ÉXODO

I.La liberación de Egipto

1.ISRAEL EN EGIPTO

 

 

 

Prosperidad de los hebreos en Egipto.

1

 

1 Éstos son los nombres de los israelitas que fueron a Egipto con Jacob, cada uno con su familia: 2 Rubén, Simeón, Leví, Judá, 3 Isacar, Zabulón, Benjamín, 4 Dan, Neftalí, Gad y Aser. 5 Los descendientes de Jacob eran setenta personas. José estaba ya en Egipto. 6 Luego, murió José, y todos sus hermanos, y toda aquella generación; 7 pero los israelitas eran fecundos y se propagaban; se multiplicaban y hacían muy fuertes, y llenaban el país.

 

Tiranía de los egipcios.

8 Surgió en Egipto un nuevo rey, que no había conocido a José; 9 y dijo a su pueblo: «Mirad, el pueblo de Israel es más numeroso y fuerte que nosotros.10 Actuemos sagazmente contra él para que no siga multiplicándose, no sea que en caso de guerra se alíe también él con nuestros enemigos, luche contra nosotros y se marche del país.» 11 Entonces, les impusieron capataces para oprimirlos con duros trabajos; y así edificaron para el faraón las ciudades de depósito: Pitom y Ramsés. 12 Pero cuanto más los oprimían, tanto más se multiplicaban y crecían, de modo que los egipcios llegaron a temer a los israelitas. 13 Los egipcios esclavizaron brutalmente a los israelitas, 14 y les amargaron la vida con dura servidumbre, con los trabajos del barro, de los ladrillos, del campo y con toda clase de servidumbre. Los esclavizaron brutalmente.

15 Además, el rey de Egipto dijo a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifrá, y la otra Puá: 16 «Cuando asistáis a las hebreas, fijaos bien: si es niño, matadlo; si es niña, que viva.» 17 Pero las comadronas temían a Dios, y no hicieron lo que les había mandado el rey de Egipto, sino que dejaban con vida a los niños. 18  El rey de Egipto llamó a las comadronas y les dijo: «¿Por qué habéis hecho esto y dejáis con vida a los niños?» 19 Respondieron las comadronas al faraón: «Es que las mujeres hebreas no son como las egipcias; son más robustas, y antes que llegue la comadrona, ya han dado a luz.» 20 Dios premió a las comadronas. El pueblo se multiplicaba y se hacía muy fuerte. 21 Y a la comadronas, porque temían a Dios, les concedió descendencia. 22 Entonces el faraón ordenó a todo su pueblo: «A todo niño recién nacido arrojadlo al Río; pero a las niñas, dejadlas con vida.»

 

 

 

 

 

2.JUVENTUD Y VOCACION DE MOISÉS

 

 

 

Nacimiento y juventud de Moisés*.

2

 

1 Un hombre de la casa de Leví tomó por mujer a una hija de Leví. 2 La mujer concibió y dio a luz un hijo; y, viendo que era hermoso, lo tuvo escondido durante tres meses. 3 No pudiendo esconderlo por más tiempo, tomó una cestilla de papiro, la calafateó con betún y pez, metió en ella al niño, y la puso entre los juncos, a la orilla del Río. 4 La hermana del niño se apostó a lo lejos para ver lo que le pasaba.

5 Entonces, la hija del faraón bajó a bañarse en el Río, mientras sus doncellas se paseaban por la orilla del Río. Ella divisó la cestilla entre los juncos, y envió una criada para que la recogiera. 6 Al abrirla, vio que era un niño que lloraba.Se compadeció de él y exclamó: «Es un niño de los hebreos.» 7 Entonces, la hermana del niño dijo a la hija del faraón: «¿Quieres que  vaya y llame una nodri-  za hebrea para que te críe al niño?» 8 «Vete», le contestó la hija del Faraón.Fue, pues, la joven y llamó a la madre del niño. 9 Y la hija del Faraón le dijo: «Toma este niño y críamelo, que yo te pagaré.» Tomó la mujer al niño y lo crió.10 Cuando creció el muchacho, se lo llevó a la hija del faraón, que lo adoptó y le llamó Moisés, diciendo: «Del agua lo he sacado.»

 

Huida a Madián.

11 Un día, cuando Moisés ya era mayor, fue adonde estaban sus hermanos, y vio sus duros trabajos; vio también cómo un egipcio golpeaba a un hebreo, a uno de sus hermanos. 12 Miró a uno y a otro lado y, no viendo a nadie, mató al egipcio y lo enterró en la arena. 13 Cuando salió al día siguiente, estaban riñendo dos hebreos. Y dijo al culpable: «¿Por qué pegas a tu compañero?» 14 Él respondió: «¿Quién te ha nombrado jefe y juez sobre nosotros? ¿Piensas matarme como mataste al egipcio?» Moisés tuvo miedo, pues se dijo: «Ciertamente la cosa se sabe.» 15 Cuando el faraón se enteró de lo sucedido, buscó a Moisés para matarlo.

Moisés huyó de la presencia del faraón, y se detuvo en el país de Madián, donde se sentó junto a un pozo. 16 El sacerdote de Madián tenía siete hijas, que fueron a sacar agua y llenar los abrevaderos para dar de beber al ganado de su padre. 17 Pero vinieron unos pastores y las echaron. Entonces, Moisés se alzó, las defendió y abrevó su ganado. 18 Ellas volvieron a casa de su padre Reuel y él les preguntó: «¿Por qué habéis vuelto hoy tan pronto?» 19 Respondieron: «Un egipcio nos ha librado de las manos de los pastores; además nos ha sacado agua y ha abrevado el ganado.» 20 Preguntó entonces a sus hijas: «¿Dónde está? ¿Cómo habéis dejado solo a ese hombre? Invitadlo a comer.» 21 Moisés aceptó morar con aquel hombre, y él le dio a su hija Seforá. 22 Ella dio a luz un hijo y Moisés lo llamó Guersón, pues dijo: «Forastero soy en tierra extraña.»

 

Dios vuelve por Israel.

23 Durante este largo período murió el rey de Egipto. Como los israelitas gemían y se quejaban de su servidumbre, el clamor de su servidumbre subió a Dios. 24 Dios escuchó sus gemidos y se acordó de su alianza con Abrahán, Isaac y Jacob. 25 Dios se fijó en los israelitas y reconoció...

 

La zarza ardiendo.

3

 

1 Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián.Trashumando con el rebaño por el desierto, llegó hasta Horeb, la montaña de Dios. 2 Allí se le apareció el ángel de Yahvé en llama de fuego, en medio de una zarza. Moisés vio que la zarza ardía, pero no se consumía. 3 Dijo, pues, Moisés: «Voy a acercarme para ver este extraño caso: por qué no se consume la zarza.» 4 Cuando Yahvé vio que Moisés se acercaba para mirar, le llamó de en medio de la zarza: «¡Moisés, Moisés!» Él respondió: «Heme aquí.» 5 Le dijo: «No te acerques aquí; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar que pisas es suelo sagrado.» 6 Y añadió: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.» Moisés se cubrió el rostro, porque temía ver a Dios.

 

Misión de Moisés.

7 Yahvé le dijo: «He visto la aflicción de mi pueblo en Egipto, he escuchado el clamor ante sus opresores y conozco sus sufrimientos. 8 He bajado para librarlo de la mano de los egipcios y para subirlo de esta tierra a una tierra buena y espaciosa; a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los perizitas, de los jivitas y de los jebuseos. 9 Así pues, el clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto la opresión con que los egipcios los afligen. 10 Ahora, pues, ve: yo te envío al faraón para que saques a mi pueblo, los israelitas, de Egipto.»

11 Moisés dijo a Dios: «¿Quién soy yo para ir al faraón y sacar de Egipto a los israelitas?» 12 Dios le respondió: «Yo estaré contigo y ésta será la señal de que yo te envío: Cuando hayas sacado al pueblo de Egipto daréis culto a Dios en este monte.»

 

Revelación del Nombre divino.

13 Contestó Moisés a Dios: «Si voy a los israelitas y les digo: `El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros'; y ellos me preguntan: `¿Cuál es su nombre?', ¿qué les responderé?» 14 Dijo Dios a Moisés: «Yo soy el que soy.» Y añadió: «Así dirás a los israelitas: `Yo soy' me ha enviado a vosotros.» 15 Siguió Dios diciendo a Moisés: «Así dirás a los israelitas: Yahvé, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Éste es mi nombre para siempre, por él seré recordado generación tras generación.

 

Instrucciones sobre la misión de Moisés.

16 «Vete, reúne a los ancianos de Israel y diles: `Yahvé, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: Yo os he visitado y me he dado cuenta de lo que os han hecho en Egipto. 17 Y he decidido sacaros de la aflicción de Egipto y llevaros al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, perizitas, jivitas y jebuseos, a una tierra que mana leche y miel.' 18 Ellos te harán caso, y tú irás con los ancianos de Israel donde el rey de Egipto y le diréis: `Yahvé, el Dios de los hebreos, se nos ha aparecido; y ahora tenemos que hacer un viaje durante tres días por el desierto, para ofrecer sacrificios a Yahvé, nuestro Dios.' 19 Ya sé que el rey de Egipto no os dejará ir, a no ser forzado por una mano poderosa. 20 Pero yo extenderé mi mano y heriré a Egipto con toda suerte de prodigios, que obraré en medio de ellos, y entonces os dejará salir.»

 

Despojo de los egipcios.

21 «Haré que este pueblo obtenga el favor de los egipcios, de modo que cuando partáis, no salgáis con las manos vacías, 22 sino que cada mujer pedirá a su vecina y a la dueña de su casa objetos de plata, objetos de oro y vestidos, que pondréis a vuestros hijos y a vuestras hijas, y así despojaréis a los egipcios.»

 

Dios otorga a Moisés el poder de hacer prodigios.

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1 Moisés respondió: «Mira que no me creerán ni me harán caso, pues dirán: `No se te ha aparecido Yahvé.'» 2 Entonces Yahvé le preguntó: «¿Qué tienes en tu mano?» «Un cayado», respondió él.3 Yahvé le dijo: «Tíralo al suelo.» Él lo tiró al suelo y se convirtió en una serpiente; y Moisés huyó de ella. 4 Yahvé dijo a Moisés: «Extiende tu mano y agárrala por la cola.» Extendió la mano, la agarró, y volvió a ser cayado en su mano... 5 «Para que crean que se te ha aparecido Yahvé, el Dios de sus padres, el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.»

6 Yahvé añadió: «Mete tu mano en el pecho.» Metió él la mano en su pecho y cuando la sacó estaba cubierta de lepra, blanca como la nieve. 7 Y le dijo: «Vuelve a meter la mano en el pecho.» La volvió a meter y, cuando la sacó de nuevo, estaba ya como el resto de su cuerpo. 8 «Así pues, si no te creen ni te hacen caso al primer prodigio, creerán al segundo. 9 Y si tampoco creen a estos dos prodigios ni te hacen caso, tomarás agua del Río y la derramarás en el suelo; y el agua que saques del Río se convertirá en sangre sobre el suelo.»

 

Aarón, intérprete de Moisés.

10 Moisés dijo a Yahvé: «¡Por favor, Señor! Yo nunca he sido hombre de palabra fácil, ni aun después de haber hablado tú con tu siervo; sino que soy torpe de boca y de lengua.» 11 Yahvé le respondió: «¿Quién ha dado la boca al hombre? ¿Quién hace al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo, Yahvé? 12 Así pues, vete, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que debes decir.»

13 Él replicó: «¡Por favor, Señor! Envía a quien quieras.» 14 Entonces se encendió la ira de Yahvé contra Moisés, y le dijo: «¿No tienes a tu hermano Aarón el levita? Sé que él habla bien; además, va a salir a tu encuentro, y al verte se alegrará su corazón. 15 Tú le hablarás y pondrás las palabras en su boca; yo estaré en tu boca y en la suya, y os enseñaré lo que habéis de hacer. 16 Él hablará por ti al pueblo, él será tu boca y tú serás su dios.17 Toma este cayado en tu mano, porque con él has de hacer los prodigios.»

 

Vuelta a Egipto. Salida de Madián.

18 Moisés regresó a casa de su suegro Jetró y le dijo: «Permíteme volver a mis hermanos de Egipto para ver si aún viven.» Jetró respondió a Moisés: «Vete en paz.»

19 Yahvé dijo a Moisés en Madián: «Anda, vuelve a Egipto, pues han muerto todos los que te buscaban para matarte.» 20 Moisés tomó a su mujer y a su hijo, los montó en el asno y volvió al país de Egipto. Moisés tomó también el cayado de Dios en su mano. 21 Yahvé dijo a Moisés: «Cuando vuelvas a Egipto, harás delante del faraón todos los prodigios que yo he puesto en tu mano. Yo endureceré su corazón, y no dejará salir al pueblo. 22 Y dirás al faraón: Así dice Yahvé: Mi hijo primogénito es Israel. 23 Por eso, Yo te digo: `Deja salir a mi hijo para que me dé culto.' Si te niegas a dejarle salir, yo daré muerte a tu hijo primogénito.»

 

Circuncisión del hijo de Moisés.

24 Durante el viaje, en un albergue, Yahvé le salió al encuentro e intentó darle muerte. 25 Tomó entonces Seforá un pedernal, cortó el prepucio de su hijo y tocó las partes de Moisés, diciendo: «Eres mi esposo de sangre.» 26 Entonces Yahvé lo soltó; ella había dicho: «esposo de sangre», por la circuncisión.

 

Encuentro con Aarón.

27 Yahvé dijo a Aarón: «Vete al desierto al encuentro de Moisés.» Él fue y lo encontró en el monte de Dios y lo besó.28 Moisés contó a Aarón todo lo que Yahvé le había encomendado y todos los prodigios que le había mandado hacer.29 Moisés y Aarón fueron y reunieron a todos los ancianos de los israelitas. 30 Aarón refirió todas las palabras que Yahvé había dicho a Moisés y realizó los prodigios ante el pueblo. 31 El pueblo creyó, y al oír que Yahvé había visitado a los israelitas y había visto su aflicción, se postraron y adoraron.

 

Primera entrevista con faraón.

5

 

1 Después Moisés y Aarón se presentaron al faraón y le dijeron: «Así dice Yahvé, el Dios de Israel: Deja salir a mi pueblo para que celebre fiesta en mi honor en el desierto.» 2 Respondió el faraón: «¿Quién es Yahvé para que yo deba hacerle caso, dejando salir a Israel? No conozco a Yahvé y no dejaré salir a Israel.» 3 Ellos dijeron: «El Dios de los hebreos se nos ha aparecido; permite, pues, que hagamos un viaje de tres días al desierto para ofrecer sacrificios a Yahvé, nuestro Dios, si no nos castigará con peste o espada.» 4 El rey de Egipto les replicó: «Moisés y Aarón, ¿por qué queréis apartar al pueblo de sus trabajos? Volved a vuestros trabajos.» 5 Y añadió el faraón: «Ahora que son más numerosos que los nativos del país, ¿queréis que interrumpan sus trabajos?»

 

Instrucciones a los capataces.

6 Aquel día el faraón ordenó a los capataces y a los inspectores: 7 «No proveáis, como hasta ahora, de paja al pueblo para hacer ladrillos; que vayan ellos mismos a recogerla. 8 Pero que hagan la misma cantidad de ladrillos que hacían antes, sin disminuir nada. Son unos perezosos. Por eso andan diciendo: Vamos a ofrecer sacrificios a nuestro Dios.9 Abrumadlos de trabajo para que estén ocupados y no hagan caso de palabras mentirosas.»

10 Salieron los capataces y los inspectores y dijeron al pueblo: «Así dice el faraón: No os daré ya más paja; 11 id vosotros mismos a recogerla donde podáis; pero no disminuirá en nada vuestra tarea.» 12 El pueblo se dispersó por el país de Egipto para recoger paja. 13 Los capataces los apremiaban, diciendo: «Terminad la tarea  impuesta para cada día, como cuando se os proveía de paja.» 14 Y castigaron también a los inspectores israelitas, que habían sido nombrados por los capataces del faraón, diciendo: «¿Por qué no habéis hecho, ni ayer ni hoy, la misma cantidad de ladrillos que antes?»

 

Queja de los inspectores israelitas.

15 Entonces, los inspectores israelitas fueron a quejarse al faraón y le dijeron: «¿Por qué tratas así a tus siervos? 16 No se provee de paja a tus siervos. Sin embargo insisten en que hagamos ladrillos y se castiga a tus siervos ...»

17 El faraón respondió: «Holgazanes, sois unos holgazanes; por eso decís: `Vamos a ofrecer sacrificios a Yahvé.' 18 Ahora, id a trabajar; no se os proveerá de paja, pero vosotros tenéis que entregar la misma cantidad de ladrillos.»

 

Quejas del pueblo. Oración de Moisés.

19 Los inspectores israelitas se vieron en un gran aprieto, cuando les dijeron: «No disminuiréis vuestra producción diaria de ladrillos.» 20 Y fueron corriendo al encuentro de Moisés y Aarón, que les estaban esperando a la salida del palacio del faraón, 21 y les dijeron: «Que Yahvé os examine y os juzgue. Nos habéis hecho odiosos al faraón y a sus siervos y habéis puesto la espada en sus manos para matarnos.» 22 Entonces Moisés se volvió a Yahvé y le dijo: «Señor, ¿por qué maltratas a este pueblo?, ¿por qué me has enviado? 23 Desde que fui al faraón para hablarle en tu nombre está maltratando a este pueblo, y tú no haces nada por librarlo.»

 

6

 

1 Yahvé respondió a Moisés: «Ahora verás lo que voy a hacer con el faraón; cuando sienta una mano férrea los dejará partir, los expulsará de su país.»

 

Nuevo relato de la vocación de Moisés.

2 Dios habló a Moisés y le dijo: «Yo soy Yahvé. 3 Me aparecí a Abrahán, a Isaac y a Jacob como El Sadday; pero mi nombre de Yahvé no se lo di a conocer. 4 Después establecí con ellos mi alianza, para darles la tierra de Canaán, la tierra donde peregrinaron y moraron como forasteros. 5 Y ahora, al escuchar el gemido de los israelitas, esclavizados por los egipcios, he recordado mi alianza. 6 Por eso, di a los israelitas: Yo soy Yahvé; Yo os sacaré de los duros trabajos de los egipcios, os libraré de su esclavitud y os redimiré con brazo tenso y juicios solemnes. 7 Yo os haré mi pueblo, y seré vuestro Dios; y sabréis que yo soy Yahvé, vuestro Dios, que os sacaré de la esclavitud de Egipto. 8 Yo os introduciré en la tierra que he jurado dar a Abrahán, a Isaac y a Jacob, y os la daré en herencia.Yo, Yahvé.» 9 Moisés habló así a los israelitas, pero ellos, abrumados por la dura servidumbre, no le hicieron caso.

10 Entonces Yahvé dijo a Moisés: 11 «Ve-te, habla con el faraón, rey de Egipto, para que deje salir a los israelitas de su país.» 12 Pero Moisés respondió así ante Yahvé: «Si los israelitas no me hacen caso, ¿cómo me hará caso el faraón, a mí que soy torpe de palabra?» 13 Yahvé habló a Moisés y a Aarón: les transmitió órdenes para los israelitas y para el faraón, rey de Egipto, a fin de sacar a los israelitas del país de Egipto.

 

Genealogía de Moisés y Aarón.

14 Éstos son los cabezas de familia: Hijos de Rubén, primogénito de Israel: Henoc, Palú, Jesrón y Carmí; éstos son los descendientes de Rubén.

15 Hijos de Simeón: Yemuel, Yamín, Ohad, Yaquín, Sójar y Saúl, hijo de la cananea; éstos son los descendientes de Simeón.

16 Y éstos son los nombres de los hijos de Leví por linajes: Guersón, Queat, Merarí. Leví vivió ciento treinta y siete años.17 Hijos de Guersón: Libní, Semeí y sus descendientes.

18 Hijos de Queat: Amrán, Yisar, Hebrón y Uziel. Queat vivió ciento treinta y tres años.

19 Hijos de Merarí: Majlí y Musí. Éstos son los descendientes de los levitas, por sus linajes.

20 Amrán tomó por mujer a Yoquébed, pariente suya, de la cual nacieron Aarón y Moisés. Amrán vivió ciento treinta y siete años.

21 Hijos de Yisar: Coré, Néfeg y Zicrí.

22 Hijos de Uziel: Misael, Elisafán y  Sitrí.

23 Aarón tomó por mujer a Isabel, hija de Aminadab, hermana de Najsón, de la cual le nacieron Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar.

