado sus huellas.
A ti, olmo viejo
que tan arraigado estás en la tierra.
Te
resistes a morir.
Con las lluvias de mayo
y el milagro de la primavera,
algunas ramas han reverdecido.
Tú
que albergaste tantas vidas.
Cada primavera brotabas con más fuerza,
para que los pardos ruiseñores,
jilgueros y gorriones
se posaran en tus ramas.
Tú
que tanta alegría nos dabas
cuando tus habitantes,
con su trinar y sus cánticos,
de rama en rama volaban.
A
ti del que tantos recuerdos tenemos,
no sientas pena de dejarnos,
has cumplido tu misión
a través de tantos años.
Y
cuando tus cenizas
esparcidas en la tierra
vuelvan a caer,
darán más fuerza a la tierra
para que otros olmos
vuelvan a nacer.
León
Felipe
Por los caminos de la mancha
se ve pasar a don Quijote
y Sancho Panza
Don Quijote, don Quijote,
ya te lo decía yo,
que una playa de Barcelona
iba a ser tu perdición.
Ya te vas a la Mancha
con Sancho Panza
y tu caballo rocinante.
Vas diciendo a Sancho
que quieres ser pastor
y pasar a un mundo mejor.
Después le dices a Sancho
”Vamos a ver a nuestras mujeres,
tú a tu Ildefonso
que es muy bella,
y gorda;
yo a mi dulce dulcinea
que también es muy bella.”
“Ay, qué horas de desaliento,
y qué cansados estamos.
Ya se me cae la armadura”
“Ay, Dios, hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar.
Por los caminos de la mancha
se ve pasar a don Quijote
y Sancho Panza
Federico
García Lorca
Cuando yo era un niño
me levantaba temprano.
A la cocina yo fui,
mi madre estaba almorzando.
Se levantó de la mesa
y vino a darme un abrazo
con cariño y con amor;
yo me sentí halagado.
Aquello poco duró,
estaba enferma, muy grave.
Mi padre llamó al médico
y al hospital la llevaron.
Mirad cómo la verían
que ni andar siquiera podía.
En cuenca estuvo tres meses;
de allí a Madrid la llevaron,
al pueblo de Guadarrama.
Allí murió y la enterramos.
Federico
García Lorca
La luna vino a la
fragua
con su bata almidonada.
El niño la mira, mira,
con su bonita cara.
La luna sonriente
le dice:
- Deja de jugar y anda.
-Vete, luna, luna, luna.
¡Ay, si vinieran los gitanos
tu bata te la harían pedazos!
- Levanta, niño,
no te hagas el rezagado;
que los ángeles del cielo
te están esperando.
Por el cielo va la
luna
con un niño de la mano...
Los gitanos vienen por el campo.
Miran a la luna y dicen
-¿Por qué nos sonríes tanto?
Llegan a la fragua
y ven al niño
con los ojillos para siempre cerrados.
Salen a la calle gritando
-¡Ay, luna, luna, luna!
¡Cómo nos has engañado!
Por el cielo va la
luna
con un gitanito de la mano...
Los gitanos entran en la fragua
y lloran desconsolados
la muerte de su hijito
que la luna para siempre se lo ha llevado.
La luna vino a la
fragua
con su polisón de nardos,
con unas alas preciosas
para el niño gitano,
porque el niño desnudito
de frío se estaba helando.
Acurrucado en la fragua
solito llora despacio.
La luna se acerca, cerca;
la luna se está acercando.
El gitanito la mira
muy asustado.
Le dice vete, vete luna,
que ya llegan los gitanos.
La luna con su resplandor
al niño le ha acariciado.
Vente, niñito querido
que el cielo te está esperando.
El niño cierra los ojos,
sus ojitos asustados,
para que la luna llena
se le lleve de la mano.
El camino hacia el cielo
de ángeles se está llenando
para recibir al niño
a este niño gitano.
La noche era negra
y triste.
El viento soplaba y silbaba.
La niña, tendida en su lecho,
luchaba y luchaba.
La niña era fuerte,
la noche era larga;
quería atraparla.
Huye noche, huye.
Huye, noche larga.
Si pudiera, haría
contigo
una iluminaria,
con farolillos de colores
y guirnaldas blancas.
Vuelve madrugada
pronto
porque la noche es larga,
muy larga.
La madrugada llegó
con sus rayos de luz
filtrados por su ventana.
La niña se despertó.
Federico
García Lorca
La luna lunera
a la fragua llega,
con su polisón de nardos
y su blancor almidonado.
El niño la mira, mira;
el niño la está mirando,
cómo la luna en el aire
mueve sus brazos.
Baila la luna.
La luna está bailando
al son de la zumaya
que está cantando en el árbol.
Baila la luna.
La luna está bailando,
y el niño dormido
se queda, mirando.
La luna vela,
vela la luna,
con su polisón de nardos
y su blancor almidonado.
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.
La luna es una cosa divina
brillando en el negro cielo, con su vestido radiante hecho de un blanco
purísimo. Hasta el niño la mira, pues a nadie hace daño.
¡Qué emoción tiene la noche con
una luna tan mágica! En su rostro se reflejan todos los ensueños del poeta:
collares y anillos blancos, y los gitanos bailando. "¡Niño, corre, que no
te encuentren con los ojillos cerrados!". "Huye luna, luna, luna, que
ya siento sus caballos!".
El jinete se acercaba trotando
con fuerza sobre el campo plano, y el niño, en su inocencia, sigue durmiendo.
Por el olivar venían, bronce y sueño, los gitanos...
Miguel
Hernández
Yo quiero ser llorando el
hortelano de la tierra que tanto amas y que al amanecer te levantas y
estercolas. Mas tus recuerdos empañan mis ojos igual que la lluvia y enturbian
mis pensamientos. Pasan los días y mi corazón sangra, pues no puedo apartarte
de mi vida. Tú para mi eras más que hermano. A la huerta nos íbamos muy
temprano. Mano a mano quitábamos las malas hierbas y nos contábamos nuestras
historias, cosa que con nadie hice. Mis pensamientos se embrollan. No sé qué
hacer, ni a quien contar mi tristeza, pues te fuiste demasiado pronto. Me paso
las noches en vela, pensando en que mañana no veremos las amapolas ni cogeremos
la azada. Mi cabeza es igual que una tormenta que gira con la fuerza del rayo.
