COMPRENSIÓN LECTORA

COMPRENSION LECTORA

LA CIGARRA Y LA HORMIGA

En pleno verano, cuando más calienta el sol, la hormiga trabajaba afanosamente recogiendo granos con los que llenar su despensa.
Mientras tanto la alegre cigarra se pasaba el día recostada a la sombra de un árbol, sin otra preocupación que cantar sin parar.
Cuando la hormiga pasaba cerca de la cigarra, ésta siempre le repetía:

-¡No trabajes tanto, chica! Haz como yo: diviértete y disfruta de este sol tan maravilloso.

La pequeña hormiga, sin hacerle caso, seguía con su trabajo.
Pasaron los días y llegó el crudo invierno. El sol dejó de calentar y las primeras nieves hicieron su aparición. La cigarra vagaba por los campos tiritando de frío y sin nada que llevarse a la boca.
Entonces se acordó de que la hormiga había estado todo el verano recogiendo comida para el invierno.

- Iré a su casa a pedirle que me dé algo de comer.

Cuando la cigarra llamó a la puerta para pedir algo de comida, la laboriosa hormiga le contestó:

- Si hubieras trabajado como yo durante el verano, ahora no carecerías de comida. Si tienes hambre y frío, canta y baila, a ver si así te lo quitas.

La cigarra aprendió la lección. Si llegaba al próximo verano, cantaría menos y trabajaría más.