24 Hijos de Coré: Asir, Elcaná y Abiasaf. Éstos son los descendientes de los coreítas.

25 Eleazar, hijo de Aarón, tomó por mujer a una de las hijas de Putiel y de ella nació Pinjás.

Éstos son los cabeza de familia de los levitas, según sus descendientes.

26 Éstos son Aarón y Moisés a quienes dijo Yahvé: «Sacad a los israelitas del país de Egipto, por legiones.» 27 Éstos son los que hablaron al faraón, rey de Egipto, para sacar a los israelitas de Egipto. Éstos son Moisés y Aarón.

 

 

Prosigue el relato de la vocación de Moisés.

28 Cuando Yahvé habló a Moisés en el país de Egipto, 29 le dijo: «Yo soy Yahvé; transmite al faraón, rey de Egipto, cuanto yo te diga.» 30 Moisés respondió ante Yahvé: «Siendo yo torpe de palabra, ¿cómo me va a hacer caso el faraón?»

 

7

 

1 Yahvé dijo a Moisés: «Mira yo te hago un dios para el faraón y tu hermano Aarón será tu profeta; 2 tú le dirás cuanto yo te mande; y Aarón, tu hermano, se lo dirá al faraón, para que deje salir a los israelitas de su país. 3 Yo endureceré el corazón del faraón, y multiplicaré mis signos y prodigios en el país de Egipto.4 El faraón no os hará caso, pero yo pondré mi mano sobre Egipto y sacaré del país de Egipto a mis legiones, mi pueblo, los israelitas, con juicios solemnes. 5 Y los egipcios reconocerán que yo soy Yahvé, cuando extienda mi mano sobre Egipto y saque a los israelitas de en medio de ellos.»  6 Moisés y Aarón hicieron así; como les mandó Yahvé, así hicieron. 7 Moisés tenía ochenta años, y Aarón ochenta y tres cuando hablaron al faraón.

 

 

3.LAS PLAGAS DE EGIPTO.-LA PASCUA.

 

 

 

El cayado se trueca en serpiente.

8 Yahvé dijo a Moisés y a Aarón: 9 «Cuando el faraón os pida algún prodigio, dirás a Aarón: `Toma tu cayado y tíralo delante del faraón, y se convertirá en serpiente.'» 10 Presentáronse, pues, Moisés y Aarón al faraón, e hicieron lo que Yahvé había ordenado: Aarón tiró su cayado delante del faraón y de sus servidores, y se convirtió en serpiente. 11 A su vez, el faraón llamó a sus sabios y  hechiceros, y los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos.12 Cada cual tiró su bastón y se convirtieron en serpientes; pero el cayado de  Aarón devoró los otros cayados. 13 Sin embargo, el corazón del faraón se endureció, y no les hizo caso, como había predicho Yahvé.

 

1.a plaga: El agua se convierte en sangre.

14 Yahvé dijo a Moisés: «El corazón del faraón se ha obstinado; se niega a dejar salir al pueblo. 15 Preséntate al faraón por la mañana, cuando vaya hacia el Río. Espéralo a la orilla del Río, llevando en tu mano el cayado que se convirtió en serpiente. 16 Y le dirás: Yahvé, el Dios de los hebreos, me ha enviado a ti para decirte: `Deja partir a mi pueblo, para que me den culto en el desierto'; pero hasta ahora no has hecho caso. 17 Así dice Yahvé: En esto conocerás que yo soy Yahvé: Con el cayado que tengo en la mano, golpearé las aguas del Río y se convertirán en sangre. 18 Los peces del Río morirán, el Río quedará apestado y los egipcios no podrán beber agua del Río.»

19 Yahvé dijo a Moisés: «Di a Aarón: Toma tu cayado y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus canales, sus ríos, sus lagunas y sobre todas las cisternas, y se convertirán en sangre; y habrá sangre en todo el país de Egipto, en los recipientes de madera y en los de piedra.» 20 Moisés y Aarón hicieron lo que Yahvé les había mandado: alzó el cayado y golpeó las aguas que hay en el Río en presencia del faraón y de sus servidores, y todas las aguas del Río se convirtieron en sangre. 21 Los peces del Río murieron, el Río quedó apestado y los egipcios no podían beber el agua del Río; hubo sangre en todo el país de Egipto.22 Pero los magos de Egipto hicieron lo mismo con sus encantamientos, y el corazón del faraón se obstinó y no les hizo caso, tal como había dicho Yahvé. 23 El faraón se volvió y entró en su casa sin prestar atención a lo sucedido. 24 Todos los egipcios tuvieron que cavar en los alrededores del Río en busca de agua potable, porque no podían beber las aguas del Río. 25 Pasaron siete días desde que Yahvé golpeó el Río.

 

2.a plaga: Las ranas.

26 Yahvé dijo a Moisés: «Preséntate al faraón y dile: Así dice Yahvé: `Deja salir a mi pueblo para que me dé culto.' 27 Si te niegas a dejarlo salir, infestaré de ranas todo tu país. 28 El Río bullirá de ranas; saltarán y entrarán en tu casa, en tu dormitorio y en tu lecho, en las casas de tus servidores y en tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas. 29 Las ranas saltarán sobre ti, sobre tu pueblo, y sobre tus siervos.»

 

8

 

1 Yahvé dijo a Moisés: «Di a Aarón: Extiende tu mano con tu cayado sobre los canales, sobre los ríos y sobre las lagunas, y haz saltar las ranas por todo el país de Egipto.»

2 Aarón extendió su mano sobre las aguas de Egipto; saltaron las ranas y cubrieron el país de Egipto. 3 Pero los magos hicieron lo mismo con sus encantamientos; hicieron saltar las ranas sobre el país de Egipto.

4 El faraón llamó a Moisés y a Aarón y les dijo: «Pedid a Yahvé que aparte las ranas de mí y de mi pueblo, y yo dejaré salir al pueblo para que ofrezca sacrificios a Yahvé.» 5 Moisés respondió al faraón: «Dígnate indicarme cuándo he de rogar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que aparte de ti y de tus casas las ranas, y se queden sólo en el Río.» 6 «Mañana», contestó él. Moisés replicó: «Será conforme a tu palabra, para que sepas que no hay como Yahvé, nuestro Dios. 7 Las ranas se apartarán de ti, de tus casas, de tus siervos y de tu pueblo, y quedarán sólo en el Río.» 8 Moisés y Aarón salieron de casa del faraón y Moisés invocó a Yahvé para que apartara las ranas que afligían al faraón, 9 Yahvé hizo lo que Moisés le había pedido y murieron las ranas de las casas, de los patios y de los campos. 10 Las juntaron en montones y el país apestaba. 11 Pero como viera el faraón que le daban un respiro, se obstinó y no les hizo caso, tal como había predicho Yahvé.

 

3.a plaga: Los mosquitos.

12 Yahvé dijo a Moisés: «Di a Aarón: Extiende tu cayado y golpea el polvo de la tierra, que se convertirá en mosquitos por todo el país de Egipto.» 13 Así lo hicieron: Aarón extendió su mano con el cayado y golpeó el polvo de la tierra; y aparecieron mosquitos sobre los hombres y sobre los ganados. Todo el polvo de la tierra se convirtió en mosquitos sobre todo el país de Egipto. 14 Los magos intentaron con sus encantamientos hacer salir mosquitos, pero no pudieron.Aparecieron, pues, los mosquitos sobre hombres y ganados. 15 Los magos dijeron al faraón: «¡Es el dedo de Dios!» Pero el faraón continuó obstinado y no les hizo caso, como había dicho Yahvé.

 

4.a plaga: Los tábanos.

16 Yahvé dijo a Moisés: «Levántate pronto mañana, preséntate al faraón cuando vaya hacia el río y dile: Así dice Yahvé: `Deja salir a mi pueblo, para que me dé culto.' 17 Si no dejas salir a mi pueblo, enviaré tábanos contra ti, contra tus siervos, tu pueblo y tus casas. Las casas de los egipcios y las tierras donde habitan se llenarán de tábanos. 18 Pero exceptuaré ese día la región de Gosen, donde habita mi pueblo, para que no haya allí tábanos, a fin de que sepas que yo soy Yahvé en medio del país; 19 haré distinción entre mi pueblo y el tuyo. Este signo sucederá mañana.» 20 Así lo hizo Yahvé. Un enjambre enorme de tábanos vino sobre la casa del faraón y las casas de sus siervos y sobre el país de Egipto; los tábanos devastaron todo el país.

21 Entonces llamó el faraón a Moisés y a Aarón y les dijo: «Id y ofreced sacrificios a vuestro Dios en este país.» 22 Moisés respondió: «No conviene que se haga así, porque el sacrificio que ofrecemos a Yahvé, nuestro Dios, es abominación para los egipcios. Si los egipcios nos vieran ofrecer un sacrificio que para ellos es abominable, ¿no nos lapidarían? 23 Iremos tres días de camino por el desierto, y allí ofreceremos sacrificios a Yahvé, nuestro Dios, como nos ha ordenado.» 24 Contestó el faraón: «Yo os dejaré partir, para que ofrezcáis en el desierto sacrificios a Yahvé, vuestro Dios, con tal que no vayáis demasiado lejos. Rogad por mí.» 25 Moisés respondió: «En cuanto yo salga de aquí, rogaré a Yahvé, y mañana los tábanos se alejarán del faraón, de sus siervos y de su pueblo; pero que el faraón deje de una vez de engañarnos, impidiendo al pueblo salir a ofrecer sacrificios a Yahvé.» 26 Salió, pues, Moisés de la presencia del faraón, y rogó a Yahvé. 27 Yahvé hizo lo que Moisés pedía, y alejó los tábanos del faraón, de sus siervos y de su pueblo; no quedó ni uno. 28 Pero también esta vez se obcecó el faraón y no dejó salir al pueblo.

 

5.a plaga: Muere el ganado.

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1 Yahvé dijo a Moisés: «Preséntate al faraón y dile: Así dice Yahvé, el Dios de los hebreos: `Deja salir a mi pueblo para que me dé culto.' 2 Si te niegas a dejarlo salir y lo sigues reteniendo, 3 la mano de Yahvé caerá sobre tus ganados del campo, los caballos, los asnos, los camellos, las vacas y las ovejas; será una peste espantosa. 4 Pero Yahvé distinguirá entre el ganado de Israel y el ganado de Egipto; no perecerá nada de cuanto pertenece a Israel.» 5  Yahvé fijó un plazo en los siguientes términos: «Mañana hará esto Yahvé en el país.» 6 Al día siguiente cumplió Yahvé su palabra y murió todo el ganado de Egipto; mas del ganado de los israelitas no murió ni una res. 7 El faraón mandó averiguar y, efectivamente, del ganado de Israel no había muerto ni una res. Sin embargo, el faraón se obstinó y no dejó salir al pueblo.

 

6.a plaga: Las úlceras.

8 Yahvé dijo a Moisés y a Aarón: «Tomad dos puñados llenos de hollín de horno. Moisés lo echará al aire, en presencia del faraón; 9 y se convertirá en polvo fino sobre todo el país de Egipto, y originará, en hombres y ganados, úlceras que segregan pus por todo el país de Egipto.» 10 Tomaron, pues, hollín de horno y presentándose ante el faraón, Moisés lo echó al aire, produciendo en hombres y animales  úlceras con secreción de pus.11 Ni siquiera los magos pudieron permanecer ante Moisés a causa de las úlceras; pues las úlceras afectaron a los magos como a todos los demás egipcios.12 Pero Yahvé hizo que el faraón se obstinase y no les hiciera caso, tal como Yahvé había dicho a Moisés.

 

7.a plaga: La granizada.

13 Yahvé dijo a Moisés: «Levántate de madrugada mañana, preséntate al faraón y dile: Así dice Yahvé, el Dios de los hebreos: `Deja salir a mi pueblo para que me dé culto.' 14 Pues esta vez voy a mandar todas mis plagas contra ti, tus siervos y tu pueblo, para que sepas que no hay como yo en toda la tierra. 15 Porque si yo hubiera extendido mi mano y te hubiera herido con peste a ti y a tu pueblo, ahora ya habrías desaparecido de la tierra; 16 pero te he he preservado para mostrarte mi poder y para que se proclame mi nombre por toda la tierra. 17 Puesto que aún te resistes a dejar partir a mi pueblo, 18 mañana, a esta hora, haré caer una granizada tan fuerte como no la ha habido en Egipto desde su fundación hasta hoy. 19 Ahora, pues, manda recoger tu ganado y cuanto tienes en el campo.Sobre todos los hombres y animales que se hallen en el campo y no sean recogidos en casa, caerá el granizo y los matará.» 20 Los siervos del faraón que temieron la palabra de Yahvé recogieron en casa a sus esclavos y ganados, 21 mas los que no hicieron caso de la palabra de Yahvé, dejaron en el campo a sus esclavos y ganados.

22 Yahvé dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo, y caerá granizo en todo el país de Egipto, sobre los hombres, los ganados y sobre toda la hierba del campo en el país de Egipto.» 23 Moisés extendió su cayado hacia el cielo, y Yahvé lanzó truenos, granizo y rayos a la tierra.Yahvé desencadenó una lluvia de granizo sobre el país de Egipto. 24 El granizo y los rayos mezclados con el granizo fueron tan fuertes que nunca se había visto una cosa semejante en el país de Egipto desde que comenzó a ser nación. 25 El granizo devastó cuanto había en el campo -hombres y animales- en todo el país de Egipto. El granizo machacó también toda la hierba del campo y tronchó todos los árboles del campo. 26 Tan sólo en la región de Gosen, donde habitaban los israelitas, no hubo granizo.

27 El faraón hizo llamar a Moisés y a Aarón y les dijo: «Esta vez he pecado; Yahvé es justo, y mi pueblo y yo somos culpables. 28 Rogad a Yahvé. Basta ya de truenos y granizo. Yo os dejaré salir y no tendréis que quedaros más tiempo aquí.» 29 Moisés le respondió: «Cuando salga de la ciudad extenderé mis manos hacia Yahvé, cesarán los truenos y no habrá más granizo, para que sepas que la tierra entera es de Yahvé. 30 Pero sé que tú y tus siervos aún no teméis a Yahvé, Dios.» 31 (Se estropearon el lino y la cebada, pues la cebada estaba ya en espiga, y el lino en flor. 32 El trigo y la espelta no se estropearon por ser tardíos).

33 Moisés salió de la presencia del faraón y de la ciudad, extendió las manos hacia Yahvé y cesaron los truenos y granizos, y no cayó más lluvia sobre la tierra. 34 Cuando el faraón vio que había cesado la lluvia, el granizo y los truenos, él y sus siervos se obstinaron de nuevo.35 Se obstinó, pues, el faraón y no dejó salir a los israelitas como Yahvé había dicho por boca de Moisés.

 

8.a plaga: Las langostas.

10

 

1 Yahvé dijo a Moisés: «Preséntate al faraón, porque yo le he hecho obcecarse a él y a sus siervos, para realizar mis signos en medio de ellos; 2 y para que puedas contar a tu hijo y a tu nieto cómo manejé a Egipto y los signos que realicé en medio de ellos. Así sabréis que yo soy Yahvé.» 3 Moisés y Aarón se presentaron ante el faraón y le dijeron: «Así dice Yahvé, el Dios de los hebreos: ¿Hasta cuándo te resistirás a humillarte ante mí? Deja salir a mi pueblo para que me dé culto. 4 Si te niegas a dejar salir a mi pueblo, mañana traeré las langostas sobre tu territorio; 5 y cubrirán la superficie de la tierra, de tal modo que no podrá verse el suelo. Devorarán lo que os quedó de la granizada y comerán todos los árboles que crecen en vuestros campos. 6 Llenarán tus casas, las casas de tus siervos y todas las casas de Egipto. Ni tus padres ni tus abuelos vieron nunca una cosa así desde que habitan en la tierra hoy.» Moisés se retiró y salió de la presencia del faraón. 7 Los siervos del faraón le dijeron: «¿Hasta cuándo nos tenderá ése un lazo a nosotros? Deja salir a esa gente y que dé culto a Yahvé, su Dios. ¿Aún no te das cuenta de que Egipto se está arruinando?».

8 Hicieron volver a Moisés y a Aarón ante el faraón y éste les dijo: «Id a dar culto a Yahvé, vuestro Dios. Pero ¿quiénes van a ir?» 9  Moisés respondió: «Iremos con nuestros niños y nuestros ancianos, con nuestros hijos y nuestras hijas, con nuestras ovejas y nuestras vacas, pues tenemos que celebrar la fiesta de Yahvé.» 10 Él les dijo: «¡Que Yahvé esté con vosotros lo mismo que yo voy a dejaros salir con vuestros pequeños! A la vista están vuestras malas intenciones.11 No lo permitiré; salid si queréis los varones solos y dad culto a Yahvé, pues eso es lo que buscabais.» Y los echaron de la presencia del faraón.

12 Yahvé dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre el país de Egipto para que venga la langosta; que invada el país de Egipto y devore toda la hierba del país y cuanto quedó del granizo.» 13 Moisés extendió su cayado sobre el país de Egipto y Yahvé hizo soplar el viento del este sobre el país todo aquel día y toda la noche. Y cuando amaneció, el viento del este había traído la langosta.

14 La langosta invadió todo el país de Egipto y se posó en todo el territorio egipcio; una nube de langostas como no la había habido hasta entonces ni la habría después. 15 Cubrió toda la superficie del país, oscureciendo la tierra; devoró toda la hierba del país y todos los frutos de los árboles que el granizo había dejado. No quedó nada verde ni en los árboles ni en los campos en todo el país de Egipto.

16 El faraón se apresuró a llamar a Moisés y a Aarón, y dijo: «He pecado contra Yahvé, vuestro Dios, y contra vosotros.17 Perdonad mi pecado por esta vez y rogad a Yahvé, vuestro Dios, que aparte de mí esta plaga mortífera.» 18 Moisés salió de la presencia del faraón y rogó a Yahvé.19 Yahvé cambió la dirección del viento, que sopló con toda fuerza del este y se llevó la langosta y la arrojó al mar de Suf.No quedó ni una langosta en todo el territorio de Egipto. 20 Pero Yahvé hizo que el faraón se obstinara y no dejó salir a los israelitas.

 

9.a plaga: Las tinieblas.

21 Yahvé dijo a Moisés: «Extiende tu mano hacia el cielo y aparezcan sobre el país de Egipto tinieblas, tinieblas densas.» 22 Extendió Moisés su mano hacia el cielo y unas densas tinieblas cubrieron durante tres días el país de Egipto. 23 No se veían unos a otros, y nadie se levantó de su sitio por espacio de tres días, mientras que todos los israelitas tenían luz en sus lugares de residencia.

24 El faraón llamó a Moisés y le dijo: «Id y dad culto a Yahvé; que se queden solamente vuestras ovejas y vuestras vacas. También vuestros niños podrán ir con vosotros.» 25 Moisés replicó: «Tienes que dejarnos llevar también reses para ofrecer sacrificios y holocaustos a Yahvé, nuestro Dios. 26 Nuestro ganado vendrá también con nosotros. No quedará ni una res, porque de él hemos de tomar para dar culto a Yahvé, nuestro Dios.Aún no sabemos qué vamos a ofrecer a Yahvé hasta que lleguemos allá.»

27 Yahvé hizo que el faraón se obstinara y no quisiera dejarlos salir. 28 Y el faraón dijo a Moisés: «Lárgate y no vuelvas a presentarte ante mí, pues si te vuelvo a ver por aquí, morirás» 29 Respondió Moisés: «Tú lo has dicho: no volveré a presentarme ante ti.»

 

Anuncio de la décima plaga.

11

 

1 Yahvé dijo a Moisés: «Todavía enviaré una plaga al faraón y a Egipto, tras lo cual os dejará partir; más aún, no sólo os dejará partir, sino que incluso os expulsará definitivamente de aquí.2 Habla al pueblo y que cada hombre pida a su vecino, y cada mujer a su vecina, objetos de plata y objetos de oro.» 3 Yahvé hizo que el pueblo se ganase el favor de los egipcios. Moisés  gozaba de gran consideración en el país de Egipto a los ojos de los servidores del faraón y a los ojos del pueblo.

4 Moisés dijo: «Así dice Yahvé: A media noche yo pasaré por en medio de Egipto. 5 Morirán en el país de Egipto todos los primogénitos: desde el primogénito del faraón, que se sienta en su trono, hasta el primogénito de la esclava, que se ocupa del molino, y todos los primogénitos del ganado. 6 Y habrá en el país de Egipto alaridos tales cual nunca los ha habido ni los habrá. 7 Pero entre los israelitas no ladrará ni un perro, ni a los hombres ni a las bestias, para que sepáis que Yahvé distingue entre Egipto e Israel. 8 Entonces vendrán a mí todos estos siervos tuyos y, postrados ante mí, me suplicarán: Sal con todo el pueblo que te sigue. Entonces, saldré.» Y, ardiendo en cólera, salió de la presencia del faraón.

