FUNCIONAMIENTO DE UNA NORIA

Las norias son originarias del Oriente Medio y fueron exportadas a la Península Ibérica en tiempos de la Invasión musulmana de la Península Ibérica. Se utilizaron principalmente para regadíos.

En la cuenca del río Segura, especialmente en la Huerta de Murcia, en la Vega Alta y en el Valle de Ricote, permanecen en activo numerosas norias hidráulicas integradas desde el medievo en la red de riego de la vega segureña. En la lengua tradicional de la Región de Murcia estos mecanismos se conocen popularmente como "ruedas" o "ñoras", siendo las siguientes las más populares: Rueda de La Ñora, Rueda de Alcantarilla y Noria Grande de Abarán.

El funcionamiento consiste en que la noria se encuentre semisumergida en un canal de agua o "acequia", que con la fuerza del agua impulsa unas palas de perfil plano y produce el giro de ésta. En sus extremos lleva unos cajones o "cangilones" que al mismo tiempo se llenan de agua y al llegar a la parte superior, sueltan el agua en una canal de recogida por lo que es capaz de levantar el agua a la altura del diámetro de la noria.

La noria es una máquina hidráulica que sirve para extraer agua siguiendo el principio del rosario hidráulico. Consiste en una gran rueda con aletas transversales que se coloca parcialmente sumergida en un curso de agua, el cual, gracias a las aletas, imprime a la rueda un movimiento continuo. Ésta, posee en su perímetro una hilera de recipientes (usualmente cangilones), que con el movimiento de la rueda se llenan de agua, la elevan y la depositan en un conducto asociado a la noria que la distribuye. Existen también norias para sacar agua de pozos, en los que el movimiento se consigue generalmente utilizando tracción animal.
El más antiguo de los motores hidráulicos es la rueda hidráulica que está constituida por una serie de palas dispuestas en forma de rueda; en la cual el agua, al caer, choca contra las palas e impulsa a éstas con lo que se consigue el movimiento de la rueda.

La utilización de la energía hidráulica data de la época de los griegos, quienes empleaban la rueda hidráulica llamada noria, que inventó Filón de Bizancio en el siglo III a.C, para bombear agua.
Más adelante, la rueda hidráulica se transformó en la gran máquina de la Edad Media, utilizándose en molinos harineros, en aserraderos, martillos y bombas, para accionar fuelles, para la batanadura de la lana, para exprimir la caña dulce, primer paso para la fabricación del azúcar; incluso fueron usadas ruedas hidráulicas para ayudar en el proceso de extracción de los minerales en la famosa mina del Potosí, en Bolivia. Las grandes ruedas hidráulicas medievales de madera desarrollaban una potencia máxima de cincuenta caballos de fuerza.
En este tiempo se las empleó tanto en posición vertical, como en posición horizontal para mover directamente una estructura vertical.

Siendo una máquina de tan diversa aplicabilidad, a lo largo de la historia muchos se interesaron en el desarrollo de la rueda hidráulica. Hasta el famoso Leonardo da Vinci diseñó una rueda que era capaz de llenar una torre de agua, quizás para suplir las necesidades de este recurso a un pueblo.