Se trata de una de las rutas más bellas que rodean los
Picos
de Europa. Sigue una parte del trazado que los romanos construyeron
en su asedio a los cántabros en el Monte Vindio. Más tarde
constituyó la ruta de comunicación entre Sajambre y Amieva
durante siglos. En el siglo XVII, Pedro Díez, natural de Oseja y
que llegó al cargo de Arcediano de Villaviciosa, pagó el
acondicionamiento y mantenimiento de la senda, e incluso dejó a
su muerte fondos para seguir con dicha obra, que era de vital importancia
para estas dos zonas limítrofes entre Asturias y León, hasta
la construcción de la actual carretera de los Beyos que se terminó
a principios de este siglo.
La senda completa comienza en el puerto del Pontón y termina
en la desemocadura del río Dobra en el Sella, pero sólo vamos
a reseñar la que popularmente se conoce como Senda del Arcediano,
entre Soto de Sajambre (León) y Amieva (Asturias).
El recorrido es ideal para hacerlo dejando un coche en la partida y
otro en la llegada, o para hacerla en excursión organizada con un
autocar que nos deje en Soto de Sajambre y nos recoja en Amieva. Hay que
tener cuidado en este último caso, pues sólo pueden subir
hasta Soto y Amieva autocares de como máximo 44 plazas. Si utilizamos
autocares mayoes nos tocará hace el recorrido de Oseja de Sajambre
a Soto andando (por el camino antiguo, no por la carretera, en unos 4 km
a través de un precioso bosque) y de Amieva a la carretera general
también a pié.


Guias e información Bibliográfica:
- Las montañas de León. Ramón Lozano y Santiago
Morán
Ed. Everest
- Guía del Alto Sella. Ponga, Amieva y Sajambre
Angel Mato y José Arias. Ed.Trea
OTRAS ACTIVIDADES EN VEGABAÑO:
La Cotorra del Escobaño (1514m): Se trata
de una breve y preciosa ascensión que nos llevará apenas
media hora por el avesedo del jayedo de Vegabaño.
En la vega tomamos un sendero que parte justo en la entrada mismo de
la misma a mano izquierda, pasando al lado de la cabaña del siempre
recordado Valentín Díaz Caneja. El
camino sigue casi horizontal en dirección a las caídas de
Peña Beza, en dirección al puerto de La Barcinera. Al poco
de comenzar, donde mejor nos deje la ladre de la derecha, nos tiramos monte
arriba en dirección noreste. Si lo intuimos bien veremos enseguida
restos de sendero. Entre las jayas barbadas de líquenes iremos viendo
a nuestra derecha la vega de Avaño. Al final saldremos del bosque
en una zona de bloques de piedras y llegaremos a la cima de La Cotorra,
modesta cima en altitud, enpequeñecida por las alturas del Cornión
a un lado y de la Peña Beza y el Canto Cabroneru por el otro, pero
la vista sobre las altas cumbres citadas, sobre Vegabaño abajo,
Carombo y el Dobra, y hasta las crestas de la Cordillera Cantábrica
extendiéndose a lo lejos desde Peña Ten y Pileñes,
Mampodre,
hasta la Peña Ubiña al
fondo.
El descenso lo realizamos por el mismo camino, y en una hora aproximadamente
habremos hecho la subida y bajada.
Pico Jario (1913 m): Se levanta al sur de la pradería
de Vegabaño, sobre el bosque, y se trata de una ascensión
clásica de acercamiento a la zona, por la variedad y bondad de sus
paisajes, que se puede realizar con pequeño esfuerzo.
Cruzamos el ríoTruégano por la derecha del refugio y
seguimos una pista horizontal que atraviesa la ladera unos 100 metros por
encima. La seguimos durante un trecho hasta tomar un sendero que va ascendiendo
por el jayedo muy cerca del río, que nos puede servir de referencia.
Saldremos del bosque y veremos ya cercana la cumbre del Jario. Seguimos
una ladera con rocas y árboles aislados, y en la que encontraremos,
a poco que busquemos, preciosos cristales de cuarzo transparente. Salimos
a la collada este del Jario, y ya por la cresta, dando vista a la poza
del Sella y Oseja, llegaremos a lo más alto en apenas hora y cuarto.
La vista es impresionante De frente, las cumbres del Cornión con
la Torre Santa como guía. A un lado el macizo Central de los Picos
de Europa con el Friero y Llambrión, y al otro Peña Beza.
Abajo Vegabaño y Carombo y el Dobra, con la línea del mar
intuyéndose a lo lejos. Detrás, el valle del Sella y los
pueblos de Sajambre, y las cumbres de la Cordillera Cantábrica.
El descenso lo podemos hacer por el mismo lugar de la subida en poco
más de media hora, o si queremos alargar la excursión, cruzar
por las colladinas de Samaya a la Pica Samaya (1860 m), y de ella bajar
al puerto de Dobres y collado Escobaloso y bajar a Vegabaño por
el itinerario citado en la excursión principal. En este caso tardaremos
unas 2 horas en llegar a Vegabaño. desde Jario.
| Valentín Díaz-Caneja: Entrañable
persona. Natural de Soto de Sajambre, nunca salió del valle excepto
para morir en León tras de una cruel enfermedad.
