Rutas por los Picos de Europa
 
Senda del arcediano
 Vegabaño y el bosque de Salambre
Lago de la Ercina - Vega de Ario - Jultayu
Macizo Central de los Picos de Europa
(Valdeón-Bulnes-Urriello- Collado Jermoso - Valdeón)
 De Cordiñanes al Collado Jermoso
 Panderruedas - Vegabaño- Soto de Sajambre - Oseja
 Panderruedas - Dobres - Llos - Soto de Valdeón
 
       

 

Senda del Arcediano (Picos de Europa)

 Se trata de una de las rutas más bellas que rodean los Picos de Europa. Sigue una parte del trazado que los romanos construyeron en su asedio a los cántabros en el Monte Vindio. Más tarde constituyó la ruta de comunicación entre Sajambre y Amieva durante siglos. En el siglo XVII, Pedro Díez, natural de Oseja y que llegó al cargo de Arcediano de Villaviciosa, pagó el acondicionamiento y mantenimiento de la senda, e incluso dejó a su muerte fondos para seguir con dicha obra, que era de vital importancia para estas dos zonas limítrofes entre Asturias y León, hasta la construcción de la actual carretera de los Beyos que se terminó a principios de este siglo.
La senda completa comienza en el puerto del Pontón y termina en la desemocadura del río Dobra en el Sella, pero sólo vamos a reseñar la que popularmente se conoce como Senda del Arcediano, entre Soto de Sajambre (León) y Amieva (Asturias).
El recorrido es ideal para hacerlo dejando un coche en la partida y otro en la llegada, o para hacerla en excursión organizada con un autocar que nos deje en Soto de Sajambre y nos recoja en Amieva. Hay que tener cuidado en este último caso, pues sólo pueden subir hasta Soto y Amieva autocares de como máximo 44 plazas. Si utilizamos autocares mayoes nos tocará hace el recorrido de Oseja de Sajambre a Soto andando (por el camino antiguo, no por la carretera, en unos 4 km a través de un precioso bosque) y de Amieva a la carretera general también a pié.

El camino se inicia en Soto de Sajambre (930 m.) al lado de una tienda-bar, siguiendo un buen camino que asciende en dirección norte hasta el puerto de Beza (1512 m.). En dicho puerto existe una portillera, en el punto de división entre Asturias y León, la Portillera de Beza para los Sajambriegos y la portillera de Tarabico para los asturianos. Este es el punto más alto del recorrido, que comienza a descender ya en terreno asturiano por la Vega de Toneyo a la majada de Sabugo, collado Angón y Amieva (672 m.). Se tardan unas 4 horas en el recorrido.

Guias e información Bibliográfica:
- Las montañas de León. Ramón Lozano y Santiago Morán
    Ed. Everest
- Guía del Alto Sella. Ponga, Amieva y Sajambre
    Angel Mato y José Arias. Ed.Trea


 
 