Mas, compañero del alma, por seguro tengo que nos veremos y que un día, ay,
terminaran mis penas.
Yo lloro tu muerte,
amigo mío.
Tu muerte
que tan tempranera vino.
Mi dolor es tan fuerte
que me siento impotente...
Cuando voy a tu casa
ya no puedo verte
en tu mesa de despacho
donde charlábamos
tantas y tantas veces...
Yo te llevaré flores
silvestres en primavera.
Escarbaré la tierra
para abrazar tu calavera.
Yo te imploro que vuelvas
para esta primavera,
para hablar de muchas cosas.
Yo quiero que vuelvas
amigo mío.
Yo quiero ser jardinero
de la tierra que ocupas y estercolas.
Quiero regar tus plantas
con lágrimas de mis ojos, compañero del alma.
Te fuiste de mi lado tan temprano,
me dejaste una herida tan grande,
que voy vagando por los caminos
sin rumbo, sin consuelo de nadie.
Tú, mi fiel amigo,
que tantos ratos pasamos,
que tantos consejos nos dimos,
que tantos proyectos hicimos...
¡Qué triste es todo sin ti!
Daría mi vida por regresarte...
Quiero que llegue la primavera
y florezcan los almendros.
Quiero escarbar la tierra con mis manos hasta encontrarte.
Estarás conmigo en todas partes,
alegrarás mi vida,
volarás entre las flores de los almendros,
volarás como los ruiseñores,
de rama en rama,
cantarán nuestras canciones,
compañero del alma.
Miguel
Hernández
La cebolla y el hambre,
hambre y cebolla.
La sangre de tu madre
está en la olla.
Niña querida,
tu no conoces
que el hambre
es un duende,
roe que roe.
Por eso niña mía,
Dios no lo quiera,
que mi niña preciosa
hambre tuviera.
Por eso, niña mía,
cuando no comes,
tu madre sonriente
dibujos pone.
Tu cara embobadita,
come que come.
Por eso niña mía,
Dios no lo quiera,
que mi niña preciosa
hambre tuviera.
Un día del mes de agosto
nació un niño en mi casa,
era blanco y gordito,
redonda tenía la cara.
Ya tiene cuatro meses,
a mí no se me parece en nada.
Él era blanco y rubio,
yo cara y pelo negro
como una gitana.
Cuando mi madre tenía
que hacer algo en casa
me lo dejaba.
Yo le hacía llorar tanto
porque mucho le besaba y apretaba.
Mi madre le daba el pecho,
¡hay que ver cómo tragaba!,
tan ansioso se ponía
que se atragantaba.
El niño cumplió ocho meses,
¡qué guapo y precioso estaba!
Siempre estaba riendo,
¡qué contento siempre estaba!
Un día se puso triste,
no sabían qué le pasaba.
El médico a mi madre
le dio pocas esperanzas.
Pasaron unos días y el niño
ni reía ni lloraba,
se fue apagando como una pavesa,
ya no respiraba…
Se fue en silencio,
¡qué triste estaba la casa!
Mi madre llora en silencio
porque se fue la alegría de la casa.
Pedro
Salinas
Perdón nos pides, Fernando,
porque quieres ayudarnos.
Las gracias todos te damos
porque quieres enseñarnos.
Nunca conocí a un profesor
que me diera la lección,
que me prestara atención.
Por eso, en esta vida,
debo estar agradecida
que alguien saque de mí
lo que yo nunca sabía:
hacer poesía a mi niña,
eso yo no lo sabía.
Por eso quiero decir:
orgullosas estamos de ti.
Perdón tengo que pedir
por las faltas que hay aquí
que tienes que corregir.
Perdóname por ir así, buscando tan dentro de ti; pero es que lo que
hoy veo no es lo que yo encontré en ti.
¡Qué torpe fui al dejar marchar esos días que tan bien pasamos, aunque no
fuesen muchos! Perdóname por el daño que te pude hacer.
Pero también te digo que hay que bucear en el fondo de esa persona que tanto te
quiso y que tan mal se lo pusiste. Hoy los dos lo estamos pasando mal. No te
digo que me arrepienta de lo que hice, mas siento no poderlo olvidar pues mis
sueños son pesadillas. Te veo todas las noches, no como estás ahora, sino
cuarenta años atrás. Así es como te añoro...
a ti, de ti mismo,
y que a mi amor entonces le conteste
la nueva criatura que tú eras
Rafael
Alberti
Montaña querida
te vengo a cantar
la canción que mi pecho
te va a dedicar
como prenda de amor
a la tierra en que nací.
Quiero que mis sones
puedan traspasar
las montañas más altas
y el inmenso mar,
como prenda de amor
a la tierra en que nací.
Hijos de la montaña,
nobles de Santander,
hermanos montañeses
por siempre hemos de ser.
Yo siempre
estoy pensando en el mar,
porque mi padre,
siendo yo muy pequeño,
me trajo a la ciudad.
Cuando estoy durmiendo
no dejo de soñar
que soy un gran marinero
que no deja de remar.
A mi padre le reprocho
¿por que me tajo acá?
Si yo aquí muriera,
decid que estoy dormido
y que me lleven al mar.
Que me suban a un bardo de guerra
y me nombren marinero,
eso es lo que yo quisiera.
Poned el barco a toda vela
para que se pierda
entre las olas gigantescas
El mar. La mar.
El mar. Sólo la mar.
Las angustias que yo siento
al mar las quiero tirar,
porque yo he fallado en todo,
en todo. No puedo más.
Por muy amarga que fuera,
nunca podría pensar
que en dos verdes primaveras
mi casa tan triste fuera.
