ESCALADA EN LAS HOCES DE VEGACERVERA

Sectores y croquis de vías
Algunas escaladas en las Hoces

El siguiente escrito es el texto de un audiovisual que quiso conmemorar en 1995 los 25 años de escalada en las Hoces de Vegacervera, de la mano de Cristino Torío (edad antigua) y Miguel García "Miche" (edad moderna).

Existió un tiempo en que las montañas eran sólo roca, agua y luz. Largas estaciones fueron moldeando sus facciones y amansando sus perfiles. Durante siglos, las Hoces vieron pasar a las gentes que miraban recelosamente sus albas calizas. Por fin, hace ahóra 25 años, dos leoneses, Javier Blanco "la Bruja" y Vicente Llanos, "el Trenero", osaron romper la magia de sus llambrias y colocar el primero de los muchos hierros que en el futuro cegaron sus grietas. Se trataba de la vía El Clavo, que sería el comienzo de una larga serie de itinerarios que hicieron de las Hoces de Vegacervera la escuela leonesa de escalada más querida de entre las muchas que surcan esta vasta tierra caliza. Esta es la historia de esos 25 años de escaladas y de otros asuntos que por estas tierras acontecieron.

EN EL PRINCIPIO...
Las gentes que viven en la base de las montañas miraban a éstas con recelo y temor. Con el tiempo las consideraron como compañeras en el paisaje cotidiano, respetadas de lejos y con una amistad rota tan sólo por alguna tormenta inhóspita.
De repente, algún día de hace alguna décadas, llegó el primero de un grupo de bárbaros que forzaron sus placas y manosearon sus peñas. Llevaban cascos y por armas utilizaban martillos y clavos. Se unían por cuerdas y se subían a pequeñas escaleras. Vestían vistosos colores con pantalones extraños y calzaban pesadas botas. La cuenca alta del Bernesga fue el primer testigo de sus conquistas y en el lugar denominado Fontún, cerca de Villamanín se reunían en extraños ritos que comenzaban siempre por complicados nudos que ataban alrededor del cuerpo. Estos primeros extranjeros dejaron la huella para que algunos avezados lugareños fuesen seducidos por esta nueva cultura y continuaron la obra. Vías como El Niño, la Nando o muchas otras hicieron soñar con aventuras y conquistas en otras tierras y con otras gentes.

LAS HOCES
La curiosidad o el afán de conquista hicieron que a la vez que se resolvían los problemas que se
planteaban en Fontún, algunos echasen una mirada a la garganta caliza que el río Torío esculpió aguas arriba de Vegacervera. Situadas a 37 Km de León y con una larga aproximación desde Matallana donde el tren los dejaba, unos pocos aguerridos guerreros vieron en las paredes que se desplomaban sobre el río bajo la atenta mirada del Pico Correcillas (Polvoreda dicen los de Villalfeide) escenarios para sus conquistas y algunos se hicieron asíduos del lugar. Un kilómetro de paredes calizas de unos 200 metros de altura, con dos vertientes que permiten escalar en verano a la sombra conforman el lugar.La semilla estaba echada, tan sólo había que esperar a que germinase.
El mismo verano que se hace la citada vía El Clavo, Ramón Oblanca abre la vía Ramonín y el verano siguiente sube por la Gran Chimenea. Javier Blanco y El Trenero comienzan la Cara de Indio, y Juan Carlos Robla, "Atila" empieza la vía que lleva su nombre y que termina en compañía de Isidoro Rodríguez después de múltiples peripecias, entre las que se pueden citar la pérdida de los dientes de un pobre paseante al que el destino hizo que pasase bajo la vía unos días antes de su boda en el momento en que algunas piedras caían de lo alto.
En 1972 de nuevo Javier Blanco y el gallego Antonio Dourado abren la primera vía en la emblemática pared de los tres techos, la más característica y llamativa de las Hoces.
De todas formas, entre 1970 y 1980 tan sólo una veintena de vías surgen de la imaginación de los escaladores locales, de entre las que se pueden citar, además de las ya mencionadas, "Ocultos pensamientos", "Hernán Llanos" y una nueva vía en Tres techos.