VEGABAÑO Y EL BOSQUE DE SALAMBRE
Se trata de una preciosa excursión para realizar en Otoño, lejos de los agobios y calores del verano, y cuando el ocre y el rojo comienza a teñir los tonos del hayedo, recorriendo uno de los mejores bosques que rodean los Picos de Europa.
La excursión se sitúa en la parte leonesa de los Picos de Europa, concretamente en el valle de Sajambre, y para ello dejaríamos el coche en Soto de Sajambre, punto donde comienza también la Senda del Arcediano.
En Soto comenzamos a caminar por el camino que al final del pueblo sale a mano izquierda, ascendiendo rápidamente por una buena pista entre prados de siega, rodeados de robles y avellanos, hasta colarnos en el bosque de jayas (hayas) que nos acompañará ya en toda la ascensión Casi al comenzar el bosque debemos tener cuidado con no seguir el camino de frente en una bifurcación, y seguir por el que por la derecha asciende entre las jayas. Al final saldremos a la pista de coches que viene de Soto casi en el punto en que una cadena cierra el paso a los vehículos. Seguimos por la pista hasta entrar en la campera de Vegabaño, praderío de sol y color como una isla en el mar del bosque, bajo la protectora mirada de la Torre Santa. Habremos tardado 1 hora desde Soto. Al final de la campera veremos el refugio de montaña, guardado por el siempre impredecible Julián Morientes. Lo ideal de la excursión sería pernoctar en Vegabaño, lo que nos permitiría disfrutar del bosque a la luz cambiante de la luna y escuchar los aullidos del cárabo. Podríamos, además, completar nuestro conocimiento de la zona con las ascensiones al Pico Jario o a la Cotorra del Escobaño, o visitar las cascadas del Dobra, para al día siguiente proseguir con el bosque de salambre, motivo de nuestra excursión.
El bosque de Salambre es un extenso hayedo muy bien conservado a pesar de las talas y del pastoreo, sitado entre los 1000 y los 1600 metros aproximadamente, formado casi en exclusiva por jayas (hayas), permitiendo un breve cortejo de helechos, piornos, violetas, anémonas y arándanos, y algunas especies arbóreas de forma muy reducida, como robles, acebos o serbales, y abedules en los límites del bosque. Varias pueden ser las propuestas para recorrer tan bello espacio, pero nosotros vamos a proponer una que lo rodea circularmente y utiliza los dos caminos de enlace con el vecino Valdeón.
Tomamos el camino que por encima del refugio, cruzando el río Truégano (el de la vega), atraviesa por la ladera norte del pico Jario. Se asciende suavemente por un camino que a veces se pierde entre la hojarasca y se cruzan las riegas Seca y Grande para salir a un gran jito de piedra, "el Hito", límite entre Sajambre y Valdeón, para salir del hayedo en el Collado Escobaloso (1547 m). Un poco más arriba, a la derecha, se encuentra el Puerto y Chozo de Dobres. Hasta aquí habremos empleado una hora y cuarto desde Vegabaño. De Escobaloso bordeamos el Pico Abedular por la vertiente valdeona (este) sin perder altura hasta los restos de las cabañas de Las Dorniellas. Un poco antes de las Dorniellas sale un camino apenas perceptible a mano izquierda que asciende bastante rápidamente hasta el Horcado del Frade, punto de disputa secular entre Valdeón y Sajambre y perteneciente al primero junto con una buena parte de terreno con aguas vertientes al Dobra. Parece ser que la razón del pleito se debe no a la necesidad de terreno por parte de Valdeón, sino la imperiosa necesidad de controlar el paso hacia los pastos altos de Vega Huerta y Carbanal, paso que se hacía con el ganado por la Cimera del Frade y la Canal del Perro al Collado del Burro. Hasta el Frade habremos empleado otra hora.
Hacia arriba, por el camino citado del Collado del Burro podríamos llegar a Vega Huerta, bajo la cara sur de la Torre Santa, y bajar al Dobra por La Duernona, cruzando por Carombo al puerto de la Barcinera y Vegabaño, pero esa será otra excursión.
De frente, hacia tierras asturianas, se intuye el Dobra, al final de la riega La Vareda que baja desde el Frade, prendido todo en el bosque en el lugar que se conoce como Carombo, nombre mítico y mitológico ya en la historia de estas montañas. En efecto, Carombo fue durante muchos siglos terreno de aprovechamiento comunal por los vecinos de Valdeón, Sajambre y Amieva, teniendo derechos de paso para el ganado y derechos de corte de leña. Sólo la habilidad para tratar pleitos y leyes de los valdeones hizo que en 1406 se decretase la titularidad de este terreno para Valdeón. La tradición oral de los concejos citados dice, en palabras de Justiniano Rodríguez en su monografía Valdeón y Sajambre, "que en el lugar de Carombo existió un pueblo de antigüedad remota, cuyas construcciones, en su mayor parte circulares, han llegado hasta nuestros días en muchos cimientos aún visibles. La tradición precisa que en este poblado hubieron de acogerse los astures, acosados por el ímpetu de Roma, y que aquí sucumbieron para siempre, como un pueblo desventurado sobre el que se concitaron todos los cataclismos."
Del Horcado del Frade, divisoria de aguas entre el Dobra al oeste y el Cares al este, bordeamos sin bajar al refugio de ICONA visible allí al lado, caminando entre arándanos hasta el Collado del Cueto, de donde bajamos por el camino entre xiniestas hasta llegar al bosque, en un punto marcado por dos serbales. El camino se marca zig-zags entre las hayas, pasando al lado de La Fuentona para llegar al árbol más emblemático de la zona, el Roblón de Cuesta fría, al que Pablo Juárez y Alicia García llaman "Patriarca de Salambre", un viejo roble de casi 7 metros de perímetro, cuya vista bien merece un descanso. El camino sigue bajando rápidamente, entre el bosque, por zig-zags marcados con jitos y con las raices de las hayas a modo de escalones hasta llegar al río Dobra, que cruzamos por un horrible puente de hormigón. Cruzamos una pequeña vega al otro lado del río y ascendemos lévemente hasta colocarnos en un sendero que cruza en horizontal por un terreno salpicado de yerbanegra, gayubas, arándanos y jelechos. Pasamos al lado de un pequeño abedular rodeado de serbales y jayas con sus preciosas barbas de líquenes. El camino atraviesa una turbera siempre húmeda, y después de cruzar dos regatos que bajan del Jario se adivinan ya algunos prados prendidos al bosque a base de jacha y fuego, y de nuevo el remanso de Vegabaño. Habremos tardado una hora desde El Frade. En total serían entre 3 y 4 horas para todo el recorrido, a lo que deberemos añadir el tiempo empleado en las paradas, que obligatoriamente habrán sido muchas si queremos quedarnos con el entorno, el paisaje y la vivencia de un lugar inigualable.

OTRAS ACTIVIDADES EN VEGABAÑO:

La Cotorra del Escobaño (1514m): Se trata de una breve y preciosa ascensión que nos llevará apenas media hora por el avesedo del jayedo de Vegabaño.
En la vega tomamos un sendero que parte justo en la entrada mismo de la misma a mano izquierda, pasando al lado de la cabaña del siempre recordado Valentín Díaz Caneja. El camino sigue casi horizontal en dirección a las caídas de Peña Beza, en dirección al puerto de La Barcinera. Al poco de comenzar, donde mejor nos deje la ladre de la derecha, nos tiramos monte arriba en dirección noreste. Si lo intuimos bien veremos enseguida restos de sendero. Entre las jayas barbadas de líquenes iremos viendo a nuestra derecha la vega de Avaño. Al final saldremos del bosque en una zona de bloques de piedras y llegaremos a la cima de La Cotorra, modesta cima en altitud, enpequeñecida por las alturas del Cornión a un lado y de la Peña Beza y el Canto Cabroneru por el otro, pero la vista sobre las altas cumbres citadas, sobre Vegabaño abajo, Carombo y el Dobra, y hasta las crestas de la Cordillera Cantábrica extendiéndose a lo lejos desde Peña Ten y Pileñes, Mampodre, hasta la Peña Ubiña al fondo.
El descenso lo realizamos por el mismo camino, y en una hora aproximadamente habremos hecho la subida y bajada.

Pico Jario (1913 m): Se levanta al sur de la pradería de Vegabaño, sobre el bosque, y se trata de una ascensión clásica de acercamiento a la zona, por la variedad y bondad de sus paisajes, que se puede realizar con pequeño esfuerzo.
Cruzamos el ríoTruégano por la derecha del refugio y seguimos una pista horizontal que atraviesa la ladera unos 100 metros por encima. La seguimos durante un trecho hasta tomar un sendero que va ascendiendo por el jayedo muy cerca del río, que nos puede servir de referencia. Saldremos del bosque y veremos ya cercana la cumbre del Jario. Seguimos una ladera con rocas y árboles aislados, y en la que encontraremos, a poco que busquemos, preciosos cristales de cuarzo transparente. Salimos a la collada este del Jario, y ya por la cresta, dando vista a la poza del Sella y Oseja, llegaremos a lo más alto en apenas hora y cuarto. La vista es impresionante De frente, las cumbres del Cornión con la Torre Santa como guía. A un lado el macizo Central de los Picos de Europa con el Friero y Llambrión, y al otro Peña Beza. Abajo Vegabaño y Carombo y el Dobra, con la línea del mar intuyéndose a lo lejos. Detrás, el valle del Sella y los pueblos de Sajambre, y las cumbres de la Cordillera Cantábrica.
El descenso lo podemos hacer por el mismo lugar de la subida en poco más de media hora, o si queremos alargar la excursión, cruzar por las colladinas de Samaya a la Pica Samaya (1860 m), y de ella bajar al puerto de Dobres y collado Escobaloso y bajar a Vegabaño por el itinerario citado en la excursión principal. En este caso tardaremos unas 2 horas en llegar a Vegabaño. desde Jario.