No lo puedo soportar.
Al mar voy murmurando;
el mar me está contestando:
"deja el tiempo pasar"
El mar... jamás yo creería
que el mar fuera mi guía.
"Tranquila", dice al pasar
por esas lágrimas mías
rodando por mis mejillas.
El mar me dice "tranquila,
tu vida se va a arreglar".
Gabriel
Celaya
Quisiera encontrar las palabras.
Poesía para
el pobre, poesía necesaria,
como el pan de cada día...
Amo la poesía,
esa poesía que te abre los sentidos,
que te descubre lo que más deseas,
que a veces es buena y a veces no.
Otras veces odio esa poesía
que te dice tantas cosas
que te faltan palabras para expresarte
como lo hace el poeta.
Quisiera que las palabras
me dieran vida,
busco las palabras que tendría que decir
pero no las encuentro.
Me siento perdida.
Quisiera arrancarle a mi poesía
las cosas que más siento.
Pero es como perder el aire que respiro.
Quisiera cantar y cantar,
mas las palabras no me salen.
Se me atragantan
y ni un solo gemido sale de mi boca.
Son gritos en el cielo, y en la tierra
son actos.
Quisiera hacerle una poesía a Safiya, una
señora a la que quieren lapidar por tener una hija fuera del matrimonio.
Decirle bonitas palabras de consuelo...
..."pero no sé."
Si yo fuera poeta, ¿con qué palabras hablaría a esos niños huérfanos
que pasan hambre, y a esos niños que, siendo aún muy niños, mandan a la guerra?
Quisiera decirles palabras de consuelo...
..."pero no sé."
Quisiera escribir una poesía a esos poetas que no escriben a la
libertad, que no sienten la justicia para defender a los obreros y esclavos...
..."pero no sé."
Cómo me gustaría ser poeta para, con palabras emocionadas y bonitas,
decírselo a los cerezos en flor en el Valle del Jerte...
..."pero no sé."
También a los ríos, a los mares, a la tierra, a la lluvia y al sol.
Darles las gracias porque sin ellos no podríamos vivir...
..."pero no sé."
Dedicaría una poesía a los profesores que con su paciencia y voluntad
enseñan a esta juventud un poco loca a ser los hombres del mañana; y darles las
gracias por lo que a mí me toca...
..."pero no sé."
Quiero decirme a mí una poesía por ser mujer y madre; por haber
querido y por seguir queriendo; por haber llorado y por seguir llorando.
Decirme: "adelante, que la vida es bella"...
..."pero no sé."
Luis
Rosales
Nada hay gratuito
Nada hay gratuito,
te lo tienes que ganar;
hasta la sonrisa de un niño,
te las tienes que ingeniar
y hacerle carantoñas
y algunas cositas más.
¿Recuerdas alguna alegría
que no te haya hecho llorar?
Pero el dolor es como un don
que lo tienes que saber llevar.
La esperanza, el amor, el dinero,
todo cuesta recuperar.
Pero eso qué importa
si mañana lo puedes recobrar.
Con un poquito de fe,
sólo tienes que hurgar
en los más recóndito de tu ser
para poderlo encontrar.
Nadie puede evitarlo,
algún día llegará
Es verdad que nadie te regala nada,
que lo tienes que conseguir tú.
Yo también soy como la hormiga
de testaruda, que lleva su carga
cuesta arriba.
Así soy yo;
desde niña me busqué la vida.
Trabajando con penas y alegrías.
Las alegrías a veces dan dolor,
nada dura eternamente.
No lo puedes evitar,
la emoción, el amor, el dinero,
todo lo conseguí
con dolor y esfuerzo.
Todo llega en la vida,
pero también se nos va.
Cuando nos miramos al espejo
y nos vemos maduritas
no nos deprimamos mucho
y seamos optimistas;
que se va la juventud
y vienen las arruguitas.
Dámaso
Alonso
Los pescadores
cuando salen a pescar,
se montan en sus barcas
sin saber si volverán,
pero el trabajo diario
les obliga a ir a pescar.
Cuando la mar está revuelta
se disponen a pescar
y se exponen a morir
y no lo pueden dejar,
para que la familia pueda vivir
y tenga bienestar.
Se disponen a morir
intentando trabajar.
La mar es peligrosa
y la muerte les acecha
y pueden morir de pronto
en un golpe de la mar.
Pero a pesar del peligro
ellos contentos están
y con ánimo y tesón
siguen saliendo a pescar.
Murió sin banderas, ni flores...
He visto el entierro de la Reina Madre de Inglaterra; en su féretro, con banderas, flores blancas, medallas y una corona real. Detrás su familia, todos de gala, de luto riguroso; y también los reyes de Europa, primeros ministros...
Hace muchos años, en mi casa vivía una familia de pescadores. El hijo mayor también iba a la mar. Era alto, fuerte, moreno y muy guapo. A mí me gustaba mucho el chaval. Un día salió a la pesca y no regresó jamás. Una ola le tiró del barco y se hundió en la fosa del mar.
Murió sin banderas, ni flores, ni honores. Murió solo, en la soledad del mar. Su madre se volvió medio loca y todos los días iba al puerto a llorar. Así pasaron los días, los meses... y no le olvidó jamás.
El día que yo me muera,
que mis cenizas volando, volando,
lleguen hasta el mar Cantábrico;
y allí, con el mar tranquilo, ver los barcos pasar.
Que el viento me lleve y me traiga
como la espuma del mar
y yo, junto a mi tierra y mi mar, estaré;
pues donde tú naciste y te criaste
nunca se te puede ni se te debe olvidar.
Marinero que navegas
por esos mares de Dios
buscándote el sustento
como nos manda el Señor,
no te olvides de los tuyos
que esperándote están
para darte un abrazo
de alegría y de paz.
No tardes, marinero,
no tardes en llegar,
que la mar está tranquila,
no se vaya a enfadar;
que se pone muy farruca
y es difícil de aguantar.