Cristino Torío Fernández

 

LOS AÑOS 80...
Han pasado 14 años desde mi primera escalada en las Hoces y aún recuerdo las sensaciones de aquel lejano día. Aquéllas visitas esporádicas del 81 se convirtieron en una adición a estas rocas que todavía, a pesar del tiempo, perdura. Impresionado con aquéllas paredes mis primeros largos fueron temerosos y a la vez receptivos para ver y aprender de todos esos que con su nuevo atuendo de chandall y pie de gato pudieran enseñarme. No cabía ninguna duda de que algo se estaba cociendo. La gente se encontraba muy activa, y no era difícil que la mayoría de, las por entónces contadas vías, se escalaran cualquier fin de semana. Pronto llegaron las directrices que había que seguir, con el libro de Meyers. Aquéllas fotos de melenudos personajes que con pantalón blanco, cinta al pelo y bolsa de magnesio se subían por todos lados, sin más ayuda que sus pies y manos, e incluso, se atrevían a forzar en este estilo antiguas rutas de artificial. Así que de una forma u otra adoptamos esta nueva moda y nos lanzamos al ataque. Las Hoces, como excepcional terreno de juego, nos ofrecían muchos metros de roca virgen y unos pocos itinerarios de artificial para forzar. De esta manera, el 83 vió nacer vías como Salamandra escarlata, Chachi guay, El Druida, Hazla como puedas y así hasta 20, en lo que recuerdo como el año más productivo en Vega. Estaba viviendo la edad de oro de las Hoces. Todos éramos colegas y no importaba como trepases ni de donde fueses para poder atarte con cualquiera para hacer ese nuevo itinerario que acababan de abrir ayer. Tampoco había que ir muy lejos para encontrar un compañero; el bar La Roca era el punto neurálgico. Alberto, el roker, nos ponía con su especial marcha a tono. Sidras, cervezas y unos autoarranques eran testigos de ello. Poco después, algo más vino a aumentar nuestro fanatismo. Aún me parece ver aquéllas imágenes de Chochín en la gran travesía de la oeste del Naranjo y oir la música de fondo. Aquélla canción era el calentamiento que, a partir de entonces realizábamos antes de cualquier escalada. Al regreso, Bob Marley y alguna cosilla más, para relajar.
Con Levitación llegó otra nueva temporada y, para mi, una de las escaladas más bonitas y completas de las Hoces. La placa del primer largo se convirtió en el exámen de prueba de todo escalador que se dejase caer por Hoces. No quedaron las aperturas ahí; además, se sumaron Fluido rosa, Pies negros o Relevo mágico, entre otras. Comencé la temporada del 85, como muchas otras, con Levitación, cita obligada de todos los años. Poco después, la Atila sentía como subíamos por ella para dar vida a nuevas rutas. Sin duda, este año no traería muchas novedades, pero éstas si tendrían una calidad que en la actualidad pocos gozan, quizá por el desconocimiento de las mismas. Surgieron de esta manera Santa imagen, Panda 40, Futuro incierto, Eden rock, Orgasmeo sexual, Sendero Gaboni, y el primer 7a de la provincia, Cuidado con la carretera. También el 85 trajo aires de cambio; la vecina escuela de Quirós comenzó a servir, al final del verano, de referencia para nuestras futuras escaladas. Menudo lio tenía en la cabeza con la nueva graduación francesa. Ellos los aseguraban todo y lo que les importaba era el grado. El tipo de escalada no era precisamente esa adherencia que todos los de aquí dominábamos. Se empezó a notar un ambiente distinto que el próximo año se plasmaría en nuestras actividades. El 86 vió a los mismos personajes de siempre afrontando las paredes con mentalidades totalmente nuevas. Se busca la dificultad pura; da igual que se trate de rutas largas o cortos bordillos, que incluso un año antes todos criticábamos. Si la pasada temporada había destacado por la calidad, ésta sería recordada por la dificultad. El 7º grado se ve reforzado con 5 nuevas aportaciones y la High fly se convirtió en la vía más mantenida de la época con tres de sus cuatro largos con una dificultad igual o superior al 6b. La época dorada ya había pasado, pero los personajes que la hicieron realidad como Chemilio, Jose "Makoki", Santi, Julito "Cro", "El Rubio", Apala y los demás pucelanos, Juan Carlos "El Pera" y un montón de gente más, todos permanecerán en mi recuerdo por los momentos compartidos con ellos, por las anécdotas o por sus vías. Creo que no debo pasar sin contaros alguna de estas anécdotas que forman ya parte de la historia de las Hoces, tanto como sus propias vías o los que por ellas ascendieron.
¿Quien le iba a decir a aquel futuro esposo que por cercano espectador formaría parte de esta peculiar historia?, y todo por los piños que le faltaron para degustar su banquete de boda. ¿Cómo olvidar los famosos rappeles de Chemilio, baratos, rápidos de instalar y fáciles de recuperar. ¿Quien no se vió atraído por las cerezas del ruso, ese cercano vecino de las noches del pórtico de la iglesia?, y si no, que pregunten a Julito por su poco convincente coartada de la moneda de cinco duros para justificar su presencia en el huerto. ¿Que va a cambiar el tiempo?. ¡Si no se ve ninguna nube!. Seguramente ésto es lo que pensó Jaime pocas horas antes de llegar a gatas al bar La Roca con una fuerte hipotermia. Y que decir de aquellas extrañas galletas María que trajeron los pucelanos y que buena cuenta dimos toda la banda en un humeante festín. Podría seguir relatando pequeñas anécdotas que van y vienen en mi memoria pero que, ciertamente, no tienen para la mayoría de vosotros el mismo valor que tuvieron para otros que como yo vivieron muchos de estos momentos.
 