9 Yahvé dijo a Moisés: «El faraón no os hará caso, para que se multipliquen mis prodigios en el país de Egipto.» 10 Moisés y Aarón realizaron todos estos prodigios ante el faraón; pero Yahvé hizo que el faraón se obstinara y no dejara salir de su país a los israelitas.

 

 

Institución de la Pascua*.

12

 

1 Yahvé dijo a Moisés y a Aarón en el país de Egipto: 2 «Este mes será para vosotros el primero de los meses; será  para vosotros el primer mes del año.3 Decid a toda la comunidad de Israel: El día diez de este mes cada uno tomará una res por familia, una res por casa. 4 Si la familia es demasiado pequeña para comer la res, que la comparta con el vecino más próximo, teniendo en cuenta el número de personas y la ración que cada cual pueda comer. 5 Será una res sin defecto, macho, de un año. La escogeréis entre los corderos o los cabritos. 6 La guardaréis hasta el día catorce de este mes; y, congregada toda la comunidad de Israel, la inmolará al atardecer. 7 Tomaréis luego la sangre y untaréis las dos jambas y el dintel de las casas donde la comáis. 8 Esa noche comeréis la carne.La comeréis asada al fuego, con ázimos y con hierbas amargas. 9 No comeréis de ella nada crudo ni cocido, sino asado al fuego con su cabeza, patas y vísceras.10 No dejaréis nada hasta la mañana; pero si sobra algo, al amanecer lo quemaréis. 11 La comeréis así: con la cintura ceñida, los pies calzados y el bastón en la mano; y la comeréis de prisa. Es la Pascua de Yahvé. 12 Esa noche yo pasaré por el país de Egipto y mataré a todos los primogénitos del país de Egipto, de los hombres y de los animales, y haré justicia con todos los dioses de Egipto.Yo, Yahvé. 13 La sangre os servirá de señal en las casas donde estéis. Cuando yo vea la sangre, pasaré de largo; y no os afectará la plaga exterminadora, cuando yo hiera al país de Egipto. 14 Este día será memorable para vosotros; en él celebraréis fiesta a Yahvé; de generación en generación como ley perpetua, lo festejaréis.»

 

La fiesta de los Ázimos.

15 «Durante siete días comeréis ázimos; desde el primer día retiraréis de vuestras casas la levadura. El que coma pan fermentado, cualquiera de esos siete días, será cercenado de Israel. 16 El primer día tendréis una asamblea santa y el día séptimo tendréis otra asamblea santa. En esos días no haréis trabajo alguno, salvo la comida para cada uno. Esto es lo único que podréis hacer. 17 Guardaréis la fiesta de los Ázimos, porque ese mismo día saqué yo vuestros ejércitos del país de Egipto. Guardad ese día, de generación en generación, como ley perpetua. 18 Comeréis ázimos en el mes primero, desde el día catorce por la tarde hasta el día veintiuno por la tarde. 19 Durante siete días no habrá levadura en vuestras casas. El que coma algo fermentado, sea forastero o indígena, será cercenado de la comunidad de Israel. 20 No comeréis nada fermentado; en todo lugar donde habitéis, comeréis ázimos.»

 

Prescripciones sobre la Pascua.

21 Moisés llamó a todos los ancianos de Israel y les dijo: «Escogeos una res por familia e inmolad la pascua. 22 Tomad un manojo de hisopo, mojadlo en la sangre del recipiente y untad el dintel y las dos jambas con la sangre del recipiente; y ninguno de vosotros saldrá por la puerta de su casa hasta la mañana.23 Yahvé pasará para  herir a los egipcios, pero al ver la sangre en el dintel y en las dos jambas, Yahvé pasará de largo por aquella puerta y no permitirá al Exterminador entrar en vuestras casas para herir. 24 Observad todo esto como ley perpetua para vosotros y para vuestros hijos. 25 Cuando entréis en la tierra que Yahvé os dará, como prometió, observaréis este rito. 26 Y cuando vuestros hijos os pregunten: `¿Qué significa este rito para vosotros?', 27 responderéis: `Es el sacrificio de la Pascua de Yahvé, que pasó de largo por las casas de los israelitas en Egipto hiriendo a los egipcios y preservando nuestras casas.'» Entonces el pueblo se inclinó y se postró. 28 Los israeli-  tas fueron e hicieron como Yahvé había mandado a Moisés y a Aarón; así lo hicieron.

 

10.a plaga: Muerte de los primogénitos.

29 A media noche, Yahvé hirió a todos los primogénitos del país de Egipto, desde el primogénito del faraón, que se sienta en el trono, hasta el primogénito del preso, que está en la cárcel, y todos los primogénitos de los animales. 30 Aquella noche se levantó el faraón, sus servidores y todos los egipcios, y hubo grandes alaridos en Egipto, porque no había casa donde no hubiese un muerto. 31 El faraón llamó a Moisés y a Aarón de noche y les dijo: «Levantaos, salid de en medio de mi pueblo, tanto vosotros como los israelitas, e id a dar culto a Yahvé, como habéis dicho. 32 Tomad también vuestros rebaños y vuestras vacas, como habéis pedido, y marchad. Saludadme.» 33 Los egipcios presionaban al pueblo para que saliese rápidamente del país, pues decían: «Vamos a morir todos.» 34 El pueblo recogió la masa sin fermentar y, envolviendo las artesas en mantos, la cargaron a hombros.

 

Despojo de los egipcios.

35 Los israelitas actuaron conforme a la palabra de Moisés y pidieron a los egipcios objetos de plata, objetos de oro y vestidos. 36 Yahvé hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, que accedieron a su petición. Así despojaron a los egipcios.

 

Salida de los israelitas.

37 Los israelitas partieron de Ramsés hacia Sucot, unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar los niños. 38 Salió también con ellos una gran muchedumbre, con ovejas y vacas; una cantidad  enorme de ganado. 39 Cocieron la masa que habían sacado de Egipto en panes ázimos, pues aún no había fermentado.Cuando fueron expulsados de Egipto no pudieron detenerse ni hacerse con provisiones para el camino. 40 La estancia de los israelitas en Egipto duró cuatrocientos treinta años. 41 El mismo día que se cumplían los cuatrocientos treinta años, salieron del país de Egipto todos los ejércitos de Yahvé. 42 Aquella noche, Yahvé veló para sacarlos del país de Egipto. Y esa noche los israelitas velarán en honor de Yahvé, de generación en generación.

 

Normas sobre la Pascua.

43 Yahvé dijo a Moisés y a Aarón: «Ésta es la ley de la Pascua: Ningún extranjero la comerá. 44 Los esclavos que hayas comprado, si los circuncidas, podrán comerla.45 El forastero y el jornalero no la comerán. 46 Se ha de comer en una sola casa; no sacaréis fuera de casa nada de carne, ni le quebraréis ningún hueso. 47 Toda la comunidad de Israel la celebrará. 48 Si un emigrante que vive contigo desea celebrar la Pascua de Yahvé, se circuncidará y entonces se acercará para celebrarla, pues será como los nativos; pero ningún incircunciso podrá comerla. 49 Habrá una misma ley para el indígena y para el emigrante que vive con vosotros.» 50 Todos los israelitas obraron así. Hicieron exactamente lo que Yahvé mandó a Moisés y a Aarón. 51 Aquel mismo día, Yahvé sacó del país de Egipto a los israelitas, por escuadrones.

 

Los primogénitos.

13

 

1 Yahvé dijo a Moisés: 2 «Conságrame todo primogénito, todo primer parto entre los israelitas, tanto de hombres como de animales; es mío.»

 

Los Ázimos.

3 Y Moisés dijo al pueblo: «Recuerda este día en que salisteis de Egipto, de la esclavitud, pues con mano fuerte os sacó Yahvé de aquí; y no comáis pan fermentado. 4 Salís hoy, en el mes de Abib.5 Cuando Yahvé te haya introducido en la tierra de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los jivitas y de los jebuseos, que juró a tus padres darte, tierra que mana leche y miel, en este mes celebrarás el siguiente rito: 6 Durante siete días comerás ázimos y el día séptimo será fiesta en honor de Yahvé. 7 Durante los siete días se comerá pan ácimo y no se verá pan fermentado ni levadura en todo tu territorio. 8 Ese día explicarás a tu hijo: `Esto es por lo que Yahvé hizo por mí cuando salí de Egipto.' 9 Y será para ti como señal en tu brazo y como recordatorio en tu frente, para que tengas en tu boca la ley de Yahvé; porque con mano fuerte te sacó Yahvé de Egipto. 10 Guardarás este precepto, año tras año, a su debido tiempo.»

 

De nuevo los primogénitos.

11 «Cuando Yahvé te haya introducido en la tierra de los cananeos, como juró a ti y a tus padres, y te la haya dado, 12 consagrarás a Yahvé todo primogénito. Todo primer nacido de tu ganado, si es macho, pertenece a Yahvé. 13 Mas todo primer nacido del asno lo rescatarás con un cordero; y si no lo rescatas, lo desnucarás. Rescatarás también todo primogénito de entre tus hijos. 14 Y cuando el día de mañana te pregunte tu hijo: `¿Qué significa esto?', le dirás: `Con mano fuerte nos sacó Yahvé de Egipto, de la esclavitud.' 15 Como el faraón se obstinó en no dejarnos salir, Yahvé mató a todos los primogénitos en el país de Egipto, desde el primogénito del hombre hasta el primogénito del ganado. Por eso yo sacrifico a Yahvé todo primogénito macho del ganado y rescato todo primogénito de mis hijos. 16 Esto será como señal en tu brazo y como recordatorio en tu frente; porque con mano fuerte nos sacó Yahvé de Egipto.»

 

 

4.SALIDA DE EGIPTO

 

 

 

La partida.

17 Cuando el faraón dejó salir al pueblo, Dios no los llevó por el camino del país de los filisteos, aunque era más corto; pues dijo: «No sea que, al verse atacado, el pueblo se arrepienta y se vuelva a Egipto.» 18 Dios hizo rodear al pueblo por el camino del desierto del mar de Suf. Los israelitas salieron bien equipados del país de Egipto. 19 Moisés tomó consigo los huesos de José, pues éste había hecho jurar solemnemente a los israelitas: «Un día Dios os visitará; entonces os llevaréis de aquí mis huesos con vosotros.»

20 Partieron de Sucot y acamparon en Etán, al borde del desierto.

21 Yahvé marchaba delante de ellos: de día en columna de nube, para guiarlos por el camino, y de noche en columna de fuego, para alumbrarlos, de modo que pudiesen marchar de día y de noche.22 No se apartó del pueblo ni la columna de nube por el día, ni la columna de fuego por la noche.

 

De Etán al mar de Suf.

14

 

1 Yahvé dijo a Moisés: 2 «Di a los israelitas que se vuelvan y acampen frente a Pi Hajirot, entre Migdol y el mar, enfrente de Baal Safón. Frente a ese lugar acamparéis, junto al mar. 3 El faraón pensará que los israelitas andan errantes por el país y que el desierto les cierra el paso. 4 Yo haré que el faraón se obstine y os persiga; entonces manifestaré mi gloria sobre el faraón y sobre todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Yahvé.» Ellos lo hicieron así.

 

Los egipcios persiguen a Israel.

5 Cuando anunciaron al rey de Egipto que el pueblo había huido, el faraón y sus servidores cambiaron de parecer sobre el pueblo  y dijeron: «¿Qué es lo que hemos hecho? Hemos dejado marchar a Israel de nuestra servidumbre.» 6 El faraón hizo enganchar su carro y tomó consigo sus tropas. 7 Tomó seiscientos carros escogidos y todos los carros de Egipto, montados por sus combatientes.8 Yahvé hizo que se obstinara el faraón, rey de Egipto, y persiguiera a los israelitas, pero los israelitas salieron con gesto victorioso. 9 Los egipcios los persiguieron con los caballos, los carros del faraón, sus jinetes y su ejército; y los alcanzaron cuando acampaban junto al mar, cerca de Pi Hajirot, frente a Baal Safón. 10 Al acercarse el faraón, los israelitas alzaron sus ojos, y viendo que los egipcios marchaban tras ellos, temieron mucho los israelitas y clamaron a Yahvé.11 Y dijeron a Moisés: «¿Acaso no había sepulturas en Egipto para que nos hayas traído a morir en el desierto? ¿Qué has hecho con nosotros sacándonos de Egipto? 12 ¿No te dijimos en Egipto: Déjanos en paz, serviremos a los egipcios, pues más nos vale servir a los egipcios que morir en el desierto?» 13 Moisés respondió al pueblo: «No temáis; estad firmes, y veréis la salvación que Yahvé os otorgará en este día, pues los egipcios que ahora veis, no los volveréis a ver nunca jamás. 14 Yahvé peleará por vosotros; vosotros no os preocupéis.»

 

Paso del Mar.

15 Yahvé dijo a Moisés: «¿Por qué clamas a mí? Di a los israelitas que se pongan en marcha. 16 Y tú, alza tu cayado, extiende tu mano sobre el mar y divídelo, para que los israelitas pasen por medio del mar, en seco. 17 Yo haré que los egipcios se obstinen  y entren detrás de vosotros y mostraré mi gloria sobre el faraón y todo su ejército, sus carros y sus jinetes. 18 Y los egipcios sabrán que yo soy Yahvé, cuando muestre mi gloria sobre el faraón, sus carros y sus jinetes.»

19 El ángel de Dios, que iba delante del ejército de Israel, se desplazó y pasó a su retaguardia. La columna de nube, que iba delante de ellos, se desplazó y se  colocó detrás, 20 metiéndose entre el campamento de los egipcios y el campamento de los israelitas. La nube era tenebrosa y transcurrió la noche sin que pudieran acercarse unos a otros en toda la noche. 21 Moisés extendió su mano sobre el mar, y Yahvé hizo retroceder el mar mediante un fuerte viento del este que sopló toda la noche; el mar se secó y las aguas se dividieron. 22 Los israelitas entraron en medio del mar, en seco, y las aguas formaban muralla a derecha e izquierda. 23 Los egipcios los persiguieron y entraron tras ellos, en medio del mar, con todos los caballos del faraón, sus carros y sus jinetes. 24 A la vigilia matutina, Yahvé miró desde la columna de fuego y humo hacia el ejército de los egipcios, y sembró la confusión en el ejército egipcio. 25 Enredó las ruedas de sus carros, que a duras penas podían avanzar. Entonces los egipcios dijeron: «Huyamos ante Israel, porque Yahvé pelea por ellos contra Egipto.» 26 Yahvé dijo a Moisés: «Extiende tu mano sobre el mar, y las aguas retornarán sobre los egipcios, sus carros y sus jinetes.» 27 Moisés extendió su mano sobre el mar y, al rayar el alba, el mar volvió a su lugar habitual, de modo que los egipcios, en su huida, toparon con él. Así precipitó Yahvé a los egipcios en medio del mar. 28 Las aguas retornaron y cubrieron los carros, los jinetes y todo el ejército del faraón, que había entrado en el mar para perseguirlos; no escapó ni uno siquiera.29 Mas los israelitas pasaron en seco, por medio del mar, mientras las aguas formaban muralla a derecha e izquierda.30 Aquel día salvó Yahvé a Israel del poder de los egipcios; e Israel vio a los egipcios muertos a orillas del mar. 31 Vio, pues, Israel la mano potente que Yahvé había desplegado contra los egipcios, temió el pueblo a Yahvé, y creyó en Yahvé y en Moisés, su siervo.

 

Canto Triunfal.

15

 

1 Entonces Moisés y los israelitas cantaron este cántico a Yahvé:

«Canto a Yahvé, esplendorosa es su gloria,

caballo y jinete arrojó en el mar.

 2 Mi fortaleza y mi canción es Yah.

Él es mi salvación.

Él es mi Dios: yo lo alabaré,

el Dios de mi padre, yo lo exaltaré.

 3 ¡Yahvé es un guerrero,

Yahvé es su nombre!

 4 Los carros del faraón y sus soldados precipitó en el mar.

La flor de sus guerreros tragó el mar de Suf;

 5 los abismos los cubrieron,

descendieron hasta el fondo como piedra.

 6 Tu diestra, Yahvé, impresionante por su esplendor;

tu diestra, Yahvé, aplasta al enemigo.

 7 Tu inmensa grandeza

derriba al adversario.

Arde tu furor y los devora como paja.

 8 Al soplo de tu ira se aglomeraron las aguas,

se irguieron las olas como un dique,

los abismos se helaron en el fondo del mar.

 9 Dijo el enemigo: «Perseguiré, alcanzaré,

repartiré el botín,

saciaré mi sed en ellos,

desenvainaré mi espada,

los aniquilará mi mano.»

 10 Pero soplaste con tu aliento, los cubrió el mar;

se hundieron como plomo en las aguas impetuosas.

 11 ¿Quién como tú, Yahvé, entre los dioses?

¿Quién como tú, glorioso en santidad,

terrible en prodigios, autor de maravillas?

 12 Extendiste tu diestra, los tragó la tierra.

 13 Guiaste con bondad al pueblo que rescataste,

los condujiste con poder a tu santa morada.

 14 Lo oyeron los pueblos y se turbaron,

produjo escalofríos en los habitantes de Filistea.

 15 Los príncipes de Edom se estremecieron,

se angustiaron los jefes de Moab

y todas las gentes de Canaán temblaron.

 16 Pavor y espanto cayeron sobre ellos.

Bajo la fuerza de tus brazos

enmudecieron como piedras,

hasta que pasó tu pueblo, Yahvé,

hasta que pasó el pueblo que adquiriste.

 17 Lo introduces y lo plantas

en el monte de tu heredad,

lugar que preparaste para tu morada, Yahvé,

santuario, Adonay,

que fundaron tus manos.

 18 ¡Yahvé reinará por siempre jamás!»

19 Cuando los caballos del faraón, con sus carros y sus jinetes, entraron en el mar, Yahvé hizo que las aguas del mar volvieran sobre ellos; en cambio, los israelitas pasaron en seco por medio del mar.

20 María, la profetisa, hermana de  Aarón tomó en sus manos un tamboril  y todas la mujeres la seguían con tamboriles y danzando. 21 Y María les entonaba:

«Cantad a Yahvé, espléndida es su gloria,

caballo y jinete arrojó en el mar.»

 

 

 

 

II.Marcha por el desierto

 

 

 

En Mará.

22 Moisés hizo partir a los israelitas del mar de Suf y se dirigieron hacia el desierto de Sur: caminaron tres días por el desierto sin encontrar agua. 23 Llegaron a Mará, mas no pudieron beber el agua de Mará, porque era amarga. Por eso  se llama aquel lugar Mará. 24 El pueblo murmuró contra Moisés, diciendo: «¿Qué vamos a beber?» 25 Entonces Moisés invocó a Yahvé, y Yahvé le mostró un madero que Moisés echó al agua, y el agua se volvió dulce.

Allí le dio decretos y normas y lo puso a prueba.

26 Y dijo: «Si escuchas atentamente la voz de Yahvé, tu Dios, y haces lo recto a sus ojos, y obedeces sus mandatos y guardas todos sus preceptos, no lo afligiré con ninguna de las plagas con que afligí a los egipcios; porque yo soy Yahvé, el que te sana.»

27 Después llegaron a Elín, donde hay doce fuentes y setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas.

 

 

Las codornices y el maná.

16

 

1 Toda la comunidad de los israelitas partió de Elín y llegó al desierto de Sin, entre Elín y el Sinaí, el día quince del segundo mes después de su salida del país de Egipto. 2 Toda la comunidad de los israelitas murmuró contra Moisés y Aarón en el desierto. 3 Decían: «¡Ojalá hubiéramos muerto a manos de Yahvé en el país de Egipto cuando nos sentábamos junto a la olla de carne y comíamos pan hasta hartarnos! Nos habéis traído a este desierto para matar de hambre a toda esta asamblea.»

4 Yahvé dijo a Moisés: «Mira, haré llover pan del cielo para vosotros; el pueblo saldrá cada día a recoger la ración cotidiana; así lo pondré a prueba, a ver si sigue mi ley o no. 5 Mas el día sexto prepararán lo que hayan rocogido y será el doble de lo que recogen cada día.»