Mira que el barco que llevas
no es de mucho fiar.
Vuelve pronto, merinero.
Vuelve pronto a tu hogar,
que tu mujer y tus hijos
esperándote están
para darte un fuerte abrazo
de cariño y amistad.
Pablo
Neruda
Mi fea es hermosa
como una rosa,
que con el viento se deshoja.
Hoja a hoja,
estrella por estrella,
amada mía.
Llegar a la luna
y ver tu soberanía.
Contando con tu cuerpo
fea mía,
te amo como eres,
con la arruga en tu frente.
No miro lo feo
que miro los sentimientos,
por eso abrazo tu cintura
pensando, fea mía
en tus besos,
en tus caricias
y en tu ternura,
fea mía.
Mi fea,
eres fea pero a la vez bella.
Aunque tu boca parece
un buzón de correos
yo te echo de menos.
Tú has consumido mi corazón
de tal modo
que la vida se me va
al ver que tú conmigo no estás,
y que tus dulces besos
a otro puedes dar.
Mi bella, en noches de soledad
me doy grandes paseos por el mar,
donde tú y yo
solíamos pasear,
y no te puedo hallar.
Siento tanta pena
que la vida me da igual.
Si en la otra vida
nos podemos de nuevo abrazar,
porque aquí, mi dulce fea,
sin ti no puedo estar.
Elena, dicen que eres fea, y yo creo que sí; pero tienes unos ojos que
cuando me miras me dicen que me quieres, y me gustan. Que tienes la boca
grande…¡y a mí qué! si tienes unos labios tan bonitos que tengo que besarte.
Dicen que no tienes pecho, pero yo los busco y los encuentro, jóvenes
y turgentes, y eso a mí me gusta.
Me gustas cuando duermes, me gusta tu pelo negro. Me gustas cómo eres,
unas veces triste y otras alegres; dulce y cariñosa, fuerte y celosa cuando
miro a otras mujeres…
Me gustas cuando andas, y mueves las caderas que me levantan el ánimo,
y tengo que abrazarte, y te beso a escondidas como si fueras mi amante.
Y te seguiré queriendo cuando tengas canas en el pelo y arrugas en la
frente; y aunque otros te vean fea para mí siempre serás hermosa.
Pablo Neruda
Mi fea,
el amor contradictorio
pero positivo.
Mi fea,
eres como una castaña
pero asada.
Eres bella
y lo más lindo que conocí.
Tu boca es grande
pero cuando me besas
es como si fuera de piñón.
Mi bella,
son tus besos
frescos como arroyos y manantiales.
¿Dónde están escondidos tus senos?
que no son grandes
pero son para mí
como dos panes redonditos.
Verte dos lunas en el pecho.
Mi fea,
el mar no tiene tus uñas en su tienda,
mas eres bella,
flor a flor,
estrella por estrella,
ola por ola, amor.
He cantado tu cuerpo,
te amo
por tu cintura de oro,
por las arrugas en tu frente,
por tu pelo cayendo mansamente...
Te amo, mi amor;
por clara y por oscura.
Pablo
Neruda
No llores, amiga mía
él es sólo como los demás.
Tú eres casi una niña
y lo podrás olvidar.
Encontrarás muchos otros,
otros que te harán soñar.
Él es sólo el recuerdo,
por eso, no has de llorar.
Dicen que sólo fue el primero
y que nada sucedió.
Piensa que sólo existe el presente
y que el pasado murió.
Puedo escribir los versos más triste esta noche,
y pienso por qué será
que mi alma esta triste y apenada;
la noche oscura está.
Mientras el viento suena
me pregunto dónde estás,
mi amor, que sin ti no puedo estar
y sin ti un amor imposible será.
Cuando el viento suena
miro a las estrellas
y con ellas quiero hablar;
para que el viento se lleve todo mi mal
y poderla besar.
(Octavio
Paz)
Llamar al pan, y que aparezca,
porque llevamos la vida tan cansada,
esta vida no me agrada,
porque vivimos sin vivir,
no sabemos aprovecharla.
Un amigo es un tesoro,
tus hijos una bendición,
los nietos una fortuna
que llena mi corazón.
Pero lo que yo perdí
nadie lo remplazará;
aunque su fruto quedó
y su semilla dejó.
Para mi es lo mejor
que me pudiste dejar:
el pan que contigo compartí,
y el vino que contigo bebí
nadie me los podrá quitar.
Pan y vino compartí,
eso era felicidad.
Dar el pan de cada día,
dar al sudor de beber,
y al cuerpo su descanso.
Quiérete a ti mismo,
echa tus suspiros al aire
sin que las risas se rompan
en la brisa de la tarde.
Beber y ponerse contento,
la vida parece más corta;
bailar, reír y saltar
porque la vida es hermosa.
Llamar al pan y que aparezca,
ojalá fuera así,
llamar al pan y aparecer,
como un hada con su varita mágica.
Así debería ser
si una persona
está triste o desea tener
a ese alguien que la escuche
o la entienda,
poder conversar
lo mismo de lo bueno
que de lo malo;
sacar esa varita mágica
y todo solucionado.
Sería lo correcto,
no se llegaría a la embriaguez
para poder olvidar
esa tan triste vida
que se arrastra
y que, a veces, cuesta tanto.
¿Por qué tenemos que llegar al extremo de sufrir tanto,
cuando vivimos de prestado?
Ahora estás aquí, pero…
¿y mañana?
¿sabes si vas a estar?
Cuando llega un día
y tocas la mano de un desconocido,
y esa mano tiene la firmeza
que no tuvo la mano de un amigo,
sientes rechinar los dientes de impotencia;
sientes el infierno dentro de ti entre cuatro paredes...
Qué no me duela más
el deseo helado,
quemaduras de labios no besados.
Saber repartir el pan con otra gente,
pan que a todos nos sustenta,
por cuya levadura soy un hombre:
hombre entre mis semejantes.
