Mientras trabajas, puedes escuchar un nocturno de Chopin, compositor por el que Bécquer, muy aficionado a la música, sintió gran admiración.
Lee detenidamente la rima, repasa los recursos literarios de la tabla adjunta e identifica el que aparece en cada fragmento del poema. Los elementos resaltados en negrita te pueden servir de ayuda.
Rima XXVI
Tú eras el huracán y yo la alta torre que desafía su poder: ¡tenías que estrellarte o que abatirme! ¡No podía ser!
Tú eras el océano y yo la enhiesta roca que firme aguarda su vaivén: ¡tenías que romperte o que arrancarme! ¡No podía ser!
Hermosa tú, yo altivo: acostumbrados uno a arrollar, el otro a no ceder: la senda estrecha, inevitable el choque... ¡No podía ser!
Recursos literarios
Anáfora
Repetición de una palabra al comienzo de uno o más versos.
Antítesis
Contraposición de dos ideas opuestas.
Elipsis
Supresión de algún elemento de la oración, que queda sobreentendido.
Epíteto
Adjetivo que expresa una cualidad inherente al sustantivo al que acompaña.
Exclamación retórica
Manifestación súbita de tristeza, alegría, desesperación...
Metáfora
Identificación de dos realidades que guardan una relación de semejanza.
Paralelismo
Repetición de la misma estructura sintáctica.
Reticencia
Frase incompleta o inacabada que, sin embargo, da entender el sentido de lo que no se dice.
Tú eras el huracán.
Metáfora
Símil
Paralelismo
Anáfora
¡tenías que estrellarte o que abatirme!
Antítesis
Anáfora
Paralelismo
Metáfora
alta torre
Epíteto
Metáfora
Símil
Anáfora
la senda estrecha, inevitable el choque...
Reticencia
Metáfora
Anáfora
Paralelismo
¡No podía ser!
Exclamación retórica
Reticencia
Metáfora
Anáfora
Tú eras el huracán [...] Tú eras el océano [...]
Paralelismo
Anáfora
Metáfora
Símil
¡tenías que estrellarte o que abatirme! [...] ¡tenías que romperte o que arrancarme!