6 Moisés y Aarón dijeron a todos los israelitas: «Esta tarde sabréis que es Yahvé quien os ha sacado del país de Egipto; 7 y mañana veréis la gloria de Yahvé, porque ha oído vuestras murmuraciones contra él; pues nosotros, ¿qué somos para que murmuréis contra nosotros?» 8 Moisés añadió: «Esta tarde Yahvé os dará a comer carne y mañana pan hasta saciaros; porque Yahvé ha oído vuestras murmuraciones contra él; pues nosotros, ¿qué somos? No van contra nosotros vuestras murmuraciones, sino contra Yahvé.»

9 Moisés dijo a Aarón: «Di a toda la comunidad de los israelitas: Acercaos a Yahvé, pues ha oído vuestras murmuraciones.» 10 Mientras hablaba Aarón a to-  da la comunidad de los israelitas, ellos se volvieron hacia el desierto, y de pronto la gloria de Yahvé se apareció en la nube.11 Yahvé dijo a Moisés: 12 «He oído las murmuraciones de los israelitas. Diles: Al atardecer comeréis carne y por la mañana os saciaréis de pan; y así sabréis que yo soy Yahvé, vuestro Dios.» 13 Por la tarde, en efecto, vinieron las codornices y cubrieron el campamento; y por la mañana había una capa de rocío en torno al campamento. 14 Cuando se evaporó la capa de rocío apareció en la superficie del desierto una cosa menuda, como granos, parecida a la escarcha sobre la tierra. 15 Al verla los israelitas, se decían unos a otros: «¿Qué es esto?» Pues no sabían lo que era. Moisés les dijo: «Éste es el pan que Yahvé os da de comer.16 Esto es lo que manda Yahvé: Que cada uno recoja cuanto necesite para comer, un ómer por cabeza, según el número de personas que vivan en su tienda.»

17 Así lo hicieron los israelitas; unos recogieron más y otros menos. 18 Al medirlo con el ómer, no sobraba al que había recogido más, ni faltaba al que había recogido menos. Cada uno había recogido lo que necesitaba para comer.

19 Moisés les dijo: «Que nadie guarde nada para mañana.» 20 Mas no obedecieron a Moisés, y algunos guardaron algo para el día siguiente; pero se llenó de gusanos y se pudrió; y Moisés se irritó contra ellos. 21 Lo recogían cada mañana, cada uno según lo que podía comer, pues, con el calor del sol, se derretía.

22 El día sexto recogieron el doble, dos ómer por persona. Todos los jefes de la comunidad fueron a contárselo a Moisés; 23 él les respondió: «Esto es lo que ha mandado Yahvé: Mañana es sábado, día de descanso consagrado a Yahvé. Coced lo que tengáis que cocer y hervid lo que tengáis que hervir; lo sobrante, guardadlo en reserva para mañana.» 24 Ellos lo guardaron para el día siguiente, como había mandado Moisés; y no se pudrió, ni se agusanó. 25 Moisés dijo: «Comedlo hoy, pues hoy es sábado en honor de Yahvé. Hoy no lo encontraréis en el campo. 26 Seis días podéis recogerlo, pero el séptimo es sábado, no lo habrá.» 27 El día séptimo salieron algunos del pueblo a recogerlo, pero no lo encontraron. 28 Yahvé dijo a Moisés: «¿Hasta cuándo os negaréis a guardar mis mandatos y mis leyes? 29 ¡Mirad! Yahvé os ha dado el sábado; por eso, el día sexto os da pan para dos días. Que se quede cada uno en su sitio y no se mueva de él el día séptimo.» 30 El pueblo descansó el día séptimo.

31 Israel llamó a aquel alimento maná.Era blanco, como semilla de cilantro, y con sabor a torta de miel.

32 Moisés dijo: «Esto es lo que ha mandado Yahvé: Llenad un ómer de ello y conservadlo, para que vuestros descendientes vean el pan con que os alimenté en el desierto cuando os saqué del país de Egipto.» 33 Moisés dijo a Aarón: «To-  ma una vasija, pon en ella un ómer lleno de maná, y colócalo ante Yahvé; que se conserve para vuestros descendientes.» 34 Aarón lo puso ante el Testimonio, conforme había mandado Yahvé a Moisés, para conservarlo.

35 Los israelitas comieron el maná durante cuarenta años, hasta que llegaron a tierra habitada. Lo comieron hasta que llegaron a los confines del país de Canaán. 36 El ómer es el décimo del efá.

 

Brota agua de la roca.

17

 

1 Toda la comunidad de los israelitas partió por etapas del desierto de Sin, según la orden de Yahvé, y acampó en Refidín, donde el pueblo no encontró agua para beber. 2 El pueblo disputó con Moisés y dijo: «Danos agua para beber.» Moisés les respondió: «¿Por qué disputáis conmigo? ¿Por qué tentáis a Yahvé?» 3 Pero el pueblo, sediento, murmuraba de Moisés: «¿Por qué nos has sacado de Egipto para matarnos de sed a nosotros, a nuestros hijos y a nuestros ganados?» 4 Entonces Moisés clamó a Yahvé y dijo: «¿Qué puedo hacer con este pueblo? Por poco me apedrean.» 5 Yahvé respondió a Moisés: «Pasa delante del pueblo, toma contigo algunos de los ancianos de Israel; lleva también en tu mano el cayado con que golpeaste el Río y vete. 6 Yo estaré allí ante ti, junto a la roca del Horeb; golpea la roca y saldrá agua para que beba el pueblo.» Moisés lo hizo así a la vista de los ancianos de Israel. 7 Y llamó a aquel lugar Masá y Meribá, a causa de la disputa de los israelitas, y por haber tentado a Yahvé, diciendo: «¿Está Yahvé entre nosotros o no?»

 

 

 

 

 

Batalla contra Amalec.

8 Amalec vino y atacó a Israel en Refidín. 9 Moisés dijo a Josué: «Elige algunos hombres y sal a combatir contra Amalec. Mañana yo me pondré en la cima del monte, con el cayado de Dios en mi mano.» 10 Josué hizo lo que le mandó Moisés, y salió a combatir contra Amalec. Mientras tanto, Moisés, Aarón y Jur subieron a la cima del monte.11 Mientras Moisés tenía las manos alzadas, vencía Israel; pero cuando las bajaba, vencía Amalec. 12 Como los brazos de Moisés se cansaran, ellos tomaron una piedra y se la pusieron debajo para que se sentase; mientras, Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado.Así resistieron sus brazos hasta la puesta del sol. 13 Josué derrotó a Amalec y a su pueblo a filo de espada. 14 Yahvé dijo a Moisés: «Escribe esto en un libro para recuerdo y haz saber a Josué que yo borraré por completo la memoria de Amalec de debajo de los cielos.» 15 Moisés construyó un altar y lo llamó «Yahvé, mi bandera», 16 diciendo: «¡La bandera de Yahvé en mano!; Yahvé está en guerra con Amalec de generación en generación.»

 

Visita de Jetró a Moisés.

18

 

1 Jetró, sacerdote de Madián, suegro de Moisés, se enteró de todo lo que había hecho Dios en favor de Moisés y de Israel, su pueblo, y cómo Yahvé había sacado a Israel de Egipto.2 Jetró, suegro de Moisés, tomó a Séfora, mujer de Moisés, a la que Moisés había despedido, 3 y a sus hijos: uno se llamaba Guersón (pues Moisés dijo: «Forastero soy en tierra extraña») 4 y el otro se llamaba Eliezer (pues dijo Moisés: «El Dios de mi padre es mi protector y me ha librado de la espada del faraón»). 5 Jetró, suegro de Moisés, fue a ver a Moisés, con los hijos y la mujer de Moisés, al desierto, donde estaba acampado junto al monte de Dios. 6 Y le dijeron a Moisés: «Está ahí tu suegro Jetró: ha venido con tu mujer y tus hijos.» 7 Moisés salió al encuentro de su suegro, se postró y lo besó. Se saludaron ambos y entraron en la tienda. 8 Moisés contó a su suegro todo lo que Yahvé había hecho al faraón y a los egipcios, en favor de Israel, y todas las dificultades encontradas en el camino, y cómo Yahvé les había librado de ellos. 9 Jetró se alegró de todo el bien que Yahvé había hecho a Israel, librándolo de la mano de los egipcios, 10 y dijo: «¡Bendito sea Yahvé, que os ha librado de la mano de los egipcios y de la mano del faraón y ha salvado al pueblo del poder de los egipcios! 11 Ahora reconozco que Yahvé es más grande que todos los dioses...»

12 Después Jetró, suegro de Moisés, ofreció un holocausto y sacrificios a Dios; y Aarón y todos los ancianos de Israel fueron a comer con el suegro de Moisés en presencia de Dios.

 

Institución de los jueces.

13 Al día siguiente, se sentó Moisés para decidir en los asuntos del pueblo; y el pueblo estuvo ante Moisés desde la mañana hasta la noche. 14 Al ver el suegro de Moisés todo los que éste hacía por el pueblo, le dijo: «¿Qué es lo que haces con el pueblo? ¿Por qué te sientas tú solo mientras todo el pueblo está ante ti desde la mañana hasta la noche?» 15 Contestó Moisés a su suegro: «Es que el pueblo acude a mí para consultar a Dios. 16 Cuando tienen un pleito, vienen a mí y yo decido entre unos y otros, y les enseño los preceptos y las leyes de Dios.» 17 El suegro de Moisés le respondió: «No está bien lo que estás haciendo. 18 Acabaréis agotándoos tú y el pueblo que te acompaña; la tarea es superior a tus fuerzas; no podrás realizarla tú solo. 19 Así que escúchame; te voy a dar un consejo y que Dios esté contigo. Sé tú el representante del pueblo delante de Dios y lleva ante Dios sus asuntos. 20 Instrúyele en los preceptos y las leyes, enséñale el camino que debe seguir y las obras que ha de practicar.21 Pero elige de entre el pueblo hombres capaces, temerosos de Dios, hombres honrados e incorruptibles, y ponlos al frente del pueblo como jefes de mil, de ciento, de cincuenta y de diez. 22 Que ellos administren justicia al pueblo en todo momento; a ti te presentarán los asuntos más graves, pero en los asuntos de menor importancia, decidirán ellos.Así aligerarás tu carga, pues ellos la compartirán contigo. 23 Si haces esto, Dios te comunicará sus órdenes, tú podrás resistir, y todo el pueblo podrá volver a su casa en paz.»

24 Moisés siguió el consejo de su suegro e hizo todo lo que le dijo. 25 Eligió entre todo Israel hombres capaces y los puso al frente del pueblo, como jefes de mil, de ciento, de cincuenta y de diez.26 Éstos administraban justicia al pueblo en todo momento; los asuntos graves se los presentaban a Moisés, mas en todos los asuntos menores decidían por sí mismos.

27 Después Moisés despidió a su suegro, que se volvió a su tierra.

 

 

III.La Alianza en el Sinaí

1.LA ALIANZA Y EL DECÁLOGO

 

 

 

Llegada al Sinaí.

19

 

1 Al tercer mes de la salida del país de Egipto, ese mismo día, los israelitas llegaron al desierto de Sinaí.2 Partieron de Refidín, llegaron al desierto de Sinaí y acamparon en el desierto.Israel acampó allí, frente al monte.

 

 

 

 

Promesa de la Alianza.

3 Moisés subió al monte de Dios y Yahvé lo llamó desde el monte, y le dijo: «Habla así a la casa de Jacob y anuncia esto a los hijos de Israel: 4 `Vosotros habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. 5 Ahora, pues, si de veras me obedecéis y guardáis mi alianza, seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; 6 seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.' Éstas son las palabras que has de decir a los israelitas.» 7 Moisés fue y convocó a los ancianos del pueblo y les expuso todas estas palabras que Yahvé le había mandado. 8 Todo el pueblo a una respondió: «Haremos todo cuanto ha dicho Yahvé.» Moisés transmitió a Yahvé las palabras del pueblo.

 

Preparación de la Alianza.

9 Yahvé dijo a Moisés: «Yo me acercaré a ti en una densa nube para que el pueblo me oiga hablar contigo, y así te crea para siempre.» Y Moisés refirió a Yahvé las palabras del pueblo.

10 Yahvé dijo a Moisés: «Ve al pueblo  y que se purifiquen hoy y mañana; que  laven sus vestidos 11 y estén preparados para el tercer día; porque el tercer día descenderá Yahvé sobre el monte Sinaí a la vista de todo el pueblo. 12 Señala un límite alrededor del monte, y di: Guardaos de subir al monte o de tocar su falda. Quien toque el monte morirá. 13 Nadie pondrá la mano sobre el culpable; será apedreado o asaeteado, sea hombre o animal; no quedará con vida. Sólo cuando suene el cuerno podrán subir al monte.»

14 Moisés bajó del monte, adonde estaba el pueblo, lo purificó y ellos lavaron sus vestidos. 15 Y dijo al pueblo: «Estad preparados para el tercer día; no os acerquéis a vuestra mujer.»

 

La teofanía.

16 El tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un fuerte sonido de trompeta. Todo el pueblo, en el campamento, se echó a temblar. 17  Moisés hizo salir al pueblo del campamento, al encuentro de Dios, y se detuvieron al pie del monte. 18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque Yahvé había descendido sobre él en el fuego. Subía el humo como el de un horno, y todo el monte retemblaba con violencia. 19 El sonar de la trompeta se hacía cada vez más fuerte; Moisés hablaba y Dios le respondía con el trueno. 20 Yahvé bajó al monte Sinaí, a la cumbre del monte, y llamó a Moisés a la cima del monte, y Moisés subió.21 Yahvé dijo a Moisés: «Baja y advierte al pueblo que no traspase las límites para ver a Yahvé, porque morirían muchos de ellos. 22 Los sacerdotes que se acerquen a Yahvé deben purificarse también, para que Yahvé no irrumpa contra ellos.» 23 Moisés respondió a Yahvé: «El pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque nos has advertido, diciendo: Señala un límite alrededor del monte y decláralo sagrado.» 24 Yahvé le dijo: «Anda, baja, y luego subes con Aarón; pero los sacerdotes y el pueblo no traspasarán las lindes para subir hacia Yahvé, a fin de que él no irrumpa contra ellos.» 25 Bajó, pues, Moisés adonde estaba el pueblo y les dijo...

 

El Decálogo.

20

 

1 Dios pronunció estas palabras: 2 «Yo soy Yahvé, tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, del lugar de esclavitud.

3 No tendrás otros dioses fuera de mí.

4 No te harás escultura ni imagen alguna de lo que hay arriba en los cielos, abajo en la tierra o en las aguas debajo de la tierra.

5 No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahvé, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian, 6 pero tengo misericordia por mil generaciones con los que me aman y guardan mis mandamientos.

7 No pronunciarás el nombre de Yahvé, tu Dios, en falso; porque Yahvé no dejará sin castigo a quien pronuncie su nombre en falso.

8 Recuerda el día del sábado para santificarlo. 9 Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos, 10 pero el día séptimo es día de descanso en honor de Yahvé, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el forastero que habita en tu ciudad. 11 Pues en seis días hizo Yahvé el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo Yahvé el día del sábado y lo santificó.

12 Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahvé, tu Dios, te va a dar.

13 No matarás.

14 No cometerás adulterio.

15 No robarás.

16 No darás testimonio falso contra tu prójimo.

17 No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.»

18 Todo el pueblo percibía los truenos y relámpagos, el sonido de la trompeta y el monte humeante, y temblando de miedo se mantenía a distancia. 19 Dijeron a Moisés: «Háblanos tú y te entenderemos, pero que no nos hable Dios, no sea que muramos.» 20 Moisés respondió al pueblo: «No temáis, pues Dios ha venido para poneros a prueba, para que tengáis presente su temor, y no pequéis.» 21 Y el pueblo se mantuvo a distancia, mientras Moisés se acercaba a la densa nube donde estaba Dios.

 

 

2.EL CÓDIGO DE LA ALIANZA

 

 

 

Ley sobre el altar.

22 Yahvé dijo a Moisés: Así dirás a los israelitas: Vosotros mismos habéis visto que os he hablado desde el cielo. 23 No pongáis junto a mí dioses de plata ni dioses de oro; no os los fabriquéis.

24 Constrúyeme un altar de tierra para ofrecer sobre él tus holocaustos y tus sacrificios de comunión, tus ovejas y tus bueyes. En cualquier lugar donde conmemore mi nombre, vendré a ti y te bendeciré. 25 Si me construyes un altar de piedra, no lo edificarás con sillares, porque al labrarlas con el escoplo las profanarías. 26 Tampoco subirás por gradas a mi altar, para que no se descubra tu desnudez sobre él.

 

Leyes relativas a los esclavos.

21

 

1 Éstas son las leyes que les expondrás: 2 Si compras un esclavo hebreo, servirá seis años, y el séptimo saldrá libre, sin pagar nada. 3 Si entró solo, solo saldrá; si tenía mujer, su mujer saldrá con él. 4 Si su amo le dio mujer, y ella le dio a luz hijos o hijas, la mujer y sus hijos serán del amo, y él saldrá solo. 5 Si el esclavo declara: «Yo quiero a mi señor, a mi mujer y a mis hijos; no deseo salir libre», 6 su amo lo llevará ante Dios y, arrimándolo a la puerta o a la jamba, le horadará la oreja con una lezna; y será su esclavo para siempre. 7 Si un hombre vende a su hija por esclava, ésta no saldrá como salen los esclavos. 8 Si no agrada a su señor, al que había sido destinada, éste permitirá su rescate. No podrá venderla a extranjeros, tratándola con engaño. 9 Si la destina para su hijo, la tratará como a sus hijas. 10 Si toma para sí otra mujer, no privará a la primera de la comida, del vestido ni de los derechos conyugales. 11 Y si no le da estas tres cosas, ella podrá irse de balde, sin pagar nada.

 

Homicidio.

12 El que hiera mortalmente a un hombre, morirá; 13 pero si no fue intencionado, sino que Dios lo permitió, yo te señalaré un lugar donde podrá refugiarse. 14 En cambio, si alguien se excita contra su prójimo  y lo mata con alevosía, lo arrancarás de mi altar para matarlo.

15 El que pegue a su padre o a su madre, morirá. 16 El que rapte a una persona -la haya vendido o esté todavía en su poder-, morirá. 17 El que maldiga a su padre o a su madre, morirá.

 

Golpes y heridas.

18 Si dos hombres riñen y uno hiere a otro con una piedra o con el puño, sin causarle la muerte, pero obligándolo a guardar cama, 19 si el herido puede levantarse y andar por la calle, apoyado en su bastón, entonces el que lo hirió será absuelto, pero deberá indemnizar el tiempo de paro y los gastos de la curación.

20 Si uno golpea a su esclavo o a su esclava con un palo y muere en el acto, deberá ser castigado; 21 pero, si sobrevive un día o dos, no será castigado, pues era propiedad suya.

22 Si, en el curso de una riña, alguien golpea a una mujer encinta, provocándole el aborto, pero sin causarle otros daños, el culpable deberá indemnizar con lo que le pida el marido de la mujer y determinen los jueces. 23 Pero si se produjeran otros daños, entonces pagarás vida por vida, 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, 25 quemadura por quemadura, herida por herida, cardenal por cardenal.

26 Si uno hiere a su esclavo o a su esclava en el ojo y lo deja tuerto, le dará libertad en compensación del ojo. 27 Si uno rompe un diente a su esclavo o a su esclava, le dará libertad en compensación del diente.

28 Si un buey acornea a un hombre o a una mujer y le causa la muerte, el buey será apedreado, y no se comerá su carne, pero el dueño del buey será absuelto.29 En cambio, si el buey ya embestía antes y su dueño, advertido, no lo guardó, entonces si ese buey mata a un hombre o a una mujer, el buey será apedreado, y también su dueño morirá. 30 Si se le impone una compensación, dará en rescate de su vida cuanto le impongan. 31 Si acornea a un muchacho o a una muchacha, se seguirá esta misma norma. 32 Si el buey acornea a un esclavo o a una esclava, se pagarán treinta siclos de plata al dueño de ellos, y el buey será apedreado.

33 Si uno deja abierto un pozo, o cava un pozo y no lo tapa, y cae dentro un buey o un asno, 34 el propietario del pozo indemnizará con dinero al dueño del animal y se quedará con el animal muerto. 35 Si el buey de uno acornea al buey de otro, causándole la muerte, venderán el buey vivo y se repartirán el dinero; el buey muerto también lo repartirán.36 Pero si se sabía que el buey ya embestía antes, y su dueño no lo guardó, pagará buey por buey y se quedará con el buey muerto.

 

 

Robo de animales.

37 Si uno roba un buey o una oveja, y los mata o vende, restituirá cinco bueyes por el buey, y cuatro ovejas por la oveja.