ALGUNOS DATOS INTERESANTES:

 
 
 
Valentín Díaz-Caneja: Entrañable persona. Natural de Soto de Sajambre, nunca salió del valle excepto para morir en León tras de una cruel enfermedad. 
Valentín acompañó a más de una generación de montañeros en el hurgar por las entrañas de la Peña Santa,
cumbre que no consiguió más que en 1980 en compañía de Isidoro Rodríguez, Adelo Campos, Fidel de Godos, Luis Suárez y Teresa Marchán, en lo que para él supuso el cúmulo de su vida, como bien decía a todo el mundo. Su perro Montes, aficionado como él a las alturas, trepó tras de ellos bordeando la canal estrecha por algún punto y llegando a la cresta cimera, donde tuvo que ser rescatado enriscado casi en la cumbre.
 Fue durante muchos años el guarda del refugio de Vegabaño.


 

El Roblón de Cuesta fría:
Colado entre las jayas del bosque de Salambre, este longevo ejemplar de roble sitúa sus ya envejecidos años en la Cuesta fría, en el camino de Vegabaño a la Horcada del Frade, ya en el Parque Nacional de la Montaña de Covadonga (ya no sabemos si decir en el Parque Nacional de los Picos de Europa), ya en términos de Valdeón, a una altura de 1400 metros.
Se trata de un híbrido de Quercus petraea x robur y alcanza una altura de 18 metros, con un perímetro de cepa de 8.10 metros.
La historia de este roble sería como la del bosque que le cobija. Al parecer, las hayas penetraron en en la Península Ibérica por las zonas bajas del país vasco, ocupando el piso colino con celeridad y desplazándose rápidamente hacia el este hace unos 2000 o 2500 metros. En este desplazamiento convivirían también con los robles, que comparten la misma afición por el clima, y al final, las tenaces hayas fueron copando el terreno pues con la densa sombra que imprimen al terreno cortaron el crecimiento a los robles que necesitan luz, desplazándolos a los límites superior e inferior de la zona de dominancia y a algunos espacios reducidos donde se conservan casi por casualidad. 
Al pasear por estos bosque podemos ver roblacos enormes, centenarios y achacosos, rodeados de jóvenes hayas. Al final siempre manda lo mismo. Aunque el hábitat es tan favorable para el haya como para el roble, el haya compite mejor.
 

 Guias e información Bibliográfica:
- Las montañas de León. Ramón Lozano y Santiago Morán
    Ed. Everest
- Cordillera Cantábrica. Escaladas selectas.
    M.A. Adrados. Ed. del autor
- Picos de Europa. Ascensiones y travesías de dificultad moderada.
    M.A. Adrados. Ed. del autor
- En torno a la Peña Santa. Guillermo Mañana. Ed.
- Historia del Montañismo leonés. Cristino Torío. Revista Torre Santa. Federación Castellano
    Leonesa de Montañismo.
- Valdeón y Sajambre. Justiniano Rodríguez Fernández. Ed. Institución Fray Bernardino de
    Sahagún. León
 


 
 
 


 
 

LAGO DE LA ERCINA – VEGA DE ARIO - JULTAYU

Este itinerario parte del Lago Ercina, desde donde tenemos una de las mejores vistas del Macizo del Cornión u Occidenzal, Parque Nacional en su totalidad.
Hasta la Vega de Ario, caminaremos por sendas bien marcadas invirtiendo unas dos horas y media, salvando un desnivel de 600 m.
La VEGA de ARIO es una de las zonas más atractivas del Parque Nacional de Picos de Europa, dado que es base para actividades  de montaña y espeleología así como zona de paso hacia Cain y Cabrales. A ella se accede por un camino desde el Lago de la Ercina. El camino no presenta ninguna dificultad, a pesar de que en algunos tramos se hace bastante pendiente. Discurre casi continuamente en dirección E-SE hasta el Jito (1.660 m) que puede considerarse la entrada de la Vega, donde toma dirección ENE. En la misma Vega se halla el refugio del Marqués de Villaviciosa a 1.610 m de altitud y muy cerca la Fuente de las Arredondas. Desde Ario se obtiene una magnífica vista del macizo central delos Picos de Europa.
En el camino vamos a poder apreciar el paisaje característico del Parque: dominio del pastizal en los primeros tramos de ascensión (Ercina, Riega el Brazu, Vega el Paré, Las Bobias, y algunas manchas boscosas de mayor o menor extensión (Jaedu del Osu por ejemplo). Esta mancha boscosa situada en las inmediaciones de la Majada de Las Bobias, delimita la transición hacia el roquedo, que predominará en los tramos altos, que en la misma Vega de Ario es nuevamente desplazado por la pradera subalpina.
Este itinerario es un ejemplo bastante representativo del aspecto general del Parque Nacional de los Picos de Europa: sucesión de vegas, depresiones, jous y grandes desniveles que son la consecuencia lógica de una intensa actividad glaciar durante los últimos períodos del cuaternario.