(Ángel
González)
Para que él se llamen Ángel González
y poner sus pies sobre la tierra,
fue necesario que pasara mucho tiempo.
Tuvieron que nacer sus tatarabuelos,
luego sus bisabuelos, después sus abuelos.
Luego sus padres, después él,
que fue un cuerpo nuevo.
Pasaron días largos
y mucho tiempo.
Doloroso para él
pero fue sobreviviendo.
Aferrándose a la vida
él es el resultado
y el fruto de esos muertos.
Un luchador que lucha contra el viento,
que va por caminos buscando
para encontrar el éxito.
Para que yo esté en el mundo
han pasado muchos tiempos,
hombre y mujeres
de más allá del mar
juntaban sus cuerpos.
Y así nacieron
otros cuerpos nuevos.
Muchos soles y lunas han pasado,
alumbrando el cielo y huesos viejos.
Mis padres también
juntaron sus cuerpos
y así nací yo,
con un cuerpo nuevo.
No me gusta la palabra muerte,
ni podridos están los huesos.
Me gusta más la palabra vida,
que es lo que yo quiero:
seguir viviendo
para ver crecer a mis nietos.
(y que me llamen abuela
que esa sí que es una palabra bonita)
Soy una persona mayor
que lucha contra el tiempo;
pero estoy contenta pues de mi
han salido cuerpos nuevos.
Así es que este cuerpo viejo,
aunque sea con achaques
quiere vivir,
quiere seguir viviendo.
Para que yo me llame Amada tuvieron que pasar muchos tiempos, largas
noches, y muchos amaneceres.
Hombres de todos los mundos y meses han tenido que pasar por un
laberinto de familias para que yo sea Amada.
Pero hemos sobrevivido, después de un lento pasado. Ahora reiremos,
pues fueron muchas las lágrimas que atrás dejamos.
Yo no soy más que el resultado, el fruto. lo que queda podrido entre
los restos:
esto que veis aquí,
tan sólo esto:
un se tenaz, que se resiste, que lucha contra el viento, que se
resiste a todo lo que no sea caminos que no llevan a ningún sitio. El éxito de
todos los sufrimientos. La enloquecida fuerza del desaliento
(Mario Benedetti)
No te quedes quieto
al lado del camino.
No congeles tu vida
en un rincón.
¡Sálvate,
ahora o nunca!
Llénate de calma,
no te apartes del mundo.
No te dejes caer en la depresión,
no te duermas en los laureles.
Deja que te hierva la sangre,
sálvate ahora.
Llénate de calma
y sal al mundo.
Pero si no lo haces,
y congelas tu vida,
y me quieres con desgana,
y no disfrutas de la vida…
Entonces, olvídame.
Hola amiga mía, ¿cómo estás?
No me contestes, no hace falta,
ya veo por tu cara que estás mal;
pues no tienes alegría
ni en tus ojos ni en tu boca,
ni en tu alma.
Estás dejando tu vida a trozos
por el camino de la tristeza.
Sal de casa, mujer,
que te dé el aire
y la lluvia en la cara,
y tendrás la sensación
de que estás viva
y sonreirá tu cara.
Abre tu puerta a los amigos,
y tendrás una compañía grata.
Te contarán sus hazañas,
que a veces serán mentira;
pero no importa si a ti te agradan.
Pero si sigues cerrando los ojos
y tus labios se marchitan
y te encierras en tu mundo de tristezas
y no quieres compañía,
entonces, amiga,
no cuentes conmigo
para llorar tus penas,
que esas penas no son mías.
Y si un día me llamas
porque quieres estar viva,
estaré pronto a tu lado
y lloraré de alegría;
pues de alegría también se llora,
querida amiga mía.
Hay que aprovechar
los buenos momentos,
porque los malos
vienen solos. Tenemos
que disfrutar de todo
cuanto nos brinda la naturaleza,
que es mucho y muy bello.
¡Son tan bonitas las flores
que yo tengo en el jardín!
Cuando abro la ventana
y yo huelo su perfume
pienso en mayo y en abril.
Es el mes de las flores,
vuelan las golondrinas
y cantan los ruiseñores.
Los campos están bonitos
con sus divinos colores,
y por eso los humanos
alegran sus corazones.
(Mario Benedetti)
No te quedes inmóvil
al borde del camino.
Camina y camina
buscando algo vivo.
Tu júbilo es algo que palpita,
tu amor algo que me llena;
pero no don desgana
No te llenes de calma,
brilla por tu luminosidad de vida,
no te escondas en un rincón
con tus párpados callados;
eso a mí no me llena.
Pero tu mirada ardiente
eso sí me llena
y me transforma en un ser vivo.
Piensa en lo que te digo,
la vida no es vida
si congelas tu risa,
si quieres con desgana,
si te llenas de calma
con tus labios resecos
y me besas sin ganas.
Eso es un no vivir,
y yo quiero seguir viviendo
con tu sonrisa,
tus besos,
tu amor pleno…
Así quiero seguir contigo.
Un adios corto
Cuando llegas a casa
y te quedas tranquilo,
dormido,
y me dices sin ganas:
si me duermo, me llamas...
yo te dejo tranquilo
y yo me digo:
¡si al menos me hablaras!
Me gustaría mimarte,
yo me muero de ganas.
Muy tranquilo me dices:
no es a ti a quien quiero,
todo en la vida pasa,
en la noche me marcho,
no me llames mañana.
(José
Agustín Goytisolo)
Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido…
Porque la vida es muy corta, hija,
para todos.
Que nadie te corte tus alas,
que seas tú misma,
que hagas lo que te dé la gana
para que seas siempre tú.
Que no te sientas perdida,
que no te sientas desgraciada
nunca en la vida.
Tú eres joven,
también eres bonita,
jamás estarás sola,
tienes una familia.
Entonces siempre acuérdate,
tendrás amigos, tendrás amor;
pero nadie te querrá como yo.
No desperdicies tu vida,
no seas bala perdida,
vales mucho en esta vida.