 

22

 

1 Si un ladrón es sorprendido en el acto y es herido de muerte, no hay delito de sangre. 2 Mas si ya había salido el sol, entonces sí hay delito de sangre.El ladrón debe restituir. Si no tiene con qué, será vendido para restituir por su robo. 3 Si el buey, el asno o la oveja robados, se hallan aún vivos en su poder, restituirá el doble.

 

Delitos que deben ser compensados.

4 Si uno destroza un campo o una viña, dejando a su ganado pacer en campo ajeno, restituirá con su mejor campo y su mejor viña.

5 Si se declara un incendio y se propaga por causa de los zarzales, abrasando las gavillas, las mieses o el campo, el autor del incendio deberá resarcir el daño.

6 Si uno deja en depósito a otro dinero o utensilios para que se los guarde y son robados de la casa de éste, si se descubre al ladrón, restituirá el doble. 7 Pero si no se descubre al ladrón, el dueño de la casa se presentará ante Dios y jurará que no ha tocado los bienes de su prójimo.

8 En los casos delictivos en que uno reclama a otro un buey, un asno, una oveja, un vestido o un objeto extraviado, se llevará la causa ante Dios y aquél a quien Dios declare culpable, restituirá el doble a su prójimo.

9 Si uno deja en custodia a otro un asno, un buey, una oveja o cualquier otro animal y se le muere, daña o es robado sin que haya testigos, 10 éste jurará por Yahvé que no ha tocado el animal de su prójimo. El dueño aceptará el juramento y no habrá nada que restituir. 11 Pero si el animal ha sido robado de junto a él, restituirá a su dueño. 12 Si el animal ha sido despedazado, traerá como prueba los despojos y no tendrá que restituir.

13 Si uno presta un animal y se daña o muere, en ausencia de su dueño, tendrá que restituir. 14 Si estaba presente su dueño, no tendrá que restituir. Si lo había alquilado, el dueño recibirá el precio del alquiler.

 

Violación de una virgen.

15 Si uno seduce a una virgen, no desposada, y se acuesta con ella, le pagará la dote, y la tomará por mujer. 16 Si el padre de ella no quiere dársela, el seductor pagará el dinero de la dote de las vírgenes.

 

Leyes morales y religiosas.

17 No dejarás con vida a la hechicera.

18 El que yaciere con bestia, morirá.

19 El que ofrezca sacrificios a los dioses, será entregado al anatema.

20 No maltratarás al forastero, ni lo oprimirás, pues forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto. 21 No vejarás a viuda alguna ni a huérfano. 22 Si los vejas y claman a mí, yo escucharé su clamor, 23 se encenderá mi ira y os mataré a espada; vuestras mujeres quedarán viudas y vuestros hijos huérfanos.

24 Si prestas dinero a alguien de mi pueblo, a un pobre que habita contigo, no serás con él un usurero; no le exigirás intereses.

25 Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, se lo devolverás al ponerse el sol, 26 porque con él se abriga; es el vestido de su cuerpo. ¿Sobre qué va a dormir, si no? Clamará a mí, y yo lo escucharé, porque soy compasivo.

27 No blasfemarás contra Dios, ni maldecirás al jefe de tu pueblo.

 

Las primicias y los primogénitos.

28 No retrases la ofrenda de las primicias de tu era y de tu lagar. Me entregarás el primogénito de tus hijos. 29 Lo mismo harás con el de tus vacas y ovejas.Siete días estará con su madre, y al octavo me lo entregarás.

30 Sed santos para mí. No comáis la carne despedazada por una fiera en el campo; echádsela a los perros.

 

La justicia.

Deberes con los enemigos.

23

 

1 No levantes falsos rumores ni te confabules con el malvado para dar testimonio injusto. 2 No te dejes arrastrar al mal por la mayoría ni declares en un proceso siguiendo a la mayoría en contra de la justicia. 3 Tampoco favorecerás al pobre en su pleito.

4 Si encuentras el buey de tu enemigo o su asno extraviado, se lo llevarás. 5 Si ves el asno del que te aborrece, caído bajo la carga, no te desentiendas de él; préstale tu ayuda.

6 No tuerzas el derecho de tu pobre en su pleito. 7 Evita las causas engañosas; no causes la muerte del inocente y del justo, ni absuelvas al malvado. 8 No aceptes sobornos; porque el soborno ciega a los perspicaces y pervierte las causas justas.

9 No oprimas al forastero; ya sabéis lo que es ser forastero, porque forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto.

 

El año sabático y el sábado.

10 Durante seis años sembrarás tu tierra y recogerás la cosecha; 11 pero el séptimo la dejarás descansar, en barbecho, para que coman los pobres de tu pueblo, y lo que sobre lo comerán los animales del campo. Harás lo mismo con tu viña y tu olivar.

12 Durante seis días harás tus faenas, pero el séptimo descansarás, para que reposen tu buey y tu asno, y tengan un respiro el hijo de tu esclava y el forastero.

13 Guardad todo lo que os he dicho. No invocarás el nombre de otros dioses: ni se oiga en vuestra boca.

 

Las fiestas de Israel.

14 Tres veces al año me celebrarás fiesta. 15 Guardarás la fiesta de los Ázimos.Durante siete días comerás ázimos, como te he mandado, en el tiempo señalado del mes de Abib, pues en él saliste de Egipto. Nadie se presentará delante de mí con las manos vacías. 16 También celebrarás la fiesta de la Siega, de las primicias de tus trabajos, de lo que hayas sembrado en el campo; y la fiesta de la Recolección al final del año, cuando hayas recogido del campo los frutos de tu trabajo. 17 Tres veces al año se presentarán tus varones delante del Señor Yahvé.

18 No ofrecerás la sangre de mi sacrificio junto con pan fermentado ni guardarás hasta el día siguiente la grasa de mi fiesta.

19 Llevarás al templo de Yahvé, tu Dios, las primicias de tu suelo.

No cocerás el cabrito en la leche de su madre.

 

Promesas e instrucciones en orden a la entrada en Canaán.

20 Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te guarde en el camino y te conduzca al lugar que te he preparado.21 Hazle caso y obedécele; no te rebeles contra él, pues actúa en mi Nombre y no perdonará vuestras transgresiones. 22 Si le obedeces fielmente y haces todo lo que yo diga, tus enemigos serán mis enemigos y tus adversarios mis adversarios.23 Mi ángel caminará delante de ti y te introducirá en el país de los amorreos, de los hititas, de los perizitas, de los cananeos, de los jivitas y de los jebuseos; y yo los exterminaré. 24 No te postrarás ante sus dioses, ni les darás culto; no imitarás su conducta. Al contrario, los destruirás y destrozarás sus estelas. 25 Daréis culto a Yahvé, vuestro Dios, y él bendecirá tu pan y tu agua. Y yo apartaré de ti las enfermedades. 26 No habrá en tu tierra mujer que aborte ni que sea estéril; y yo colmaré el número de tus días.

27 «Enviaré mi terror delante de ti y sembraré la confusión entre todos los pueblos donde vayas; haré que todos tus enemigos huyan ante ti. 28 Enviaré el pánico delante de ti, que ahuyentará de tu presencia al jivita, al cananeo y al hitita.29 No los expulsaré de tu presencia en un solo año, no sea que al quedar desierta la tierra se multipliquen contra ti las fieras del campo. 30 Los expulsaré poco a poco, hasta que tú te multipliques y te apoderes de la tierra. 31 Y fijaré tus confines desde el mar de Suf hasta el mar de los filisteos, y desde el desierto hasta el Río. Entregaré en tus manos a los habitantes del país para que los arrojes de tu presencia.32 No pactes con ellos ni con sus dioses.33 No habitarán en tu país, no sea que te hagan pecar contra mí, pues dando culto a sus dioses caerías en un lazo.»

 

 

3.RATIFICACIÓN DE LA ALIANZA

 

 

 

24

 

1 Después dijo a Moisés: «Sube a Yahvé, tú, Aarón, Nadab y Abihú, y setenta ancianos de Israel y postraos a lo lejos. 2 Moisés se acercará solo a Yahvé; ellos no se acercarán ni el pueblo subirá con ellos.»

3 Moisés vino y transmitió al pueblo todas las palabras de Yahvé y todas sus normas. Y todo el pueblo respondió a una: «Cumpliremos todas las palabras que ha dicho Yahvé.» 4 Entonces Moisés escribió todas las palabras de Yahvé; se levantó temprano y construyó al pie del monte un altar con doce estelas por las doce tribus de Israel. 5 Luego mandó a algunos jóvenes israelitas que ofreciesen holocaustos e inmolaran novillos como sacrificios de comunión para Yahvé. 6 Moisés tomó la mitad de la sangre y la echó en vasijas; la otra mitad la derramó sobre el altar.7 Tomó después el libro de la Alianza y lo leyó ante el pueblo, que respondió: «Obedeceremos y haremos todo cuanto ha dicho Yahvé.» 8 Entonces Moisés tomó la sangre, roció con ella al pueblo y dijo: «Ésta es la sangre de la Alianza que Yahvé ha hecho con vosotros, de acuerdo con todas estas palabras.»

9 Moisés subió con Aarón, Nadab y Abihú y setenta ancianos de Israel, 10 y vieron al Dios de Israel. Bajo sus pies había como un pavimento de zafiro, trasparente como el mismo cielo. 11 Él no extendió su mano contra los notables de Israel, que vieron a Dios, y después comieron y bebieron.

 

Moisés en el monte.

12 Yahvé dijo a Moisés: «Sube hacia mí, al monte; quédate allí y te daré las tablas de piedra, con la ley y los mandamientos que he escrito para que los enseñes.» 13 Se levantó Moisés, con Josué, su ayudante; y subieron al monte de Dios. 14 Dijo a los ancianos: «Esperadnos aquí hasta que volvamos. Aarón y Jur quedan con vosotros; el que tenga algun problema que recurra a ellos.» 15 Después Moisés subió al monte.

La nube cubría el monte. 16 La gloria de Yahvé descansaba sobre el monte Sinaí y la nube lo cubrió durante seis días.Al séptimo día, Yahvé llamó a Moisés de en medio de la nube. 17 La gloria de Yahvé aparecía a los israelitas como fuego devorador sobre la cumbre del monte.18 Moisés penetró en la nube y subió al monte. Moisés permaneció en el monte cuarenta días y cuarenta noches.

 

 

4.NORMAS REFERENTES A LA CONSTRUCCIÓN DEL SANTUARIO Y A SUS MINISTROS

 

 

 

Aportaciones para el Santuario.

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1 Yahvé habló así a Moisés: 2 Di a los israelitas que me reserven ofrendas. Me reservaréis la ofrenda de todo el que la ofrezca de corazón. 3 Éstas son las ofrendas que reservaréis: oro, plata y bronce; 4 púrpura violeta y escarlata, carmesí, lino fino y pelo de cabra; 5 pieles de carnero teñidas de rojo, cueros finos y maderas de acacia; 6 aceite para el alumbrado, aromas para el óleo de la unción y para el incienso aromático; 7 piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y el pectoral. 8 Hazme un Santuario para que yo habite en medio de ellos. 9 Lo harás conforme al modelo de la Morada y del mobiliario que voy a mostrarte.

 

La Tienda y su mobiliario. El Arca.

10 Harás un arca de madera de acacia de dos codos y medio de largo, codo y medio de ancho y codo y medio de alto.11 La revestirás de oro puro; por dentro y por fuera la revestirás; y además pondrás en su derredor una moldura de oro.12 Fundirás para ella cuatro anillas de oro, que pondrás en sus cuatro pies, dos anillas a un costado, y dos anillas al otro.13 Harás también varales de madera de acacia, que revestirás de oro, 14 y los pasarás por las anillas de los costados del arca, para transportarla. 15 Los varales deben quedar en las anillas del arca, y no se sacarán de allí. 16 En el arca pondrás el Testimonio que yo te voy a dar.

17 Harás asimismo un propiciatorio de oro puro, de dos codos y medio de largo y codo y medio de ancho. 18 Harás, además, dos querubines de oro macizo; los harás en los dos extremos del propiciatorio: 19 haz el primer querubín en un extremo y el segundo en el otro. Los querubines formarán un cuerpo con el propiciatorio, en sus dos extremos. 20 Estarán con las alas extendidas por encima, cubriendo con ellas el propiciatorio, uno frente al otro, con las caras vueltas hacia el propiciatorio. 21 Pondrás el propiciatorio encima del arca; y pondrás dentro del arca el Testimonio que yo te daré.22 Allí me encontraré contigo; desde encima del propiciatorio, de en medio de los dos querubines colocados sobre el arca del Testimonio, te comunicaré todo lo que haya de ordenarte para los israelitas.

 

La mesa de los panes de la Presencia.

23 Harás una mesa de madera de acacia, de dos codos de largo, uno de ancho, y codo y medio de alto. 24 La revestirás de oro puro y le pondrás alrededor una moldura de oro. 25 Harás también en torno de ella un reborde de un palmo de ancho, con una moldura de oro alrededor del mismo. 26 Le harás cuatro anillas de oro, y pondrás las anillas en los cuatro ángulos correspondientes a sus cuatro pies. 27 Estarán las anillas junto al reborde, para pasar por ellas los varales y transportar la mesa. 28 Harás los varales de madera de acacia y los revestirás de oro. Con ellos se transportará la mesa.29 Harás también las fuentes, los vasos, los jarros y las tazas para las libaciones.De oro puro los harás. 30 Y sobre la mesa pondrás perpetuamente delante de mí el pan de la Presencia.

 

El candelabro.

31 Harás también un candelabro de oro puro. Harás de oro macizo el candelabro, su pie y su tallo. Sus cálices -corolas y flores- formarán un cuerpo con él. 32 Saldrán seis brazos de sus lados: tres brazos de un lado y tres del otro.33 El primer brazo tendrá tres cálices en forma de flor de almendro, con corola y flor; también el segundo brazo tendrá tres cálices en forma de flor de almendro, con corola y flor; y así los seis brazos que salen del candelabro. 34 En el mismo candelabro habrá cuatro cálices en forma de flor de almendro, con sus corolas y sus flores: 35 una corola debajo de los dos primeros brazos que forman cuerpo con el candelabro; una corola debajo de los dos siguientes, y una corola debajo de los dos últimos brazos; así con los seis brazos que salen del candelabro.36 Las corolas y los brazos formarán un cuerpo con el candelabro. Todo ello formará un cuerpo de oro puro macizo.37 Harás sus siete lámparas, que colocarás encima de manera que den luz al frente. 38 Sus despabiladeras y sus ceniceros serán de oro puro. 39 Se empleará un talento de oro puro para hacer el candelabro con todos estos utensilios. 40 Fíjate para que lo hagas conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.

 

La Morada. Cortinajes y toldos.

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1 Harás la Morada con diez tapices, de lino fino torzal, de púrpura violeta y escarlata y de carmesí; bordarás en ellos unos querubines. 2 La longitud de cada tapiz será de veintiocho codos y la anchura de cuatro. Todos los tapices tendrán las mismas medidas. 3 Cinco tapices estarán unidos entre sí y lo mismo los otros cinco. 4 Pondrás lazos de púrpura violeta en el borde del tapiz con que termina la primera serie, y lo mismo harás en el borde del tapiz con que termina el segundo conjunto. 5 Pondrás cincuenta lazos en el primer tapiz y otros cincuenta en el borde del último tapiz del segundo conjunto, correspondiéndose los lazos unos a otros. 6 Harás cincuenta broches de oro y con los broches enlazarás entre sí los tapices, para que la Morada forme un espacio único.

7 Tejerás también piezas de pelo de cabra para que a modo de tienda cubran la Morada. Tejerás once de estas piezas.8 La longitud de cada pieza será de treinta codos; de cuatro, la anchura. Las once piezas tendrán las mismas medidas.9 Juntarás cinco piezas en una parte y seis en la otra, y doblarás la sexta pieza ante la fachada de la Tienda. 10 Harás cincuenta lazos en el borde de la última pieza del primer conjunto, y cincuenta lazos en el borde de la última pieza del segundo conjunto. 11 Harás cincuenta broches de bronce e introducirás los broches en los lazos, uniendo así la Tienda de modo que forme un espacio único.

12 Como las piezas de la Tienda exceden en amplitud, harás extender la mitad de la pieza excedente por detrás de la Morada. 13 Lo que excede en longitud de las piezas de la Tienda -un codo por cada lado- se extenderá a ambos lados de la Morada, a un lado y a otro, para cubrirla.

14 También harás para la Tienda un toldo de pieles de carnero teñidas de rojo; y encima otro toldo de cueros finos.

 

El armazón.

15 También harás para la Morada tableros de madera de acacia, y los pondrás de pie. 16 Cada tablero tendrá diez codos de largo y codo y medio de ancho.17 Tendrá además dos espigas paralelas.Harás lo mismo para todos los tableros de la Morada. 18 Pondrás veinte de los tableros en el flanco del Negueb, hacia el sur. 19 Harás cuarenta basas de plata para colocarlas debajo de los veinte tableros: dos basas debajo de un tablero para sus dos espigas y dos basas debajo del otro tablero para sus dos espigas.20 Para el segundo flanco de la Morada, la parte del norte, otros veinte tableros, 21 con sus cuarenta basas de plata: dos basas debajo de un tablero y dos basas debajo de otro tablero. 22 Para la parte posterior de la Morada, hacia el occidente, harás seis tableros; 23 y para los ángulos de la Morada, en su parte posterior, dos más, 24 que estarán unidos, desde abajo hasta arriba, hasta la primera anilla. Así se hará con los dos tableros destinados a los dos ángulos.25 Serán, pues, ocho tableros con sus basas de plata; dieciséis basas, dos debajo de un tablero y dos basas debajo del otro tablero.

26 Harás, además, cinco travesaños de madera de acacia para los tableros de un flanco de la Morada, 27 cinco travesaños para los tableros del otro flanco, y cinco travesaños para los tableros de la parte posterior de la Morada, hacia el occidente. 28 El travesaño central pasará a media altura de los tableros, de un extremo al otro. 29 Revestirás de oro los tableros y les harás anillas de oro, para pasar los travesaños. También revestirás de oro los travesaños. 30 Erigirás la Morada conforme al modelo que se te ha mostrado en el monte.

 

 

El velo.

31 Harás un velo de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal; bordarás en él unos querubines. 32 Lo colgarás de cuatro postes de acacia, revestidos de oro, provistos de ganchos de oro y de sus cuatro basas de plata. 33 Colgarás el velo debajo de los broches; y allá, detrás del velo, llevarás el arca del Testimonio, y el velo os servirá para separar el Santo del Santo de los Santos.34 Pondrás el propiciatorio sobre el arca del Testimonio, en el Santo de los Santos. 35 Fuera del velo colocarás la mesa, y frente a la mesa, en el lado meridional de la Morada, el candelabro; pondrás la mesa en el lado norte. 36 Harás para la entrada de la Tienda una cortina de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal, labor de recamador.37 Para la cortina harás cinco postes de acacia, que revestirás de oro; sus ganchos serán también de oro, y fundirás para ellos cinco basas de bronce.

 

El altar de los holocaustos.

27

 

1 Harás el altar de madera de acacia de cinco codos de largo y cinco de ancho; será cuadrado y tendrá tres codos de alto. 2 Harás sobresalir de sus cuatro ángulos unos cuernos, que formarán un cuerpo con él; lo revestirás de bronce. 3 Le harás ceniceros para la grasa incinerada, badiles y acetres, tenedores y braseros. Fundirás de bronce todos estos utensilios. 4 Fabricarás para él una rejilla de bronce, en forma de red; y en los cuatro extremos de la red fijarás cuatro anillas de bronce. 5 La colocarás bajo la cornisa inferior del altar, de modo que llegue desde abajo hasta la mitad del altar. 6 Harás varales para el altar, varales de madera de acacia, que revestirás de bronce. 7 Para transportar el altar, se pasarán estos varales por las anillas de ambos lados del altar. 8 Harás el altar hueco, de paneles; conforme a lo que se te ha mostrado en el monte, así lo harás.

 

El atrio.