ITINERARIO
El camino de Ario parte del Campo de la Tiese, en el lago de la Ercina, a 1108 m. De altitud. Este lago se formó durante el último período glaciar sobre antiguas dolinas. Su edad es de unos 15.000 años y forma parte de un gran conjunto glaciar junto al lago Enol y una serie de depósitos morrénicos bien conservados. Avanzamos entre unas cabañas que conforman la vega de la Ercina, para tomar enseguida la senda que asciende bordeando un arroyo, la Riega del Brazu, y poco a poco se va encajonando en la Canal de la Cuenye, que abre en una colladina que nos pone en la Vega la Paré. En esta zona empiezan a aparecer las primeras manchas boscosas de hayas (Fagus sylvatica). El hayedo es un bosque mixto caducifolio, siendo el más representativo de toda esta zona. Además del haya aparecen acebos (Ilex aquifolium), los avellanos (Corylus avellana), serbales (Sorbus aucuparia), algunos robles... El bosque cobija a gran número de aves y de mamíferos, difíciles de ver cuando caminamos en grupo.
Las Vegas y Majadas por las que vamos atravesando son zonas de asentamiento estival de los pastores de la zona. Suelen aparecer 6 u 8 cabañas asociadas, construidas de piedra. Son de enorme importancia para la economía del entorno, explotándose por el método de rotación de pastos. El tiempo de estancia en las cabañas se utiliza, además, para la elaboración de queso. En las vegas pastan vacas casinas y pardo alpina junto a ovejas y cabras.
En las praderías florecen a partir de marzo-abril hasta 3 especies de narcisos, dientes de perro (Erythronium dens-canis), anémonas de los bosques (Anemona nemorosa), gencianas (Gentiana verna y Gentiana angustifolia sbsp occidentalis) y ya más avanzada la estación clavelinas, té de roca (Sideritis hissopifolia), violetas, ranúnculos... Salpicando la senda constantemente encontraremos el Tojo o Cotoya (Ulex gallii), arbusto espinoso de llamativa flor amarilla, que se entremezcla en muchos sitios con los brezos, de floración más tardía. Muy llamativos en verano son los cardos azules (Eringium bourgatii) que salpican la pradera.
Toda esta zona muy extensa y con buen número de cabañas se llama Las Bobias. Seguimos por el camino marcado ahora entre piedras, dejando otro a la izquierda que lleva a la majada de la Redondiella. El camino se mantiene casi sin ascender hasta llegar a una arroyo, que cruzaremos.
Podemos ir viendo distintas especies de lagartijas, como la de turbera (Lacerta vivipara), de cabeza pequeña y patas cortas, de color pardo oscuro, o la Lagartija Serrana (Lacerta monticola), de vientre verdoso y los jóvenes con la cola azul.
Pueden ir apareciendo las ruidosas Chovas, tanto la Piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax) como la Piquigualda (Pyrrhocorax graculus), córvidos muy abundantes en estas zonas altas.
Entre las rocas podemos ver algunos Tejos (Taxus baccata), árboles de tono muy oscuro, árbol mágico para los antiguos cántabros y astures, y Mostajos (Sorbus aria), serbal de hojas ovaladas y blanquecinas en el envés.
Llegamos así al Jou Llaguiellu, donde podemos observar diferentes anfibios, como la Salamandra común (Salamandra salamandra), la Rana Bermeja (Rana temporaria), el Sapo Común (Bufo bufo)y el Sapo Partero (Alytes obstetricans).
 
Tras cruzar el riachuelo, el camino se hace más empinado. Hay que remontar la cuesta de Las Reblagas, zigzagueando para hacer más fácil la ascensión. Arriba el camino se allana en Las Campizas, y luego encajonado entre dos lomas por Las Abedulas, discurriendo luego por una zona en la que se empiezan a apreciar los jous y las pedreras. 
La roca es la llamada en general Caliza de Montaña, depositada en el fondo de un mar durante el período Carbonífero del Paleozoico, sufriendo luego los efectos de la Orogenia Hercínica durante el Carbonífero superior y la Orogenia Alpina durante el terciario, que la plegó y rompió en grandes bloques. El efecto del hielo y el agua durante los períodos glaciares e interglaciares dieron lugar al paisaje que ahora vemos. 
Desde Las Abedulas ascendemos al Collado del Jito (1650 m.), donde se obtiene una magnífica panorámica tanto del Macizo del Cornión en que nos encontramos, como del de los Urrieles que se extiende al otro lado del Cares. 
En unos 15 minutos más llegaremos a la Vega de Ario, donde se asienta un refugio de montaña. 
En la Vega merece la pena que nos acerquemos a los derrumbes que caen hacia el rio Cares, y, si las fuerzas nos lo permiten, culminar la ruta ascendiendo al Pico Jultayu (1935 m), fácil ascensión que realizamos por su cara N-NO en algo menos de 1 hora desde la Vega. La vista desde la cima es impresionante, sobre el macizo del Llambrión y la Torre de Cerredo que tenemos enfrente, y sobre el pueblo de Cain que tenemos debajo como en un balcón, 1400 metros por debajo de nosotros.
El regreso lo realizamos por el mismo camino.
 
 


 
 

MACIZO CENTRAL DE LOS PICOS DE EUROPA
(Valdeón - Bulnes - Urriello - Collado Jermoso - Valdeón)

 Vamos a recorrer, de una forma relativamente suave, el macizo central de los Picos de Europa, en un recorrido de cuatro días, tomando como punto de partida y de llegada el valle leonés de Valdeón.