Valentín acompañó a más de una generación de montañeros en el hurgar por las entrañas de la Peña Santa, |
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cumbre que no consiguió más que en 1980 en compañía de Isidoro Rodríguez, Adelo Campos, Fidel de Godos, Luis Suárez y Teresa Marchán, en lo que para él supuso el cúmulo de su vida, como bien decía a todo el mundo. Su perro Montes, aficionado como él a las alturas, trepó tras de ellos bordeando la canal estrecha por algún punto y llegando a la cresta cimera, donde tuvo que ser rescatado enriscado casi en la cumbre. |

El Roblón de Cuesta fría:
Colado entre las jayas del bosque de Salambre, este longevo ejemplar
de roble sitúa sus ya envejecidos años en la Cuesta fría,
en el camino de Vegabaño a la Horcada del Frade, ya en el Parque
Nacional de la Montaña de Covadonga (ya no sabemos si decir en el
Parque Nacional de los Picos de Europa), ya en términos de Valdeón,
a una altura de 1400 metros.
Se trata de un híbrido de Quercus petraea x robur
y alcanza una altura de 18 metros, con un perímetro de cepa de 8.10
metros.
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La historia de este roble sería como la del bosque que le cobija. Al parecer, las hayas penetraron en en la Península Ibérica por las zonas bajas del país vasco, ocupando el piso colino con celeridad y desplazándose rápidamente hacia el este hace unos 2000 o 2500 metros. En este desplazamiento convivirían también con los robles, que comparten la misma afición por el clima, y al final, las tenaces hayas fueron copando el terreno pues con la densa sombra que imprimen al terreno cortaron el crecimiento a los robles que necesitan luz, desplazándolos a los límites superior e inferior de la zona de dominancia y a algunos espacios reducidos donde se conservan casi por casualidad. |
Guias e información Bibliográfica:
- Las montañas de León. Ramón Lozano y Santiago
Morán
Ed. Everest
- Cordillera Cantábrica. Escaladas selectas.
M.A. Adrados.
Ed. del autor
- Picos de Europa. Ascensiones y travesías de dificultad moderada.
M.A. Adrados.
Ed. del autor
- En torno a la Peña Santa. Guillermo Mañana. Ed.
- Historia del Montañismo leonés. Cristino
Torío. Revista Torre Santa. Federación Castellano
Leonesa de Montañismo.
- Valdeón y Sajambre. Justiniano Rodríguez Fernández.
Ed. Institución Fray Bernardino de
Sahagún. León
LAGO DE LA ERCINA – VEGA DE ARIO - JULTAYU
Este itinerario parte del Lago Ercina, desde donde tenemos una de las
mejores vistas del Macizo del Cornión u Occidenzal, Parque Nacional
en su totalidad.
Hasta la Vega de Ario, caminaremos por sendas bien marcadas invirtiendo
unas dos horas y media, salvando un desnivel de 600 m.
La VEGA de ARIO es una de las zonas más atractivas del Parque
Nacional de Picos de Europa, dado que es base para actividades de
montaña y espeleología así como zona de paso hacia
Cain y Cabrales. A ella se accede por un camino desde el Lago de la Ercina.
El camino no presenta ninguna dificultad, a pesar de que en algunos tramos
se hace bastante pendiente. Discurre casi continuamente en dirección
E-SE hasta el Jito (1.660 m) que puede considerarse la entrada de la Vega,
donde toma dirección ENE. En la misma Vega se halla el refugio del
Marqués de Villaviciosa a 1.610 m de altitud y muy cerca la Fuente
de las Arredondas. Desde Ario se obtiene una magnífica vista del
macizo central delos Picos de Europa.
En el camino vamos a poder apreciar el paisaje característico
del Parque: dominio del pastizal en los primeros tramos de ascensión
(Ercina, Riega el Brazu, Vega el Paré, Las Bobias, y algunas manchas
boscosas de mayor o menor extensión (Jaedu del Osu por ejemplo).
Esta mancha boscosa situada en las inmediaciones de la Majada de Las Bobias,
delimita la transición hacia el roquedo, que predominará
en los tramos altos, que en la misma Vega de Ario es nuevamente desplazado
por la pradera subalpina.
Este itinerario es un ejemplo bastante representativo del aspecto general
del Parque Nacional de los Picos de Europa: sucesión de vegas, depresiones,
jous y grandes desniveles que son la consecuencia lógica de una
intensa actividad glaciar durante los últimos períodos del
cuaternario.
ITINERARIO
El camino de Ario parte del Campo de la Tiese, en el lago de la Ercina,
a 1108 m. De altitud. Este lago se formó durante el último
período glaciar sobre antiguas dolinas. Su edad es de unos 15.000
años y forma parte de un gran conjunto glaciar junto al lago Enol
y una serie de depósitos morrénicos bien conservados. Avanzamos
entre unas cabañas que conforman la vega de la Ercina, para tomar
enseguida la senda que asciende bordeando un arroyo, la Riega del Brazu,
y poco a poco se va encajonando en la Canal de la Cuenye, que abre en una
colladina que nos pone en la Vega la Paré. En esta zona empiezan
a aparecer las primeras manchas boscosas de hayas (Fagus sylvatica).
