UNA INDUSTRIA SANJUANIEGA   

 

En los primeros años del siglo XX, la industria tradicional de los molinos harineros, movidos por las aguas de gargantas o ríos se fueron transformando en muchos casos para mejorar su rentabilidad, competitividad y calidad. La reforma consistió, por lo general, en la instalación de unas turbinas para potenciar el movimiento de giro y distribuirlo mediante un sistema de engranajes a las diferentes muelas. Funcionaban con motores eléctricos.

De todos es conocido el edificio del molino de  Máximo Varas Yuste, situado a la entrada de San Juan de la Nava, junto al cruce de las carreteras hacia Navalmoral de la Sierra y la carretera de Navaluenga. Un molino para obtener piensos para el ganado inaugurado en el año 1953, como consta en el dintel de la puerta de entrada.

 Hasta el año 1953, los sanjuaniegos habían estado utilizando los molinos de la Garganta de la Yerma: preferentemente el de Elías Peral, sobre todo en invierno, (dado el estiaje que sufría la Garganta y del mismo modo los de Navaluenga en verano.  También posteriormente los operarios de una fábrica de harinas de El Barraco recogían algunos días a la semana el grano de San Juan de la Nava y una vez realizada la molienda, volvían al pueblo, devolvían las harinas y salvados resultantes  a los vecinos, cobrando en especies por el trabajo realizado, (la maquila)(1)

                                     

El fundador de esta industria fue como se ha dicho Máximo Varas, puso en marcha un molino eléctrico. Tenía dos molinos uno mayor que otro. Se construyó un transformador pues necesitaba más potencia eléctrica, trajo una línea nueva para tal motivo.

En esos años el molino funcionó haciendo un servicio al pueblo, modernizando así estas tareas, considerándolo una pequeña industria, tal vez la primera que existió.

 

Por entonces el pueblo solo tenía luz por la noche, como anécdota podemos citar, que al tener el molino la línea eléctrica y transformador independiente como se ha dicho, tenía luz todo el día y cuando había algún partido de fútbol importante de la Selección Española, o de algún equipo puntero se acercaban con una radio, amigos de Máximo y aficionados, donde podían escuchar las retransmisiones de los mismos. Así también era un foco de entretenimiento.

Igualmente recogía la molienda por las calles del pueblo con un burro y posteriormente la devolvía. Molía cebada, centeno, algarrobas, hasta garbanzos duros o viejos, haciendo piensos para el ganado.

Máximo murió en 1971, siguió su hijo Víctor moliendo algún tiempo, al menos hasta el año 1977, unos 25 años aproximadamente.

Con estos apuntes, quería dejar constancia de ello, el molino sigue en pie, como muestran las imágenes, (respetando la propiedad) tal vez con un poco  trabajo de restauración podía quedar para poder mostrarlo alguna vez, al menos, a los jóvenes sanjuaniegos como tema de aprendizaje y conocer su funcionamiento.

 

Gracias a la familia de Máximo, por los datos que han aportado.

Nota.-

(1).Cantidad de grano, harina o aceite que corresponde al molinero por la molienda.

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© Juan García Yuste. 2017