Piensa también en otras gentes
que te necesitan
como tú las necesitas.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca hagas
nada que no quieras.
Hija mía, cuando te escribo
estas palabras, solamente
pienso en ti.
Una madre siempre espera
de su hija lo mejor;
verla alegre y contenta
llena su corazón.
Tú no puedes volver atrás,
lo pasado, pasado está.
Vive la vida con alegría,
a nadie guardes rencor.
La vida hay que vivirla día a día
y coger de ella lo mejor.
A veces te sentirás desgraciada,
otras te sentirás mejor.
Otras querrás no haber nacido,
pensarás que nada te agrada;
que nada tiene sentido...
Entonces piensa, hija mía,
lo que un día te escribí,
sólo pensando en ti.
La vida hay que vivirla
siempre con dignidad.
Algún día te llegará el amor,
tendrás buenos amigos
que te querrán ayudar.
La vida es bella,
no debes desesperar.
Perdona, hija mía,
podría decirte más
pero no quiero cansarte;
soy tu madre
y debo aconsejarte.
Y siempre acuérdate
de lo que un día te escribí
sólo, vida mía,
pensando en ti.
(José
Agustín Goytisolo
Quisiera ser poeta
para escribir cosas de mi pueblo
y decirle cosas
que yo llevo dentro.
Móstoles, yo recuerdo
cuando los dos éramos pequeños...
Pero... Móstoles de mi vida,
ni tú ni yo somos ya pequeños.
A ti te han hecho grande,
pero yo comprendo
que ha sido para bueno.
Han hecho buenos parques
donde a veces paseo,
y también buenos colegios.
Sobre todo el Pablo Picasso,
donde yo vengo al colegio.
Aprendo a escribir poemas
y también bonitos versos.
Yo te dedico éste
con todo mi conocimiento,
porque te llevo en el alma
y te digo:
Móstoles, cuánto te quiero.
Entre juncos y olivares
hay una fuente que mana
un agua cristalina
para lavarnos la cara.
En el campo con las flores
y el rocío del alba
cantan los pajarillos
con sus plumas plateadas.
Picoteando están
en el tronco de una rama,
esperando que se acerque
su compañera del alma
con una paja en el pico
para hacer el nido en la rama
y poner sus huevecitos
y criarlos en su camada
y que salgan los polluelos
y dar de comer en su cama
Contemplar la palabras del poeta,
bien merece la pena.
Con puño y papel son escritas,
para que nunca se olviden
y se transmitan.
Medirlas,
son para el pequeño y el grande;
para que así no se olviden.
Su cuerpo es como un conjunto de buenas letras,
para que con el tiempo se sigan mirando,
paso a paso;
con los días de nuestra vida,
de la sutil textura emergida.
Así es nuestra vida,
comenzando con nada
y terminando
con una experiencia vivida.
Nuestra historia
son los deseos de nuestro pueblo,
con su voz
y con nuestras palabras reunidas.
Las vamos transmitiendo
a otros dueños.
Si las pudiéramos vivir juntos,
estas palabras
no las podríamos dividir.
Yo abriría el camino
para poderlas seguir
Quisiera decir
muchas cosas
que mi memoria recuerda.
Mis experiencias son muchas;
y las hay malas y buenas.
Recuerdo
la guerra. Fue una cosa mala. No quisiera que mis hijos y nietos vivieran esa
situación trágica. Me viene a la memoria el incendio de Santander. Se quemó todo
el centro.¡Qué desastre, qué llamas! Parecía el infierno... y un viento como un
huracán. Pasamos mucho miedo.
Cuando
éramos pequeños y reñíamos los hermanos, mi madre, que tenía mucho genio, nos
pegaba. Pero se quitaba la zapatilla y así no se hacía daño en la mano. Si
alguno decía que no quería ir al colegio porque le dolía la tripa... ¡sí, si!
Mi madre nos ponía el libro en las manos y ¡ala! ¡al colegio y no llegues
tarde!
Pasé
una juventud bonita, sin sobresaltos. No e dejaban salir de noche. A las diez
en casa, aunque tuvieras novio y te fueras a casar.
En
mi vida he tenido nacimientos, bodas, paro y muertes, pero se sigue viviendo.
Son muchas cosas a la memoria. Son muchos los años vividos...
Como
el poeta dice que nuestras vivencias se las devolvamos al pueblo, yo se las
devuelvo a esta clase, que también son el pueblo, también son para mí, que soy su auténtico
dueño.
(José
Hierro)
Quisiera que tú me entendieras
sin tener que decir nada.
Quisiera que me comprendieras
simplemente con una mirada.
Te diría tantas cosas
que tú no entenderías
sin palabras.
Me preguntas, amigo,
y no encuentro las palabras.
!Quisiera decirte tantas cosas
que siento!...
y no sé cómo expresarlas.
Quisiera llenarte de alegría
sin palabras...
Pero no entenderías nada.
¡Hay tantas cosas en la vida
que no tienen palabras!
El viento, la lluvia, el mar...
que nos hablan sin palabras.
¿Cómo hacerte sentir en tu alma
lo que siento y quiero decirte
sin palabras?
Tenía que ser así
como tú me entendieras,
sin palabras.
(Gloria
Fuertes)
A primeros de un año cualquiera
yo tengo mis amores contados.
Los huesos los tengo gastados,
pero no a la mitad de mi vida;
sino más de los tres cuartos.
Espero en lo que me quede de vida
no sufrir demasiado.
La vida da muchos palos:
unas veces se acerca
y otras te da de plano;
pues así es la vida,
en ella estás jugando.
Las penas me dan tristeza
y lloras cuando te miras al espejo
y ves un rostro marchitado.
Cuando por las noches no duermes
y empiezas a recordar
y dices: hice lo justo con éste,
todo lo que pude con el otro,
y así se pasan las horas,
pensando y pensando.
Estoy deseando levantarme
para venir a clase.
Me distraigo con mis compañeras
y me gusta cuando los profes
están explicando
las matemáticas o los verbos.