LA NUEVA RE-EVOLUCIÓN
A finales de los años 80 una nueva orda de guerreros invadió la región. Venían vestidos con ropajes muy ajustados y de colores muy llamativos. Estaban extrañamente delgados y ascendían por pequeñas paredes muy difíciles. Traían potentes taladros y nuevas tecnologías para asegurar sus a veces espectaculares caídas. Hablaban una jerga a veces difícil de comprender y se llamaban a si mismos escaladores deportivos. De nuevo la semilla prendió con fuerza y primero fue Sabero donde los nuevos métodos y técnicas se expandieron de la mano de Chiro y del Grupo de Montaña de la Guardia Civil. Enseguida Valverdín-Pedrosa fue el escenario donde pelear con enemigos verticales. Entre aquel primer 7a de Hay que joderse para no caerse que abrí con Rosa en 1987 y enseguida encadenó Chiro y Naciones indias que equipé con Jesús Calvo hace tan sólo unos meses hay 154 vías, con un máximo de dificultad en el 8a del Techo de Jaime.
Un día descubrimos que un astur venido del norte y casi en silencio nos había dejado una pequeña muestra de obras de arte en un lugar mágico donde, después, se han ido multiplicando los ritos y se ha convertido en lugar de peregrinación. Se trata de Valdehuesa, la mejor de las escuelas leonesas de escalada deportiva con 168 vías equipadas en la actualidad. El paisaje, rodeados de hermosos bosques, el ambiente, la roca... han hecho de Valdehuesa punto obligado de encuentro, donde casi con seguridad nos encontraremos a su santón particular, Juan Carlos Guerrero Colín, el mejor escalador en la actualidad de la zona, entusiasta equipador de vías de alta dificultad. Colín... ¡quien le iba a decir que por chivar en los exámenes a su amigo César Terremoto comenzaría con un deporte que hoy tanto le apasiona!. Aun le recuerdo diciendo
lentamente que no podía subir por aquélla placa de 6a de Levitación, en las Hoces. ¿Quien me lo iba a decir hoy cuando ha encadenado 8b?.
Algunos lugares quedaron como punto de cita en invierno, por tener un microclima especial. Es el caso de Aviados, donde ya se empezó a escalar en los años 70, y donde la nueva mentalidad también llegó y se fuerzan viejas vías de artificial como El Cachorril.
Para los que nunca se sintieron conformes con la escalada deportiva siempre existieron puntos totémicos y un grupo de leoneses y otro de astures buscaron en las Peñas del Prado, cercanas a la Peña la Barragana y a las Tres Marías, en el extremo oeste del valle de Villamanín, el lugar ideal donde realizar nuevos sueños. 250 metros de altura en una tapia caliza de excepcional calidad dieron lugar a vías como La arista de los Cuervos, Entre amigos, Lago de Luna o la Historia interminable en los primeros años, para dar paso a las nuevas técnicas y mentalidades con vías como Senda vertical, La Negra, Sin aspiraciones a nada, Askatu o Cirrosis, en un muestrario de 18 bellas y largas vías.
 