Día 1: La Senda del Cares.
Partimos de la capital del valle de Valdeón, Posada, por un camino que, cruzando el río Cares, discurre paralelo a la carretera que va a Cain, el camino del Bustio.
Este camino nos permite ir disfrutando de las hermosas vistas del macizo del Friero, sin el agobio de la carretera asfaltada y llena de coches. El camino termina en el Mirador del Tombo, donde haremos una buena parada para disfrutar del paisaje. Habremos dejado a la derecha el pueblo de Cordiñanes, donde terminaremos dentro de cuatro días. Seguiremos un tarmo por la carretera, dejando a nuestra derecha el acceso a un pequeño cementerio medieval descubierto al realizarse las obras de la central eléctrica de Cordiñanes. Un poco más adelante encontraremos la desviación (no señalada) hacia la ermita de Corona. Aquí tenemos que optar por seguir por la carretera y ver el chorco de los lobos, trampa  secular para la caza de este temido depredador hoy prácticamente extinguido del valle, o dejar la carretera y dirigirnos por un camino que sale a la derecha hasta la ermita de Corona, lugar mítico donde se dice que coronaron a Pelayo tras la batalla de Covadonga.
Sigue el paseo al lado del Cares hasta La Peguera, donde tenemos que tomar la carretera asfaltada hasta llegar a Cain. 
Cain, nombre mítico entre los degustadores de los Picos de Europa, donde se dice que sus hombres no mueren, se despeñan, que ha dado nombres entrañables para la historia de nuestros Picos, como Gregorio Pérez "El Cainejo", primero en subir al Picu Urriellu, Bonifacio Sadia "El demonio de la peña"... 
Ya no es Cain lo que era, para gracia de sus vecinos y para desgracia de alguno de nosotros que lo conocimos de otra manera. 
Sigue la senda por su parte más espectacular, por el camino que va paralelo al canal de la Eléctrica de Viesgo, primero enterrado entre túneles y ganando luego altura sobre el Cares, dejando a la derecha algunas canales, como la de Dobresengos que baja directa de la Torre de Cerredo. 
Dos puentes hacen que cambiemos de orilla, el de los rebecos primero y el Bolín después (que guapo era el viejo puente Bolín, que seguimos viendo en las etiquetas de los quesos de Valdeón). 
La senda se va haciendo cada vez más aérea sobre el río. 
Pasamos una portillera que nos marca el límite de León con Asturias y entramos en el término de Cabrales.
Dejando Culiembro a nuestra izquierda, el camino sube un fuerte repecho al final, o, si somos más atrevidos, justo donde empieza la subida nos tiramos hacia el río por un sendero poco marcado pero no difícil. Al llegar al río seguimos por su orilla (ojo a las piedras de los de arriba) hasta Puente Poncebos, donde nos podemos obsequiar con una cerveza y mucha algarabía (la soledad del monte). 
Mejor huímos y tras pasar el puente de la Jaya (dicen que es romano), nos metemos en la canal del Tejo, que nos llevará en algo menos de 1 hora a Bulnes, siguiendo el camino que dicen los eruditos, siguieron los moros en su huida de Pelayo tras la batalla de Covadonga. En Bulnes damos por concluida la jornada y pernoctaremos en el albergue. 
 
 
 
 

Albergue de Bulnes: 

2ª jornada: Bulnes - Vega Urriello
Una vez repuestas las fuerzas, iniciaremos una dura jornada que nos llevará a la base del Pico Urriello.
Tenemos dos opciones. La más corta pero más empinada y difícil la tomamos en el mismo albergue, por el lado derecho del valle según subimos, siguiendo primero la canal de Balcosín y luego girando a la derecha para ganar la canal de Camburero, siguiendo arriba hasta ganar la Vega Urriello. 
La otra opción es más cómoda. En Bulnes cruzaremos el río y seguiremos a su lado casi hasta arriba de la canal, hasta llegar al Collado Pandébano. Allí nos unimos a la senda que viene desde las vegas de Sotres y seguimos el camino bien marcado (demasiado) que pasa por la majada de la Terenosa, por el Collado Vallejo (ojo al viento, que allí se llevo a nuestro amigo Chemilio) tenemos un pequeño descenso y ya todo para arriba hasta llegar a la vega Urriello, bajo la impresionante cara oeste del Picu. 
Habremos tardado unas 4 horas desde Bulnes. 
Si nos quedan ganas, podemos darnos un paseo bordeando el Naranjo hasta el Jou tras el Picu, o ascender hasta la Corona del Raso para tener una impresionante vista de la cara oeste del Picu. 
Una noche en el refugio, atendidos por Tomás nos dejará como nuevos. 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Refugio de la Vega Urriello:Información y reservas en los teléfonos 98 594 50 24 (Casa Cipriano en Sotres) 
y 98 594 50 63. 

3ª jornada: Vega Urriello - Collado Jermoso
Se trata del recorrido más duro de los cuatro días. Salimos del refugio en dirección contraria a la que ayer trajimos, ascendiendo primero un tramo para luego bajar al Jou sin tierri y luego cruzar el jou de los boches, donde tendremos enfrente una pared impracticable a simple vista. Una visión más detenida nos hará reconocer un sendero poco marcado que zigzaguea hacia arriba (hay marcas), hasta llegar a una zona más vertical donde un cable facilita las maniobras. En todo este tramo hay que tener mucho cuidado con las piedras que podemos tirar y que otros por encima nos pueden tirar a nosotros. Llegaremos así a los Horcados Rojos, collado que separa (o une) Asturias de Cantabria. Al fondo veremos la Cabaña Verónica y, detrás, los Tiros de Casares, marcado collado a donde debemos dirigirnos. Tras pasar por la Cabaña Verónica, reino de Mariano y cia, bordearemos por la derecha, casi en dirección al Tesorero, para no bajar a los joyos engros. Jitos y pintura nos pondrán en el buen camino y al final daremos con los Tiros de Casares, frontera entre Cantabria y León. Descendemos al otro lado en dirección a la Vega de Liordes, hasta dar con el camino que viene de dicha vega en dirección al Collado Jermoso. Giramos a la derecha siguiendo el camino, y tras vencer las temidas colladinas (nunca se acaban) tendremos una de las más alucinantes vistas de los Picos de Europa, con el refugio del Collado en primer término, el valle de Valdeón abajo y la Torre Santa enfrente. Breve bajada al refugio, donde Adolfo y Ruth nos recibirán con los brazos abiertos. Unas 6 horas nos habrá llevado el camino.
Al atardecer no olvidéis subir al Collado para observar una de las puestas de sol que no olvidréis en vuestras vidas. Será un espectáculo que os hará volver.

Refugio de Collado Jermoso: Información y reservas Tfono.: 689 537 970

 
 

4ª jornada: Collado Jermoso - Cordiñanes - Posada de Valdeón
Iniciaremos el descenso en la fuente, al lado del refugio, por un sendero al principio impresionante, pero que poco a poco va mejorando. Seguimos la canal del Argayo Congosto hasta un punto señalado en que debemos bordear hacia la derecha. Ojo con no perder esta desviación, porque la bajada por el Congosto resulta impracticable. Seguimos bajando suavemente y bordeando hacia la derecha, hasta que nos metemos en un pedrero que nos llevará a una profunda canal, la canal honda, que nos dejará en la vega de la Sotín. Seguimos bajando, cruzamos el hayedo de la Sotín y nos metemos en una zona de camino espectacular, con vista a Corona. Superamos el paso de Alfredo y nos colocamos a la altura de la Pica Mª del Carmen, donde ya damos vista a Cordiñanes. El sendero se pega a la roca en un aéreo trazado que nos deja en el pueblo. Un paseo por la carretera nos dejará en Posada, donde habíamos dejado el coche hace cuatro días. Habremos tardado unas tres horas en el descenso.
 


