MONTAÑAS DEL BIERZO y LOS ANCARES
 
 
 
 
Catoute
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La comarca del Bierzo, en el oeste de la provincia leonesa, guarda una serie de montañas de características singulares, ni muy agrestes ni muy elevadas, pero con un gran interés para montañero y excursionistas.
 
 
 
 
 
 

CATOUTE (2117 m)

 
 
 Aunque son varios los lugares que pueden tomarse como punto de partida (Salentinos, Fasgar ...), quizá la mejor opción sea la de partir del pueblo berciano de Colinas del Campo de Martín Moro (980 m). Partiremos por el camino que, por la margen derecha del río Boeza, pasa cerca del cementerio, hasta encontrarnos a nuestra izquierda con el río Susano, afluente del Boeza, continuando por su misma orilla derecha.
Seguiremos por una buena senda, teniendo cuidado en todos los cruces de tomar los caminos de la izquierda, que nos llevarán a la falda del mismo Pico Catoute. El camino se aprecia bien al discurrir por el fondo del valle, pero se pierde algo al abandonar la orilla del río. Se pasa por la fuente de los Gayones (1900 m), último lugar donde se encuentra agua y muy próxima a la cresta desde la que se alcanza el Pico Catoute sin ninguna dificultad.
Puede aprovecharse la jornada para ascender al cercano pico de la Fana Rubia (2003 m), y, al regreso, puede tomarse por la cresta que por el Cernella (2107 m) y el Pico Rebeza (2001 m) nos llevará al Campo de Santiago y de nuevo de regreso a Colinas. 
 

Tiempos: 
Colinas - Catoute: 3 horas

Podemos aprovechar la jornada para realizar una visita a las fuentes del río Boeza, que nace en las proximidades del Caoute.

 
CAMINO DE LAS FUENTES DEL BOEZA
El río Boeza nace en una plácida llanura: la cubeta glaciar del Campo de Santiago, que está rodeada de picachos de 2.000 m. Al salir de ella se precípita, impetuoso, en el imponente cañón que ha labrado en las fuertes rocas que conforman la llamada Serie de los Cabos, formadas en el periodo Ordovícico de la era Primaria.
La ruta que vamos a recorrer hasta sus fuentes, sigue este valle fluvial por un antiguo camino que, posiblemente, pueda ser datado en época romana, y que, desde luego, está plenamente documentado en la Edad Medía, ya que constituía uno de los ramales del Camino de Santiago, que enlazaba el Camino Francés con el del Norte.
La existencia de las ruinas de Villa Armenia, que fue un Hospital de peregrinos lo prueba suficientemente. Muy cerca de Colinas, existen las ruinas de dos castros, uno en cada margen del río, probablemente de época Prerromana En el río Susano existen restos de explotaciones romanas de oro y la Cueva de la Cerneya, muy cerca del cresterio de la sierra, probablemente fuera una mina para la explotación de oro. El pueblo de Colinas mantuvo durante siglos unos Privilegios concedídos por el Rey Alfonso IX de León, segón la tradición oral, por haber consepuido expulsar a los moros del territorio. La ermita de Santiago también se construyó, según la tradición, para conmemorar la derrota infligida a los moros con la ayuda del Apóstol Santiago que, a lomos de su blanco caballo, arremetió contra ellos poniéndolos en desbandada.
 El Pueblo de Colinas del Campo está declarado Bien de Interés Cultural, con la categoría de Conjunto Histórico
    En el recorrido conviene admirar unas pequeñas cascadas entre los pontones de Suso y de Las Palombas, y, al lado, el escabroso bosque de El Paleiro en el que predominan acebos y tejos.
 
 La vegetación es muy variada, pero predomina la de tipo eurosiberiano  Abundan arándanos, tejos, acebos, serbales, abedules y avellanares. Merecen ser citados, por su rareza en El Bierzo, el acónito, una de las plantas más venenosas de nuestra flora, la frambuesa, la grosella, la grasilla, la drosera y el vedegambre. Y por la belleza de sus flores hay que citar la amapola amarilla, la pajarita, el iris, la genciana, el gamón, el narciso, la dactílorríza y la azucena silvestre. 

    Hay una gran cantidad de especies animales en estas montañas pero solo citaremos algunas como el lobo, el zorro, el gato montés, la ardilla, la nutria, la comadreja, el desmán de los Pirineos, la perdiz roja y la pardilla, y el aguilucho pálido. Entre los insectos, como más expectaculares, citaremos las libélulas y algunas mariposas como la ortiguera, la pavo real, la podalírio, la macaón y, sobre todas, la impresionante Apolo. 

El recorrido parte del pueblo de Colinas del Campo de Martín Moro por el camino que arranca del antiguo puente que serpentea por la margen izquierda del río Boeza, siguiendo un trazado cargado de historia, donde aún se ven vestigios de las legiones romanas en forma de losas empedradas. El valle se angosta, pasando cerca del Corral de las Yeguas, antiguo asentamiento prerromano, y, de repente, aparece a nuestra vista una llanura inmensa y verde, de más de 2 km de longitud. Es el Campo de Santiago, a cuya entrada se alza la ermita dedicada a Matamoros, edificada en memoria de la ayuda prestada por el santo para derrotar a los invasores sarracenos (cosas de la Reconquista) y cuya romería se celebra todos los años el 25 de julio. 
Habremos tardado unas 2 horas desde Colinas. 

El camino puede combinarse con la visita a la cercana localidad omañesa de Fasgar, o con la ascensión a alguna de las cumbres del macizo del Catoute que nos rodean.
 

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