LA VUELTA A LOS ORÍGENES
Tras una época en que las Hoces quedaron como lugar de paso en los calurosos días del verano, el comienzo de los años 90 vió el retorno masivo de escaladores a sus paredes. Vías como El Filandón y Summertime fueron el aviso que explotó espectacularmente con El Espíritu de las Hoces, abierta en 1993 por Santi Fernández y Julito Ludena en el sector Tres Techos y con una dificultad máxima de 6a+/A2. Vías como Sed de aventura, El signo de los tiempos, Cita en tus ciegas, Días de vino y rosas, ...  hasta la última, Arbolio, son un retorno a los orígenes que ha visto volver a llenar de color las paredes de las Hoces.
 

EPÍLOGO
Existió un tiempo en que las Hoces fueron sólo roca, agua y luz. Largas estaciones  moldearon sus facciones y amansaron sus perfiles. Durante siglos vieron pasar a las gentes que miraban recelosamente sus albas calizas. Hoy son 159 vías conocidas, de todas las dificultades y estilos. Pasarán nuevas generaciones, se dibujarán nuevos itinerarios y, quizás, volverán en el futuro a ser  tan sólo roca, agua y luz, pero, mientras tanto, de todos nosotros depende el que las Hoces sigan siendo lugar de encuentro y disfrute y la escalada la pasión  que nos una.

Miguel García y Cristino Torío



 
Días de vino y rosas 
(Hoces de Vegacervera)
El Caletsu
(Hoces de Vegacervera)
Arbolio
(Hoces de Vegacervera)
Reencuentro con el pasado
(Hoces de Vegacervera)
 Mariana
(Hoces de Vegacervera)
 Everest 99
(Hoces de Vegacervera)
 
 
 
 
 
   

Días de vino y rosas
Hoces de Vegacervera (León)
Dificultad máxima: 5+
Altura: 150 m.
Abierta por: Miguel Díez "Txapela", Miguel García "Miche" y Cristino Torío

Había empezado a equipar la vía con mi amigo Txapela el 7 de Julio de 1994, con idea de equiparla con parabolts, al estilo de la cercana El Filandón. La agria polémica suscitada en las Hoces sobre el equipamiento y reequipamiento hizo que la dejásemos un poco en el olvido, y el 11 de Julio de 1997 la terminé con Miche, pero ya con una óptica diferente, colocando unos pocos parabolts (5 en toda la vía) en los puntos donde era imposible asegurar con otra cosa y dejando limpios los largos 1º y 3º.
 
La vía comienza en la misma terraza de El Filandón, con un primer largo de III, IV hasta una reunión equipada. Sigue en un segundo largo por una placa preciosa, con un paso de decisión (V+) hasta la  reunión común de El Filandón y Calorros, de donde sale a la izda por una zona desequipada de IV hasta la 3ª reunión de Calorros (sin equipar). El cuarto largo es una bonita placa de IV/V- hasta la parte alta de la pared.
Descenso: Buscar primero hacia la derecha una chapa hasta el descuelgue de la 3ª reunión de El Filandón, y bajar en rappel por esta vía hasta la carretera.