El hayedo es un bosque mixto caducifolio, siendo el más representativo
de toda esta zona. Además del haya aparecen acebos (Ilex aquifolium),
los avellanos (Corylus avellana), serbales (Sorbus aucuparia), algunos
robles... El bosque cobija a gran número de aves y de mamíferos,
difíciles de ver cuando caminamos en grupo.
Las Vegas y Majadas por las que vamos atravesando son zonas de asentamiento
estival de los pastores de la zona. Suelen aparecer 6 u 8 cabañas
asociadas, construidas de piedra. Son de enorme importancia para la economía
del entorno, explotándose por el método de rotación
de pastos. El tiempo de estancia en las cabañas se utiliza, además,
para la elaboración de queso. En las vegas pastan vacas casinas
y pardo alpina junto a ovejas y cabras.
En las praderías florecen a partir de marzo-abril hasta 3 especies
de narcisos, dientes de perro (Erythronium dens-canis), anémonas
de los bosques (Anemona nemorosa), gencianas (Gentiana verna
y Gentiana angustifolia sbsp occidentalis) y ya más avanzada
la estación clavelinas, té de roca (Sideritis hissopifolia),
violetas, ranúnculos... Salpicando la senda constantemente encontraremos
el Tojo o Cotoya (Ulex gallii), arbusto espinoso de llamativa flor
amarilla, que se entremezcla en muchos sitios con los brezos, de floración
más tardía. Muy llamativos en verano son los cardos azules
(Eringium bourgatii) que salpican la pradera.
Toda esta zona muy extensa y con buen número de cabañas
se llama Las Bobias. Seguimos por el camino marcado ahora entre piedras,
dejando otro a la izquierda que lleva a la majada de la Redondiella. El
camino se mantiene casi sin ascender hasta llegar a una arroyo, que cruzaremos.
Podemos ir viendo distintas especies de lagartijas, como la de turbera
(Lacerta vivipara), de cabeza pequeña y patas cortas, de
color pardo oscuro, o la Lagartija Serrana (Lacerta monticola),
de vientre verdoso y los jóvenes con la cola azul.
Pueden ir apareciendo las ruidosas Chovas, tanto la Piquirroja (Pyrrhocorax
pyrrhocorax) como la Piquigualda (Pyrrhocorax graculus), córvidos
muy abundantes en estas zonas altas.
Entre las rocas podemos ver algunos Tejos (Taxus baccata), árboles
de tono muy oscuro, árbol mágico para los antiguos cántabros
y astures, y Mostajos (Sorbus aria), serbal de hojas ovaladas y
blanquecinas en el envés.
Llegamos así al Jou Llaguiellu, donde podemos observar diferentes
anfibios, como la Salamandra común (Salamandra salamandra),
la Rana Bermeja (Rana temporaria), el Sapo Común (Bufo
bufo)y el Sapo Partero (Alytes obstetricans).
| Tras cruzar el riachuelo, el camino se hace más empinado. Hay
que remontar la cuesta de Las Reblagas, zigzagueando para hacer más
fácil la ascensión. Arriba el camino se allana en Las Campizas,
y luego encajonado entre dos lomas por Las Abedulas, discurriendo luego
por una zona en la que se empiezan a apreciar los jous y las pedreras.
La roca es la llamada en general Caliza de Montaña, depositada en el fondo de un mar durante el período Carbonífero del Paleozoico, sufriendo luego los efectos de la Orogenia Hercínica durante el Carbonífero superior y la Orogenia Alpina durante el terciario, que la plegó y rompió en grandes bloques. El efecto del hielo y el agua durante los períodos glaciares e interglaciares dieron lugar al paisaje que ahora vemos. Desde Las Abedulas ascendemos al Collado del Jito (1650 m.), donde se obtiene una magnífica panorámica tanto del Macizo del Cornión en que nos encontramos, como del de los Urrieles que se extiende al otro lado del Cares. |
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En unos 15 minutos más llegaremos a la Vega de Ario, donde se
asienta un refugio de montaña.
En la Vega merece la pena que nos acerquemos a los derrumbes que caen hacia el rio Cares, y, si las fuerzas nos lo permiten, culminar la ruta ascendiendo al Pico Jultayu (1935 m), fácil ascensión que realizamos por su cara N-NO en algo menos de 1 hora desde la Vega. La vista desde la cima es impresionante, sobre el macizo del Llambrión y la Torre de Cerredo que tenemos enfrente, y sobre el pueblo de Cain que tenemos debajo como en un balcón, 1400 metros por debajo de nosotros. |
Vamos a recorrer, de una forma relativamente suave, el macizo central de los Picos de Europa, en un recorrido de cuatro días, tomando como punto de partida y de llegada el valle leonés de Valdeón.
Día 1: La Senda del Cares.