9 También harás el atrio de la Morada.Del lado del Negueb, hacia el sur, el atrio tendrá un cortinaje de lino fino torzal, en una longitud de cien codos a uno de los lados. 10 Sus veinte postes descansarán sobre veinte basas de bronce; sus ganchos y varillas serán de plata. 11 A lo largo del lado septentrional habrá igualmente un cortinaje en una longitud de cien codos, con sus veinte postes que descansarán sobre veinte basas de bronce; los ganchos de los postes y sus varillas serán de plata. 12 A lo ancho del atrio, por el lado occidental, habrá un cortinaje de cincuenta codos; sus postes serán diez, y diez igualmente las basas en que descansarán. 13 La anchura del atrio, al este, al oriente, será de cincuenta codos. 14 Quince codos tendrá el cortinaje de un lado, con sus tres postes y sus tres basas. 15 Por el otro lado, otro cortinaje de quince codos, con sus tres postes y sus tres basas. 16 La puerta del atrio tendrá un tapiz de veinte codos, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal, labor de recamador.Tendrá cuatro postes y cuatro basas.17 Todos los postes que rodean al atrio tendrán varillas de plata; sus ganchos serán de plata y sus basas de bronce. 18 El atrio tendrá cien codos de largo, cincuenta codos de ancho y cinco codos de alto; todo de lino fino torzal y con sus basas de bronce. 19 Todos los utensilios de la Morada para toda clase de servicios con todo su clavazón y toda la clavazón del atrio, serán de bronce.

 

El aceite para el alumbrado.

20 Mandarás a los israelitas que te traigan aceite puro de oliva molida para el alumbrado, para alimentar continuamente la llama. 21 Aarón y sus hijos lo tendrán dispuesto delante de Yahvé desde la tarde hasta la mañana en la Tienda del Encuentro, fuera del velo que cuelga delante del Testimonio. Decreto perpetuo será éste para las generaciones de los israelitas.

 

Los ornamentos sacerdotales.

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1 Manda acercarse a ti de en medio de los israelitas a tu hermano Aarón, con sus hijos, para que ejerza mi sacerdocio: Aarón, con Nadab y Abihú, Eleazar e Itamar, hijos de Aarón. 2 Harás para Aarón, tu hermano, vestiduras sagradas, que le den majestad y esplendor.3 Hablarás tú con todos los artesanos hábiles a quienes he llenado de espíritu de sabiduría; ellos harán las vestiduras de Aarón para que sea consagrado sacerdote mío. 4 Harán las vestiduras siguientes: un pectoral, un efod, un manto, una túnica bordada, una tiara y una faja. Harán, pues, a tu hermano Aarón y a sus hijos vestiduras sagradas para que ejerzan mi sacerdocio. 5 Tomarán para ello oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino.

 

El efod.

6 Bordarán el efod de oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino torzal. 7 Se le pondrán dos hombreras y se fijará por sus dos extremos. 8 La cinta con que se ciña el efod será de la misma hechura y formará con él una misma pieza: de oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino torzal. 9 Tomarás dos piedras de ónice, sobre las cuales grabarás los nombres de los israelitas: 10 seis de sus nombres en una piedra y los seis restantes en la otra, por orden de nacimiento. 11 Como se tallan las piedras y se graban los sellos, así harás grabar esas dos piedras con los nombres de los israelitas; las harás engarzar en engastes de oro. 12 Después pondrás las dos piedras sobre las hombreras del efod, como piedras que me hagan recordar a los hijos de Israel, y así llevará Aarón sus nombres sobre sus dos hombros para recuerdo delante de Yahvé. 13 Harás engarces de oro; 14 y también dos cadenillas de oro puro; las harás trenzadas a manera de cordones, y fijarás las cadenillas trenzadas en los engarces.

 

El pectoral.

15 Bordarás también el pectoral del juicio; lo harás al estilo de la labor del efod.Lo harás de oro, púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal. 16 Será cuadrado y doble, de un palmo de largo y otro de ancho. 17 Lo llenarás de pedrería, poniendo cuatro filas de piedras: en la primera fila, un sardio, un topacio y una esmeralda; 18 en la segunda fila, un rubí, un zafiro y un diamante; 19 en la tercera fila, un ópalo, una ágata y una amatista; 20 en la cuarta fila, un crisólito, un ónice y un jaspe; todas estarán engastadas en oro. 21 Las piedras corresponderán a los nombres de los hijos de Israel: doce, como los nombres de ellos.Estarán grabadas como los sellos, cada una con su nombre, conforme a las doce tribus. 22 Para el pectoral harás cadenillas de oro puro, trenzadas a manera de cordones; 23 y harás también para el pectoral dos anillas de oro que fijarás en sus dos extremos. 24 Pasarás los dos cordones de oro por las dos anillas, en los extremos del pectoral; 25 unirás los dos extremos de los dos cordones a los dos engarces, y los fijarás en la parte delantera de las hombreras del efod. 26 Harás otras dos anillas de oro que pondrás en los dos extremos del pectoral, en el borde interior que mira hacia el efod. 27 Harás otras dos anillas de oro y las fijarás en la parte inferior de las dos hombreras del efod, por delante, cerca de su unión encima de la cinta del efod. 28 Sujetarán el pectoral por sus anillas a las anillas del efod, con un cordón de púrpura violeta, para que el pectoral quede sobre la cinta del efod y no se desprenda del efod. 29 Así llevará Aarón sobre su corazón los nombres de los hijos de Israel, en el pectoral del juicio, siempre que entre en el Santuario, para recuerdo perpetuo delante de Yahvé. 30 En el pectoral del juicio pondrás el urim y el tumim, que estarán sobre el corazón de Aarón cuando se presente ante Yahvé. Así llevará Aarón constantemente sobre su corazón, delante de Yahvé, el oráculo de los israelitas.

 

El manto.

31 Tejerás el manto del efod todo él de púrpura violeta. 32 Habrá en su centro una abertura para la cabeza; esta abertura llevará en derredor una orla, tejida como el cuello de una cota, para que no se rompa. 33 En todo su ruedo inferior harás granadas de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal; y entre ellas, también alrededor, pondrás campanillas de oro*: 34 una campanilla de oro y una granada; otra campanilla de oro y otra granada; así por todo el ruedo inferior del manto. 35 Aarón lo llevará en su ministerio y se oirá el tintineo cuando entre en el Santuario, ante Yahveh, y cuando salga; así no morirá.

 

La diadema.

36 Harás, además, una lámina de oro puro y en ella grabarás como se graban los sellos: «Consagrado a Yahvé.» 37 La sujetarás con un cordón de púrpura violeta, de modo que esté fija sobre la tiara; estará en la parte delantera de la tiara.38 Quedará sobre la frente de Aarón, pues Aarón cargará con las faltas cometidas por los israelitas en las cosas sagradas; es decir, al ofrecer toda clase de santas ofrendas. La tendrá siempre sobre su frente, para que hallen favor delante de Yahveh. 39 Tejerás la túnica con lino fino; harás también la tiara de lino fino, y la faja con brocado.

 

Vestiduras de los sacerdotes.

40 Para los hijos de Aarón harás túnicas. Les harás también fajas y mitras que les den majestad y esplendor. 41 Vestirás así a tu hermano Aarón y a sus hijos; los ungirás, los investirás y los consagrarás para que ejerzan mi sacerdocio. 42 Hazles también calzones* de lino, para cubrir su desnudez desde la cintura hasta los muslos. 43 Aarón y sus hijos los llevarán al entrar en la Tienda del Encuentro, o al acercarse al altar para oficiar en el Santuario, para que no incurran en culpa y mueran. Decreto perpetuo será éste para él y su posteridad.

 

Consagración de Aarón y sus hijos.

Preparación.

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1 Para consagrarlos a mi sacerdocio has de proceder con ellos de esta manera. Toma un novillo y dos carneros sin defecto, 2 panes ázimos y tortas sin levadura: unas, amasadas con aceite, y otras, untadas en aceite. Las harás con flor de harina de trigo. 3 Las pondrás en un canastillo y las presentarás en él junto con el novillo y los dos carneros.

 

Purificación, vestidura y unción.

4 Mandarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la Tienda del Encuentro, donde los bañarás con agua.5 Tomarás las vestiduras y vestirás a Aarón con la túnica, el manto del efod, el efod y el pectoral, que ceñirás con la cinta del efod. 6 Pondrás la tiara sobre su cabeza, y sobre la tiara colocarás la diadema sagrada. 7 Entonces tomarás el óleo de la unción, lo derramarás sobre su cabeza y así lo ungirás.

8 Harás igualmente que se acerquen sus hijos y los vestirás con túnicas; 9 ceñirás a Aarón y a sus hijos las fajas y les pondrás las mitras. A ellos les corresponderá el sacerdocio por decreto perpetuo.Así investirás a Aarón y a sus hijos.

 

Ofrendas.

10 Presentarás el novillo ante la Tienda del Encuentro, y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre la cabeza del novillo. 11 Luego inmolarás el novillo delante de Yahvé, a la entrada de la Tienda del Encuentro. 12 Tomando sangre del novillo, untarás con tu dedo los cuernos del altar, y derramarás toda la sangre al pie del altar. 13 Saca todo el sebo que cubre las entrañas, el que queda junto al hígado, y los dos riñones con el sebo que los envuelve, para quemarlo en el altar.14 Pero quemarás fuera del campamento la carne del novillo, con su piel y sus excrementos. Es sacrificio por el pecado.

15 Después tomarás uno de los carneros, y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre la cabeza del carnero.16 Una vez inmolado el carnero, tomarás su sangre y la derramarás en torno al altar. 17 Luego despedazarás el carnero, lavarás sus entrañas y sus patas; las pondrás sobre sus porciones y sobre su cabeza, 18 y quemarás todo el carnero en el altar. Es holocausto para Yahvé, calmante aroma de manjares abrasados en honor de Yahvé. 19 Tomarás también el segundo carnero, y Aarón y sus hijos impondrán las manos sobre la cabeza del carnero. 20 Una vez inmolado, tomarás su sangre y untarás con ella el lóbulo de la oreja derecha de Aarón y el lóbulo de la oreja derecha de sus hijos; el pulgar de su mano derecha y el pulgar de su pie derecho, y derramarás la sangre alrededor del altar. 21 Tomarás luego sangre de la que está sobre el altar, y óleo de la unción, para rociar a Aarón y sus vestiduras, a sus hijos y las vestiduras de sus hijos juntamente con él. Así quedará consagrado él y sus vestiduras, y con él sus hijos y las vestiduras de sus hijos.

 

Investidura de los sacerdotes.

22 Toma después el sebo de este carnero: la cola, el sebo que cubre las entrañas, el que queda junto al hígado, los dos riñones con el sebo que los envuelve y la pierna derecha, porque se trata del carnero de la investidura. 23 Toma del canastillo de los ázimos que está delante de Yahvé un pan redondo, una torta de pan de aceite y otra untada de aceite. 24 Lo pondrás todo sobre las palmas de las manos de Aarón y de sus hijos; y lo mecerás como ofrenda mecida delante de Yahvé.25 Después lo tomarás de sus manos y lo quemarás en el altar junto al holocausto como calmante aroma ante Yahvé. Es un manjar abrasado en honor de Yahvé.

26 Tomarás también el pecho del carnero inmolado por la investidura de Aarón, y lo mecerás como ofrenda mecida delante de Yahvé; esa será tu porción.27 Así santificarás el pecho de la ofrenda mecida y la pierna de la ofrenda reservada, es decir, lo que ha sido mecido y reservado del carnero de la investidura de Aarón y de sus hijos; 28 según decreto perpetuo, pertenecerán a Aarón y a sus hijos, como porción recibida de los israelitas, porque es ofrenda reservada; será reservada de lo que ofrecen los israelitas, en sus sacrificios de comunión como ofrenda reservada a Yahvé.

29 Las vestiduras sagradas de Aarón serán, después de él, para sus hijos, de modo que, vestidos con ellas, sean ungidos e investidos. 30 Por siete días las vestirá aquel de sus hijos que le suceda como sacerdote y entre en la Tienda del Encuentro para oficiar en el Santuario.

 

Banquete sagrado.

31 Tomarás después el carnero de la investidura y cocerás su carne en lugar sagrado; 32 Aarón y sus hijos comerán a la entrada de la Tienda del Encuentro la carne del carnero y el pan del canastillo.33 Comerán aquello que ha servido para su expiación al investirlos y consagrarlos; pero que ningún laico coma de ello, porque es cosa sagrada. 34 Si a la mañana siguiente sobra algo de la carne o del pan de la investidura, quemarás este resto; no ha de comerse, porque es cosa sagrada. 35 Harás, pues, con Aarón y con sus hijos de esta manera, según todo lo que te he mandado. Siete días invertirás en la investidura.

 

Consagración del altar de los holocaustos.

36 Cada día ofrecerás un novillo en expiación como sacrificio por el pecado; y purificarás, mediante tu expiación, el altar, que ungirás para consagrarlo. 37 Siete días harás la expiación por el altar, y lo santificarás; el altar será cosa sacratísima; todo cuanto toque al altar quedará consagrado.

 

Holocausto cotidiano.

38 He aquí lo que has de ofrecer sobre el altar: dos corderos primales cada día, perpetuamente. 39 Ofrecerás un cordero por la mañana y el otro entre dos luces; 40 y con el primer cordero, una décima de medida de flor de harina, amasada con un cuarto de sextario de aceite de oliva molida, y como libación un cuarto de sextario de vino. 41 Ofrecerás el otro cordero entre dos luces; lo ofrecerás con la misma oblación que a la mañana y con la misma libación, como calmante aroma del manjar abrasado en honor de Yahvé, 42 en holocausto perpetuo, de generación en generación, ante Yahvé, a la entrada de la Tienda del Encuentro, donde me encontraré contigo, para hablarte allí.

43 Me encontraré con los israelitas en ese lugar, que será consagrado por mi gloria. 44 Consagraré la Tienda del Encuentro y el altar, y consagraré también a Aarón y a sus hijos para que ejerzan mi sacerdocio. 45 Moraré en medio de los israelitas, y seré su Dios. 46 Y reconocerán que yo soy Yahvé, su Dios, que los saqué del país de Egipto para morar entre ellos.Yo, Yahvé, su Dios.

 

El altar del incienso.

30

 

1 Harás también un altar para quemar el incienso. De madera de acacia lo harás. 2 Será cuadrado: de un codo de largo y otro de ancho; su altura será de dos codos. Sus cuernos formarán un solo cuerpo con él. 3 Lo revestirás de oro puro, tanto su parte superior como sus costados, así como sus cuernos. Pondrás en su derredor una moldura de oro, 4 y debajo de la moldura, a los costados, harás dos anillas. Las harás a ambos lados, para meter por ellas los varales con que transportarlo. 5 Harás los varales de madera de acacia y los revestirás de oro.6 Colocarás el altar delante del velo que está junto al arca del Testimonio y ante el propiciatorio que cubre el Testimonio, donde yo me encontraré contigo. 7 Aarón quemará en él incienso aromático; lo quemará todas la mañanas, al preparar las lámparas, 8 y lo quemará también cuando al atardecer alimente las lámparas. Será incienso continuo ante Yahvé, de generación en generación. 9 No ofrezcáis sobre él incienso profano, ni holocausto ni oblación, ni derraméis sobre él libación alguna. 10 Aarón una vez al año hará expiación sobre los cuernos de este altar. Con la sangre del sacrificio por el pecado, es decir, el de la expiación, una vez cada año hará expiación por él en vuestras sucesivas generaciones. Cosa sacratísima es el altar en honor de Yahvé.

 

Tributo para la Tienda del Encuentro.

11 Yahvé habló así a Moisés: 12 Cuando cuentes el número de los israelitas para hacer su censo, cada uno pagará a Yahvé  el rescate por su vida al ser empadronado,  para que no haya plaga entre ellos con motivo del empadronamiento. 13 Esto es lo que ha de dar cada uno de los comprendidos en el censo: medio siclo, en siclos del Santuario. Este siclo es de veinte óbolos. El tributo reservado a Yahvé es medio siclo. 14 Todos los comprendidos en el censo, de veinte años en adelante, pagarán el tributo reservado a Yahvé.15 El rico no dará más, ni el pobre menos del medio siclo, al pagar el tributo a Yahvé como rescate de vuestras vidas. 16 Tomarás el dinero del rescate de parte de los israelitas, y lo darás para el servicio de la Tienda del Encuentro; y será para los israelitas como recordatorio ante Yahvé por el rescate de sus vidas.

 

La pila de bronce.

17 Yahvé habló así a Moisés: 18 Haz una pila de bronce, con su base de bronce, para las abluciones. Colócala entre la Tienda del Encuentro y el altar, y echa agua en ella, 19 para que Aarón y sus hijos se laven las manos y los pies con su agua. 20 Antes de entrar en la Tienda del Encuentro se han de lavar con agua para que no mueran; también antes de acercarse al altar para el ministerio de quemar los manjares que se abrasan en honor de Yahvé. 21 Se lavarán las manos y los pies, y no morirán. Éste será decreto perpetuo para ellos, para Aarón y su posteridad, de generación en generación.

 

El óleo de la unción*.

22 Yahvé habló así a Moisés: 23 Toma tú aromas escogidos: de mirra pura, quinientos siclos; de cinamomo, la mitad, o sea, doscientos cincuenta; de caña aromática, doscientos cincuenta; 24 de casia, quinientos, en siclos del Santuario, y un sextario de aceite de oliva. 25 Prepararás con ello el óleo para la unción sagrada, perfume aromático como lo prepara el perfumista. Éste será el óleo para la unción sagrada. 26 Con él ungirás la Tienda del Encuentro y el arca del Testimonio, 27 la mesa con todos sus utensilios, el candelabro con todos sus utensilios, el altar del incienso, 28 el altar del holocausto con todos sus utensilios y la pila con su base. 29 Así los consagrarás y serán cosa sacratísima. Todo cuanto los  toque quedará santificado. 30 Ungirás  también a Aarón y a sus hijos y los consagrarás para que ejerzan mi sacerdocio.31 Hablarás a los israelitas, diciendo: Éste será para vosotros el óleo de la unción sagrada de generación en generación.32 No debe derramarse sobre el cuerpo de ningún hombre; no haréis ningún otro de composición parecida a la suya. Santo es y lo tendréis por cosa sagrada. 33 Cualquiera que prepare otro semejante, o derrame de él sobre un laico, será exterminado de su pueblo.

 

 

El incienso sagrado.

34 Yahvé dijo a Moisés: Procúrate en cantidades iguales aromas: estacte, uña marina y gálbano, especias aromáticas e incienso puro. 35 Prepara con ello, según el arte del perfumista, un incienso perfumado, sazonado con sal, puro y santo; 36 pulverizarás una parte que pondrás delante del Testimonio, en la Tienda del Encuentro, donde yo me encontraré contigo. Será para vosotros cosa sacratísima. 37 Y en cuanto a la composición de este incienso que vas a hacer, no la imitéis para vuestro uso. Lo tendrás por consagrado a Yahvé. 38 Cualquiera que prepare otro semejante para aspirar su fragancia, será exterminado de en medio de su pueblo.

 

Los artífices del Santuario.

31

 

1 Yahvé habló así a Moisés: 2 He designado a Besalel, hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá; 3 y le he llenado del espíritu de Dios concediéndole habilidad, pericia y experiencia en toda clase de trabajos; 4 para concebir y realizar proyectos en oro, plata y bronce; 5 para labrar piedras de engaste, tallar la madera y ejecutar cualquier otra labor.6 Le he dado por colaborador a Oholiab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan; y además, en el corazón de todos los hombres hábiles he infundido habilidad para que hagan todo lo que te he mandado: 7 la Tienda del Encuentro, el arca del Testimonio, el propiciatorio que la cubre y todos los utensilios de la Tienda; 8 la mesa con sus utensilios, el candelabro con todos sus utensilios, el altar del incienso, 9 el altar del holocausto con todos sus utensilios, la pila con su base; 10 las vestiduras de ceremonia, las vestiduras sagradas del sacerdote Aarón, y las vestiduras de sus hijos para las funciones sacerdotales; 11 el óleo de la unción y el incienso aromático para el Santuario.Ellos lo harán conforme a todo lo que te he ordenado.

 

Descanso sabático*.

12 Yahvé habló así a Moisés: 13 Di a los israelitas: No dejéis de guardar mis sábados, porque el sábado es una señal entre mí y vosotros, de generación en generación, para que sepáis que yo soy Yahvé, el que os santifico. 14 Guardad el sábado, porque es sagrado para vosotros.El que lo profane morirá. Todo el que haga algún trabajo en él será exterminado de en medio de su pueblo. 15 Seis días se trabajará, pero el día séptimo será día de descanso completo, consagrado a Yahvé. Todo aquel que trabaje en sábado, morirá. 16 Los israelitas guardarán el sábado celebrándolo de generación en generación como alianza perpetua. 17 Será una señal perpetua entre mí y los israelitas, pues en seis días hizo Yahvé los cielos y la tierra, y el día séptimo descansó y tomó respiro.

 

El Señor entrega a Moisés las tablas de la Ley.

18 Después de hablar con Moisés en el monte Sinaí, le dio las dos tablas del Testimonio, tablas de piedra, escritas por el dedo de Dios.