El Caletsu

Hoces de Vegacervera
Dificultad máxima: 5+
Altura: 150 m.
Abierta por: Miguel García "Miche", Jesús Calvo "El Secretario" y Cristino Torío

Miguel García Crespo "Miche" es el gran aperturista de las Hoces de Vegacervera, con 32 vías abiertas desde 1983. Tiene una visión especial para predecir los nuevos itinerarios, algunos de los cuales ya tiene en mente. Lleva escalando desde comienzos de los años 80. Abre su primera vía en las Hoces de Vegacervera (Lucifer), el 8 de Abril de 1983. Ha abierto y equipado 230 vías de escalada en roca por toda la geografía leonesa, destacando 92 aperturas en la escuela de Valverdín-Pedrosa (de un total de 155) y 69 vías en Valdehuesa. En las Hoces tiene firmas de la
calidad de High Fly, Levitación Transcendental, Eden Rock, Orgasmeo sexual, Santa Imagen, El Filandón,  El signo de los Tiempos o la última, que abrimos juntos, Arbolio.
Además tiene abiertas vías y cascadas de hielo en alta montaña, en Ubiña, Picos de Europa, y Macizo de Peña Prieta entre otros.
Es uno de los mejores especialistas españoles en equipamiento de rutas de escalada, habiendo impartido cursos de esta especialidad en la Escuela Española de Alta Montaña de Benasque.
En la actualidad dirige la Escuela Leonesa de Alta Montaña y es uno de mis amigos y compañeros de escalada.
 
El 6 de Julio de 1997 le acompañábamos Jesús Calvo "El Secretario" y yo, a la pared situada a la derecha de El Filandón, donde había vislumbrado una nueva ruta. 
La vía comienza con el primer largo de El Filandón (IV-), de donde se rapela a una terraza herbosa situada a su derecha. Se sigue en un largo de fisuras y  placas que terminan en una pequeña travesía a la derecha (V+) hasta una reunión un tanto precaria. El siguiente largo sigue una larga fisura vertical que desde abajo metía bastante miedo, y que El Secretario gestionó con su habitual coraje, y que una vez metidos en ella se trata de una bonita fisura de IV con un paso final de V+, que se proteje bastante bien con friends y empotradores. Un último largo fácil, con tan sólo un pequeño tramo de V-  nos lleva a la última reunión de El Filandón. 
Toda la vía está desequipada, incluídas las reuniones, con la excepción de la última que coincide con la tercera de El Filandón. 
Descenso: Por la vía El Filandón hasta la carretera.
 
 

Arbolio

Hoces de Vegacervera (León)
Dificultad máxima: 5+
Altura: 105 m.
Abierta por: Miguel García "Miche" y Cristino Torío
Material: empotradores y friends

Nueva temporada de escalada en las Hoces, y nada mejor que comenzar con la apertura de una nueva ruta. Y como siempre que ando yo metido en estos berenjenales de aperturas de vías en las Hoces, de la mano de "Miche". Tiene el ojo echado a ocho o diez paredes que sistemáticamente va elaborando como nuevas vías. Ésta que nos ocupa la abrimos el pasado día 13 de junio de 1998. Estábamos solos, con todos los colegas repartidos en múltiples y variadas actividades y a la hora de elegir vía para escalar, Miche me propuso abrir y equipar una nueva entre Summertime y La Selva. Al final salió una bonita ruta de tres largos y 105 metros aproximadamente, estando equipada la segunda reunión y el tercer largo. La tercera reunión es común con la de La Selva-Summertime y el descenso se realiza por los rappeles de esta última. La tónica general de la vía son las placas típicas de las Hoces, no muy difíciles pero sí delicadas. En el tercer largo hay algunos parabolts, pero para todos ellos se necesitan friends y fisureros. Hay un tramo de artificial equipado con parabolts.
El nombre de Arbolio es como se conocía en la antigüedad a la comarca que abarca la cabecera de los ríos Bernesga (Tercia), Torío (Mediana) y Curueño y que luego se conoció como Argüellos.
 