 
 
 

De Cordiñanes al Collado Jermoso
Si hay un lugar idílico y majestuoso en los Picos de Europa, este es el Collado Jermoso. Situado en tierras valdeonas, en el corazón del Macizo Central, colgado como un nido de águilas a poco más de 2000 metros de altitud, sobre el valle del Cares en Corona y enfrentado a la majestuosidad de la Torre Santa, se encuentra arropado por la mole caliza del macizo del Llambrión. Visto desde el valle su acceso parece imposible.
 
Las puestas de sol con el astro rey desapareciendo tras la Torre Santa son alguno de los mejores espectáculos naturales que podamos observar, y quien haya sido testigo de ellas, conservará con el lugar una dependencia que le hará regresar periódicamente en un peregrinaje particular que los soñadores de las alturas mantenemos con estos lugares que despiertan  devoción y  cariño. Al estar fuera de los circuitos montañeros clásicos de los Picos de Europa hace que sea relativamente poco frecuentado,afortunadamente , donde con un poco de suerte nuestra única compañía será el viento.

La ruta que os propongo para este mes es uno de los accesos al Collado Jermoso, quizás el más bello, desde las aguas chispeantes del Cares en Cordiñanes hasta las albas calizas de la base del Llambrión, subiendo por la Rienda, el paso de Alfredo, el hayedo de La Sotín, el collado solano y las traviesas del Congosto.

DESDE CORDIÑANES POR LA SOTIN (1) : 4h.
En el pueblo valdeón de Cordiñanes comienza la andadura por un camino que sale por encima del mismo, ascendiendo hacia los contrafuertes de la Torre del Friero. El camino sigue una zona aérea, dejando a un lado la Pica Mª del Carmen, denominándose a esta zona La Rienda. Una vez superada este repecho, a veces tallado en la roca, se entra en un precioso hayedo, en el cual veremos hayas centenarias que tapan el sol a unos pocos robles, serbales y avellanos. Tras el hayedo se accede a la Vega de la Sotín (1), verde praderío bajo la canal N. del Friero.
De la Vega tenemos dos opciones para ganar las alturas del Collado Jermoso. Podemos entrar a la izquierda en una estrechísima canal, la Canal Honda, por la cual se asciende con penosidad por pedreros hasta que se abre, donde debemos tender a la derecha, sin subir de frente, hasta salir a la canal que baja de la fuente del refugio, llamada Argayo Congosto, por la que se sale al Collado Jermoso. Mejor opción es dejar la canal a nuestra derecha, ascendiendo los zig-zag de un marcado camino que gana el Collado Solano, desde el que se atraviesa hacia la derecha por las denominadas traviesas del Congosto, hasta topar con el camino anterior y por los derrumbes de la fuente (argayo Congosto) acceder al Collado Jermoso.
En total habremos tardado unas 4 horas de camino más las paradas que hayamos querido disfrutar.
Comienzo de la senda de la Rienda

EL REFUGIO DIEGO MELLA
Situado a 2065 m., este refugio es el más guapo y auténtico de los Picos de Europa, por su estructura, situación y ambiente. Colgado sobre la canal de La Sotín, enfrentado a la cara norte de la Torre del Friero, bajo la imponente fisura del diedro sur de la Torre Peñalba y arropado por la muralla del Llambrión, es un balcón privilegiado sobre el valle de Valdeón.
El emplazamiento del refugio fue idea de Diego Mella Alfageme, primer presidente de la Federación Leonesa de Montañismo, quien ya visitó el lugar en 1930 camino del Llambrión.
Desde 1933, Julián Delgado Ubeda, arquitecto y presidente de la Unión de Sociedades Españolas de Alpinismo, embrión de la futura FEM, se pone a trabajar en el proyecto. El refugio se comienza a construir en 1936. La guerra civil española trunca todos los proyectos y las obras no se reanudan hasta 1940, siendo Francisco Casado, de Santa Marina de Valdeón, el contratista, Liborio Liébana, de Pedrosa, el carpintero, y Daniel Abascal, de Posada de Valdeón, el encargado de transporte. La piedra utilizada es de los alrededores del refugio, trabajando en labrarla Cecilio, de Soto de Valdeón, y Amadeo González. Para el piso del refugio y la terraza se emplean los raíles de las minas, ya abandonadas por entónces, de la Vega de Liordes. Se suben desde el valle 11000 kg de cemento, 1500 kg de yeso, 4000 kg de pizarra, 1500 ladrillos, otros materiales de pintura y ferretería, y 19 vigas de madera, alguna de gran tamaño. Todos los materiales fueron penosamente subidos a hombros de las mujeres y hombres del valle, quienes cobraban 1 real por kg de carga. Se inaugura el 22 de Agosto de 1942. Se concede el servicio de guardería al que había sido contratista en la construcción del refugio, Francisco Casado "Quico", de Santa Marina de Valdeón, quien se ocupó del mismo hasta 1984. Le sustituye un entrañable guarda, Guillermo Roldán, quie estando permanentemente en el refugio da un carácter más acogedor al mismo. A "Guille" le sustituye Ramiro Soto y los hermanos Luis y Miguel Casal Couce, que mueren en accidente de tráfico en abril de 1990 viniendo del Collado Jermoso. Actualmente está administrado por Adolfo Cuétara Yañez con la ayuda inestimable de Ruth, quienes han elaborado un minucioso proyecto para la restauración y mejoramiento del refugio, incluida la traida del agua desde la cercana fuente. Se ha habilitado el piso superior del refugio para aumentar la capacidad del mismo a 27 plazas. Funciona en él una emisora de radio, instalada allí por protección civil. Está abierto todo el año y guardado desde principios de mayo hasta finales de octubre.
La Federación Leonesa de Montañismo puso al refugio el nombre de su impulsor Diego Mella.