Partimos de la capital del valle de Valdeón, Posada, por un
camino que, cruzando el río Cares, discurre paralelo a la carretera
que va a Cain, el camino del Bustio.
| Este camino nos permite ir disfrutando de las hermosas vistas del macizo del Friero, sin el agobio de la carretera asfaltada y llena de coches. El camino termina en el Mirador del Tombo, donde haremos una buena parada para disfrutar del paisaje. Habremos dejado a la derecha el pueblo de Cordiñanes, donde terminaremos dentro de cuatro días. Seguiremos un tarmo por la carretera, dejando a nuestra derecha el acceso a un pequeño cementerio medieval descubierto al realizarse las obras de la central eléctrica de Cordiñanes. Un poco más adelante encontraremos la desviación (no señalada) hacia la ermita de Corona. Aquí tenemos que optar por seguir por la carretera y ver el chorco de los lobos, trampa secular para la caza de este temido depredador hoy prácticamente extinguido del valle, o dejar la carretera y dirigirnos por un camino que sale a la derecha hasta la ermita de Corona, lugar mítico donde se dice que coronaron a Pelayo tras la batalla de Covadonga. |
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Sigue el paseo al lado del Cares hasta La Peguera, donde tenemos que
tomar la carretera asfaltada hasta llegar a Cain.
Cain, nombre mítico entre los degustadores de los Picos de Europa, donde se dice que sus hombres no mueren, se despeñan, que ha dado nombres entrañables para la historia de nuestros Picos, como Gregorio Pérez "El Cainejo", primero en subir al Picu Urriellu, Bonifacio Sadia "El demonio de la peña"... Ya no es Cain lo que era, para gracia de sus vecinos y para desgracia de alguno de nosotros que lo conocimos de otra manera. Sigue la senda por su parte más espectacular, por el camino que va paralelo al canal de la Eléctrica de Viesgo, primero enterrado entre túneles y ganando luego altura sobre el Cares, dejando a la derecha algunas canales, como la de Dobresengos que baja directa de la Torre de Cerredo. |
La senda se va haciendo cada vez más aérea sobre el río. Pasamos una portillera que nos marca el límite de León con Asturias y entramos en el término de Cabrales. |
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| Dejando Culiembro a nuestra izquierda, el camino sube un fuerte repecho
al final, o, si somos más atrevidos, justo donde empieza la subida
nos tiramos hacia el río por un sendero poco marcado pero no difícil.
Al llegar al río seguimos por su orilla (ojo a las piedras de los
de arriba) hasta Puente Poncebos, donde nos podemos obsequiar con una cerveza
y mucha algarabía (la soledad del monte).
Mejor huímos y tras pasar el puente de la Jaya (dicen que es romano), nos metemos en la canal del Tejo, que nos llevará en algo menos de 1 hora a Bulnes, siguiendo el camino que dicen los eruditos, siguieron los moros en su huida de Pelayo tras la batalla de Covadonga. En Bulnes damos por concluida la jornada y pernoctaremos en el albergue. Albergue de Bulnes: |
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2ª jornada: Bulnes - Vega Urriello
Una vez repuestas las fuerzas, iniciaremos una dura jornada que nos
llevará a la base del Pico Urriello.
| Tenemos dos opciones. La más corta pero más empinada
y difícil la tomamos en el mismo albergue, por el lado derecho del
valle según subimos, siguiendo primero la canal de Balcosín
y luego girando a la derecha para ganar la canal de Camburero, siguiendo
arriba hasta ganar la Vega Urriello.
La otra opción es más cómoda. En Bulnes cruzaremos el río y seguiremos a su lado casi hasta arriba de la canal, hasta llegar al Collado Pandébano. Allí nos unimos a la senda que viene desde las vegas de Sotres y seguimos el camino bien marcado (demasiado) que pasa por la majada de la Terenosa, por el Collado Vallejo (ojo al viento, que allí se llevo a nuestro amigo Chemilio) tenemos un pequeño descenso y ya todo para arriba hasta llegar a la vega Urriello, bajo la impresionante cara oeste del Picu. |
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| Habremos tardado unas 4 horas desde Bulnes.
Si nos quedan ganas, podemos darnos un paseo bordeando el Naranjo hasta el Jou tras el Picu, o ascender hasta la Corona del Raso para tener una impresionante vista de la cara oeste del Picu. Una noche en el refugio, atendidos por Tomás nos dejará como nuevos. Refugio de la Vega Urriello:Información y reservas en los teléfonos
98 594 50 24 (Casa Cipriano en Sotres)
|
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3ª jornada: Vega Urriello - Collado Jermoso
Se trata del recorrido más duro de los cuatro días. Salimos
del refugio en dirección contraria a la que ayer trajimos, ascendiendo
primero un tramo para luego bajar al Jou sin tierri y luego cruzar el jou
de los boches, donde tendremos enfrente una pared impracticable a simple
vista. Una visión más detenida nos hará reconocer
un sendero poco marcado que zigzaguea hacia arriba (hay marcas), hasta
llegar a una zona más vertical donde un cable facilita las maniobras.