 
 

Reencuentro con el pasado

Hoces de Vegacervera (León)
Abierta por: Miguel García "Miche", Jesús Calvo "Secretario" y Cristino Torío "Ojo trueno"
Fecha: 5 de Septiembre de 1998
Dificultad máxima: 5+
Altura: 120 m.
Material: empotradores y friends

Volvimos de quince días de trabajo como guías de montaña en los Picos de Europa con ganas de escalar. Miche llevaba todo el verano sin subirse a una tapia, a pesar de estar todo este tiempo como guía y monitor de escalada. El Secretario y yo algo menos, pero el "mono" va por dentro. Miche, además, tiene una apuesta consigo mismo de hacer todos los años 30 vías diferentes en las Hoces de Vegacervera. Este macizo calcáreo de la Cordillera Cantábrica leonesa es ideal para escalar en verano. Paredes de entre 80 y 250 metros, con sol y sombra a elegir, equipamientos tipo escalada clásica pero con algún seguro moderno emplazado en las placas y lugares difíciles de asegurar. En fin, un pequeño paraiso para los amantes de la escalada en roca.
De las 159 vías que existen actualmente en las Hoces de Vegacervera, Miche ha participado en la apertura de 35 de ellas y constántemente tiene proyectos de itinerarios que va viendo con esa visión especial que tiene para la apertura de vías. La última fue el sábado 5 de septiembre. Pasaron Miche y el Secretario a buscarme por casa. Dirección Hoces de Vegacervera y al llegar
- ¿Qué hacemos?
- Tengo echado el ojo a una vía... (dice Miche)
Empezamos a escalar por la vía Lucifer y cruzamos por la Atila a la tercera reunión del Encuentro inesperado.
Aquí comienza la nueva vía. Un primer largo por una serie de fisuras verticales y perfectas nos llevan a una reunión donde Miche coloca 6 u 8 friends y empotradores. 
Para arriba la cosa se ve cruda. El Secretario ataca. Un par de seguros con empotradores, un pico de roca, un lanzamiento a no se qué (cómo los tiene el Secretario) y llega a un buril colocado hace muchos años por Chemilio en un intento de una nueva vía que cruzaba por allí. Nos requiere el taladro, y al más puro estilo Piola coloca un parabolt que proteja el paso.
Con el seguro colocado, intenta subir, poco a poco, un canalizo abierto, vertical, demasiado vertical... ¡abajo!. Menos mal que Secretario tiene ya carnet de vuelo con muchas horas de práctica y una caida más no le impresiona. Segundo intento. Sube por donde antes, supera el paso, sube muchos metros, y cuando está saliendo, una piedra se rompe y abajo otra vez. El ¡¡¡mierda,,,,!!! se oye en ytodas las Hoces. Decidimos dar la vuelta por la vía Atila y equipar con un nuevo parabolt el seguro que le falta para no verse tan comprometido, y al final nos queda otra bonita vía en las Hoces. El nombre de Reencuentro con el pasado tiene referencias a la vía que nos puede servir de entrada, El encuentro inesperado, y a una vía inacabada de nuestro malogrado amigo Chemilio que se cruza con ésta.
 

MARIANA

Hoces de Vegacervera (León)
Sector Fluido Rosa
Abierta por: Miguel García "Miche", Cristino Torío "Ojo trueno" y Fernando Marné "El Dañao"
Fecha: 9 y 15 de Septiembre de 1998
Dificultad máxima: 6b o A1
Altura: 120 m.
Material: empotradores y friends (estribos si no se hace en libre)

Última vía abierta en las Hoces de Vegacervera, y, como casi siempre con Miche como acompañante y protagonista. Vivir a 25 minutos de las Hoces parece que incita a ello.
Hoy me viene a buscar después de comer y me dice:
    - Tengo echado el ojo a una nueva vía en las Hoces...
Ya me eché a temlar. ¡Por donde habrá adivinado este cabrón una nueva ruta!.
Camino de las Hoces me va contando la historia.
    - He visto una fisura que sigue de frente a la entrada por la Martín-Vidal y que cruza arriba entre Quadrofenia y Fluido Rosa, aunque no sé si tendrá algún paso de estribos en un desplomillo liso que se ve arriba.
Al llegar, cruzamos el río y nos metemos en harina. Entramos por la Martín-Vidal. El primer largo queda equipado sólo con un parabolt en una placa. La dificultad máxima es de IV+. Reunión equipada, y el segundo largo cruza la bavaresa de la Martín-Vidal a la altura del árbol (IV+), y sigue por una placa tipo "hoces" de V+/6a, a la izquierda de Quadrofenia. En total 5 parabolts en la placa, donde no se puede proteger con otros medios. La segunda reunión es común con la de Quadrofenia. Se nos hacía tarde y bajamos desde aquí. Además, abajo veíamos la algarabía de nuestros amigos Isidoro y Adelo que con unos colegas estaban celebrando su particular "Triathlon" de comienzo de curso: Chuletada, Partida de cartas y Escalada. El olor de las chuletas se hacía ya irresistible. 
En la apertura de la parte final, una semana más tarde, participó Fernando Marné. El tercer largo sale entre esta vía y la Fluido Rosa, a un desplome bajo un árbol, por una placa de pequeños agarres (6b), pero que ha quedado equipada con cuatro parabolts para poder hacerla en artificial (A1), siguiendo una zona de fisuras de IV hasta la reunión final de todas las vías de este sector. 
El descenso se hace en tres rappeles por la Fluido Rosa. 