Me voy muy contenta a casa
y cuando pongo la radio
y escucho la canción de Eurovisión
me dan ganas de cantar
y mover el esqueleto,
pues nadie me ve si hago el tonto.
Tengo ganas de vivir
y no estar amargada
y prometo no llorar
sin un motivo justificado.
A primeros de enero
de un año cualquiera,
con los huesos gastados
y a mitad de mi vida,
me gustaría tener
ese amor que te llena.
Que cuando te levantes por la mañana te preguntes:
¿qué haremos hoy?
¿iremos al cine, al baile,
a pasear...?
Pero si no es así,
porque no lo es,
¡pues qué no lo sea!
Si no me quiere,
porque no me quiere,
¡pues qué no me quiera!
En la vida no siempre se gana,
y hay que saber perder,
aún con el corazón roto...
¡pues qué así sea!
Me fastidian las penas
porque sé que he perdido...
¡Pues qué así sea!
Año nuevo, vida nueva
(qué tópico más sano)
Mas ¿qué se podría hacer?
¿conformarse...?
Me parece que no,
hay que estar abierta
a otro punto de vista.
A mitad de mi vida
sonrisa y puerta abro,
mas no quisiera acabar
con el corazón destrozado.
Me prometo a mí misma
no ahogarme en mi llanto,
no volver a mi sufrimiento
sin un motivo
justificado.
Año nuevo, vida nueva
(qué tópico más sano)
Lo decimos todos los años,
todo con buena intención.
Todos queremos que sea
mucho mejor.
Todos lo de seamos,
unos lo consiguen
y otros esperan en vano.
Sólo hay que tener valor
y seguir hacia delante,
con la sonrisa en los labios,
qué no falte.
Si frunces el ceño
todo se ve más nublado.
Vive la vida con ilusión
que una luz se ilumina
dentro de mi corazón,
pensando que el año que viene
será mucho mejor.
Año nuevo, vida nueva.
A mitad de mi vida
me siento un poco cansado
de tanto esperar en vano.
Con la sonrisa en los labios
prometo no sufrir
ni llorar
sin un motivo justificado.
Año nuevo, vida nueva.
Nueva vida,
al fin ya lo he logrado;
atrás queda lo pasado.
Días de largo recorrido,
días de insomnio yo he tenido,
pero ya todo ha acabado.
¡Primero yo, y siempre yo!
viviendo con mucha ilusión
y llenarme de alegría
cuando llegue el nuevo día
Nuestras metas,
todas tienen su valor;
son nuestra vida y recompensa
como las he podido vivir yo.
Cada año nuevo
tiene un gran valor
poder ver a los tres hijos
que me ha dado el Señor,
y cómo alanzan sus metas,
cuanto más altas, mejor.
Seguir abrazándolos
es la meta más valiosa que puedo esperar,
con mis huesos cansados
del camino que he andado.
Con mis cuatro amores soy feliz
en esta vida, así te lo puedo decir.
(Gloria
Fuertes)
Vida, yo siempre te diré:
¡Gracias por poder ver
un nuevo amanecer;
por tener
un quehacer;
por un saber escuchar;
por poder ayudar
(nos hace tanto bien)
que si volviera a nacer...
siempre gracias te daré!
Es tan hermoso el amor
si eres correspondido,
que se detuviera el tiempo
cuando me junto contigo.
Si yo estuviera contigo
las veinticuatro horas del día,
sería lo más bonito
que me ha pasado en mi vida.
Cuando estás enamorado
y es un amor verdadero,
nos sentimos tan felices
como si no pasara el tiempo.
Qué grande es el amor
y que dichoso me siento
estando siempre a tu lado
porque te llevo muy dentro.
Te llevo en el corazón
como una espina clavada,
no me la puedo arrancar
porque te llevo en el alma.
Cuando se quiere de verdad
como se debe querer,
tu dolor es mi dolor,
tu cansancio es mío también.
Me siento agotada
de ver tu agotamiento;
si te sientes triste
mi corazón se llena de tristeza.
Yo quiero verte feliz,
quiero que te quieras bien,
quiero que aprendas a vivir,
que no consientas que la vida
te amargue.
Busca un motivo de alegría
para que alegre tu vida,
y no vuelvas a quejarte.
Siembra alegría en tu corazón
y recogerás buena compensación.
Cuando te vas de viaje y detrás dejas a un ser querido, te preguntas
¿le habrá dolido mi ausencia?
y te respondes: pues que le duela.
¿Se cansará por tener que hacerse la comida?
y te respondes: pues para cuando me ha tocado a mí.
¿Te vas a entristecer creyendo que él está triste?
pues que se aguante...
¿Y si te engaña?
pues se lo hará a sí mismo.
Yo quiero que me quieras,
que te lleves bien conmigo,
que no consientas lo inconsentible,
mas si lo consientes...
tú serás el arrepentido.
(Gloria
Fuertes)
Cuando salgo a pasear
y doy vueltas por el campo,
veo flores silvestres
que parecen un encanto;
y dan ganas de cogerlas
y llevarlas en la mano.
Pero me da mucha pena
porque después las tiramos,
y al rato me doy cuenta
¿y por qué la he cortado
si estaba bien nacida
en la tierra que el ser le había dado?
Cuando yo era pequeña
la gente me llamaba “la pobre”;
madre sí tenía,
pero seguí siendo pobre.
Por no tener, no tenía
ni muñecas,
ni tacones...
-Una limosnita para esta pobre infeliz.
-Anda niña, ponte a servir,
que para eso si puedes.
Belleza no tenía,
pero sí era un poco graciosilla.
En mi casa éramos tan pobres
que no había de “ná”.
Iba al campo a trabajar,
mas ni eso me valía de “ná”.
Cuando me hice mayor,
mi historia dio un giro total;
con ahínco pude lograr
lo que ahora tengo:
amor y algo de dinero.