En todo este tramo hay que tener mucho cuidado con las piedras que podemos
tirar y que otros por encima nos pueden tirar a nosotros. Llegaremos así
a los Horcados Rojos, collado que separa (o une) Asturias de Cantabria.
Al fondo veremos la Cabaña Verónica y, detrás, los
Tiros de Casares, marcado collado a donde debemos dirigirnos. Tras pasar
por la Cabaña Verónica, reino de Mariano y cia, bordearemos
por la derecha, casi en dirección al Tesorero, para no bajar a los
joyos engros. Jitos y pintura nos pondrán en el buen camino y al
final daremos con los Tiros de Casares, frontera entre Cantabria y León.
Descendemos al otro lado en dirección a la Vega de Liordes, hasta
dar con el camino que viene de dicha vega en dirección al Collado
Jermoso. Giramos a la derecha siguiendo el camino, y tras vencer las temidas
colladinas (nunca se acaban) tendremos una de las más alucinantes
vistas de los Picos de Europa, con el refugio del Collado en primer término,
el valle de Valdeón abajo y la Torre Santa enfrente. Breve bajada
al refugio, donde Adolfo y Ruth nos recibirán con los brazos abiertos.
Unas 6 horas nos habrá llevado el camino.
Al atardecer no olvidéis subir al Collado para observar una
de las puestas de sol que no olvidréis en vuestras vidas. Será
un espectáculo que os hará volver.
Refugio de Collado Jermoso: Información y reservas Tfono.: 689
537 970
4ª jornada: Collado Jermoso - Cordiñanes
- Posada de Valdeón
Iniciaremos el descenso en la fuente, al lado del refugio, por un sendero
al principio impresionante, pero que poco a poco va mejorando. Seguimos
la canal del Argayo Congosto hasta un punto señalado en que debemos
bordear hacia la derecha. Ojo con no perder esta desviación, porque
la bajada por el Congosto resulta impracticable. Seguimos bajando suavemente
y bordeando hacia la derecha, hasta que nos metemos en un pedrero que nos
llevará a una profunda canal, la canal honda, que nos dejará
en la vega de la Sotín. Seguimos bajando, cruzamos el hayedo de
la Sotín y nos metemos en una zona de camino espectacular, con vista
a Corona. Superamos el paso de Alfredo y nos colocamos a la altura de la
Pica Mª del Carmen, donde ya damos vista a Cordiñanes. El sendero
se pega a la roca en un aéreo trazado que nos deja en el pueblo.
Un paseo por la carretera nos dejará en Posada, donde habíamos
dejado el coche hace cuatro días. Habremos tardado unas tres horas
en el descenso.
| Las puestas de sol con el astro rey desapareciendo tras la Torre Santa son alguno de los mejores espectáculos naturales que podamos observar, y quien haya sido testigo de ellas, conservará con el lugar una dependencia que le hará regresar periódicamente en un peregrinaje particular que los soñadores de las alturas mantenemos con estos lugares que despiertan devoción y cariño. Al estar fuera de los circuitos montañeros clásicos de los Picos de Europa hace que sea relativamente poco frecuentado,afortunadamente , donde con un poco de suerte nuestra única compañía será el viento. | ![]() |
La ruta que os propongo para este mes es uno de los accesos al Collado Jermoso, quizás el más bello, desde las aguas chispeantes del Cares en Cordiñanes hasta las albas calizas de la base del Llambrión, subiendo por la Rienda, el paso de Alfredo, el hayedo de La Sotín, el collado solano y las traviesas del Congosto.
DESDE CORDIÑANES POR LA SOTIN (1) : 4h.
| En el pueblo valdeón de Cordiñanes comienza la andadura
por un camino que sale por encima del mismo, ascendiendo hacia los contrafuertes
de la Torre del Friero. El camino sigue una zona aérea, dejando
a un lado la Pica Mª del Carmen, denominándose a esta zona
La Rienda. Una vez superada este repecho, a veces tallado en la roca, se
entra en un precioso hayedo, en el cual veremos hayas centenarias que tapan
el sol a unos pocos robles, serbales y avellanos. Tras el hayedo se accede
a la Vega de la Sotín (1), verde praderío bajo la canal N.
del Friero.
De la Vega tenemos dos opciones para ganar las alturas del Collado Jermoso. Podemos entrar a la izquierda en una estrechísima canal, la Canal Honda, por la cual se asciende con penosidad por pedreros hasta que se abre, donde debemos tender a la derecha, sin subir de frente, hasta salir a la canal que baja de la fuente del refugio, llamada Argayo Congosto, por la que se sale al Collado Jermoso. Mejor opción es dejar la canal a nuestra derecha, ascendiendo los zig-zag de un marcado camino que gana el Collado Solano, desde el que se atraviesa hacia la derecha por las denominadas traviesas del Congosto, hasta topar con el camino anterior y por los derrumbes de la fuente (argayo Congosto) acceder al Collado Jermoso. En total habremos tardado unas 4 horas de camino más las paradas que hayamos querido disfrutar. |
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EL REFUGIO DIEGO MELLA
Situado a 2065 m., este refugio es el más guapo y auténtico
de los Picos de Europa, por su estructura, situación y ambiente.