EVEREST 99 (Hoces de Vegacervera)
CREO QUE SOY UN PARANOICO
El 24 de agosto de 1999 salían rumbo al Everest nuestros amigos leoneses con algunos castellanos. Esa misma tarde pasaba a buscarme por mi casa Miguel García "Miche" con la noble intención de salir a escalar a las Hoces de Vegacervera. Al llegar, decidimos probar por un muro al que Miche tenía echado el ojo para nuevas vías, y, efectivamente, nos salió una bonita vía de tres largos, en la que quedaron equipadas las reuniones y los pasos de placa sin posibilidad de asegurar de otra manera.
Propusimos el nombre de Everest 99 en recuerdo de nuestros amigos expedicionarios.
A la izquierda de la vía vimos, al subir, otra posible vía que se uniría en el segundo a la nuestra. El mismo Miche se encargó de abrirla cuatro días más tarde junto a Jesús Calvo "Secretario", y a la que pusieron por nombre "Creo que soy un paranoico"
 
LOCALIZACIÓN: En el denominado Sector El Canal, a la entrada de las Hoces desede León, al otro lado del río, a la derecha de las vías Sendero Gaboni, La diversión está en la no expansión y Sed de Aventura, y a la izquierda de la vía Blas.
Para acceder a ellas se debe cruzar el río a la altura de una señal de tráfico de estrechamiento. Cuando el río baja crecido habrá que dar un larguísimo rodeo desde Vegacervera para acceder a las mismas.
Las vías comienzan en el canal que lleva el agua a una central eléctrica situada por debajo de Vegacervera.
Pulsar para ver el croquis grande
EVEREST 99
Abierta por: Miguel García "Miche" y Cristino Torío el 24 de agosto de 1999.
Material: Empotradores-friends, cordinos y 10 cintas.
Itinerario: La vía comienza en una zona desplomada con muchos agarres (IV) para salir a una placa y terminar en una reunión al lado de un árbol (V-,IV)(27 metros). El segundo largo comienza con tendencia a la izquierda por una placa (IV+), para seguir por una placa vertical (V+, V) hasta una terraza (33 metros). Los pasos difícil de asegurar de estos dos primeros largos están equipados con parabolts. El tercer largo sigue una placa tumbada (IV) fácil de asegurar (35 metros).
Descenso: Andando hacia la derecha primero y luego hacia la izquierda, por encima de las vías de deportiva del sector El Seso.

CREO QUE SOY UN PARANOICO
Abierta por: Miguel García "Miche" y Jesús Calvo "Secretario" el 28 de agosto de 1999.
Material: Empotradores-friends, cordinos y 10 cintas.
Itinerario: La vía comienza un poco a la izquierda de la anterior, hacia unos característicos tubos de órgano verticales, donde está el paso más duro de la vía (6b, parabolt), para seguir por terreno más fácil (IV+, V+) hasta la reunión en un gran nicho bien visible desde abajo. El segundo largo sigue una placa (V, IV, V-) hasta entroncar con la parte final del segundo largo de Everest 99, siguiendo ya esta vía hasta arriba.
Descenso: El mismo que Everest 99
 



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