VIDA RURAL

San Juan de la Nava se caracterizaba por sus actividades ganaderas. El pastoreo de ovejas primaba sobre todos los trabajos, junto con los de la agricultura. 

Era una zona agrícola ganadera de las muchas tierras onduladas y serranas de Castilla, su mayor diversificación productiva garantizaba una mayor protección frente al hambre, pero prácticamente eliminaba su capacidad para producir excedentes para el mercado supracomarcal.

VIDA RURAL

Podemos hacernos idea de la vida de los hombres y mujeres del pueblo a través de las actividades diarias.

 

Ya casi olvidados estos trabajos y esta forma de vivir. Muy temprano el padre de familia se levantaba y hacía lumbre, un poco de paja, ramos (piornos), jaras y algunos troncos de encina, roble o fresnos, servían para hacer una gran hoguera con la cual calentarse. Mientras la madre o mujer de la casa pelaba unas patatas que echaba en un puchero con los ingredientes necesarios  ( ajo laurel, etc...), cocían, a la vez freía unos trozos de tocino en sal o adobados, (torreznos) con el fin de obtener un poco de grasa  y hacer posteriormente un  sofrito con cebolla y pimentón.

 

El varón con una gran hogaza de pan *,  hacia unas lascas del mismo  (sopas) que ponía en una escudilla o fuente.

Una vez cocidas las patatas, se escurrían, echando el caldo en las sopas, lo cual se completaba con parte del sofrito "colorado" citado. Se esperaba a que se calasen, y sin moverlas mucho, estaban listas para comerse.

La familia ya en pie, se ponía a la mesa y todos comían de la citada escudilla, algún atrevido en su parte hasta aplastaba alguna guindilla ( pimiento picante), "para alegrar la mañana".

 Después de las sopas, se volcaban las patatas junto con el resto del citado sofrito ("pringue" se decía), se machacaban las patatas logrando un color anaranjado-rojizo muy apetitoso y poco a poco junto con los torreznos obtenidos de la fritura del tocino, casi concluía el desayuno **.

Los hombres se preparaban para ir al campo unos a laborar la tierra, según la época  y otros de pastores, todos comenzaban un rito especial y diario, "calzarse las abarcas", estas abarcas antiguamente eran de cuero (trozos de cuero con agujeros por los que pasan pequeñas tiras del mismo material, que ataban a las piernas), pero en tiempo de lluvias se calaban, posteriormente se utilizaron de goma, hasta de ruedas de coches se podían lograr, después se hicieron con goma específica más artesanal y elaboradas. 

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Previamente tras colocarse algunos calcetines o sin ellos, se envolvían lentamente al pie y pierna unos trozos de tela fuerte, "peales" ( lienzo o tela de costal), procurando envolver lo mejor posible el pié, con las tiras de cuero se iba sujetando hasta quedar un tipo de polaina muy primitiva, su acabado perfecto daba cierto orgullo varonil. Estos pastores  tras meter en la mochila un buen trozo de pan y llenar la "cornata" ( colodra), de diversos  productos del cerdo y un poco de vino si era aficionado, metía también las perrunillas, (pan para los perros, de donde por su forma y tamaño procede el nombre del conocido dulce). Se envolvía, si la climatología lo requería en una manta parda de cuadros y cogiendo su "caya" (cayada),  se marchaba hasta la noche.

Como no habían comido "caliente" a medio día, después les esperaba algún buen cocido de garbanzos, judías u otros guisos parecidos con carnes guisadas.

Así eran muchos días, duros pero entonces el campo se llenaba de gente, donde a la vez que faenaban, existía un  ambiente cordial de camaradería, que servía para hacer la vida más agradable. Si el trabajo era arar, también tenía  su punto de hombría  y orgullo manejar bien la yunta, tras el arado agarrando el "timón", perfilaban la besana, trataban de lograr unos surcos derechos,  que causasen la admiración de los que por allí pasasen ***.

 

El verano era la recolección, se solía sembrar muchas algarrobas, centeno, trigo y cebada ****. Tras la siega con hoz, se llevaba la mies a los diversos prados cercanos a las tierras de cereales. Allí se extendían los haces y se hacía la era " parva"... que después de trillar con vacas, caballos y  ocasionalmente con burros, tras aventar, separaban el grano de la paja. Todo esto antes de llegar las cosechadoras y limpiadoras. El prado de la Yerma, La Dehesa, el prado del Peralejo, Los Barreros, etc., eran sitios del pueblo, donde se juntaban los sanjuaniegos a convertir sus espigas y vainas en granos y paja, que serviría para vivir en invierno.

 Dando vueltas y vueltas con el trillo, muchos días llegaba la noche y  se quedaban  a dormir junto a la era,  arropados con la paja y la manta, para continuar al día siguiente. Las familias enteras se trasladaban a las citadas eras donde pasaban días y días conviviendo unos con otros. Si llegaba el domingo, hubo años que el párroco del pueblo, tras colocar un pequeño altar y haciendo todos un alto en el trabajo los sanjuaniegos y sanjuaniegas oían misa, para después seguir cada uno a su  quehacer.

Llegado el final del verano y una vez recogida toda la mies, en grandes sacos alargados (costales), los hombres de la casa se subían a la sierra ( Dehesa), a las zonas más altas y cortaban jaras y piornos a los pocos días en grandes carros de vacas, formaban casi caravanas, desfilando por las carreteras y caminos. 

Llevaban a casa el combustible necesario para la lumbre, que completaban con otro tipo de leña más gruesa, al podar de sus tierras: enebros, encinas, robles, fresnos, etc., que luego partían en sus cobertizos.

Con la leche de las vacas que cuidaban o de algunos ovejas paridas, completaban la mayor parte de los productos alimenticios necesarios.

Pero la rutina del día a día se rompía a menudo, las fiestas, bodas, matanzas u otras celebraciones, hacían felices  a las gentes del pueblo, dentro de su economía, escasa a veces.

 

NOTAS:

(*), ( Cada semana o cada quince días se amasaba  y cocía en los pequeños hornos que la familia tenía: "casillas de amasar", había muchas en el pueblo. Ese pan se conservaba fresco durante muchos días, debido a sus cualidades y tipo de molienda, solía ser harina de trigo o con mezcla de centeno, era un pan jugoso, "integral" diríamos ahora, también cuando se hacía ese pan, se hacían unas "perrunillas" eran de una masa distinta donde se había añadido bastante salvado, se elaboraban unos pequeños panecillos que se llevaban los pastores en sus mochilas, para alimentar a los perros que cuidaban el ganado. 

(**) Esta descripción de la elaboración de las patatas, es hoy la base de las conocidas "patatas machaconas".

(***) Con la yunta de vacas volvían a casa, colocando la reja del arado encima del yugo, arrastrando la punta del timón donde se le ponía un trozo de goma clavado, con el fin de que no se desgastase la madera del mismo.

(****)Algunos hombres se iban a segar a las anchas tierras del norte de Ávila ( La Moraña), se contrataban por toda la temporada, la mayoría iban, por el mes de junio hacia el día de San Juan, al Mercado Chico de  Ávila, otros ya repetían volviendo con los mismos morañegos.

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© Juan García Yuste. 2002