Colgado sobre la canal de La Sotín, enfrentado a la cara norte de
la Torre del Friero, bajo la imponente fisura del diedro sur de la Torre
Peñalba y arropado por la muralla del Llambrión, es un balcón
privilegiado sobre el valle de Valdeón.
El emplazamiento del refugio fue idea de Diego Mella Alfageme, primer
presidente de la Federación Leonesa de Montañismo, quien
ya visitó el lugar en 1930 camino del Llambrión.
Desde 1933, Julián Delgado Ubeda, arquitecto y presidente de
la Unión de Sociedades Españolas de Alpinismo, embrión
de la futura FEM, se pone a trabajar en el proyecto. El refugio se comienza
a construir en 1936. La guerra civil española trunca todos los proyectos
y las obras no se reanudan hasta 1940, siendo Francisco Casado, de Santa
Marina de Valdeón, el contratista, Liborio Liébana, de Pedrosa,
el carpintero, y Daniel Abascal, de Posada de Valdeón, el encargado
de transporte. La piedra utilizada es de los alrededores del refugio, trabajando
en labrarla Cecilio, de Soto de Valdeón, y Amadeo González.
Para el piso del refugio y la terraza se emplean los raíles de las
minas, ya abandonadas por entónces, de la Vega de Liordes. Se suben
desde el valle 11000 kg de cemento, 1500 kg de yeso, 4000 kg de pizarra,
1500 ladrillos, otros materiales de pintura y ferretería, y 19 vigas
de madera, alguna de gran tamaño. Todos los materiales fueron penosamente
subidos a hombros de las mujeres y hombres del valle, quienes cobraban
1 real por kg de carga. Se inaugura el 22 de Agosto de 1942. Se concede
el servicio de guardería al que había sido contratista en
la construcción del refugio, Francisco Casado "Quico", de Santa
Marina de Valdeón, quien se ocupó del mismo hasta 1984. Le
sustituye un entrañable guarda, Guillermo Roldán, quie estando
permanentemente en el refugio da un carácter más acogedor
al mismo. A "Guille" le sustituye Ramiro Soto y los hermanos Luis y Miguel
Casal Couce, que mueren en accidente de tráfico en abril de 1990
viniendo del Collado Jermoso. Actualmente está administrado por
Adolfo Cuétara Yañez con la ayuda inestimable de Ruth, quienes
han elaborado un minucioso proyecto para la restauración y mejoramiento
del refugio, incluida la traida del agua desde la cercana fuente. Se ha
habilitado el piso superior del refugio para aumentar la capacidad del
mismo a 27 plazas. Funciona en él una emisora de radio, instalada
allí por protección civil. Está abierto todo el año
y guardado desde principios de mayo hasta finales de octubre.
La Federación Leonesa de Montañismo puso al refugio el
nombre de su impulsor Diego Mella.
Información y reservas: Teléfono 616 90 43 53
OTRAS RUTAS DE ACCESO:
DESDE EL PUERTO DE PANDETRAVE POR EL CABEN DE REMOÑA: 2h. 45min.
En el mismo alto del puerto sale una pista en no muy buen estado pero
que nos permite llegar con el coche al Alto de Valdeón, una vez
dejada a mano derecha la desviación que va a Fuente Dé.
En el collado sale una estrecha senda marcada con pintura amarilla
que sube muy rápidamente por el Sedo de Pedejo (2) hasta salir a
la Vega de Liordes. Al llegar a la vega no bajar a la misma y seguir la
senda que la bordea por la izquierda (marcas amarillas) hasta tomar un
escalón ascendente que por encima del Llagu bajero y por debajo
del Llagu cimero gana las tres colladinas que dan vista al refugio.
DESDE FUENTE DE POR LA COLLADINA DE LAS NIEVES: 3h.
Desde la estación superior del teleférico hay una forma
poco costosa de ganar el Collado Jermoso. A la altura de los Llagos de
Lloroza dejar el camino que va a la Vueltona y seguir hacia la Colladina
de las Nieves, por debajo de la Torre de la Padierna (3), desde la que
casi en horizontal se cruza a enlazar el camino anterior a la altura de
las colladinas.
Una opción más costosa es comenzar en la estación
inferior del teleférico por la estrecha canal que baja entre las
Torres de la Padierna (3) y de Remoña, por el camino conocido como
los Tornos de Liordes, a ganar la vega del mismo nombre y seguir el camino
ya descrito.
DESDE CABAÑA VERONICA POR LOS TIROS DE CASARES: (2h.)
Una buena opción si se viene de la Vega Urriello es seguir desde
la Cabaña Verónica el camino que bordea los Hoyos Engros
hasta los Tiros de Casares (no hay senda pero está señalado
con jitos). Desde los Tiros baja una senda a empalmar con el camino de
las colladinas. Una opción más dificultosa es en los Hoyos
Sengros seguir a la Collada Blanca y por el Hoyo Trasllambrión ganar
el Tiro Callejo, por el que se baja directamente al refugio. Esta opción
es incómoda y algo dificil con mochilas voluminosas.