Cuando me ven aquellos
a los que yo antes pedía,
me dan la mano y me invitan,
Pero yo digo:
¡qué hipócritas somos las personas!
A ti, Gloria Fuertes,
te dedico estas palabras.
Tú que fuiste tan pobre
que no tenías ni madre que te quisiera,
que no tenías a nadie.
Sólo a ti quiero rendirte homenaje.
Tú que fuiste tan grande en el tierra,
tan fuerte como tu propio nombre.
A ti que no tuviste belleza,
que no tuviste un hombro donde apoyarte,
que no tuviste un hombre que quisiera amarte,
que quisiera entrelazar sus manos con las tuyas;
que en las largas noches di invierno
pudierais dialogar juntos
con hermosas palabras,
que pudierais miraros a los ojos
con una tierna mirada
y sellarla con un beso.
Tú, Gloria Fuertes,
no sientas tanta amargura.
Tú nos diste muchas alegrías,
a grandes y pequeños,
con tu sabiduría,
con tu inteligencia,
con tu belleza interior...
Nos diste todo lo que llevabas
dentro de tu corazón.
Ahí donde estás
Dios te recompensará,
por tu cariño hacia los demás.
Tendrás todo lo que no pudiste alcanzar.
Tendrás amor y paz.
Esta poesía trata
de una persona tan pobre
que, por no tener,
no tenía ni madre.
Se sentía muy sola,
echaba de menos a un hombre
para poder llorar en sus brazos
y que la comprendiera,
aunque sólo la escuchara,
o que le ofreciera
un poco de amistad.
Otra cosa no esperaba
por ser tan pobre
y no tener la belleza
que tanto deseaba.
Se sentía tan sola
y tan amargada
que detrás de una sombra
viajaba;
era lo que buscaba
ya que el amor y la riqueza
no los encontraba,
y su corazón
apenas le funcionaba.
Esta pobre se quejaba
y tenía razón;
le había faltado su madre
que era todo su cariño y dolor,
y por eso decía
que nada tenía.
No digas quién eres,
que “tanto tienes, tanto vales”
Haz que el sueño
no te lo roben;
que los resplandores del alba
llenen de luces tus amores.
Haz que tu rostro se alegre,
para seguir tu mirada con ternura,
y así gustarle a los hombres
y que con tus labios
puedas decir palabras
a tu corazón enfermo;
y puedas darle
una cucharada de más.
Que no tienes que sufrir
por tu pobreza,
ni fealdad,
ni soledad.
Que lo que valen son los hechos
y sentimientos de verdad.
Nicolás
Guillén
Etapas hay en mi vida,
y no me obligo en pensar
en la satisfacción que en la vida
yo he podido hallar.
Una casa con un bonito jardín,
con sitio para aparcar,
unos hijos que me dan amor
y datos de escolaridad.
Paz y dulzura es mi hogar.
Sin embargo,
cuando mis ojos se paran
el horizonte a mirar,
pienso:
Cuántos años de mi infancia
tan tristes de recordar,
sin tiempo para leer,
sin tiempo para sumar,
sin tener unas caricias,
y sin poder encontrar
una mirada a tiempo
que te dé la tranquilidad
que en la infancia has de tener
para reír y jugar...
y cuando iba a dormir
sólo un beso,
no pedía más;
pensando a cada momento
si algún día yo tendría
muñecas para jugar.
Yo, mujer sin nada ayer,
hoy, que lo tengo casi todo,
digo ¿cómo ha podido ser?
Quisiera andar por España,
ir de ciudad en ciudad
y mirar lo que antes no pude ver.
Yo, una mujer corriente del pueblo,
cuando hablo con algún señor
me gusta que me hablen en castellano
que es la lengua que hablo yo.
No me gustan las injusticias para nadie,
por tener otras ideas
o ser de otro color.
El mundo tiene que ser sin fronteras
y la vida sería mejor.
En lo terrenal, lo tengo todo:
el sol, la lluvia y el mar,
que es mío y vuestro;
eso no nos lo pueden quitar.
En lo material,
no me puedo quejar;
y en lo humano,
tengo el cariño de mi familia y amigos,
pero me falta lo principal.
Estoy aprendiendo a escribir,
a contar,
a pensar y a reír,
pero no quiero trabajar.
Ya tengo lo que tengo,
me tengo que conformar.
El poeta nos recuerda nuestra historia. Desde 1.940 a estas fechas ha
cambiado todo mucho.
Un ejemplo, yo en esa época tenía siete años. Entonces no comíamos
carne, pescado, lentejas, judías, chorizo, tocino o queso. Tampoco teníamos
varios vestidos, sólo uno que había que lavarlo por la noche para ponerlo al
día siguiente por la mañana.
Ahora todo es diferente. Tenemos casi de todo: televisión, radio,
lavadora, frigorífico, agua fría, agua caliente, etc. Hoy somos libres como
pájaros y hacemos todo lo que queremos.
¿Tengo tantas cosa buenas
que nunca creí poder tener!
Tengo una familia
a la que amo más que a mí misma.
Tengo muchas amigas
con las que puedo dialogar,
y tomarme una copa
si la hay que tomar.
Tengo muchas ganas de vivir
y seguir luchando por aquello
que deseo y quiero.
Sé leer y escribir,
sé pensar y pienso lo que escribo,
y puedo escribir todo lo que quiera,
cuando quiera
y como quiera.
Tengo lo que tenía que tener,
¡qué más puedo pedir?
Ya ha finalizado el curso,
¡con lo que hemos avanzado!
sólo me queda pensar
¿cómo hay gente que se planta
sin ni siquiera acabar?
Tertulias hemos tenido,
así, conociéndonos más.
El curso nos ha enseñado
a sabernos valorar,
a escribir lo que pensamos,
a un saber escuchar,
a respetar al de al lado,
a sabernos comportar...
Cuando hemos conseguido
que se nos sepa escuchar
y pienso ¡qué trabajo más bonito
es el saber enseñar!
grandes alumnos consigues
si hay un buen tutor detrás