 

 

5.EL BECERRO DE ORO Y LA RENOVACIÓN DE LA ALIANZA

 

 

 

El becerro de oro.

32

 

1 Al ver el pueblo que Moisés tardaba en bajar del monte, se reunió en torno a Aarón y le dijo: «Anda, haznos un dios que vaya delante de nosotros, pues no sabemos qué ha sido de ese Moisés, que nos sacó del país de Egipto.» 2 Aarón les respondió: «Quitad de las orejas los pendientes de oro a vuestras mujeres, hijos e hijas, y traédmelos.» 3 Todo el pueblo se quitó los pendientes de oro de las orejas, y los entregó a Aarón. 4 Él los tomó de sus manos, los fundió en un molde e hizo un becerro de fundición. Entonces ellos exclamaron: «Éste es tu Dios, Israel, el que te ha sacado del país de Egipto.» 5 Al verlo Aarón, erigió un altar ante el becerro y anunció: «Mañana habrá fiesta en honor de Yahvé.»

6 Al día siguiente se levantaron de madrugada y ofrecieron holocaustos y presentaron sacrificios de comunión. El pueblo se sentó a comer y beber, y después se levantó para divertirse.

 

Ira de Yahvé.

7 Yahvé dijo a Moisés: «¡Anda, baja! Porque se ha pervertido tu pueblo, el que sacaste del país de Egipto. 8 Bien pronto se han apartado del camino que yo les había prescrito. Se han hecho un becerro fundido y se han postrado ante él; le han ofrecido sacrificios y han dicho: `Éste es tu Dios, Israel, el que te ha sacado del país de Egipto.'» 9 Y añadió Yahvé a Moisés: «Ya veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. 10 Déjame ahora que se encienda mi ira contra ellos y los devore; de ti, en cambio, haré un gran pueblo.»

 

Ruego de Moisés*.

11 Pero Moisés trató de aplacar a Yahvé su Dios, diciendo: «¿Por qué, oh Yahvé, ha de encenderse tu ira contra tu pueblo, el que tú sacaste del país de Egipto con gran poder y mano fuerte? 12 ¿Por qué han de decir los egipcios: Los sacó con mala intención, para matarlos en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra? Abandona el ardor de tu cólera y arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. 13 Acuérdate de Abrahán, de Isaac y de Israel, tus siervos, a quienes por ti mismo juraste: Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; y toda esta tierra, de la que os he hablado, se la daré a vuestros descendientes, que la heredarán para siempre.» 14 Y Yahvé renunció a lanzar el mal con que había amenazado a su pueblo.

 

Moisés rompe las tablas de la Ley.

15 Moisés se volvió y bajó del monte, con las dos tablas del Testimonio en su mano, tablas escritas por ambos lados; por una y otra cara estaban escritas.16 Las tablas eran obra de Dios, y la escritura era escritura de Dios, grabada en las tablas.

17 Josué oyó las voces del pueblo que gritaba y dijo a Moisés: «Hay gritos de guerra en el campamento.» 18 Respondió Moisés:

«No es grito de victoria,

 no es grito de derrota.

 Es grito de algazara lo que oigo.»

19 Al acercarse al campamento y ver el becerro y las danzas, Moisés ardió en ira, arrojó las tablas y las hizo añicos al pie del monte. 20 Luego tomó el becerro que habían hecho y lo quemó; lo molió, lo esparció en el agua, y se lo dio a beber a los israelitas. 21 Moisés preguntó a Aarón: «¿Qué te ha hecho este pueblo para que lo cargues con  tan grande culpa?» 22 Aarón respondió: «No se encienda la ira de mi señor. Tú sabes que este pueblo es obstinado. 23 Me dijeron: `Haznos un dios que vaya delante de nosotros, pues no sabemos qué le ha sucedido a ese Moisés, que nos sacó del país de Egipto.' 24 Yo les contesté: `El que tenga oro que se desprenda de él.' Ellos se lo quitaron y me lo dieron; yo lo eché al fuego y salió este becerro.»

 

Celo de los levitas.

25 Moisés vio que el pueblo estaba desenfrenado, pues Aarón les había permitido entregarse a la idolatría en medio de sus adversarios- 26 Entonces Moi-  sés se plantó a la puerta del campamento, y exclamó: «¡A mí los de Yahvé!», y se le unieron todos los hijos de Leví. 27 Él les dijo: «Así dice Yahvé, el Dios de Israel: Cíñase cada uno su espada al costado; pasad y repasad por el campamento de puerta en puerta, y matad cada uno a su hermano, a su amigo y a su pariente.» 28 Cumplieron los hijos de Leví la orden de Moisés; y cayeron aquel día unos tres mil hombres del pueblo. 29 Luego dijo Moisés: «Hoy habéis recibido la investidura como sacerdotes de Yahvé, cada uno a costa de vuestros hijos y vuestros hermanos, para que él os dé hoy la bendición.»

 

Moisés intercede de nuevo por el pueblo.

30 Al día siguiente, Moisés dijo al pueblo: «Habéis cometido un gran pecado.Ahora subiré a Yahvé; acaso pueda obtener el perdón para vuestro pecado.» 31 Moisés volvió a Yahvé y dijo: «Este pueblo ha cometido un gran pecado al hacerse un dios de oro. 32 Pero ahora, ¡si quieres perdonar su pecado...!, si no, bórrame del libro que has escrito.» 33 Yahvé respondió a Moisés: «Al que haya pecado contra mí, lo borraré yo de mi libro. 34 Ahora ve y conduce al pueblo adonde te he dicho. Mi ángel irá delante de ti, mas llegará un día en que los castigaré por su pecado.» 35 Y Yahvé castigó al pueblo por lo que había hecho con el becerro fabricado por Aarón.

 

Orden de partida*.

33

 

1 Yahvé dijo a Moisés: «Anda, vete de aquí, con el pueblo que sacaste del país de Egipto, a la tierra que juré a Abrahán, a Isaac y a Jacob, diciendo: `Se la daré a tu descendencia.' 2 Enviaré delante de ti un ángel y expulsaré al cananeo, al amorreo, al hitita, al perizita, al jivita y al jebuseo. 3 Sube a la tierra que mana leche y miel; yo no subiré contigo, pues eres un pueblo obstinado y te destruiría en el camino.» 4 Al oír el pueblo tan duras palabras, hizo duelo y nadie se vistió de gala.

5 Yahvé dijo entonces a Moisés: «Di a los israelitas: Vosotros sois un pueblo obstinado; un solo momento que yo saliera contigo, te destruiría. Ahora, pues, quítate tus galas, y veré lo que hago contigo.» 6 Los israelitas se despojaron de sus galas desde el monte Horeb.

 

La Tienda del Encuentro*.

7 Moisés tomó la Tienda y [la] plantó a cierta distancia fuera del campamento; la llamó Tienda del Encuentro. El que tenía que consultar a Yahvé salía hacia la Tienda del Encuentro, fuera del campamento. 8 Cuando Moisés salía hacia la Tienda, todo el pueblo se levantaba y se quedaba de pie a la puerta de su tienda, siguiendo con la vista a Moisés hasta que entraba en la Tienda. 9 Al entrar Moisés en la tienda, bajaba la columna de nube y se detenía a la puerta de la Tienda, mientras Yahvé hablaba con Moisés.10 El pueblo, al ver la columna de nube a la puerta de la Tienda, se prosternaba junto a la puerta de su tienda. 11 Yahvé hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con su amigo. Luego Moisés volvía al campamento, pero su ayudante, el joven Josué, hijo de Nun, no se apartaba del interior de la Tienda.

 

Oración de Moisés.

12 Moisés dijo a Yahvé: «Tú me has dicho: `Conduce a este pueblo', pero no me has indicado a quién enviarás conmigo; a pesar de que me has dicho: `Te conozco por tu nombre', y también: `Has obtenido mi favor.' 13 Ahora, pues, si realmente he obtenido tu favor, enséñame tu camino y sabré que he obtenido tu favor; mira que esta gente es tu pueblo.» 14 Yahvé respondió: «Yo mismo iré contigo y te daré descanso.» 15 Moisés contestó: «Si no vienes tú mismo, no nos hagas partir de aquí. 16 Pues ¿en qué podrá conocerse que tu pueblo y yo hemos obtenido tu favor, sino en el hecho de que tú vas con nosotros? Así, tu pueblo y yo nos distinguiremos de todos los pueblos que hay sobre la tierra.» 17 Yahvé respondió a Moisés: «Haré también esto que me pides, pues has obtenido mi favor y yo te conozco por tu nombre.»

 

Moisés desea ver a Dios.

18 Entonces Moisés dijo a Yahvé: «Déjame ver tu gloria.» 19 Él le contestó: «Yo haré pasar ante tu vista toda mi bondad y pronunciaré delante de ti el nombre de Yahvé; pues concedo mi favor a quien quiero y tengo misericordia con quien quiero.» 20 Y añadió: «Pero mi rostro no podrás verlo, porque nadie puede verme y seguir con vida.» 21 Yahvé añadió: «Aquí hay un sitio junto a mí; ponte sobre la roca. 22 Al pasar mi gloria, te meteré en la hendidura de la roca y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado. 23 Luego apartaré mi mano, para que veas mis espaldas; pero mi rostro no lo verás.»

 

Renovación de la Alianza.

 Nuevas tablas de la Ley.

34

 

1 Yahvé dijo a Moisés: «Tállate dos tablas de piedra como las primeras, sube donde mí, al monte y yo escribiré en ellas las palabras que había en las primeras tablas que rompiste. 2 Prepárate para mañana; sube temprano al monte Sinaí y aguárdame allí en la cumbre del monte. 3 Que nadie suba contigo, ni aparezca nadie en todo el monte. Ni siquiera las ovejas o las vacas pasten en el monte.» 4 Moisés labró dos tablas de piedra como las primeras, se levantó temprano y subió al monte Sinaí como le había mandado Yahvé, llevando en su mano las dos tablas de piedra. 5 Yahvé descendió en una nube y se detuvo allí junto a él.

 

Aparición de Dios.

Moisés invocó el nombre de Yahvé.6 Yahvé pasó por delante de él y exclamó: «Yahvé, Yahvé, Dios misericordioso y clemente, tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad, 7 que mantiene su amor por mil generaciones y perdona la iniquidad, la rebeldía y el pecado, pero no los deja impunes; que castiga la culpa de los padres en los hijos y en los nietos hasta la tercera y cuarta generación.» 8 Al instante, Moisés se inclinó a tierra y se postró.9 Y dijo: «Señor mío, si he obtenido tu favor, ¡dígnese mi Señor ir en medio de nosotros!, aunque éste sea un pueblo obstinado; perdona nuestra iniquidad y nues-  tro pecado, y haznos tu heredad.»

 

La Alianza*.

10 El respondió: «Yo voy a hacer una alianza; delante de tu pueblo realizaré maravillas, cual no se han hecho en toda la tierra o en nación alguna. Y todo el pueblo que te rodea verá lo terrible que es la obra de Yahvé que yo haré contigo.11 Observa lo que yo te mando hoy; expulsaré delante de ti al amorreo, al cananeo, al hitita, al perizita, al jivita y al jebuseo. 12 Guárdate de hacer alianza con los habitantes del país donde vas a entrar, pues sería un lazo en medio de ti.13 Destruid sus altares, destrozad sus estelas y romped sus cipos.

14 No te postres ante un dios extraño, pues Yahvé se llama Celoso, es un Dios celoso. 15 No hagas alianza con los habitantes del país, pues cuando se prostituyan con sus dioses y les ofrezcan sacrificios, te invitarán a participar en sus sacrificios. 16 No tomes a sus hijas para tus hijos, pues sus hijas se prostituirán con sus dioses y prostituirán a tus hijos con sus dioses.

17 No te hagas dioses de metal fundido.

18 Guarda la fiesta de los Ázimos; durante siete días comerás ázimos, como te mandé, en el tiempo señalado del mes de Abib, pues en el mes de Abib saliste de Egipto.

19 Todo primogénito es mío y todo primer nacido, macho, de vaca o de oveja, es mío. 20 El primer nacido de asno lo rescatarás con una oveja; y si no lo rescatas, lo desnucarás. Rescatarás todos los primogénitos de tus hijos. Nadie se presentará ante mí con las manos vacías.

21 Durante seis días trabajarás, pero el séptimo descansarás; en la siembra y en la siega, descansarás.

22 Celebrarás la fiesta de las Semanas, al comenzar la siega del trigo, y la fiesta de la Cosecha, al final del año.

23 Tres veces al año se presentarán todos tus varones ante el Señor Yahvé, Dios de Israel.

24 Cuando expulse a las naciones delante de ti y ensanche tus fronteras, nadie codiciará tu tierra cuando subas, tres veces al año, a presentarte ante Yahvé, tu Dios.

25 No ofrezcas pan fermentado junto con la sangre de mi sacrificio, ni guardes para el día siguiente parte de la víctima de la Pascua.

26 Lleva a la casa de Yahvé, tu Dios, los primeros frutos de tu suelo.

No cuezas el cabrito en la leche de su madre.»

27 Yahvé dijo a Moisés: «Escribe estas palabras, pues a tenor de ellas hago alianza contigo y con Israel.»

28 Moisés estuvo allí con Yahvé cuarenta días y cuarenta noches, sin comer pan ni beber agua. Y escribió en las tablas las palabras de la alianza, las diez palabras.

 

Moisés desciende del monte*.

29 Luego, Moisés bajó del monte Sinaí con las dos tablas del Testimonio en su mano. Al bajar, no sabía que la piel de su rostro se había vuelto radiante, por haber hablado con Yahvé. 30 Aarón y todos los israelitas vieron a Moisés con la piel de su rostro radiante y temieron acercarse a él. 31 Moisés los llamó. Aarón y todos los jefes de la comunidad se volvieron hacia él y Moisés habló con ellos.32 A continuación, se acercaron todos los israelitas y él les transmitió cuanto Yahvé le había dicho en el monte Sinaí.33 Cuando Moisés acabó de hablar con ellos, se puso un velo sobre el rostro.34 Siempre que Moisés se presentaba delante de Yahvé para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía. Al salir, transmitía a los israelitas lo que se le había mandado. 35 Los israelitas veían la piel del rostro de Moisés radiante, y Moisés se ponía de nuevo el velo hasta que volvía a hablar con Yahvé.

 

 

6.CONSTRUCCIÓN Y ERECCIÓN DEL SANTUARIO

 

 

 

Ley del descanso sabático.

35

 

1 Moisés reunió a toda la comunidad de los israelitas y les dijo: «Esto es lo que Yahvé ha mandado hacer. 2 Durante seis días se trabajará, pero el día séptimo será sagrado para vosotros, día de descanso completo en honor de Yahvé. Cualquiera que trabaje en ese día, morirá. 3 En ninguna de vuestras moradas encenderéis fuego en día de sábado.»

 

Colecta de materiales.

4 Moisés habló así a toda la comunidad de los israelitas: «Ésta es la orden de Yahvé: 5 Reservad de vuestros bienes una ofrenda para Yahvé. Todos los que la ofrezcan de corazón reserven ofrenda para Yahvé: oro, plata y bronce, 6 púrpura violeta y escarlata, carmesí, lino fino, pelo de cabra, 7 pieles de carnero teñidas de rojo, cueros finos y maderas de acacia, 8 aceite para el alumbrado, aromas para el óleo de la unción y para el incienso aromático, 9 piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y el pectoral. 10 Que vengan los artífices hábiles de entre vosotros a realizar cuanto Yahvé ha ordenado: 11 la Morada, su Tienda y su toldo, sus broches, sus tableros, sus travesaños, sus postes y sus basas; 12 el Arca y sus varales, el propiciatorio y el velo que lo cubre; 13 la mesa con sus varales y todos sus utensilios, el pan de la Presencia, 14 el candelabro para el alumbrado con sus utensilios, y sus lámparas, y el aceite del alumbrado; 15 el altar del incienso con sus varales; el óleo de la unción, el incienso aromático, la cortina del vano de la entrada a la Morada, 16 el altar de los holocaustos con su rejilla de bronce, sus varales y todos sus utensilios; la pila con su base; 17 los cortinajes del atrio con sus postes y sus basas; el tapiz de la entrada del atrio; 18 la clavazón de la Morada y la clavazón del atrio y sus cuerdas; 19 los ornamentos de ceremonia para oficiar en el Santuario; las vestiduras sagradas para el sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos para sus funciones sacerdotales.»

20 Entonces, toda la comunidad de los israelitas se retiró de la presencia de Moisés; 21 todos los hombres generosos, impulsados por su espíritu, vinieron a traer la ofrenda reservada a Yahvé, para los trabajos de la Tienda del Encuentro, para todo su servicio y para las vestiduras sagradas. 22 Venían hombres y mujeres y ofrecían de corazón zarcillos, pendientes, anillos, collares y toda clase de objetos de oro, el oro que cada uno presentaba como ofrenda mecida para Yahvé. 23 Cuantos poseían púrpura violeta y escarlata, y carmesí, lino fino, pelo de cabra, pieles de carnero teñidas de rojo y cueros finos, los traían también.24 Cuantos pudieron reservar una ofrenda de plata o de bronce, la llevaron como ofrenda reservada a Yahvé. Lo mismo hicieron los que poseían madera de acacia, que sirviera para los trabajos de la obra.25 Todas las mujeres hábiles en el oficio hilaron con sus manos y llevaron la púrpura violeta y escarlata, el carmesí y lino fino que habían hilado. 26 Todas las mujeres hábiles en hilar y bien dispuestas, hilaron pelo de cabra. 27 Los jefes trajeron piedras de ónice y piedras de engaste para el efod y el pectoral; 28 aromas y aceite para el alumbrado, para el óleo de la unción y para el incienso aromático.29 Todos los israelitas, hombres y mujeres, cuyo corazón les había impulsado a llevar algo para cualquiera de los trabajos que Yahvé, por medio de Moisés, les había encomendado, presentaron sus ofrendas voluntarias a Yahvé.

 

 

Los artífices del Santuario.

30 Moisés dijo entonces a los israelitas: «Mirad, Yahvé ha designado a Besalel, hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá, 31 y le ha llenado del espíritu de Dios, confiriéndole habilidad, pericia y experiencia en toda clase de trabajos, 32 para concebir y realizar proyectos en oro, plata y bronce, 33 para labrar piedras de engaste, tallar la madera y ejecutar cualquier otra labor de artesanía; 34 a él y a Oholiab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, les ha concedido el don de enseñar.35 Les ha llenado de habilidad para toda clase de labores en talla y bordado, en recamado de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino, y en labores de tejidos. Son capaces de ejecutar toda clase de trabajos y de idear proyectos.»

 

36

 

1 Así, pues, Besalel, Oholiab y todos los hombres hábiles a quienes Yahvé había concedido habilidad y pericia para saber realizar todos los trabajos en servicio del Santuario, ejecutaron todo conforme había mandado Yahvé.

 

Suspensión de la colecta.

2 Moisés llamó a Besalel y a Oholiab y a todos los artesanos, a quienes Yahvé había concedido habilidad y estaban dispuestos a realizar un trabajo para realizarlo. 3 Recibieron de Moisés todas las ofrendas que los israelitas habían reservado para la ejecución de la obra del Santuario. Entre tanto los israelitas seguían entregando a Moisés cada mañana ofrendas voluntarias. 4 Por eso, todos los artífices dedicados a los trabajos del Santuario dejaron cada cual su trabajo, 5 y fueron a decir a Moisés: «El pueblo entrega más de lo que se precisa para la realización de las obras que Yahvé ha mandado hacer.» 6 Entonces Moisés mandó correr la voz por el campamento: «Ni hombre ni mujer reserve ya más ofrendas para el Santuario.» Suspendió el pueblo su aportación, 7 pues había material suficiente para ejecutar todos los trabajos; y aún sobraba.

 

La Morada.