Los Picos de Europa, legendarios, los de las cumbres, valles, ríos y bosques, los de las nieves, perfumes, colores y nieblas, los de los silencios y el viento y los de las gentes que desde siempre se han amparado al abrigo de estas crestas de luz. Desde los pueblos cántabros a los que hoy recorremos sus sendas y sus cimas, pasando por los navegantes de hace siglos para quienes representaban un faro en tierra, los Picos de Europa se manifiestan como uno de los paisajes clave de la Naturaleza, como patrimonio de belleza y plenitud que a toda costa hemos de preservar. Nadie somos sus propietarios, ni los que habitan sus laderas y viven a su amparo, ni los políticos que dicen querer conservarlos ni los que disfrutamos sus encantos. No olvidemos que la naturaleza no es un legado de nuestros antepasados sino un préstamo de nuestros hijos.
NOTAS:
1.- En los mapas clásicos de los Picos de Europa se observan
una serie de errores de toponimia, debidos en muchos casos a que los autores
van copiando los nombres de sus antecesores. Hemos tomado los datos de
Santiago Morán Garrido, un leonés que ha dedicado los últimos
años a recorrer, conocer y redescubrir los Picos de Europa y que
se ha preocupado especialmente por la toponimia de los mismos. Las notas
que vienen a continuación se refieren a datos del mismo autor.
La canal y la vega de la Sotín la veremos en los mapas erróneamente
con el nombre de vega y canal de Asotín.
2.- Pedabejo en los mapas
3.- Torre de la Padiorna en algunos mapas
Guias e información Bibliográfica:
ADRADOS, M.A y LÓPEZ, J. (1988). Los Picos de Europa. Tomo 1
(Guía del Macizo Central). M.A.
Adrados. Ed. del autor
ADRADOS, M.A. (1989). Picos de Europa. Ascensiones y travesías
de dificultad moderada. M.A.
Adrados. Ed. del autor
ADRADOS, M.A. (1993). Los Urrieles y Andara. Macizos Central y Oriental
de los Picos de Europa. Cuaderno de rutas. M.A.
Adrados. Ed. del autor
ADRADOS, M.A. (1993). Cordillera Cantábrica. Escaladas selectas.
M.A.
Adrados. Ed. del autor
GARCÍA, J.-MELLA, D. y MEDINA, M. (1931) Una excursión
colectiva de Peñalba. Revista Peñalara Nº 208,
209 y 211.
LOZANO R. y MORÁN S. Las montañas de León. Ed.
Everest.
MORAN GARRIDO, S. (1991). Mapa de los Picos de Europa. Ed. Everest
PIDAL P. y ZABALA J. (1918). Picos de Europa. (Reedición en
1983).
RODRÍGUEZ CUBILLAS, I. (1990). Descubriendo la Torre Peñalba.
Revista Peñalara Nº 453.
UDAONDO, P. (1972). Cara Este de la Torre de la Palanca. Revista Torrecerredo
Diciembre 1972.
UDAONDO, P. (1973). El "Gran Diedro" de la Torre Peñalba. Revista
Torrecerredo Junio 1973.
PUERTO DE PANDERRUEDAS - VEGABAÑO - SOTO - OSEJA DE SAJAMBRE
Se trata de una preciosa excursión a caballo entre los dos valle
leoneses de los Picos de Europa, para la que, al tener la salida y meta
en distinto punto, deberemos contar con vehículo de regreso al punto
de partida.
Comienza la senda en el Puerto de Panderruedas, collado de entrada
al valle de Valdeón desde las tierras del Esla. Del puerto parte
una senda en dirección norte hasta el Mirador de Piedrashita, situado
en el Cueto Posadoiro, escultura de hierro y piedra colgada sobre Valdeón
y frente a los Picos de Europa. Al lado mismo del mirador sale una senda
que dejando a nuestra izquierda el Pico Camborisco (1702 m) nos lleva a
la Riega de Guayes y a la campera de Piedrashitas, donde la senda gira
siguiendo un valle a nuestra izquierda (oeste), hasta el Collado Viejo
(1638 m), donde un jito marca los límites de Sajambre y Valdeón.
En el Collado, nuevo giro al norte, por un sendero zigzagueante entre brezos
altos, pasando bajo la Cerra Centenal (1768 m), Pico Guadañas (1731
m) y Argayos (1796 m) hasta la Collada Blanca (1756 m), descendiendo por
la Riega de Dobres hasta la Horcada de Dobres, donde un nuevo jito nos
sirve de referencia y nos encamina en dirección NO por un precioso
bosque de hayas, cruzando la riega de Valdelafuente, el Hito, gran piedra
que marca los límites de Sajambre y Valdeón y las riegas
Grande y Seca, para llegar a las orillas del río Truégano,
donde nos toparemos con el refugio de Vegabaño, situado en el borde
de la campera del mismo nombre, en uno de los parajes más bellos
de los Picos de Europa.