Información y reservas: Teléfono 616 90 43 53

 OTRAS RUTAS DE ACCESO:

DESDE EL PUERTO DE PANDETRAVE POR EL CABEN DE REMOÑA: 2h. 45min.
En el mismo alto del puerto sale una pista en no muy buen estado pero que nos permite llegar con el coche al Alto de Valdeón, una vez dejada a mano derecha la desviación que va a Fuente Dé.
En el collado sale una estrecha senda marcada con pintura amarilla que sube muy rápidamente por el Sedo de Pedejo (2) hasta salir a la Vega de Liordes. Al llegar a la vega no bajar a la misma y seguir la senda que la bordea por la izquierda (marcas amarillas) hasta tomar un escalón ascendente que por encima del Llagu bajero y por debajo del Llagu cimero gana las tres colladinas que dan vista al refugio.

DESDE FUENTE DE POR LA COLLADINA DE LAS NIEVES: 3h.
Desde la estación superior del teleférico hay una forma poco costosa de ganar el Collado Jermoso. A la altura de los Llagos de Lloroza dejar el camino que va a la Vueltona y seguir hacia la Colladina de las Nieves, por debajo de la Torre de la Padierna (3), desde la que casi en horizontal se cruza a enlazar el camino anterior a la altura de las colladinas.
Una opción más costosa es comenzar en la estación inferior del teleférico por la estrecha canal que baja entre las Torres de la Padierna (3) y de Remoña, por el camino conocido como los Tornos de Liordes, a ganar la vega del mismo nombre y seguir el camino ya descrito.

DESDE CABAÑA VERONICA POR LOS TIROS DE CASARES: (2h.)
Una buena opción si se viene de la Vega Urriello es seguir desde la Cabaña Verónica el camino que bordea los Hoyos Engros hasta los Tiros de Casares (no hay senda pero está señalado con jitos). Desde los Tiros baja una senda a empalmar con el camino de las colladinas. Una opción más dificultosa es en los Hoyos Sengros seguir a la Collada Blanca y por el Hoyo Trasllambrión ganar el Tiro Callejo, por el que se baja directamente al refugio. Esta opción es incómoda y algo dificil con mochilas voluminosas.
 

Los Picos de Europa, legendarios, los de las cumbres, valles, ríos y bosques, los de las nieves, perfumes, colores y nieblas, los de los silencios y el viento y los de las gentes que desde siempre se han amparado al abrigo de estas crestas de luz. Desde los pueblos cántabros a los que hoy recorremos sus sendas y sus cimas, pasando por los navegantes de hace siglos para quienes representaban un faro en tierra, los Picos de Europa se manifiestan como uno de los paisajes clave de la Naturaleza, como patrimonio de belleza y plenitud que a toda costa hemos de preservar. Nadie somos sus propietarios, ni los que habitan sus laderas y viven a su amparo, ni los políticos que dicen querer conservarlos ni los que disfrutamos sus encantos. No olvidemos que la naturaleza no es un legado de nuestros antepasados sino un préstamo de nuestros hijos.

NOTAS:
1.- En los mapas clásicos de los Picos de Europa se observan una serie de errores de toponimia, debidos en muchos casos a que los autores van copiando los nombres de sus antecesores. Hemos tomado los datos de Santiago Morán Garrido, un leonés que ha dedicado los últimos años a recorrer, conocer y redescubrir los Picos de Europa y que se ha preocupado especialmente por la toponimia de los mismos. Las notas que vienen a continuación se refieren a datos del mismo autor.
La canal y la vega de la Sotín la veremos en los mapas erróneamente con el nombre de vega y canal de Asotín.
2.- Pedabejo en los mapas
3.- Torre de la Padiorna en algunos mapas

Guias e información Bibliográfica:

ADRADOS, M.A y LÓPEZ, J. (1988). Los Picos de Europa. Tomo 1 (Guía del Macizo Central). M.A. Adrados. Ed. del autor
ADRADOS, M.A. (1989). Picos de Europa. Ascensiones y travesías de dificultad moderada. M.A. Adrados. Ed. del autor
ADRADOS, M.A. (1993). Los Urrieles y Andara. Macizos Central y Oriental de los Picos de  Europa. Cuaderno de rutas. M.A. Adrados. Ed. del autor
ADRADOS, M.A. (1993). Cordillera Cantábrica. Escaladas selectas. M.A. Adrados. Ed. del autor
GARCÍA, J.-MELLA, D. y MEDINA, M. (1931) Una excursión colectiva de Peñalba. Revista  Peñalara Nº 208, 209 y 211.
LOZANO R. y MORÁN S. Las montañas de León. Ed. Everest.
MORAN GARRIDO, S. (1991). Mapa de los Picos de Europa. Ed. Everest
PIDAL P. y ZABALA J. (1918). Picos de Europa. (Reedición en 1983).
RODRÍGUEZ CUBILLAS, I. (1990). Descubriendo la Torre Peñalba. Revista Peñalara Nº 453.
UDAONDO, P. (1972). Cara Este de la Torre de la Palanca. Revista Torrecerredo Diciembre 1972.
UDAONDO, P. (1973). El "Gran Diedro" de la Torre Peñalba. Revista Torrecerredo Junio 1973.