8 Entonces los artífices más expertos de entre los que ejecutaban el trabajo hicieron la Morada con diez tapices de lino fino torzal, de púrpura violeta y escarlata y de carmesí con querubines bordados. 9 La longitud de cada tapiz era de veintiocho codos y la anchura de cuatro.Todos los tapices tenían las mismas medidas. 10 Unió cinco tapices entre sí y lo mismo los otros cinco. 11 Puso lazos de púrpura violeta en el borde del tapiz con que termina el primer conjunto; los puso también en el borde del tapiz con que termina el segundo conjunto. 12 Puso cincuenta lazos en el primer tapiz y otros cincuenta en el borde del último tapiz del segundo conjunto, correspondiéndose los lazos unos a otros. 13 Hizo también cincuenta broches de oro, y con los broches enlazó entre sí los tapices, de modo que la Morada vino a formar un espacio único. 14 Tejió también piezas de pelo de cabra para que, a modo de tienda, cubrieran la Morada. Tejió once de estas piezas. 15 La longitud de cada pieza era de treinta codos, y de cuatro la anchura.Las once piezas tenían las mismas medidas. 16 Juntó cinco piezas en una parte y seis en la otra. 17 Hizo cincuenta lazos en el borde de la última pieza del primer conjunto, y cincuenta lazos en el borde de la última pieza del segundo conjunto.18 Hizo cincuenta broches de bronce para unir la Tienda, formando un espacio único. 19 Hizo además para la Tienda un toldo de pieles de carnero teñidas de rojo, y encima otro toldo de cueros finos.

 

El armazón.

20 Para la Morada hizo los tableros de madera de acacia y los puso de pie.21 Cada tablero tenía diez codos de largo, y codo y medio de ancho. 22 Tenía además dos espigas paralelas. Hizo lo mismo para todos los tableros de la Morada.23 Puso los tableros para la Morada: veinte para el flanco del Negueb, hacia el sur; 24 hizo cuarenta basas de plata para colocarlas debajo de los veinte tableros: dos basas debajo de un tablero para sus dos espigas y dos basas debajo del otro tablero para sus dos espigas. 25 Para el segundo flanco de la Morada, la parte del norte, hizo otros veinte tableros, 26 con sus cuarenta basas de plata; dos basas debajo de un tablero y dos basas debajo del otro tablero. 27 Para la parte posterior de la Morada, hacia el occidente, hizo seis tableros; 28 para los ángulos de la Morada en su parte posterior, dos más, 29 que estaban unidos desde abajo hasta arriba, hasta la primera anilla. Así lo hizo con los dos tableros destinados a los dos ángulos. 30 Eran, pues, ocho tableros con sus basas de plata; dieciséis basas, dos debajo de cada tablero. 31 Después hizo travesaños de madera de acacia: cinco travesaños para los tableros de un flanco de la Morada; 32 y cinco travesaños para los tableros del otro flanco de la Morada; y otros cinco para los tableros de la parte posterior de la Morada, hacia el occidente. 33 Hizo el travesaño central de tal suerte que pasase a media altura de los tableros, de un extremo al otro. 34 Revistió de oro los tableros; de oro hizo también sus anillas para pasar los travesaños, y los revistió igualmente de oro.

 

El velo.

35 Hizo el velo de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal; bordó en él unos querubines. 36 Hizo para colgarlo cuatro postes de acacia, revestidos de oro y provistos de ganchos de oro; fundió para ellos cuatro basas de plata. 37 Hizo para la entrada de la Tienda una cortina de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal, labor de recamador, 38 con sus cinco postes y sus ganchos. Revistió de oro sus capiteles y sus varillas y fundió en bronce sus cinco basas.

 

El arca.

37

 

1 Besalel hizo el arca de madera de acacia, de dos codos y medio de largo, codo y medio de ancho, y codo y medio de alto. 2 La revistió de oro puro, por dentro y por fuera, y además puso en su derredor una moldura de oro. 3 Fundió cuatro anillas de oro para sus cuatro pies, dos anillas a un costado y dos anillas al otro. 4 Hizo también varales de madera de acacia, que revistió de oro; 5 pasó los varales por las anillas de los costados del arca, para transportarla.6 Después hizo un propiciatorio de oro puro, de dos codos y medio de largo, y de codo y medio de ancho. 7 Hizo igualmente dos querubines de oro macizo; los hizo en los dos extremos del propiciatorio; 8 el primer querubín en un extremo y el segundo en el otro; hizo los querubines formando un cuerpo con el propiciatorio en sus dos extremos. 9 Estaban los querubines con las alas extendidas por encima, cubriendo con ellas el propiciatorio, uno frente al otro, con las caras vueltas hacia el propiciatorio.

 

La mesa de los panes de la Presencia.

10 Hizo, además, la mesa de madera de acacia, de dos codos de largo, un codo de ancho y codo y medio de alto. 11 La revistió de oro puro y le puso alrededor una moldura de oro. 12 Hizo, además, en torno de ella, un reborde de un palmo de ancho, con una moldura de oro alrededor del mismo. 13 Le hizo cuatro anillas de oro y puso las anillas en los cuatro ángulos, correspondientes a sus cuatro pies. 14 Junto al reborde se hallaban las anillas para pasar por ellas los varales y transportar la mesa. 15 Hizo los varales de madera de acacia y los revistió de oro.16 Asimismo hizo de oro puro los utensilios que habían de estar sobre la mesa; sus fuentes, sus vasos, sus tazas y sus jarros con los que se hacían las libaciones.

 

El candelabro.

17 Hizo el candelabro de oro puro.Hizo el candelabro de oro macizo, su pie y su tallo. Sus cálices -corolas y flores- formaban con él un cuerpo. 18 De sus lados salían seis brazos: tres brazos de un lado, y tres brazos de otro. 19 El primer brazo tenía tres cálices en forma de flor de almendro, con corola y flor; también el segundo brazo tenía tres cálices, en forma de flor de almendro, con corola y flor; y así los seis brazos que salían del candelabro. 20 En el mismo candelabro había cuatro cálices, en forma de flor de almendro, con sus corolas y flores; 21 una corola debajo de los dos primeros brazos que formaban cuerpo con él, una corola debajo de los siguientes, y una corola debajo de los dos últimos brazos; así con los seis brazos que salían del mismo.22 Las corolas y los brazos formaban un cuerpo con el candelabro; todo ello formaba un cuerpo de oro puro macizo.23 Hizo también de oro puro sus siete lámparas, sus despabiladeras y sus ceniceros. 24 Empleó un talento de oro puro para el candelabro y todos sus utensilios.

 

El altar del incienso. El óleo de la unción y el incienso aromático.

25 Hizo también de madera de acacia el altar del incienso, de un codo de largo y uno de ancho, cuadrado, y de dos codos de alto. Sus cuernos formaban un solo cuerpo con él. 26 Lo revistió de oro puro, por su parte superior, sus costados y también sus cuernos. Puso en su derredor una moldura de oro. 27 Y debajo de la moldura, a los costados, hizo dos anillas a sus dos lados, para meter por ellas los varales con que transportarlo.28 Hizo los varales de madera de acacia y los revistió de oro. 29 Preparó también el óleo sagrado de la unción, y el incienso aromático puro, como lo prepara el perfumista.

 

El altar de los holocaustos.

38

 

1 Hizo el altar de los holocaustos de madera de acacia, de cinco codos de largo y cinco de ancho, cuadrado, y de tres codos de alto. 2 Hizo sobresalir de sus cuatro ángulos unos cuernos que formaban un cuerpo con él, y lo revistió de bronce. 3 Hizo, además, todos los utensilios del altar: los ceniceros, los badiles, los acetres, los tenedores y los braseros. Fundió de bronce todos sus utensilios. 4 Fabricó para el altar una rejilla de bronce en forma de red, bajo la cornisa inferior, de modo que llegaba hasta la mitad del altar. 5 Fijó cuatro anillas para los cuatro extremos de la rejilla de bronce, para meter los varales. 6 Hizo los varales de madera de acacia, y los revistió de bronce, 7 y pasó los varales por las anillas a los flancos del altar, para transportarlo así. Hizo el altar hueco, de paneles.

 

La pila de bronce.

8 Hizo la pila y la basa de bronce, con los espejos* de las mujeres que servían a la entrada de la Tienda del Encuentro.

 

Construcción del atrio.

9 Hizo también el atrio; por el lado del Negueb, hacia el sur, estaba el cortinaje del atrio, de lino fino torzal, de cien codos. 10 Sus postes eran veinte, y veinte sus basas de bronce; los ganchos de los postes y sus varillas eran de plata. 11 Por el lado septentrional había igualmente un cortinaje de cien codos. Sus postes eran veinte, y veinte sus basas de bronce; los ganchos de los postes y sus varillas eran de plata. 12 En el lado occidental había un cortinaje de cincuenta codos. Sus postes eran diez, y diez sus basas; los ganchos de los postes y sus varillas eran de plata. 13 En el lado este, al oriente, colgaban también cincuenta codos de cortinaje. 14 El cortinaje era de quince codos, con tres columnas y tres basas, por un lado de la entrada; 15 y por el otro lado -a ambos lados de la entrada del atrio- había un cortinaje de quince codos; sus postes eran tres, y tres sus basas.16 Todos los cortinajes del recinto del atrio eran de lino fino torzal. 17 Las basas de los postes eran de bronce, sus ganchos y sus varillas de plata. También sus capiteles estaban revestidos de plata, y todos los postes del atrio llevaban varillas de plata. 18 El tapiz de la puerta del atrio era labor de recamador y estaba recamado de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal. Tenía veinte codos de largo; su altura -en el ancho- era de cinco codos, lo mismo que los cortinajes del atrio. 19 Sus cuatro postes y sus cuatro basas eran de bronce; sus ganchos de plata, como también el revestimiento de sus capiteles y sus varillas. 20 Toda la clavazón de la Morada y del atrio que la rodeaba era de bronce.

 

Inventario de los metales.

21 Éste es el inventario de la Morada, de la Morada del testimonio, realizado por orden de Moisés, y hecho por los levitas bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.

22 Besalel, hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá, hizo todo cuanto Yahvé había mandado a Moisés, 23 juntamente con Oholiab, hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan, que era artífice, bordador y recamador en púrpura violeta y escarlata, en carmesí y lino fino.

24 El total del oro empleado en el trabajo, en todo el trabajo del Santuario, es decir, el oro de la ofrenda reservada, fue de veintinueve talentos y setecientos treinta siclos, en siclos del Santuario; 25 la plata de los incluidos en el censo de la comunidad, cien talentos y mil setecientos setenta y cinco siclos, en siclos del Santuario: 26 un becá por cabeza, o sea medio siclo, en siclos del Santuario, para cada hombre comprendido en el censo de los seiscientos tres mil quinientos cincuenta hombres, de veinte años en adelante. 27 Los cien talentos de plata se emplearon en fundir las basas del Santuario y las basas del velo; cien basas correspondientes a los cien talentos, un talento por basa. 28 De los mil setecientos setenta y cinco siclos hizo ganchos para los postes, revistió sus capiteles y los unió con varillas. 29 El bronce de la ofrenda reservada fue de setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos. 30 Con él hizo las basas para la entrada de la Tienda del Encuentro, el altar de bronce con su rejilla de bronce y todos los utensilios del altar, 31 las basas del recinto del atrio y las basas de la entrada del atrio, toda la clavazón de la Morada y toda la clavazón del atrio que la rodeaba.

 

Los ornamentos del Sumo Sacerdote.

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1 Hicieron para el servicio del Santuario vestiduras de ceremonia de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino. Hicieron también las vestiduras sagradas de Aarón, como Yahvé había mandado a Moisés.

 

El efod.

2 Hicieron, pues, el efod, de oro, de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal. 3 Batieron oro en láminas y las cortaron en hilos para hacer bordado junto con la púrpura violeta y escarlata, con el carmesí y el lino fino.4 Pusieron al efod hombreras y lo fijaron por sus dos extremos. 5 La cinta con que se ciñe el efod era de la misma hechura y formaba con él una sola pieza: era de oro, púrpura violeta y escarlata, carme-  sí y lino fino torzal, como Yahvé se lo  había mandado a Moisés. 6 Prepararon igualmente las piedras de ónice engastadas en engastes de oro y grabadas como se graban los sellos, con los nombres de los hijos de Israel; 7 las colocaron sobre las hombreras del efod, como piedras recordatorio de los israelitas, como Yahvé había ordenado a Moisés.

 

El pectoral.

8 Bordaron también el pectoral, al estilo de la labor del efod, de oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino torzal. 9 El pectoral era cuadrado y lo hicieron doble; tenía un palmo de largo y otro de ancho; era doble. 10 Lo llenaron de cuatro filas de piedras. En la primera fila había un sardio, un topacio y una esmeralda; 11 en la segunda fila: un rubí, un zafiro y un diamante; 12 en la tercera fila: un ópalo, una ágata y una amatista; 13 y en la cuarta: un crisólito, un ónice y un jaspe. Todas ellas estaban engastadas en engarces de oro. 14 Las piedras eran doce, correspondientes a los nombres de los hijos de Israel, grabadas con sus nombres como se graban los sellos, cada una con su nombre, conforme a las doce tribus. 15 Hicieron para el pectoral cadenillas de oro puro, trenzadas a manera de cordones. 16 Hicieron dos engastes de oro y dos anillas de oro; fijaron las dos anillas en los dos extremos del pectoral.17 Pasaron después las dos cadenillas de oro por las dos anillas en los extremos del pectoral. 18 Unieron los otros dos extremos de las dos cadenillas a los dos engarces, que fijaron por delante a las hombreras del efod. 19 Hicieron otras dos anillas de oro y las pusieron en los otros dos extremos del pectoral en el borde interior que mira hacia el efod. 20 E hicieron otras dos anillas de oro, que fijaron en la parte inferior de las dos hombreras del efod, por delante, cerca de su unión, encima de la cinta del efod. 21 Y por medio de sus anillas sujetaron el pectoral a las anillas del efod, con un cordón de púrpura violeta, para que quedase el pectoral sobre la cinta del efod y no se desprendiese del efod, como Yahvé había mandado a Moisés.

 

El manto.

22 Tejieron el manto del efod, todo de púrpura violeta. 23 Había una abertura en el centro del manto, semejante al cuello de una cota, con una orla alrededor de la abertura para que no se rompiese.  24 En el ruedo inferior del manto hicieron  granadas de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal. 25 Hicieron campanillas de oro puro, colocándolas entre las granadas, en todo el ruedo.26 Una campanilla y una granada alternaban con otra campanilla y otra granada, en el ruedo inferior del manto.Servía para oficiar, como Yahvé había ordenado a Moisés.

 

Vestiduras sacerdotales.

27 Tejieron también las túnicas de lino fino para Aarón y sus hijos; 28 la tiara de lino fino, los adornos de las mitras de lino fino y también los calzones de lino fino torzal, 29 lo mismo que las fajas recamadas de lino fino torzal, de púrpura violeta y escarlata y de carmesí, tal como Yahvé había ordenado a Moisés.

 

La diadema.

30 E hicieron de oro puro una lámina, la diadema sagrada en la que grabaron, como se graban los sellos: «Consagrado a Yahvé.» 31 Fijaron en ella un cordón de púrpura violeta para sujetarla en la parte superior de la tiara, como Yahvé había mandado a Moisés.

32 Así fue acabada toda la obra de la Morada y de la Tienda del Encuentro.Los israelitas hicieron toda la obra conforme a lo que Yahvé había mandado a Moisés. Así lo hicieron.

 

Entregan a Moisés la obra realizada.

33 Presentaron a Moisés la Morada, la Tienda y todos sus utensilios; los broches, los tableros, los travesaños, los postes y las basas; 34 el toldo de pieles de carnero teñidas de rojo, el toldo de cueros finos y el velo protector; 35 el arca del Testimonio con sus varales y el propiciatorio; 36 la mesa con todos sus utensilios y el pan de la Presencia; 37 el candelabro de oro puro con sus lámparas -las lámparas que habían de colocarse en él-, todos sus utensilios y el aceite del alumbrado; 38 el altar de oro, el óleo de la unción, el incienso aromático y la cortina para la entrada de la Tienda; 39 el altar de bronce con su rejilla de bronce, sus varales y todos sus utensilios; la pila con su base; 40 el cortinaje del atrio, los postes con sus basas, el tapiz para la entrada del atrio, sus cuerdas, su clavazón y todos los utensilios del servicio de la Morada para la Tienda del Encuentro; 41 las vestiduras de ceremonia para el servicio en el Santuario: los ornamentos sagrados para el sacerdote Aarón y las vestiduras de sus hijos para ejercer el sacerdocio. 42 Los israelitas hicieron toda la obra, conforme a lo que Yahvé había ordenado a Moisés.

43 Moisés vio todo el trabajo y comprobó que lo habían llevado a cabo; tal como había mandado Yahvé, así lo habían hecho. Y Moisés los bendijo.

 

Erección y consagración del Santuario.

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1 Yahvé habló así a Moisés: 2 «El día primero del primer mes alzarás la Morada de la Tienda del Encuentro. 3 Allí pondrás el arca del Testimonio y cubrirás el arca con el velo. 4 Llevarás la mesa y colocarás lo que hay que ordenar sobre ella; llevarás también el candelabro y pondrás encima las lámparas.5 Colocarás el altar de oro para el incienso delante del arca del Testimonio y  colgarás la cortina a la entrada de la  Morada. 6 Colocarás el altar de los holocaustos ante la entrada de la Morada de la Tienda del Encuentro. 7 Pondrás la pila entre la Tienda del Encuentro y el altar, y echarás agua en ella. 8 En derredor levantarás el atrio y tenderás el tapiz a la entrada del atrio. 9 Entonces tomarás el óleo de la unción y ungirás la Morada y todo lo que contiene. La consagrarás con todo su mobiliario y será cosa sagrada. 10 Ungirás además el altar de los holocaustos con todos sus utensilios.Consagrarás el altar, y el altar será cosa sacratísima. 11 Asimismo ungirás la pila y su base, y la consagrarás. 12 Después mandarás que Aarón y sus hijos se acerquen a la entrada de la Tienda del Encuentro y los lavarás con agua. 13 Vestirás a Aarón con las vestiduras sagradas, lo ungirás, y lo consagrarás para que ejerza mi sacerdocio. 14 Mandarás también que se acerquen sus hijos; los vestirás con túnicas, 15 los ungirás, como ungiste a su padre, para que ejerzan mi sacerdocio. Así se hará para que su unción les confiera un sacerdocio sempiterno de generación en generación.»

 

Moisés ejecuta las órdenes divinas.

16 Moisés hizo todo conforme a lo que Yahvé le había mandado. Así lo hizo.17 En el primer mes del año segundo, el día primero del mes, fue alzada la Morada. 18 Moisés alzó la Morada, asentó las basas, colocó sus tableros, metió sus travesaños y erigió sus postes. 19 Después desplegó la Tienda por encima de la Morada y puso además por encima el toldo de la Tienda, como Yahvé había mandado a Moisés. 20 Luego tomó el Testimonio y lo puso en el arca; puso al arca los varales y sobre ella colocó el propiciatorio en la parte superior. 21 Llevó entonces el arca a la Morada, colgó el velo de protección y cubrió así el arca del Testimonio, como Yahvé había mandado a Moisés. 22 Colocó también la mesa en la Tienda del Encuentro, al lado septentrional de la Morada, fuera del velo.23 Dispuso sobre ella las filas de los panes de la Presencia delante de Yahvé, como Yahvé había ordenado a Moisés. 24 Luego instaló el candelabro en la Tienda del Encuentro, frente a la mesa, en el lado meridional de la Morada, 25 y colocó encima las lámparas delante de Yahvé, como Yahvé había mandado a Moisés.26 Asimismo puso el altar de oro en la Tienda del Encuentro, delante del velo; 27 y quemó sobre él incienso aromático, como Yahvé había mandado a Moisés.28 A la entrada de la Morada colocó la cortina, 29 y en la misma entrada de la Morada de la Tienda del Encuentro colocó también el altar de los holocaustos, sobre el cual ofreció el holocausto y la oblación, como Yahvé había mandado a Moisés. 30 Situó la pila entre la Tienda del Encuentro y el altar, y echó en ella agua para las abluciones; 31 Moisés, Aarón y sus hijos se lavaron en ella las manos y los pies. 32 Siempre que entraban en la Tienda del Encuentro y siempre que se acercaban al altar, se lavaban, como Yahvé había mandado a Moisés.33 Por fin alzó el atrio que rodeaba la Morada y el altar, y colgó el tapiz a la entrada del atrio. Así acabó Moisés los trabajos.

 

Yahvé toma posesión del Santuario.

34 La Nube cubrió entonces la Tienda del Encuentro y la gloria de Yahvé llenó la Morada. 35 Moisés no podía entrar en la Tienda del Encuentro, pues la Nube moraba sobre ella y la gloria de Yahvé llenaba la Morada.

 

La Nube guía a los israelitas.

36 En todas las etapas, cuando la Nube se elevaba de encima de la Morada, los israelitas levantaban el campamento.37 Pero si la Nube no se elevaba, ellos no levantaban el campamento, hasta el día en que se elevara. 38 Porque la Nube de Yahvé  estaba sobre la Morada durante el día, y de noche había en ella fuego a la vista de toda la casa de Israel, en todas sus etapas.