Del refugio, guardado por Julián Morantes, sale una pista en
dirección oeste. A 1 km aproximadamente de la vega una cadena impide
a los coches llegar a la misma, y poco después de la misma sale
una senda a la derecha, que por la vega de Miraño nos lleva a Soto
de Sajambre en claro descenso. Soto, el "jardín de Peña Santa"
es un hermoso pueblo de montaña, que está unido a la capital
del valle, Oseja de Sajambre, por una carretera de poco más de 4
km, pero que para llegar a la misma merece la pena utilizar el antiguo
camino que unía los dos pueblos. La senda parte de la última
casa (bajando) de Soto, a la izquierda, cruza el río Agüera
y sigue entre el bosque del Monte Agüedes hasta llegar a la ermita
de San Roque, en la parte alta de Oseja.
Período más favorable: Primavera - verano
- otoño.
Dificultad: baja. Atención a la niebla en la zona
del puerto de Dobres y al cruzar la riega Grande al llegar a Vegabaño.
Desniveles:
Subida: 300 m.
Descenso: 1030 m.
Tiempos:
Panderruedas - Collada Blanca: 2 h.
Collada Blanca - Vegabaño: 1h 15 min.
Vegabaño - Soto de Sajambre: 45 min.
Soto - Oseja de Sajambre: 1 h. 15 min.
Más información:
Guias e información Bibliográfica:
- Las montañas de León. Ramón Lozano y Santiago
Morán
Ed. Everest
- Cordillera Cantábrica. Escaladas selectas.
M.A. Adrados.
Ed. del autor
- Picos de Europa. Ascensiones y travesías de dificultad moderada.
M.A. Adrados.
Ed. del autor
- En torno a la Peña Santa. Guillermo Mañana. Ed.
- Historia del Montañismo leonés. Cristino
Torío. Revista Torre Santa. Federación Castellano
Leonesa de Montañismo.
- Valdeón y Sajambre. Justiniano Rodríguez Fernández.
Ed. Institución Fray Bernardino de
Sahagún. León
PUERTO DE PANDERRUEDAS - COLLADO DE DOBRES - VEGA DE LLÓS - SOTO DE VALDEÓN
Se trata de una variante de la anterior, terminando en Soto de Valdeón
en lugar de en Sajambre.
Comienza la senda en el Puerto de Panderruedas, collado de entrada
al valle de Valdeón desde las tierras del Esla. Del puerto parte
una senda en dirección norte hasta el Mirador de Piedrashita, situado
en el Cueto Posadoiro, escultura de hierro y piedra colgada sobre Valdeón
y frente a los Picos de Europa. Al lado mismo del mirador sale una senda
que dejando a nuestra izquierda el Pico Camborisco (1702 m) nos lleva a
la Riega de Guayes y a la campera de Piedrashitas, donde la senda gira
siguiendo un valle a nuestra izquierda (oeste), hasta el Collado Viejo
(1638 m) (45 min), donde un jito marca los límites de Sajambre y
Valdeón. En el Collado, nuevo giro al norte, por un sendero zigzagueante
entre brezos altos en dirección NE, pasando bajo la Cerra Centenal
(1768 m) en un flanqueo hacia el O bajo los conglomerados de la cima, Pico
Guadañas (1731 m) y Argayos (1796 m) hasta la Collada Blanca (1772
m), descendiendo por la Riega de Dobres hasta la Horcada de Dobres (2 h
15 min). Cuidado en este tramo entre la collada blanca y el puerto de Dobres,
por el camino nos dirige al principio en dirección a Vegabaño
(N), debiendo girar hacia el E para ganar el puerto de Dobres (atención
a la niebla). Al lado del puerto, hacia el sur, en el extremo de una campera
se encuentra el chozo de Dobres, que puede servirnos en caso de mal tiempo
(marcado en los waypoints). El camino sigue de frente, dejando a nuestra
izquierda la senda que baja a Vegabaño (ver
ruta anterior), pasando al Collado Escobaloso, flanqueando por la vertiente
valdeona el Pico Abedular sin perder altura, pasando por los restos de
la majada de las Dorniellas y al salir del bosque cruzar por Jover por
debajo de la Peña Parda hasta salir al praderío de la Vega
de Llós, con una buena fuente y el chozo protegido tras una piedra
(3h 15 min.). De Llos sale ya hacia el sur una pista apta para todo-terreno
que nos baja hasta el pilón de Joto Verín, donde seguiremos
de frente en lugarde por la pista, por un buen camino que pronto tomará
la dirección Este para salir a Soto de Valdeón (4h 30 min).
En el archivo de waypoits están marcados los puntos conflictivos
de la ruta. Los waypoints están tomados del mapa con el OziExplorer
y comprobados en ruta. El Datum utilizado es el Europeo 1979.
Períodos favorables: Primavera - Verano - Otoño
Dificultad: Baja. Cuidado con la niebla si aparece, pues
al ir a caballo de dos valles una gran parte del recorrido podemos
fácilmente despistarnos. Importante brújula o GPS.
Desniveles:
Subida: 312 m.
Bajada: 950 m.
Tiempo sin paradas: 4h 30 min.