 


 
 

PUERTO DE PANDERRUEDAS - VEGABAÑO - SOTO - OSEJA DE SAJAMBRE

Se trata de una preciosa excursión a caballo entre los dos valle leoneses de los Picos de Europa, para la que, al tener la salida y meta en distinto punto, deberemos contar con vehículo de regreso al punto de partida.
Comienza la senda en el Puerto de Panderruedas, collado de entrada al valle de Valdeón desde las tierras del Esla. Del puerto parte una senda en dirección norte hasta el Mirador de Piedrashita, situado en el Cueto Posadoiro, escultura de hierro y piedra colgada sobre Valdeón y frente a los Picos de Europa. Al lado mismo del mirador sale una senda que dejando a nuestra izquierda el Pico Camborisco (1702 m) nos lleva a la Riega de Guayes y a la campera de Piedrashitas, donde la senda gira siguiendo un valle a nuestra izquierda (oeste), hasta el Collado Viejo (1638 m), donde un jito marca los límites de Sajambre y Valdeón. En el Collado, nuevo giro al norte, por un sendero zigzagueante entre brezos altos, pasando bajo la Cerra Centenal (1768 m), Pico Guadañas (1731 m) y Argayos (1796 m) hasta la Collada Blanca (1756 m), descendiendo por la Riega de Dobres hasta la Horcada de Dobres, donde un nuevo jito nos sirve de referencia y nos encamina en dirección NO por un precioso bosque de hayas, cruzando la riega de Valdelafuente, el Hito, gran piedra que marca los límites de Sajambre y Valdeón y las riegas Grande y Seca, para llegar a las orillas del río Truégano, donde nos toparemos con el refugio de Vegabaño, situado en el borde de la campera del mismo nombre, en uno de los parajes más bellos de los Picos de Europa.
Del refugio, guardado por Julián Morantes, sale una pista en dirección oeste. A 1 km aproximadamente de la vega una cadena impide a los coches llegar a la misma, y poco después de la misma sale una senda a la derecha, que por la vega de Miraño nos lleva a Soto de Sajambre en claro descenso. Soto, el "jardín de Peña Santa" es un hermoso pueblo de montaña, que está unido a la capital del valle, Oseja de Sajambre, por una carretera de poco más de 4 km, pero que para llegar a la misma merece la pena utilizar el antiguo camino que unía los dos pueblos. La senda parte de la última casa (bajando) de Soto, a la izquierda, cruza el río Agüera y sigue entre el bosque del Monte Agüedes hasta llegar a la ermita de San Roque, en la parte alta de Oseja.

Período más favorable: Primavera - verano - otoño.
Dificultad: baja. Atención a la niebla en la zona del puerto de Dobres y al cruzar la riega Grande al llegar a Vegabaño.
Desniveles:
    Subida: 300 m.
    Descenso: 1030 m.
Tiempos:
    Panderruedas - Collada Blanca: 2 h.
    Collada Blanca - Vegabaño: 1h 15 min.
    Vegabaño - Soto de Sajambre: 45 min.
    Soto - Oseja de Sajambre: 1 h. 15 min.

Más información:
 Guias e información Bibliográfica:
- Las montañas de León. Ramón Lozano y Santiago Morán
    Ed. Everest
- Cordillera Cantábrica. Escaladas selectas.
    M.A. Adrados. Ed. del autor
- Picos de Europa. Ascensiones y travesías de dificultad moderada.
    M.A. Adrados. Ed. del autor
- En torno a la Peña Santa. Guillermo Mañana. Ed.
- Historia del Montañismo leonés. Cristino Torío. Revista Torre Santa. Federación Castellano
    Leonesa de Montañismo.
- Valdeón y Sajambre. Justiniano Rodríguez Fernández. Ed. Institución Fray Bernardino de
    Sahagún. León
 
 


 
 


PUERTO DE PANDERRUEDAS - COLLADO DE DOBRES - VEGA DE LLÓS - SOTO DE VALDEÓN

Se trata de una variante de la anterior, terminando en Soto de Valdeón en lugar de en Sajambre.
Comienza la senda en el Puerto de Panderruedas, collado de entrada al valle de Valdeón desde las tierras del Esla. Del puerto parte una senda en dirección norte hasta el Mirador de Piedrashita, situado en el Cueto Posadoiro, escultura de hierro y piedra colgada sobre Valdeón y frente a los Picos de Europa. Al lado mismo del mirador sale una senda que dejando a nuestra izquierda el Pico Camborisco (1702 m) nos lleva a la Riega de Guayes y a la campera de Piedrashitas, donde la senda gira siguiendo un valle a nuestra izquierda (oeste), hasta el Collado Viejo (1638 m) (45 min), donde un jito marca los límites de Sajambre y Valdeón. En el Collado, nuevo giro al norte, por un sendero zigzagueante entre brezos altos en dirección NE, pasando bajo la Cerra Centenal (1768 m) en un flanqueo hacia el O bajo los conglomerados de la cima, Pico Guadañas (1731 m) y Argayos (1796 m) hasta la Collada Blanca (1772 m), descendiendo por la Riega de Dobres hasta la Horcada de Dobres (2 h 15 min). Cuidado en este tramo entre la collada blanca y el puerto de Dobres, por el camino nos dirige al principio en dirección a Vegabaño (N), debiendo girar hacia el E para ganar el puerto de Dobres (atención a la niebla). Al lado del puerto, hacia el sur, en el extremo de una campera se encuentra el chozo de Dobres, que puede servirnos en caso de mal tiempo (marcado en los waypoints). El camino sigue de frente, dejando a nuestra izquierda la senda que baja a Vegabaño (ver ruta anterior), pasando al Collado Escobaloso, flanqueando por la vertiente valdeona el Pico Abedular sin perder altura, pasando por los restos de la majada de las Dorniellas y al salir del bosque cruzar por Jover por debajo de la Peña Parda hasta salir al praderío de la Vega de Llós, con una buena fuente y el chozo protegido tras una piedra (3h 15 min.). De Llos sale ya hacia el sur una pista apta para todo-terreno que nos baja hasta el pilón de Joto Verín, donde seguiremos de frente en lugarde por la pista, por un buen camino que pronto tomará la dirección Este para salir a Soto de Valdeón (4h 30 min).
En el archivo de waypoits están marcados los puntos conflictivos de la ruta. Los waypoints están tomados del mapa con el OziExplorer y comprobados en ruta. El Datum utilizado es el Europeo 1979.

Períodos favorables: Primavera - Verano - Otoño
Dificultad: Baja. Cuidado con la niebla si aparece, pues al ir a  caballo de dos valles una gran parte del recorrido podemos fácilmente despistarnos. Importante brújula o GPS.
Desniveles:
    Subida: 312 m.
    Bajada: 950 m.
Tiempo sin paradas: 4h 30 min.